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# jueves, 23 de septiembre de 2010 8:51

TROYANOS EN EL MADRID

CR7 celebra un golEsto que os cuento sucedió hace un par de fines de semana en Valdebebas, la ciudad deportiva del Real Madrid. Un alto ejecutivo de la dirección deportiva blanca y varios directivos presencian el partido del Castilla, filial del conjunto blanco, que perdió su partido dicho sea de paso.

Al ejecutivo se le va la lengua y empieza a criticar no el juego del Castilla, que podría ser, sino el del primer equipo blanco. Frases de "no jugamos a nada", "el equipo no está bien", "tanto fichar para nada", "y él sabrá lo que hace" en alusión al trabajo de Mourinho, sobre el que hace recaer toda la responsabilidad del éxito del equipo, o del fracaso.

Las personas que le rodean no salen de su asombro ante la "indiscreción" del personaje. Pero su capacidad de sorpresa no se agota ahí. Entran en escena algunos de los directivos del Real Madrid que estaban viendo el partido, que abundan en las críticas al juego del primer equipo y sueltan con toda claridad la frase del domingo en Valdebebas: "la auténtica realidad es que Cristiano Ronaldo no se va de nadie, y con el dinero que costó".

Esto como opinión futbolística se podría discutir, esta y cualquier idea sobre fútbol, pero que un directivo del Madrid ataque ante los oídos de quien quisiera escuchar, que la máxima estrella del equipo es poco menos que un paquete suena raro y cuando menos, muy imprudente. Esto no ha hecho más que empezar, pero al mínimo problema, por lo que se ve, hay tortas por abandonar el barco. Ellos hablan, y el Soplón os lo cuenta.

EL SOPLÓN.

por elsoplon

Comentarios

# jajaja ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 11:26
re: TROYANOS EN EL MADRID

Una pregunta... ¿alguien se cree esto? jajajaja que quiten esta "noticia" por dios!!! madre míaaaa......

# yomismo ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 11:41
re: TROYANOS EN EL MADRID

que esto comentaristas de poca monta de terra no tienen noticia pues dediquesen al cuchicheo del corazon y dejen el fulbo periodiquiyo

# grapy ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 11:41
re: TROYANOS EN EL MADRID

esto no sn noticias..son bulos..... y xorradas....mas que nada xq yo estaba alli y nada de lo que ha escrito este hombre es cierto NADA.

que pasa hopy no sabias de que escribir y as soltado dos parrafos en plan....hoy ya he trabajadO?¿¿??¿..patetico

# fel ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 11:53
re: TROYANOS EN EL MADRID

Vaya porquería de página, a ver si los de terra se dan cuenta que este SOPLON es un mierda, que asco de pagina cada vez peor que larguen a este tío que solo escribe tonterías, haz algo que merezca la pena TONTON

# daniel ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 11:57
re: TROYANOS EN EL MADRID

El soplon tiene nombre y apellidos, si es un periodista que diga su nombre para así actuar en consecuencia (no leer mas su noticas). Y mira que yo soy culé pero Ronaldo es un enorme jugador ojala lo tuvieramos nosotros. Soplón que duro es inventarse una notica cada día.

# ñana ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 12:06
re: TROYANOS EN EL MADRID

No me extraña nada, teniendo tal personaje en un EQUIPO cuando el no juega a nada en lo que no tenga LA PELOTA EN SUS PIES... sus compañeros se lo agradecen xDDD

# moreno ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 12:20
re: TROYANOS EN EL MADRID

trayonos d e que?¿  alguen m l puede  entender

jajaja

# JC ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 12:29
re: TROYANOS EN EL MADRID

Mira que me extraña que vaya ningún directivo a Valdebebas a ver un partido del Castilla.... Y me extraña muchísimo....

# lobo ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 12:40
re: TROYANOS EN EL MADRID

no quiero CR7 para Barca es un jugeador caro pero no vale

# marcos del barssa a morir ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 12:41
re: TROYANOS EN EL MADRID

asi son los directivos del madrid...ponen la pasta y piensan en ganar todo  y jugar  perfecto...al ekipo hay k dejar tiempo de acople...hasta el mejor jugador..necesita de sus compañeros para ..seguir creciendo...o  no lo veis con mesi con argentina,  sin sus jugones del barsa le kuesta mas venirse para arriva..y no por eso hay k dudarlo.....respecto a esos directivos ...  si piensan k poniendo la pasta van  a ganar todo porke el dueño del city...por esa regls de tres lo va  a ganar todo...no me jodas....por eso se necesita tiempo  señores  directivos !!!!dejar trabajar a mou.señores directivos si kereis rajar ir a   los programas del cotilleo k por desgracia abundan en esta porkeria de sociedad.......el toni...

# victor ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 12:43
re: TROYANOS EN EL MADRID

Daniel tue eres cule y yo soy Dios, yo no quiro al paquete este en el barça ni harto de vino. Si no vale mas que para chupar balones y mete goles de pera. Y se ve que en las grandes ocasiones donde esta el tio este.

# tochenback ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 12:47
re: TROYANOS EN EL MADRID

Esto que os cuento sucedió hace un par de fines de semana en Valdebebas y es cierto al 100 x 100, resulta que cristiano ronaldo tiene 3 huevos. Me lo dijo un alto ejecutivo del madrid pero por discreción no voy a decir su nombre.

# DINHO ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 12:52
re: TROYANOS EN EL MADRID

yo no entro en la notícia, pero que a Cris (TINA) le cuesta un rato irse de los contrarios no es notícia, parece un poco el DINHO de los últimos años, no se iba de nadie, y no hacía más que quejarse, la diferencia está en que dinho estaba más para fiestas, mientras que en cambio CRIS está muy fuerte!! A lo mejor demasiado, parece un Tronco!!!! no os parece?

# una chica ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 13:01
re: TROYANOS EN EL MADRID

sinceramente, la temporada pasada del madrid de cristiano fue muy buena, pero por lo que se esta viendo en la que esta en curso... a mi no me acaba de convencer. si, puede que solo sea un mal momento, le pasa a todos, pero a el pienso que no se le perdona y eso y nada!!cuando juega solo molesta a los compañeros, es egoista, y solo marca goles de faltas directas o de penalti!!??¿?conclusion: el tipo esta enamorao, y hay que dejarlo que le pase la tonteria

# ñana ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 13:23
re: TROYANOS EN EL MADRID

Los madridistas sois muy pesados con el tema "TIENE QUE ACOPLARSE", eso lo llevais diciendo desde que jugaba Puskas, no te jode. Dejad de decir tonterías y gilipolleces, el Madrid no juega ni a la taba acoplandose y sin acoplar, no tiene estilo de juego, no tiene filosófia de juego, no tiene "equipo", y no ficha bien por mucho que a los madridistas os parezca que si. CR94 no es bueno para ningún equipo porque el NO juega en equipo, y cuando tienes un "compañero" que juega en "SOLITARIO" lo único que puedes hacer es intentar que entre en razón y se de cuenta de lo que es un EQUIPO, si no lo hace (como le pasa a este personaje) solo queda esperar que las cosas no le salgan bien y que el equipo se lo quite de enmedio cuanto antes.

