
Empieza a circular entre los empleados del
Real Madrid una sospecha general sobre el trabajo de
Miguel Pardeza dentro del club. No hay nadie que acierte a descubrir lo que está haciendo realmente.
Encerrado entre las decisiones de
Jorge Valdano y Ramón Martinez, que son los que toman las decisiones deportivas del club. Las que no sean fichar cracks que eso es cuestión del presidente,
Florentino Pérez.
Desde dentro del club se comenta que Pardeza está haciendo un papelón, y que entre los dos personajes citados no le dejan ningún margen de maniobra. Pardeza es un tipo inteligente y capaz, bastó una conversación con Valdano para que le convenciera de aceptar el cargo y entrar en el Madrid cuando a él, tal vez, le habría gustado disfrutar de un segundo año sabático tras las seis temporadas como director deportivo del Zaragoza.
Y todo esto sucede mientras los topos del Bernabéu me cuentan el desbarajuste administrativo que se ha instalado en las oficinas. Valga como ejemplo la renovación de
Dudek.
Los responsables deportivos acordaron con el polaco un año más de contrato pero
OLVIDARON comunicárselo al departamento correspondiente, con lo cual ni se había puesto en marcha la renovacion de la ficha, del contrato federativo, en fin, de una serie de cuestiones burocráticas sin las cuales no podría jugar.
Sólo la competencia de un empleado, que ni tiene contrato galáctico, ni sale en las entrevistas, le ha salvado al club de una metedura de pata importante. Por lo que se ve la Champions chapuza se prolonga en el tiempo. Distintas caras, mismos errores.
EL SOPLÓN.