Hacía poco tiempo que había comenzado esta temporada. Pepe, fichado del Oporto por 30 millones de euros, no estaba atravesando su mejor momento, no acaba de adaptarse al Madrid y encima se lesional. El jugador se ve superado por la presión cuando el director deportivo del Madrid, Pedja Mijatovic, habla con él, cara a cara, sin nadie de por medio.
Le habla como futbolista y le explica que el llegó al Madrid procedente del Valencia por 1200 millones de pesetas de la época. Le explica que es como si ahora se pagaran 100 millones de euros por un jugador, y que sabe lo que le está pasando. Mijatovic le dice a Pepe que el club está muy convencido de lo que ha pagado por el jugador, que no hay ninguna duda sobre su rendimiento y que será un gran central en el Madrid. Que es sólo cuestión de tiempo. Y hasta hoy.
El caso de Pepe no es el único. Mijatovic hizo algo parecido con Robben, tuvo que llamarle la atención cuando vio que el jugador harto de no jugar por las lesiones y abrumado también por los 36 millones de eruos que costó empezaba a venirse abajo.
Mijatovic le recordó que ya no llegaba una hora antes a los entrenamientos, que no entrenaba bien, que ya no se interesaba por el plan específico de trabajo que le había marcado Walter Di Salvo, el jefe de este parcela en el club. Mijatovic está convencido de que Robben captó el mensaje y volvió a comportarse como un gran profesional. Es más, el director deportivo del Real está convencido de que el año que viene sera el año de la confirmación de Robben, Pepe y Snejder al tiempo que está maravillado de la profesionalidad de los holandeses. EL SOPLÓN.