Estoy seguro de que si el Madrid lo "vende" ningún equipo de España lo querría, 100% SEGURO.

# blas ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 13:58
re: TROYANOS EN EL MADRID

Pues pese a los que dicen que no en este hilo, creo que hay muchísima gente que piensa eso... y eso que el calendario del Madrid les ha llevado a jugar contra 4 equipos de media tabla para abajo... ya veremos cuando vengan los equipos fuertes.

Me recuerda a la inesperada caída forma y rendimiento de Ronaldinho... este pollo lleva el mismo camino, con el agravante que además es egocéntrico... y que será muy complicado quitárselo de encima y amortizarlo.

# madridista ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 14:09
re: TROYANOS EN EL MADRID

VAYA UN ASQUEROSO, VERGUENZA TE TENIA QUE DAR DECIR ESAS SANDECES, SOPLON O SOPLAPOYAS QUE ERES TU, COMO SE NOTA QUE NO ERES DEL MADRID Y CON TUS COMENTARIOS SOLO BUSCAS EL ENFRENTAMIENTO ENTRE MADRIDISTAS, VERGONZOSO COMO DEJAN PUBLICAR A ESTE ABRAZAFAROLAS UNA NOTICIA ASI.

SOPLAPOYASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

# gato ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 17:06
re: TROYANOS EN EL MADRID

Yo creo que el año pasado cristiano amortizó con creces lo que cuesta pero este año se esta pasando de chupon. Se cree que solo juega el. Y ya me esta cansando un poco el clan de los portugueses. Si Mouriño esta tan preocupado por Portugal que se vaya pero si se queda que se preocupe solo del Madrid.

# Barça, Barça, Baaaaarça ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 17:22
re: TROYANOS EN EL MADRID

No se por que criticais a Cristiano. Ojala estuviera en el Barça. Es el jugador mas completo de hoy en dia. pensaroslo bien i no lo dejeis escapar, tenerlo jugando hasta que cumpla los cincuenta años, por favor!!!!!!

# BENITO. ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 18:38
re: TROYANOS EN EL MADRID

Sr. Soplón, diga Ud. quién ha dicho eso y no se esconda, yo también puedo decir, que me han dicho, que su mujer se acuesta con todo el barrio.

Cuando informen de algo digan nombre y apellidos.

# Javier ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 18:47
re: TROYANOS EN EL MADRID

Sr. Soplón... ¿sabe usted algo de futbol?... me temo que no, porque entonces no escribiría estas cosa. ¡Ojo! y no soy madridista.

# Blanco ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 19:00
re: TROYANOS EN EL MADRID

No sé si será cierto, pero desde luego así nos va con directivos rajando alegremente  cuando la mayoría, por no decir todos, no tiene ni idea de fútbol.Esos para hablar de Ronaldo deberían dejar los cubatas de los palcos y ver el fútbol un poco despejados.

# JUAN LEON BRAVO ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 19:07
re: TROYANOS EN EL MADRID

Este tio es bufffff,tiempo al tiempo, Cuanto te has llevado Floro, segundones

Macho Hercules

# qle vamos a acer ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 19:17
re: TROYANOS EN EL MADRID

Cristiano no es para nada mal jugador le falta un poco de compañerismo y no perseguir de manera ciega el gol pudiendo pasar el balon cuando el no lo puede meter, regatear... es acerle jugar en equipo y seria el mejor y no soy del madrid

# Maripili Pocospechos ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 19:38
re: TROYANOS EN EL MADRID

Pero está muy bueno.

# zampatero ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 20:36
re: TROYANOS EN EL MADRID

La verdad es que esto del Soplon no son mas que gilipolleces que se lanzan a  aire para entretener   ,  unos cuantos forofillos cules y merengues avidos de cualquier parida  que les ilusione

# Juan Carlos ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 21:50
re: TROYANOS EN EL MADRID

VOSOTROS LOS PERIODISTAS SOIS EL CANCER DEL MADRID, DEJANLOS EN PAZ.

# Lillo ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 22:05
re: TROYANOS EN EL MADRID

No se quienes son mas capullos, el que escribe el artículo o los comemierdas que exponen sus opiniones en contra del mismo.

En fin empatados ambos.

# CR7 EL LEGITIMO ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 22:18
re: TROYANOS EN EL MADRID

Ya os lo decia yo: EL PEDAZO DE MIERAD PORTUGUESA saldrá rana. Y es que el FLORCRETINO NO TIENE NI PUTA IDEA Y FICHA PARA SACARSE ALGO DE COMISIÓN, como el asunto del ladrillo está jodido saca dinero de las comisiones de compra de esperpentos.

# el sabio ha opinado el jueves, 23 de septiembre de 2010 23:25
re: TROYANOS EN EL MADRID

el madrid hasta q no venda toa esa morralla portuguesa q ficho y se fije en la cantera ,nasti de plasti ,estara varios años sin titulos pero al final conseguira hacer un equipo campeon y del q estar orgulloso de ser del madrid

# ED ha opinado el viernes, 24 de septiembre de 2010 0:13
re: TROYANOS EN EL MADRID

Hola esta es la historia de como mi hijo se masturbaba con mi lenceria , Lo que más me caracteriza es que me encanta arreglarme por cualquier motivo, hasta para tirar la basura uso rimmel. Pero tengo otros vicios como hacerme la manicura francesa, Coleccionar zapatos, gafas de sol, perfumes., guapa, eso dicen, también me dicen bastante que tengo mucho estilo, es el caminar que es lo que más me gusta y me encanta estar y ser elegante. no me gustan los tops ajustados y minifaldas, odio ese “look”, me parece de lo más vulgar. Podría ir al centro comercial pero no así; tenia 42 años y tengo buen tipo, pelo castaño, bastante largo, me gusta mi sonrisa, mis complejos no los diré, no quiero agrandarlos

Era media tarde y mi marido se acababa de ir, me encontraba sola en casa y me dispuse a poner una lavadora. Abrí el cesto de la ropa sucia del cuarto de lavar y cuando estaba cogiendo las prendas para meterlas noté algo húmedo. Eran unas tangas mías, negras, con algo de encaje en los bordes, no mucho, lo normal. -¿Y esto?- Me las había quitado hacía poco, antes de darme la ducha. Las cogí con detenimiento, estaban empapadas.

