La configuración de la plantilla de la próxima temporada y la inestable situación institucional del Valencia están provocando más de un problema entre los diferentes estamentos.
En un post anterior os comentaba la perplejidad de los rectores del Valencia con la petición de su entrenador, Unay Emery, de un tercer portero, que no era otro que Claudio Bravo, guardameta de la Real, representado por Iñaki Ibañez, el mismo agente que lleva los intereses del propio Emery.
Al final el entrenador ha obligado a la contratación de Moyá, que a diferencia del anterior no ocupa plaza de extranjero, y a la renovación de César con lo que Renán se ha quedado sin sitio en la plantilla.
Según ha podido saber EL SOPLÓN el presidente, Manuel Llorente, está un poco harto de los caprichos de su entrenador. Situación a la que se une los problemas con la propiedad del club y la irrupción de Vicente Soriano en representación de la empresa Dalport, asegurando que cuenta con unos inversores americanos dispuestos a poner dinero en el club y a dar una nueva vuelta al Consejo de Administración.
En realidad, el anterior presidente, Soler, ha firmado una cesión de sus acciones a la espera de que esta empresa avale la venta de sus acciones. Hay un plazo concreto, no más de una semana, a partir del cual si el aval no llega las acciones vuelven a Soler y Soriano otra vez será historia. Con todo este lío Llorente ya no sabe si vender o no aunque todo parece indicar que VILLA ACABARÁ EN EL BARÇA.
Además Marchena ha estado a punto de irse a Grecia y si no lo ha hecho es, simplemente, porque no le apetece jugar allí.
EL SOPLÓN.