
“A veces tu mano derecha no sabe lo que está haciendo tu mano de extrema derecha” (Ronald Reagan, presidente de los EE.UU.)
Manifestaciones ultra, contramanifestaciones antifascistas, invitaciones al Ku Klux Klan, el Valle de los Caídos... Parece que hablamos de otra época, pero no es así. Todavía está presente el asesinato del joven de 16 años en la estación de Metro de Legazpi y ya están preparando las pancartas para nuevas concentraciones. Unas para celebrar el 20 N, otras para todo lo contrario.
Pese a los choques violentos, la Policía asegura que la extrema derecha tiene “escasa militancia” y recibe un mínimo apoyo en las urnas, 70.000 votos en las elecciones de 2004. Lo cierto es que existen más de 25 formaciones de ultraderecha y otros 90 grupos entre neonazis, skin y peñas de fútbol ultras que perpetran unas 4.000 agresiones al año. En Europa, donde están censados 1.300 grupos de esta ideología, se producen 600 agresiones diarias.
Democracia Nacional, que se proclama constitucional y es el partido más organizado de la extrema derecha española, y Alianza Nacional, fundada por Ricardo Sáenz de Ynestrillas, han invitado a un ex líder de Ku Klux Klan, David Duke, para que imparta una serie de conferencias en Madrid y Valencia, tituladas De la sociedad multirracial a la sociedad multirracista.
Ambos partidos de ultraderecha, así como
La Falange, “el sistema constitucional no es el nuestro” dice Manuel Aldana
Alternativa Española, presidido por el yerno de Blas Piñar, el abogado Rafel López-Diéguez.
España 2000, que preside José Luis Navarro así como la Asociación Nacional de Empresarios de Clubes de Alterne
tienen un programa ideológico muy similar: defensa de la unidad e identidad nacional, justicia social, renegociación de la permanencia de España en la Unión Europea, rechazo a la inmigración y a la partitocracia y derecho a la vida.
Casi todos andan en conversaciones para constituir un Frente Nacional inspirado en Le Pen y consideran que el PP les supone un freno.
A los skinhead, denominación que apareció tras el Mundial de fútbol de 1966 para los hinchas que llevaban el pelo rapado, en contestación a las melenas izquierdistas, beatleianas y rompedoras, les ha salido la criada respondona. Los redskins o sharp, siglas de skinhead against racial prejudices creada en EE.UU. en 1988, son sus peores enemigos. No son una organización sino una actitud de denuncia ante el fascismo y el racismo.
Así las cosas, que Dios nos coja confesaos.