-¡Qué asco…!- dije para mí. No había que ser una gran detective para saber que Braulio las había usado para jalársela. Tenían un olor súper fuerte, inconfundible, y unos espesos chorros blancos. Me quedé alucinada de cómo podía ser tan puerco. Me sentí hasta un poco violada porque hubiera hecho eso con mis tangas. -¿Y ahora que hago?- Pues echarle pleito. Cuando volviera para cenar se iba a enterar.

Cuando estaba sentada frente a el. Cenando no paraba de pensar en la imagen de Braulio masturbándose con mis tanguitas, era repugnante. Yo le miraba y él como si nada, hasta lo veía con cara de niño bueno. No sabía como sacar el tema, lo cierto es que me daba muchísima vergüenza ese asunto.

-Bueno, lo dejaré pasar- pensé. Esperaba que no se volviera a repetir, pero temía que sucediera, así que no iba a facilitarle que cayera en la tentación; en mi dormitorio había también un cestito para echar la ropa sucia, que yo no usaba pues me parecía absurdo no echar la ropa directamente en el cesto grande del cuarto de lavado, pero lo usaría a partir de ahora, no podía permitir que el cerdito de mi hijo volviera a manchar mi ropa.

Al otro día en la mañana eché las tanguitas con las que había dormido en mi cesto y me fui al súper. Una vez en el camino al súper no se por qué pero empecé a quitarle gravedad a la situación, al fin y al cabo tampoco había hecho daño a nadie. De hecho, por otro lado, me tenía algo de morbo todo aquello: mi hijo masturbándose, pensando en mí, corriéndose en mi ropa interior, oliendo mi prenda más íntima, oliendo el aroma de mi sexo… Por ello cuando llegué a casa lo primero que hice fue mirar mi cesto, y, efectivamente, de nuevo se había corrido en mis tangas. Recuerdo que eran unas rojas. Las cogí con sutileza, incluso sorprendida por la cantidad de semen que contenían pero a la vez algo enfadada, el canijo se estaba pasando un poco de la raya. Había quedado a las 6 de la tarde con unas amigas para tomar algo y cenar, pero no quería dejar ropa en el cesto, así que aunque no había demasiada ropa sucia la puse en la lavadora. Pero fue curioso que cuando me encontraba tomando unas cervezas con mis amigas en una terraza del casco antiguo, me sorprendí a mí misma arrepintiéndome un poco de no poder encontrarme “otra sorpresa” a la vuelta, ya que no había ropa sucia en ningún cesto.

Me lo imaginaba masturbándose, totalmente ensimismado con esa prenda que venía de estar en contacto con mi sexo, y eso me excitaba un poco. Me lo imaginaba limpiándose con mis braguitas rojas de tul, degradándolas, profanando mi prenda más íntima, limpiándose su joven y excitado miembro y no podía evitar sentir un pegajoso calor invadiéndome. En la cena estuve también a punto de contárselo a mis amigas pero tampoco lo hice, lo veía como… nuestro secreto. Llegué a casa pasada a la una de la madrugada y Braulio ya dormía. Me desnudé, cogí mi camisón bajo mi almohada y me dio un vuelco el corazón: Uno de mis camisones favoritos, color vainilla con rayitas negras, finísimo, con un tacto increíblemente suave. Lo cogí por los resortes negros y me quedé atónita… por la cantidad de líquido que contenía. -¿Será posible?- pensé, era la tercera masturbación que se hacía con mi ropa. Lo extendí sobre la cama con mimo, estaba empapado, encharcado, bañado… A saber cuantas masturbaciones se habría hecho con él porque aquella cantidad era mucho mayor que la que había encontrado anteriormente. No sabía que hacer, lo miré de nuevo, y lo miré hasta que lo toqué; tenía aun algunas gotas blancuzcas densísimas y olía a verga de una manera increíble. Estaba desnuda ante él, ahora me da vergüenza contarlo pero… mientras lo miraba desnuda pensaba en que esa prenda había estado en contacto con la verga de mi sobrino, me sentí deseada, sentía que mi camisoncito de seda había sido “violado“por aquel niño, sentía como que el hecho de venirse en esas prendas era un poco como venirse en mí… y me excité, e hice algo que nunca creí que pudiera llegar a hacer: me lo puse. Sí, me lo puse y noté un inmenso calor que me invadía desde dentro y desde fuera, y me miré en el espejo del tocador de mi dormitorio. La tela casi transparente se hacía transparente allí donde mi sobrino se había venido, lo había hecho sobretodo a la altura de los pechos que hinchados querían atravesar el camisón. Me miraba en el espejo, sólo vestida con ese camisón tan frágil, con el pelo algo alborotado y mis pezones impregnados de la leche de mi hijo . No recordaba haberme visto jamás con los pechos así de hinchados; por la excitación, por el tacto, por el olor que me daba un morbo indescriptible. Y de nuevo me sorprendí a mí misma haciendo algo insólito: y es que jugaba con la lechita de mi sobrino extendiéndola más y más por mis senos, siempre por encima de la seda, muy sutilmente, con la yema de los dedos. Me estaba poniendo muy cachonda al hacerlo, con el dedo índice me acariciaba la aureola del pezón a través de la tela, el pezón crecía, el camisón se deshacía… Me miraba en el espejo mientras lo hacía, era tan asqueroso, tan sucio… Me recosté en mi cama y comprobé que mi sexo estaba húmedo, hinchado, y tan caliente como la leche que embarraba sobre mis tetas. Pasé un dedo por entre los labios de mi panocha y fue el principio de unas caricias que me llevaron al más absoluto éxtasis. Me estaba imaginando a mi hijo cojiendome pero no, lo que me mataba era imaginarme a mi hijo limpiándose su joven polla con mi camisón de seda. Me vine entre leves gemidos y soltando pequeños grititos de una manera hasta algo enfermiza.

A la mañana siguiente Lo primero que hice esa mañana fue echar en mi cesto esa ropa impregnada de mí y de mi hijo, (el camisón y las bragas con las que había dormido). Me duché, desayuné y una vez en la empresa no daba crédito a lo que había sucedido. ¿Pero cómo era posible que me excitara tanto que se corriera en mi ropa? ¿Cómo me podía poner tan cachonda ponerme la ropa manchada por mi hijo? Era como si su propio fetiche hubiera descubierto uno diferente en mí.

