Qué días estamos viviendo, menos mal que un puente siempre alivia. En 48 horas se han juntado la sentencia del 11 M, las explicaciones de Zapatero sobre el pifostio de los trenes en Barcelona, la ley de Memoria Histórica con quíta esta coma de aquí, pon el acento allí, y a ver si firmamos...
Están buenas las cosas como para dar con una letra para el himno nacional que no hiera sensibilidades, que se olvide de patriotismos y banderas y que nos represente a todos. Pues así las cosas en breve se reunirá el jurado, cuatro hombres y dos mujeres, que decidirá entre cerca de 7.000 composiciones la más “abstracta y generalista”, “creíble y que hable de la nación” y que se llevará el gato al agua.
El autor de la magna letra pasará a la historia pero no percibirá derechos, que recaerán en el Estado. Algunas de las propuestas se han dado a conocer en distinto medios, yo me he trabajado internet y he encontrado de todo. Desde lo más chusco a lo más exquisito. Y una gran mayoría de absurdeces.
De todas las que he visto (y oido), la más chachi, la más surrealista a la vez que “políticamente correcta” es la letra de Gomaespuma:
¡Viva España! Y todos los productos del suelo español
que nos hacen gozar,
pan con aceite, morcilla y jamón
viva la dieta del Mediterráneo.
Gazpacho, lentejas
buen vino de la tierra
atún y boquerón,
marisco y chuletón,
dulces de almendras y miel, fruta fresca,
Brandy, orujo, cava y siesta en el colchón.
Si a esta guasa se le añade la interpretación, magistral, del reputado coro Magerit, el triunfo está cantado.
Si Juan Luis Cano y Guillermo Fesser se presentasen a las elecciones, arrasarían.