
Siempre la misma canción ante el
amarillismo (según la Real Academia
sensacionalismo, como lo practica la prensa amarilla): unos, que es una
intromisión en la vida privada; otros, que es de
interés público.
Así ha sucedido por
enésima vez con el anuncio de un reportaje en Channel 4 de la
televisión británica, en el que se emitirán las imágenes del último estertor de
Lady Di. Mientras la polémica recorre Europa, la audiencia y los ingresos aumentarán en progresión geométrica. ¡Qué más darán la ética, la estética y la deontología profesional !
El documental
Diana: los testigos en el túnel muestra imágenes del interior del coche con un médico atendiendo a la princesa. Además,
entrevistas a dos de los
fotógrafos que perseguían a Diana y a su novio
Dodi Al Fayed y a varios de los transeúntes que vieron el accidente y se convirtieron en
testigos presenciales.
El momento elegido por la cadena de televisión es
óptimo porque ya se han anunciado los actos conmemorativos del décimo aniversario de la muerte de la princesa de Gales, el 31 de agosto.
Al mismo tiempo, y para
caldear un poquito más el ambiente, la jueza
Elizabeth Butler-Sloss, una especie de
Miss Marple de 73 años que instruye el proceso, se retira voluntariamente este mes . El motivo que alude esta señora es que no se considera "
con experiencia para llevar un caso con jurado". La decisión ha caido como una
bomba en el Reino Unido.
Por otra parte, un sector de la prensa británica
vuelve a la carga con algunos puntos
oscuros de la investigación judicial que avalarían la teoría de la
conspiración o el
complot, tras unas declaraciones de un alto cargo de
Scotland Yard afirmando que
existen nuevas pruebas y nuevos testigos.
Como no podía faltar, se reedita el libro de una
sanadora, presunta amiga de lady Di,
Simone Simmons, titulado
Diana; la última palabra, en el que se revela que Diana de Gales mantuvo una
relación amorosa con
John John Kennedy. Se conocieron en Nueva York, en 1995, cuando el hijo del presidente asesinado quiso concertar una entrevista con ella para su revista
George. Diana no concedió tal entrevista pero, presuntamente, sí su amor.
La bella princesa lleva muerta una década pero se ha vuelto a abrir la
veda a su personaje. Mundo cruel.