Me lo imaginaba corriéndose en mía ropa que no fuera tan delicada y tan frágil y no me excitaba, pero que lo hiciera en esas prendas tan íntimas, tan suaves…

A punto estuve de acariciar mi sexo esa mañana pero me controlé, - ¡Estás loca!… ¿Qué te está pasando?- me decía. Y con respecto a él: ¿Cómo se le ocurre venirse en mi camisón con el que estaba claro que iba a dormir? ¿Acaso sabía que a mí me excitaba?

Llegué a casa sobre las 5 de la tarde, ya que había salido a comprar para la comida estaba mi hijo pero me dijo que estaba a punto de irse a la biblioteca. En mi cesto estaba mi camisón, pero para mi sorpresa no así mis braguitas. La situación me estaba matando. No aguantaba más, necesitaba calmarme, me quité el traje de chamarra y la camisa, y en ropa interior y zapatillas fui a ducharme. Una vez bajo la ducha no dejaba de pensar en que habría hecho mi hijo con mis tanguitas durante todo el día: si las olía, si sólo las usaba para limpiarse, si las extendía y se corría sobre ellas, si pensaba en mí al hacerlo... Bajé ahora sí una mano para comprobar mi humedad y estaba ardiendo, pero de nuevo me contuve. No se por que, era como que me sentía culpable de que la situación me excitase, ¡es que era mi hijo! Era mi hijito al que había visto crecer, el que producía en mí ese morbo y ese deseo, él que había despertado en mí esa especie de fetichismo que no tenía ni idea de que existiera. Me entretuve bastante tiempo en el cuarto de baño secándome el pelo, planchándolo y retocándome. Me veía hermosa, limpia, perfumada. Con mi pelo castaño muy liso y muy largo. Mi figura delgada, mis pechos firmes como si tuviera aun veinte años. Mi cara de muñeca y mi gesto jovial. Guapa. Y sobretodo más tranquila. Mientras me duchaba me había planteado entrar en su dormitorio a recuperar mis braguitas, pero me daba morbo la idea de que se las quedase. Cuando salí del baño mi hijo ya se había ido, me quité la toalla y desnuda me incliné sobre mi cama descubriendo que el cerdito no había tenido suficiente: mientras me bañaba se había hecho una paja sobre la camisa con la que había ido al trabajo esa mañana, una camisa blanca de seda, extraordinariamente delicada. Por un lado me pareció enfermizo lo que mi hijo acababa de hacer, pero por otro lado me dio un morbo que no alcanzaba a comprender. Lo que me mataba era que hacía escasos minutos mi sobrino había estado allí y se había corrido en ella, en esa prenda tan refinada, tan exquisita, de nuevo había ultrajado, humillado otra prenda mía, y no pude evitarlo… ahora la enferma era yo… y me la puse. -¡Dios mío está empapada…!- Aun podía oler la venida de mi hijo, mis pezones se habían puesto como piedras de nuevo, de nuevo atravesaban la fina tela. Con cuidado, lentamente, frente al espejo, me fui abrochando uno a uno hasta cuatro botones, me sentía tan sucia, tan zorra… hasta más que la noche anterior. Pero no tuve suficiente, entré en su dormitorio y desesperada empecé a buscar esas bragas que me había robado, -¿para qué?- para olerlas, para sentirlas, para ponérmelas. Ni siquiera se había molestado en esconderlas, allí yacían dobladas encima de su cama. Unas braguitas negras, no lo recuerdo, pero sí recuerdo como apestaban a verga. Estaba totalmente dispuesta a ponérmelas y a masturbarme como una loca, en la soledad de mi dormitorio, me llamó la atención que al lado de mis tangas estaba su laptop tirada en la cama, con una conversación de Messenger abierta. Me moría por ir cuanto antes a mi habitación a sentir aquella ropa pegarse a mi cuerpo, pero el interés por si estaba contándole a alguien lo que estaba haciendo me pudo. Me senté en su cama y tras leer un par de conversaciones intrascendentes que minimicé, en una leí:

Sí, sí, aun está, se va el sábado creo…

Que no!! Que te juro q no me ha dicho nada…

…. Decir q está buena es poco , me estoy masturbando como hacía años…

Yo no daba crédito y seguí leyendo una pequeña conversación en la que mi hijo daba todo lujo de detalles de mi cuerpo y de lo que hacía con mi ropa, mientras su amigo pedía más y más información.

Más dime y me hago unas chaquetas con sus calzones que me dejan seco, estoy por llevarte unas para q alucines de cómo huele su panocha…..

Ahora mismo fui a su habitación y la muy zorrita no tenía tangas sucias y me tuve que venir en su camisa, que no huele a panocha, pero al menos huele a ella…

Me gustaría verle la cara ayer al ver su camisoncito todo manchado de leche, me hice nada menos que 3 chaquetas con él, para mí q es medio puta y hasta le gusta… ya te digo q no protesta no protesta!!!!….

Me sorprendía increíblemente como hablaba así de mi, llamándome puta, zorra zorrita... Me sentía más humillada que nunca, pero a su vez, la situación no hacía más que darme cada vez más y más morbo.

El hecho de saber que sí que pensaba en mí al masturbarse, que sí pensaba en mí al venirse, que el olor de mi panocha le hacía venirse sobre mi ropa, sobre mí… Ahora sí me puse aquella tanguita negra empapada; al sentir su leche en mis rosados labios me estremecí y cerré los ojos un par de segundos para posteriormente empezar a acariciarme, primero por encima y después por debajo de aquella inundada tanga, mientras seguía leyendo:

No sabes lo que daría por cogermela vestida cuando se arregla… vaya morbo…

Seguro que esta monta como una profesional y ponerla a cuatro patas ya sería la gloria!!!…

Tenemos q cogernos a mujeres así, no a las niñas q tenemos por novias, son lo peor… Mi mama seguro q me la cojo 3 días seguidos y sigue pidiendo verga…

Mientas leía eso yo ya estaba fuera de mí, ahora ya no me imaginaba a Braulio limpiándose con mi ropa, si no follándome una y otra vez, vestida con mi ropa manchada de su leche y cogida; -¡Dios! ¡lo que sería sentir a la vez mis tetas impregnadas por mi camisa llena de su semen junto con su verga dentro de mí!-. No podía más, cada frase me mataba más. Jugaba con la leche sobre mi camisa con una mano mientras con la otra agarraba mi tanga y la movía sobre mi sexo, para sentirlas, para que la tela bañada se incrustase en la entrada de mi panocha y en mi clítoris, las estiraba también tirando hacia arriba como una loca, como poseída. A los pocos segundos metía un dedo dentro de mí y comprobaba que podría meter hasta dos sin dificultad, estaba a punto de llegar a mi máximo éxtasis cuando escuché un ruido:

Era mi hijo con la puerta entreabierta, a un metro de mí… jalandosela. Con la excitación ni había escuchado que había vuelto. Instintivamente retiré la mano de mi sexo, lo miré y me quedé paralizada, atónita.

