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Guión 100% de un partido entre ambos contendientes en liza. Poco
rigor táctico, muchas ocasiones e incertidumbre hasta el último momento, porque
sino el Atleti no sería el Atleti y bien debía saberlo el Kun que en una nueva
lección magistral de fútbol no pudo meter ninguna de las que tuvo.
Pero con el argentino en el campo Forlán se crece. El
uruguayo, que había venido arrastrando los problemas de su renovación y que ya
no podrá volver a subir a la zona innoble a preguntar porque Maxi cobra más que
él, va cogiendo el tino goleador y afina la puntería gracias a la manera en que
el Kun se trabaja a las defensas.
El uruguayo metió el primero, dio el pase del segundo y pudo
meter dos más si no fuese porque el árbitro asistente estaba empeñado en que el
partido tuviese emoción hasta los últimos instantes, pero no fue el único en
tal empeño porque nuestro portero también tuvo bastante que ver en eso, pero ya
nos ocuparemos de él más adelante.
Notó el Atleti el cansancio del jueves, especialmente Simao
y salió con una marcha por debajo del encuentro copero. Al trantran, sin
demasiada verticalidad y poca labor creativa, de la que sólo se libraba Agüero,
de quien nació el pase del primero.
Con el tanto en los graderíos ya se empezaba a hablar de
nuevo de Liga de Campeones, cuando hace poco más de un mes hablábamos de
salvación, pero el encuentro estaba en una fase relativamente soporífera que
invitaba a la tertulia.
Pero la tranquilidad se acabó cuando a Asenjo, que nunca
sale del área pequeña, le dio por arrollar a un rival que estaba despaldas y se
dirigía hacía el corner. Una autentica locura. Aquí cuando no es Perea, es
Juanito, sino Ujfalusi, gran partido el del checo hoy o Asenjo, el caso es que
por decreto hay que cagarla.
Con el empate llegaron los mejores momentos del Sporting que
se vio espoleado por la sensación de haber conseguido un gol sin buscarlo y los
peores del Atleti, que no acaba de entender como un rival que apenas había
inquietado su portería podía haber empatado.
En la reanudación no cambio el guión y fueron los asturianos
los que de inicio buscaban más la portería rival. Preciado se creció y sacó a
De las Cuevas, pero una contra perfecta de Kun, Forlán, Reyes y Ujfalusi, que
tiró doscientos desdobles en la tarde, la acabó mandando Assunçao al fondo de
las mallas, para que el fútbol le hiciese justicia con el desaguisado del
jueves.
Fue de nuevo una contra en la que el Kun volvió a no estar
fino, cuando Ibra pareció sentenciar el partido. El canterazo, batallador y
valiente en todos los minutos que estuvo substituyendo a Forlán, lesionado, está
todavía muy verde con el balón en los pies y tiene carencias técnicas bastante
mejorables.
Jugando a placer, con un Reyes espectacular y muy enchufado,
disfrutando del debut de Tiago, al que apenas se le vio, pero que en lo poco
que tuvo pareció tratar con cariño y criterio la pelota, el equipo volvió a
meterse en un lío dejando que los asturianos acortasen distancias y haciendo
volver a sus asientos a los que ya habían decidido que el partido estaba
concluido.