La televisión da para muchos debates, sobre eso no hay duda. Si el otro día nos preguntábamos si en la tele se emite lo que quiere la gente o si lo que quiere la gente es lo que se emite en la tele, hoy merece la pena centrarse en otra pregunta sin respuesta; al menos clara.
¿Se normaliza una realidad social (como por ejemplo la homosexualidad) por salir representada en televisión, o sale en televisión al estar previamente aceptada socialmente?
La "reciente" aparición de un personaje que representa a una persona homosexual en prácticamente todas las series de televisión es sin duda una reconocimiento público de la existencia de esta opción sexual en nuestras vidas, pero también es cierto que ayuda a normalizar el fenómeno para aquellos que no tienen contacto directo con personas que hayan elegido dicha opción sexual. Por lo tanto, podríamos decir que ambas opciones de la pregunta tienen gran parte de razón (como suele ocurrir siempre).
El problema de la "normalización" a través de la televisión es que, como ocurrió con el caso de las personas negras (de color o afroamericanas para los que prefieran eufemismos), ésta se produce mediante la creación de estereotipos, que no siempre son positivos para la comprensión plena de la realidad. De esta forma, en muchas series nos encontramos a un homosexual concreto que pretende representar toda la diversidad existente y que, además, se caracteriza por ser homosexual. Es decir, su personaje se basa en ser, exclusivamente, homosexual. (Es justo decir que esto ha ido cambiando a mejor de forma relativamente constante, sobre todo en las series más recientes y en series especializadas como "Queer as Folk" o "The L World")
Esto choca con nuestro día a día, en el que nadie debe caracterizarse simplemente por su opción sexual.
Así que quedará siempre la duda sobre la utilidad de ser representado aunque sea de forma estereotipada, sobre todo si pensamos en el esfuerzo que están haciendo ahora mismo las mujeres lesbianas para lograr una mayor visibilidad social (y por tanto normalización social). Aunque esto no deja de merecer una discusión propia y un debate, que si se solicita, se planteará con gusto.