-Sigue… sigue… por favor… no pares de tocarte…- gimió exasperado.

Sentía y hasta podía oír el latido de mi corazón, me había quedado sin aire, mi corazón se salía de mi cuerpo, estaba paralizada. Allí tenia a mi hijo completamente fuera de sí, con los ojos llorosos por la excitación, con su verga imponente y oscurísima, en contraste con el resto de su cuerpo. Una verga bruta, pero a la vez preciosa, con sus pantalones bajados hasta medio muslo. Allí parado habiendo contemplado como su mama se masturbaba desesperada .

-Sigue… por favor…- repitió.

Yo ya no sabía si era yo o quién era aquella chica que, con su camisa de seda empapada y sus tangas bañadas, bajaba muy lentamente de nuevo la mano a su panocha y pasmada veía a su hijo jalandosela frente a ella.

-¿Te gusta que me la jale con tu ropa?- gimió.

Yo no me atreví a responder… Era una mezcla de excitación a la vez que la mayor vergüenza que jamás había sentido.

A los pocos segundos los dos nos masturbábamos completamente idos, yo no perdía detalle de su cara desencajada y de la verga que ocultaba y enseñaba bajo su mano. braulio no perdía detalle de cómo su mama se destrozaba su delicada panochita vestida con esa ropita manchada por él.

-¡¡Dios no puedo más!!- gimio con los ojos entreabiertos.

-¡Dame toda tu leche! ¡Mánchame la camisa!- le supliqué mientras me seguía masturbando y me incorporaba e inclinaba hacia él.

En ese preciso instante mi hijo empezó a gemir desvergonzado y mi cuerpo sufrió un latigazo; por el morbo que me daba ver como se venía sobre mí, sobre mis tetas, sobre mi escote, sobre mi camisa de seda, y yo también empecé a enloquecer de lujuria, estaba a punto de llegar también al clímax, empezaba a retorcerme del gusto, como en otro mundo. Hasta cinco o seis densos chorros impactaban con mi prenda y luego resbalaban hacia abajo recorriendo mi camisa , como si no se hubiera masturbado en semanas, mientras yo convulsionaba por el placer que me daban mis dedos, por el morbo que me daba él empapándome... Lo sentía a él, sentía mi camisa, me sentía a mí, viniendome. Pero no me fue suficiente con eso: mientras su verga aun goteaba sobre mí, llevé uno de mis pechos enfundados en aquella tela que ya era totalmente transparente a su miembro, para embarar mi camisa aun más, a la altura de uno de mis pezones que se me salía del cuerpo. Esa postura hizo que su verga me quedara a escasos centímetros de mi cara, de mi boca. Me acababa de venir pero seguía como poseída por culpa de ese fetiche de ser manchada. Le miré, me miró, abrí la boca y…… escuché:

-¿Aun estás aquí? ¿No ibas a estudiar con migo en la biblioteca ?- escuche que le grito mi hermano desde la entrada.

Casi me muero del susto al oírlo y salí corriendo de allí encerrándome en mi dormitorio.

-¡Sii, voy ahora! ¡Es que olvidé un libro!- le oí responder aturdido.

Mi hijo salió por la puerta de la casa y yo me derrumbé en la cama totalmente confusa y extasiada. Todas las preguntas que me había hecho aquella mañana en mi camino hacia el super sobre la situación ahora me las planteaba pero multiplicadas por mil. Todo el morbo que me daba aquello también multiplicado. Sólo daba gracias a dios, primero de no haber sido descubierta, y segundo, de que aquello no hubiera llegado más. No quería ni imaginarme qué podría haber pasado si mi hermano no nos hubiera interrumpido. Me consolaba el hecho de que solo fue un momento de calentura , pero tenía que hablar con mi hijo, tenía que explicarle que todo había sido un error, una locura, y que nadie tenía que saberlo. Que la cosa quedaba ahí y punto. Cuando se sentó en la cena a mi lado se me hizo un nudo en el estómago que tardaría en desaparecer. Yo estaba aterrorizada. En un momento que mi hermano se levantó hacia la cocina le susurré:

-mi hijo, sobre lo que paso , dejémoslo asi ¿vale? A ninguno nos conviene que esto se sepa-. Creo que ambos sabíamos que eso era cierto, pero también lo era que quizás aun estaba yo en peor situación que él.

-No, no, claro, sin problema- respondió en voz baja.

-¿Si? ¿No se lo dirás a nadie?- Estuve a punto de decirle: - ¿Ni a tus amigos?- pero sabía que eso era mucho pedir.

-Que no, que no, tranquila , pero sólo una cosa: ¿entonces a ti te pone cachonda lo de la ropa?-

Salvada por la campana mi hermano interrumpió con los flanes y yogures que había comprado yo de postre y yo aproveché para no responder. Mas tarde me retire a mi habitación para descanzar y olvidar todo lo que habia ocurrido Me acosté algo tarde para que me diera sueño , y no sabía si dormía o no cuando Braulio entró en mi habitación. Me sobresalté, encendí la luz de la lamparita de la mesilla y antes de que pudiera alcanzar a decir nada me susurró:

-Dame unas medias-.

-¿Pero qué dices? ¿Estás loco? ¿No habíamos dicho que esta locura se había acabado?-

-Sólo esto y te juro que queda aquí la cosa, ¿quieres que te deje de molestar , si o no?-

-¡Sí! ¿Y qué? ¿No ves que alguien puede llegar en cualquier momento?-

-Hasta las tres o así seguro que no llega-.

Nos quedamos mirando unos segundos y yo quise acabar cuanto antes, así que salí de mi cama vestida con un camisón de encaje, rojo cereza, fui a la cajonera y le di unas medias negras con encaje.

-Toma anda-

-No, no- replicó-, pontélas.

-¿Qué? No, de eso nada-.

-¿Cómo que no? marianita… tengamos la fiesta en paz, si quieres que mi boca esté cerradita sólo me tienes que cumplir este caprichito.

Estaba alucinada completamente, se había transformado sobremanera, había dejado de hablar con un chiquillo para hacerlo con un hombre que creía tener la sartén por el mango. Estaba totalmente segura que aunque me negase a hacer lo que pedía no diría nada, pero aun así quise evitar males mayores. Ahora que lo pienso no se si yo misma no me habría ocultado en ese frágil chantaje.

