ETA mata. No sabe hacer otra cosa.
Por más que las Fuerzas de Seguridad del Estado hayan estado lo más atentas posible a lo que pudiera ocurrir, ETA, de la forma más fácil, cobarde y ruín ha asesinado a Isaías Carrasco delante de su mujer y su hija.
Es imposible frenar un acto tan cobarde, tan imprevisible, como un disparo para luego huir. Lo siento enormemente por su familia.
Es sin duda el momento de estar más unidos que nunca, el momento de darse cuenta del valor de quienes deciden dedicarse a ser representante público de todos nosotros. Tenemos que dar, nuevamente, las gracias a quienes dedican sus vidas a la política, a militar en un partido y ser la voz de los ciudadanos porque son ellos quienes reciben estos disparos cobardes.
Hay una ocasión de oro este domingo para llevar la contraria a los terroristas, una ocasión para hacer justo aquello que intentan evitar: El Triunfo de la Democracia
Normal que se hayan suspendido las campañas electorales de todos los partidos. Zapatero viaja para Madrid, como ya tenía pensado, lo mismo hace Rajoy. En breve Rubalcaba explicará lo sucedido aunque parece bastante simple. Los terroristas quieren entrar en campaña y promover con las armas lo que sus comunicados de hace unos días expresaban: Debilitar el sistema democrático español, logrando sembrar miedo en las elecciones.
Está claro que no lo van a conseguir. Es cierto que es prácticamente imposible evitar que un asesino dispare a un ciudadano, pero también es cierto que los españoles tienen la valentía suficiente como para no permitir que ETA logre lo que de verdad quiere; matar nuestra libertad, callar nuestras voces y ennegrecer el futuro.
Por eso tenemos que ser más libres que nunca, gritar todo lo fuerte posible y confiar en un futuro en paz.