
No podía ser de otra manera. Un chaval que gana 1.000 euros a la hora, o lo que es lo mismo, 10 millones de euros netos al año, y al que Florentino Pérez acaba de asegurarle las piernas en 100 millones de euros, no podía vivir más que en La Finca, una ciudad blindada que se encuentra en Pozuelo de Alarcón, Madrid, donde el metro cuadrado es el más caro de España y sus habitantes disfrutan del segundo gimnasio más grande de Europa. Lujo y boato en cantidades industriales.
La “choza” de CR9 es una mansión de 1.000 metros cuadrados de una sola planta sobre parcela de 5.000, con su piscina y todo. Treinta y seis habitaciones, de ellas cinco dormitorios “suite” de 70 metros, con dos baños y jacuzzi y dos vestidores, están rodeadas de un hermoso jardín.
Un patio interior japonés decora los salones y seis aparcamientos privados cobijan los cochazos del futbolista más caro de la historia del Real madrid.
La casa tiene un sistema domótico inteligentísimo que gestiona la seguridad, la energía, las comunicaciones y otros servicios como revisar puertas y ventanas, encendido de luces, etc. La edificación tiene un triple perímetro de seguridad, cámaras nocturnas y de infrarrojos.
El recinto de La Finca está patrullado constantemente, día y noche. La seguridad y la privacidad están garantizadas, así que los paparazzi lo van a tener crudísimo.
De la urbanización La Finca se ha hablado últimamente mucho porque allí viven Francisco Correa, el menda del caso Gürtel, y Lydia Bosch, una actriz que ha dado mucho más que hablar por su divorcio que por cualquiera de sus interpretaciones. Ambos llevan meses siendo noticia por temas bien diferentes.
En la exclusiva urbanización residen otros deportistas: el delantero del Real Madrid Raúl González, Carlos Saínz, y Fernando Torres, aunque sólo cuando viene a Madrid porque reside en Londres desde que juega en el Liverpool.
Cristiano Ronaldo también compartirá espacio de lujo con políticos, como el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Juan José Güemes, el juez Baltasar Garzón o el torero Francisco Rivera.
La inmobiliaria Gilmar, propiedad de Jesús Gil Marín, a su vez propietario del Atlético de Madrid es, paradojas de la vida, la que se ha llevado el gato al agua en la operación más deseada del verano: encontrarle una casa a Ronaldo. La casa cuesta alrededor de 11 millones de euros, una nadería a tenor de los ingresos que percibe el jugador, no sólo como futbolista sino por derechos de imagen.