Es evidente que ante la magnitud de la tragedia en Japón cualquier otra noticia queda minimizada. Imposible comparar ni pretender que algún otro tema pueda retirar la atención de lo que estamos viviendo como planeta, desde el sufirmiento por las pérdias humanas hasta el incipiente miedo por la imposibilidad de lograr la seguridad plena de las centrales nucleares. El tsumani nos recordó que para la naturaleza no hay fronteras.
Por eso lo que tratemos hoy aquí debe ser visto como anecdótico, subsidiario. Mi interés principal, como el del mundo entero está en todas las personas que han perdido todo, incluída la vida, así como en el riesgo que estamos sufriendo por las alarmas nucleares.
Así, haciendo un salto a lo mundano, excusándome y amparándome en lo curioso de la historia, el caso es que en pequeñito -casi sin negritas ni destacado- es posible que como yo algunos hayan visto el debate que se está generando por la supuesta compra por parte de Patromonio Nacional de una cinta para correr valorada en más de 14,000 euros que ha ido a parar a las manos del Rey. Un debate del cual parece interesante participar pero que por lo visto no cuenta con la aporbación del Congreso de los diputados.
Tal es así que precisamente una pregunta elaborada por ICV (Nuria Buenaventura), referida a este caso, ha sido "vetada" en el Congreso aludiendo a lo "poco adecuado" de su redacción. No es la primera vez, pues en repetidas ocasiones se ha llegado a reconocer que el Parlamento no puede controlar a la Jefatura del Estado, pero se podría abogar porque fuera la última.
Nuestra democracia tiene espacio para la fiscalización de nuestra corona y debe, porque puede, ser clave en el control del gasto público. Por ello, extraña que en un Parlamente haya preguntas tachadas de poco respetuosas, cuando sólo las respuestas pueden adquirir con justificación ese valor. Eso hace sentir que se está defraudando en buena medida a ciudadanos como yo, cuando se cubre a la monarquía con un velo mientras aplaudimos y luchamos por lograr ver a una periodista hacer historia al dejarlo caer.
Cierto que como decía al principio de este artículo no está entre las principales preocupaciones de nuestra realidad, pero eso no significa que no podamos dedicar cinco minutos al día para preguntarnos por el destino de dicha cinta para correr o asumir que no habrá respuesta porque se eliminará la pregunta. Precisamente porque una declaración del Rey -en la forma que sea- negando que como Estado "nos hayamos" gastado 14.000 euros en una cinta para correr fortalecerá la institución monárquica.
Se trata simplemente de desmentirlo, de aclarar que evidentemente no se ha hecho dicho gasto en un momento de crisis como este y así tranquilizarnos, demostrarnos que no era más que una errónea interpretación de unos datos...
Claro que para llegar a eso necesitaríamos poder preguntar, para salir de nuestro error aunque sea, lo cual es justificación suficiente para replantear el veto a ciertas preguntas, al menos en democracia.
Y en estos momentos, cuando tenemos nuestro foco de atención en Japón (como no podía ser de otra forma), sería más conveniente que nunca que asuntos triviales y oscuros como este no nos distrajeran ni confundieran. Así, dado que la transparencia es hasta ahora el único arma conocida para evitar dichas confusiones y distracciones, apostemos por ella. Hoy y siempre.