-Está bien, está bien- Le dije, y autómaticamente empecé a ponerme las medias. Mientras lo hacía braulio se acariciaba por encima de su pijama. Aquel maldito niño sólo pensaba en aprovecharse de la situación como si fueramos extraños, estaba encabronada con él, decepcionada. Me recosté en cama y le dije:

-A ver cabroncito, sácatela, es eso lo que quieres, ¿no? Jalártela y lárgate.

braulio no se alteró lo más mínimo y efectivamente se desnudó completamente ante mí. De nuevo esa verga tan deliciosa apuntaba desafiante, de nuevo su cuerpo delgado y excitado de la cabeza a los pies. Empezó a masturbarse lentamente, él de pié, yo recostada sobre la cama, él con la intención de venirse en mis muslos, en mis medias, yo con la intención de mantener la compostura.

-Espera, así no- dijo. -Ponte un traje de esos con los que vas a una fiesta -

Yo no daba crédito y volví a protestar.

-¿Por la tarde me suplicas que me venga en tus tetas y ahora no puedes ponerte una falda y un saco? ¡Ah! y ponte la camisa blanca otra vez, y zapatos de tacón.

Me estaba humillando de sobremanera pero de nuevo decidí acabar cuanto antes; me levanté y dándole la espalda me quité el camisón, estuve por un instante sólo vestida con medias y la tanga chiquita dándole la espalda, incomodísima, violenta, así que rápidamente lancé el camisón hacia atrás, donde él se encontraba y recogí la camisa del cestito. Me la puse y descubrí que estaba totalmente empapada ya que se había venido en ella no una sino dos veces aquella tarde. De nuevo debido a su humedad se me pegaba a las tetas y resto del torso empapándome de toda su viscosidad. Abrí el armario y me puse un traje de falda y saco negro, las zapatillas de tacon alto creo como del 10 del mismo color y me volví a recostar en cama.

-¿Quieres venirte en el encaje ? - Le dije mientras remangaba un poco mi falda. Él empezó a jalarsela de nuevo frente a mí, yo de nuevo manchada, sintiendo como la camisa se fundía con mi piel.

La escena de mi hijo totalmente desnudo, con un cuerpo fino, blanco, completamente imberbe excepto en el pubis, joven, terso, y masturbándose, dispuesto a venirse en mis medias, producía una sensación en mí que yo luchaba por disimular. El calor me obligó a abrir el saco y me encontré de nuevo con esa sensación de la tarde de olor a su verga por todo mi cuerpo, la camisa estaba impregnada, bañada, calada, húmeda, al igual que yo… Tenía mi fetiche a flor de piel, me excitaba, cada vez más, cada vez que se jalaba su verga más cachonda me ponía, se escuchaba el silencio y su piel adelante y atrás, adelante y atrás. No pude evitar estaba acalorada y me dispuse a quitarme el saco a su beneplácito.

-Así me gusta mama- se rió. Se había convertido en un auténtico monstruo. -Tócate, tócate la panochita como lo hiciste en la tarde-.

Yo no quise delatarme pero empecé a temblar de excitación; se me ponían los ojos llorosos, miré a mis pezones y estos no hacían otra cosa que dejarme en evidencia, la camisa era tan fina… era indisimulable lo cachonda que me estaba poniendo, de nuevo comenzaba a salir la puta que había perdido el juicio horas antes.

No pude más, me avergüenzo al recordarlo pero lo cierto es que no pude más: bajé una mano que coloque por debajo de la falda y en después fui haciendo a un lado mi tanga, para alcanzar mi panocha, mi sexo estaba acalorado, ardiente, fogoso. Con la otra mano acariciaba mis tetas por encima de la fina camisa. Él al ver semejante imagen comenzó a gemir…

-Déjame verte la panocha…-

-No… olvídate cabron.- le respondí. ¿No te querias venir en mis medias? Pues hazlo y lárgate- repliqué intentando sacar el poco orgullo que me quedaba.

-Déjame verte las tetas…- gimió mientras ambos seguíamos masturbandonos en esa habitación en la que apenas quedaba aire.

-¿Es que no has visto nunca unas cabron?

-Seguro que como las tuyas no…- contestó altivo.

Con la mano que acariciaba mis pechos comencé a desabrochar la camisa muy lentamente, haciéndole sufrir, haciéndome sufrir… Una vez desabroche todos los botones aun no abrí la camisa, me quedé un instante quieta, disfrutando del momento, de mi hijo, de mi camisa… Segundos más tarde y sin apartarnos la mirada aparté primero un lado de la camisa dejando ver un pecho increíblemente hinchado, hermoso, imponente, increíblemente excitado, con un pezón enorme en donde él clavó su mirada pasmada. Mientras lo hacía ambos respiramos agitados, después, me destapé el otro pecho.

Tras un pronunciado suspiro volvió en sí:

-Dios… Tócatelas… - Me pidió entre quejidos.

Mientras me las acariciaba el dedo que tenia adentro me hacia más y más violento como juegaba con mi panocha al igual que la frecuencia de su chaqueta . Mientras intentaba llevarme un pecho a la boca como una auténtica puta ,le clavaba la mirada:

-¿Te gustan mis tetas?- repliqué suspirando, de una manera casi intangible y también entre quejidos de placer.

-Casi tanto como a ti mi verga- contestó arrogante.

En ese momento no pude controlarme más; me incorporé hacia él, me metí su verga en la boca y empecé a mamársela. Ambos subimos al cielo en ese preciso instante. Él emitió un gritito contenido y posó ambas manos en mi cabeza, yo se la comía como si fuera la ultiva verga que probaría en mi vida , primero sin manos, después con una mano mientras con la otra le sobaba los huevos, me apretaba las tetas, me acariciava la panocha mientras le hacia unas mamadas . Él empezó a gritar y yo temí que aquello acabara.

-¡No te vengas cabrón, aun no!- le rogué descendiendo el ritmo de la mamada.

Yo me controlaba por devorar ahora más lentamente aquella verga que me sabía a gloria a pesar de las tres chaquetas que se había hecho ese día. Las tres sobre mi ropa. De nuevo llevé mi mirada a la suya y con ojos compuestos de auténtica lujuria le dije:

-¡Mira como me tienes cabrón! Me tienes cachonda y empapada… ¡No había estado tan cachonda en mi vida…!

-Déjame metértela… por dios, déjame cojerte- me dijo absolutamente ido y desesperado.

Aunque una parte de mí se alarmó yo ya no podía más, me eché hacia atrás, me recogí la faldita en la cintura y me quité las bragas. Me quedé quieta, recostada en la cama con la espalda contra la pared, las piernas flexionadas con los tacones clavados en la cama. Abrí las piernas y le dejé contemplar mi sexo chorreante.

