Hace algún tiempo, antes de que acabara la Liga, os comentaba que el Madrid, tarde o temprano, tendría que acometer la renovación del contrato de Sergio Ramos. Al que le quedan varios años de contrato pero cuyos emolumentos están muy lejos de otros jugadores de la plantilla.
Sergio es ya el segundo capitán del equipo y tiene pendiente una renovación desde hace mucho tiempo. Con Ramón Calderón como presidente estuvo a punto de firmar, pero un desencuentro entre Mijatovic, Bucero y los representantes del jugador aplazó sine die la firma. Por aquel entonces, además, se rompió su tamdem de agentes, el que formaban su hermano René y Pedro Bravo.
El entorno del chaval no está contento con su contrato, y se les abrieron las carnes cuando descubrieron que Benzemá tiene ocho millones de euros brutos de ficha, y no digamos nada cuando han visto que a Ozil le han firmado cinco millones netos. Alguien muy cercano al jugador le comentó a El Soplón antes del Mundial que había que esperar al Campeonato de Sudáfrica y en palabras textuales: "si al chico le sale un buen Mundial será el momento de dar el estacazo que nos merecemos". Y dicho y hecho. Incluso pensaban muy seriamente la posibilidad de dejar el Madrid si no se aceptaban sus peticiones. Ahora ha aparecido la oferta del Chelsea filtrada al diario Marca. No será la primera, la estrategia para la renovación de Ramos no ha hecho más que comenzar.
El jugador quiere más dinero y seguro que se lo merece. Desde luego no es de recibo que Benzemá cobre cuatro veces más que él. El Madrid puede agarrarse al contrato y a su claúsula de rescisión, pero el chico puede apelar al sentido común. Es campeón del mundo, uno de los jugadores importantes del equipo, ofertas no le faltan. El Madrid está obligado a claudicar y más cuando lo de Maicon no se ha resuelto. EL SOPLÓN.