
Las preguntas eran previsibles, la crisis económica y el paro han primado sobre otros temas. Zapatero ha tenido tiempo de prepararlas con sus asesores (ha confirmado que tiene 77). Sin embargo ha estado tenso, encorsetado, y en algunos momentos acorralado. Es entonces cuando movía mucho las manos, levantaba los brazos, entrecortaba las palabras y echaba mano de su discurso retórico, evitando el cuerpo a cuerpo. Respuestas concretas, ninguna.
Le preguntan sobre el pleno empleo que anunció en la campaña electoral y responde de manera sorrprendente. Dice que el eslogan del pleno empleo “no era un compromiso sino un objetivo”, y que en ningún momento engañó. ¡Anda, el pleno empleo también era retórica!. Sobre el inevitable asunto de su negación de la crisis quiso dejar bien claro que tampoco engañó.. “En aquel momento la previsión era desaceleración. Puedo equivocarme pero no engañar”.
Al estilo Obama, el presidente quiere “hacer un compromiso colectivo que nos va a hacer salir antes de la crisis, la economía no es sólo dinero, también estado de ánimo”, pero lo dice con poca convicción, con poca cercanía.
El presidente pasa uno de los peores momentos cuando un joven traductor granadino le pregunta por las armas que España vende, entre otros países a Israel. “¿Se ha preguntado usted cuántos palestinos han matado esas armas?”. Zapatero se sale por la tangente y dice que a Israel se le vende poco para el volumen del negocio, tan sólo un millón de euros. El granadino insiste y habla de hipocresía. Zapatero diluye el asunto.
Con los tiempos que corren entre jueces y Gobierno, la frase “la justicia no funciona bien en nuestro país”, pronunciada por Zapatero se hace tremenda. Esa es su respuesta a una camionera que le pregunta sobre las pensiones alimenticias.
El presidente no ha salido excesivamente airoso de su encuentro con los ciudadanos. Tan sólo dos parecían simpatizantes del PSOE, el resto, salvo tres hombres (un militar, un empresario y un cura claramente “populares”) no se han mostrado encantados de conocerle. Pero como él mismo ha dicho al comenzar el debate, “he dado la cara”. No sé si hay que agradecérselo.
En definitiva y resumiendo mi impresión, digo aquello de José Mota: "Si hay que ir, se va, pero ir pa´na´..."