-Que linda pahocha tienes… Está hinchadísimo…- Me dijo siempre sin dejar de tocarse, y fascinado, atónito.

Yo ni me había dado cuenta de que a pesar de todo aun no me había visto la vagina.

El sentimiento que tenía era de poder, sólo con mi cuerpo estaba creando asombro, admiración. Quise disfrutar de ese poder un poco más y, mirándole a los ojos para comprobar su reacción, pase mi dedo índice allí donde la camisa estaba más manchada, recogí una gota de su semen que allí se albergaba y lo deslicé suavemente por entre los labios de mi sexo…

-cojeme… - le rogué con los ojos cerrados… temblando.

Me acosté, llevé mi falda hasta la cintura y abrí las piernas, aun más, como una auténtica puta. Él apuntó tembloroso la punta de su miembro hacia mi sexo empapado, cuando sentí la punta en mi panocha creí morir del gusto. Me estaba cogiendo a mi propio hijo, vestida con traje de saco, medias y zapatos de tacón -su fantasía- y con la camisa más elegante y delicada que tenía bañada en su semen -la mía-. Entró muy despacio, pero de una vez, con facilidad, sentía cada centímetro de su enorme verga de mi hijo y los dos nos fundimos en un solo cuerpo. Sentía como si fuera la verga más dura y caliente que me había penetrado jamás. La mejor verga que nunca me habían metido . La sentía palpitar, disfrutar. Podía sentir cada vena de su miembro que entraba lentamente, como queriendo saborear él también cada milímetro de mi vagina. Y su lengua invadió mi boca, apasionada, un beso fuerte, espectacular, que me hizo sentir aún más su cuerpo y sentirme yo a la vez más sucia, más cerda... Empezó a moverse rítmicamente, con inesperada destreza, pero yo quería más: Le envolví con mis piernas enfundadas en aquellas medias mientras le clavaba el talón de mis zapatos en su espalda, haciendo una cruz. No pude evitar posar mis manos en su imberbe culo de adolescente para atraerlo más hacia mí, y susurrarle que la quería más adentro, que me la clavara hasta el fondo, pero sobretodo, que lo hiciera con dureza, con saña.

-¡cojeme más fuerte cabrón! ¿No decías que querías cojerte a una mujer? ¡Pues aquí la tienes! ¡cojeme con ganas!- No me reconocía a mí misma.

Fue decírselo y sus ojos se le llenaron de furia empezando a embestirme como un autentico poseso.

-¡¡¡Aaaahh… Dios… Qué gusto…!!!- Gritaba yo.

-¿Te gusta así?-

-¡¡¡Siiii, dame, dame cabrón,!!!- le gritaba mientras él aceleraba y aceleraba sus embestidas.

-¡ estas hecha toda una puta mama! ¡Nunca imaginé que fueras tan puta!- Me susurró gimiéndome al oído y mordiéndome el lóbulo de la oreja.

Esa frase hizo que me volviese absolutamente loca, cuanto más las era sun palabras de ofenza me ponia más cachonda , él pensaría que yo era así en la cama pero yo estaba tan sorprendida como él. Le arañaba la espalda, él me devoraba el cuello…

-¡Te gusta cojerme eh! ¿Quieres que te coja ? - Le dije al oído. La cama no era demasiado grande pero conseguí girarme para ponerme encima de él sin sacarme su verga dentro. Empecé a cabalgarlo hasta con furia, estaba en otro mundo.

Me sorprendía a mí misma pidiéndole que me lamiera las tetas, que me las estrujara, que me las mordiera, lo montaba como no había montado a nadie jamás, como una profesional, como una puta. Cuanto mejor me movía más alucinado se quedaba él y más mujer me sentía yo. En un momento me paré, y mirándolo, cerré un par de botones de mi camisa pidiéndole que me comiera mis pechos por encima de la seda, que me llenara la camisa, que me manchara más. Él cumplía lo que le pedía mientras yo me lo follaba lentamente, haciendo círculos con mis caderas sobre su verga. Hasta que él también dio muestras de estar fuera de sí, y harto de cumplirme esa fantasía fetichista se entregó a su propio placer abriendo de un manotazo de nuevo mi camisa, haciendo saltar esos botones, y metiéndose un pecho desnudo en la boca. Era lo más morboso que había hecho en mi vida, con la camisa abierta y bañada por su semen, con mi camisa de seda y cojiendome a mi hijo… Me incliné sobre él, me cogí un pecho que dirigí de nuevo a su boca y mientras me arrancaba mi rosado pezón le gemí:

-¿No me querías a cuatro patas…?-

Se salió de mí e hizo el ademán de quitarme la camisa pero le pedí que no lo hiciera, que quería sentirla: -Hazme lo que quieras, pero no me la quites…- le rogué. Me puse de a cuatro y él se bajó de la cama poniéndose de pie, a mi lado, en lugar de detrás.

-¿Qué haces?-

-Tratarte como lo que eres, una putita- me dijo mientras acercaba su verga a mi boca. Él cumplía mi fetiche de cojerme con la camisa manchada y yo iba a hacer absolutamente lo que él me pidiera. A él le ponía verme así vestida y llamarme de todo y no iba a ser yo quién se lo impidiera.

Era una imagen humillante, pero no me importaba; a cuatro patas con la cabeza girada hacia él y devorándosela, yo cerraba los ojos para disfrutar de cada segundo de esa mamada que le hacia sin manos. braulio recogió aun más mi falda y empezó a azotarme en el culo, no era la primera vez que alguien lo hacía, algo que hasta aquel día nunca me había excitado.

-¡¡Síí, sí azótame!!… ¡Aaahh, más fuerte!… - le repetía.

-¿Te gusta eh? ¡Pégate tú!-

Recordándolo ahora me parece la peor vajesa que me habían hecho nunca, pero en aquel momento me volvió absolutamente loca. En un principio me dije a mí que lo hacía porque “se lo debía” pero lo cierto es que empecé a azotarme yo misma en el culo mientras se le paraba esa hermosa verga. Y me encantó. La mujer que era ingenua se había convertido en una autentica puta y lo peor es que lejos de avergonzarme me encendía más y más.

-¿Así? ¿Te gusta verme así?- Le gritaba.

Los dos estábamos absolutamente poseídos, no le culpo de cómo me trató pues el deseo que nos invadía era tan fuerte que nos veíamos dispuestos a hacer absolutamente todo, todo por un placer que nos estaba matando.

