En cada partido el Atlético de Madrid parece querer dar una vuelta de tuerca a su mala situación. Hace unos días Quique Sánchez Flores, el entrenador, comentó tras otra derrota que "lo peor no había pasado aún". Frase que los dirigentes del club rojiblanco no entendieron muy bien, y siguen sin entender. El presidente, Enrique Cerezo, no entiende tampoco como el equipo no se ha dado cuenta de la formidable oportunidad que supone la Copa del Rey de este año. Para Cerezo llegar a la final de esta competición movilizaría a la hinchada rojiblanca de un modo extraordinario, la amargura quedaría aparcada y el sentimiento atlético lo impregnaría todo en una gran fiesta. Mientras Cerezo intenta saber por qué los jugadores no se tomaron el partido de Huelva con la importancia que tenía y más ante un rival inferior como el Recre, las duras palabras de Quique al término del partido del Colombino intentan encontrar culpables.
A todo esto el anterior entrenador, Abel Resino, se mantiene discretamente al margen de todo. Pero Abel tiene amigos con los que se sincera y a los que les cuenta alguna de las cosas que le pasaron en el banquillo del Atlético de Madrid. Abel se fue muy decepcionado con el uruguayo Diego Forlán, hasta el punto de que podría apuntarle como responsable del tremendo bajón del equipo y de la situación de un Atleti mal clasificado en la liga, humillado en la Copa y eliminado en la Champions tras protagonizar una actuación penosa. Según el entorno de Abel, el anterior entrenador habría recomendado que Forlán abandonara el equipo cuanto antes. En fin, que cuando las cosas van mal aún podrían ir peor. EL SOPLÓN.