
Se acabó. La carrera de Karmele Marchante hacia el Olimpo de Oslo tocó a su fin. Los más de 100.000 votos que arrasaban en la lista de futuros cantantes eurovisivos se han ido a la basura. Parece razonable.
Karmele canta peor que mal, tiene una oreja frente a la otra, y baila como el oso de Esmeralda, la de El Jorobado de Nôtre Dame. En medio del surrealismo existencial que la embarga, tiene su gracia, lo que no ha sido suficiente para RTVE, que no se ha dejado tocar las narices con esta broma pesada de Telecinco..
La Asesoría Jurídica de Televisión Española ha excluido a Popstar Queen, seudónimo de Karmele a efectos musicales, por incumplimiento de las bases del concurso.
Detrás de la candidatura para Eurovision de Karmele, promovida por Telecinco y en particular por el programa Sálvame en el que colabora, está la provocación a la cadena pública, líder de audiencia a todos los niveles y sin publicidad.
Y lo que es peor, el cabreo macabeo porque la publicidad que el Ente no emite tampoco ha engordado las arcas de las privadas, como se presumía. Bien al contrario. Por eso, reunidas por el “bien común”, las cadenas estudian la subida del 20 por 100 a los anunciantes.
Karmele va a protestar de lo lindo si, como parece, es acusada de plagio y está dispuesta a celebrar un particular concurso anti-Oslo.
La letra de su canción Soy un tsunami, de la que es autora, y bien que se nota, dice así:
Ultramar, ultramar, sueño amado de todo español
Ultramar, ultramar, sueño amado de todo español,
Ultrama, ultramar, ultra, ultra-mar.
Y es que yo soy un tsunami,
yo soy una chica in.
Y es que soy algo imparable,
no te puedes resistir.
Te espero en el Soho,
con mi botox al horno.
Tocando el arpa con mis uñas de laca,
No sin mis cremas.
no sin mis marcas.
Quiero billetes ¡Lost in New York!
Y es que yo soy un tsunami,
yo soy una chica in.
Y es que soy algo imparable,
no te puedes resistir.
Ultramar, ultramar, sueño amado de todo español,
Ultramar, ultramar sueño amado de todo español,
Ultramar, ultramar, ultra, ultra-mar.
Pan con tomate,
Botox al horno,
sexo en el carrefour
¡y ostras con champán!
Y es que yo soy un tsunami...
Con el texto, autobiográfico, se podría hacer la vista gorda pero ¿y lo de ultramar, ultramar?, ¿es por lo del tsunami?... Me recuerda el chiste de Groucho Marx, que entra en un restaurante y pregunta si tienen lechoncitos. El camarero asiente y Groucho le espeta: “Pues exprímamelos y tráigame la leche en un vaso”.
Karmele debe seguir a lo suyo, a pegarse con sus compañeros y a vacilar al personal pasando por el apuñalamiento de algún que otro famoso.