Olvidándome de que era mi hijo noté como me montaba desde atrás, como me penetraba, como me perforaba, con la punta de mis zapatos de tacón clavados en las sábanas, con mis medias negras, mi falda remangada y la camisa empapada, cumpliendo la fantasía de mi hijo, haciendo realidad la mía, la de ser follada y manchada a la vez, fantasía o fetiche, no lo sé, pero supe desde aquel preciso momento que no volvería a follar desnuda, que a partir de aquel momento mis amantes primero se correrían en mi ropa y después me follarían con ella puesta. Me cogia como un auténtico animal y mis gemidos se fundían con los suyos a la vez que nuestros cuerpos. Mi culito volvía a ser azotado con dureza y cuando él alargaba una mano para acariciarme unos pechos que iban y venían por sus embestidas sentía que me venia del gusto.

-Dios mama me voy a venir ya…- gimió, y parando un poco sus embestidas dijo:

-Dime que te gusta… dime que te gusta como te vojo… quiero oírtelo decir mientras me vengo...

-¡Aaaah… Ahhh… Dios… ¡Me encanta como me cojes cabrón! ¡Me estás matando del gusto! ¡Nunca me habían cogido así…!

-Dime que eres una puta… que todo esto te encanta… -

-¡Soy una puta… me encanta como me cojes sin quitarme esta camisa que huele a tu verga! vente dentro cabrón… vente dentro…

Él empezó a gritar totalmente poseído mientas yo notaba como su verga se tensaba completamente, a punto de explotar, yo tampoco pude más, ahora me da vergüenza recordarlo, pero empecé a gritar como una auténtica puta.

-¡Me vengoo! ¡Dios me vengo, sigue, sigue dándome!- Le gritaba desesperaba temiendo que parase de moverse, mientras notaba sus espasmos dentro de mí y mi espalda arquearse como no recordaba.

Creí que nos habíamos matado de placer, de éxtasis, cuando braulio cayó desplomado sobre mí. Los dos estábamos totalmente exhaustos, no del cansancio, si no del placer más increíble que habíamos sentido jamás.

Cuando recobramos la cordura mi hijo se fue a su habitación. Pero no se fue hasta que no le di aquellas ansiadas medias, mientras yo, mirando mi batín de seda, a punto estuve de pedirle que también se lo llevara.

A la mañana siguiente, mientras me duchaba, no dejaba de darle vueltas a la cabeza, y tenía un sentimiento extraño; me sentía culpable a la vez que me sentía más a gusto conmigo misma que nunca, se abría ante mí un sexo completamente nuevo gracias a este descubrimiento.

Aquella brutal sesión de sexo había resultado lo más excitante que había vivido jamás, por todo, por ser mi hijo, por los insultos que nos habíamos dicho, pero sobretodo por todo lo referido a mi fetiche. Con respecto a que hubiera sido con mi hijo… me sentía desconcertada… si todo esto lo hubiera descubierto con cualquier otro amante estaría radiante de felicidad, pero había sido con mi sobrino y sabía que estaba mal…

Cuando estaba ya vestida para ir al trabajo y sentada desayunando, mi hijo entró en la cocina:

-¿Te vas ya?-

-si -

-Bueno… ¿Alguna sugerencia?- Me preguntó malicioso, descarado, como realmente descubrí que era.

Yo lo entendí inmediatamente, dudé, pero avergonzada y aun a riesgo de que sólo me estuviera preguntando para mofarse, no pude resistirme a decir:

-Mmmm… Sí, una camisa rosa que está colgada en el armario y… las bragas con las que he dormido esta noche, están en mi cesto. ¿Qué te parece?- Temí que su respuesta fuera una burla.

Mi hijo me sorprendió acercándose e inclinándose hacía mí, lentamente, provocándome. Acto seguido se bajo el cierre de su pantalón de la pijama apareciendo ante mí su miembro, oscuro, aun flácido pero ya sacandso liquido preseminal…

-Estás loco…- Susurré. Parecía no tener nunca suficiente.

Él se agarró esa hermosa verga que despertaba, y con ella rozó uno de mis pechos que crecían ocultos bajo mi exquisita camisa verde . Se frotaba con suavidad, con sutileza, pero sobretodo con astucia. Fue echar un poco la piel de su miembro hacia atrás y posarse una gotita transparente que restregó delicadamente, dejando un denso y viscoso hilillo en mi refinada camisa.

-¿Y si lo hiciera en la camisa que llevas puesta ahora?- Preguntó sabiendo como extasiarme de placer esso es una parte de mi vida cuando empezo toda esta historia espero les agrade

att. mariana ponce

# tasio ha opinado el viernes, 24 de septiembre de 2010 9:27
re: TROYANOS EN EL MADRID

soy del Madrid de toda la vida y solo qiero decir que el payaso de CR9 no tiene nada que ver con el espiritu del Madrid. Que lo vendan pronto antes de que no lo quiera ningun tonto. Es un mal ejenplo para los jovenes, es egocentrico, egoista es poco, y mas chulo que un cortapichas,

saludos

# maria ha opinado el viernes, 24 de septiembre de 2010 9:44
re: TROYANOS EN EL MADRID

A LA MIERDA CON CR7 Y MOU . A SU PAIS Y QUE NOS DEJEN EN PAZ

# JUAN LIGERO ha opinado el viernes, 24 de septiembre de 2010 9:56
re: TROYANOS EN EL MADRID

SOPLON TODAVIA DURA LA PEA DEL DOMINGO

# elputochuck ha opinado el domingo, 26 de septiembre de 2010 23:39
Ronaldo el paquete egoista que costo un dineral

LO QUE ESTA CLARO ES QUE EL FANTASTICO FICHAJE QUE NOS VENDIO EL REAL MANDRIL NO FUNCIONA. SU EGOISMO Y CHULERIA SE LE DESBORDA POR TODOS LOS POROS DE SU CUERPO Y ESO ES JUSTO LO QUE ACABARA CON EL. ME ALEGRO DE VER COMO PARTIDO A PARTIDO SE VA UNDIENDO MAS POR NO PODER SER LA ESTRELLA QUE CREE QUE ES .RONALDO UN SER PATETICO QUE SE CREE EL CENTRO DEL MUNDO; CUALQUIER JUGADOR DEL BARCELONA TE DA 1000 PATADAS , NO HERES MAS QUE UN FANFARRON,CHULO Y PATETICO , OJALA TE UNDAS EN TU PROPIA MIERDA SO MAMON

# JUAN ha opinado el domingo, 26 de septiembre de 2010 23:45
HECHA UN VISTAZO A ESTO:
# JUAN ha opinado el domingo, 26 de septiembre de 2010 23:47
PASA UN BUEN RATO

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