Imagínense que Zapatero, nada más ganar las elecciones desaparece, aprueba medidas económicas tremendamente duras para las clases medias y en su primer viaje oficial al extranjero no admite ninguna pregunta tras la Rueda de Prensa. Si tienen la imagen en la cabeza, entonces piensen en los titulares que veríamos en algunos periódicos y los temas de debate televisivos en los canales de la TDT Party. Asusta, efectivamente.
En cambio Rajoy puede hacer lo mismo sin que nadie le reprenda lo más mínimo, sin que tertulianos y directores de periódicos lancen sus hirientes editoriales contra él.
Fíjense si tiene carta blanca que a pesar de no admitir preguntas, los periodistas van a las Ruedas de Prensa e informan de ellas a pesar de que aseguran no hacer cobertura de aquellos actos que no admitan preguntas. Algún día pasará de buena intención a ser una realidad y el periodismo y la política de esta país habrán ganado muchísimo.
Es absolutamente necesario que los periodistas se planten, dejen en blanco los espacios donde iría la crónica sobre esa Rueda de Prensa en la que no han admitido sus preguntas para no seguir agachando la cabeza y transcribir el panfleto que el político ha decidido soltar.
Para dar un mitin ya tiene los políticos espacios suficientes y formas más respetuosas -y baratas- de hacerlo como es el envío de una nota de prensa. Todo lo demás es servilismo, hacer el trabajo de otros.
Ese lema de "sin preguntas no hay cobertura" debe ser el punto de regeneración del periodismo en España, como la política está ahora inmersa en procesos de cambio estructurales implantando listas abiertas y elecciones directas.
Porque si bien es cierto que la profesión del político estaba denostada, no lo está menos el periodismo. Necesitan un refuerzo ético, un peso como profesionales que les permita hacer el mejor trabajo que sus capacidades les permiten, y son muchas y muy buenas. De la mano de la regeneración política de esta país es necesario que llegue la periodística, recuperando independencia, rigor y dignidad.
Cierto que tiene mucho que ver con los pésimos sueldos que cobran, pero también con esa falta de unión que les impide hacer realidad lemas tan necesarios como este del que estamos hablando.