Fue la ministra de Vivienda, Carme Chacón, recién casada y embarazada de tres meses, quien tuvo un desliz en público: “Para el próximo año no seré yo la única en Moncloa”. La noticia corrió como la pólvora. ¿Quién sería la otra mujer que se encontraba en estado de buena esperanza?
Casualmente se ha sabido que el coro del Teatro Real de Madrid, dirigido por el maestro Martin Merry, donde es soprano segunda la esposa del presidente Zapatero, Sonsoles Espinosa, ha sido invitado por los Coros y Danzas del Ejército Ruso, dirigidos por Valery Tkachenko.
Pero héteme aquí que la señora de Rodríguez no va a viajar a San Petersburgo “por razones de estado”.
Una peletera muy conocida, amiga y asesora de imagen del matrimonio presidencial, contaba uno de estos días de fiesta que Cherie Blair, esposa del ex primer ministro británico, había llamado a Sonsoles para darle la enhorabuena en estas fechas de nacimientos y belenes, a lo que ella habría correspondido felicitándoles por la conversión de lord Tony al catolicismo.
Hasta aquí todo correcto, pero el asunto da que pensar. ¿Visitará la cigüeña el Palacio de la Moncloa? ¿Tendrá Zapatero un heredero?