Un año más, el cine se vuelca con los refugiados saharuais, para ofrecer una visibilidad que se les suele negar durante el resto del año.
De esta forma, para que todos podamos intentar ver la realidad de los refugiados, personalidades como Javier Bardém, deciden llevar la atención mediática a los campamentos saharauis. Logran algo que el resto de humanos, por mucho que gritemos, no logramos hacer; que hasta el Tomate (o sus herederos) tengan que obligatoriamente hacer referencia a la penosa situación de estos refugiados, aunque sólo sea tangencialmente.
Está también Manu Chao, Guillermo Toledo, Fran Perea, Carmelo Gómez... Así que imposible pasar por alto esta noticia, que nos permite a muchos escribir unas líneas sobre la situación de los refugiados saharauis, por si cuela y alguien lo lee.
Porque son olvidados, familias abandonadas en la más absoluta nada (doy fe de ello) por una pésima descolonización española; que en vez de ser una vergüenza que como país querríamos solucionar, se ha convertido en una responsabilidad que no queremos asumir. Claro que si no somos capaces de concretar lo que es España, como para meternos a defender independencias más allá de nuestras fronteras.
Por eso habría que recordar que gran parte de estos refugiados tienen pasaporte español. Lo tienen por ser descendientes de españoles. Aunque no queramos verlo, son de los "nuestros". Un pasaporte que para muchos es una esperanza, pero a la vez una atadura con un país, con el que querrían tratar de tú a tú y no suplicándole que se haga responsable de parte de su historia.
Tenemos una deuda con el pueblo saharaui, de justicia y dignidad, que más temprano que tarde deberíamos asumir.
Gracias, señores famosos, por regalarnos este foco de atención.