Este Gobierno no improvisa porque sabe bien lo que quiere hacer, el problema es que es incapaz de hacerlo como quiere.
Los datos negativos se acumulan, aunque por supuesto son todos culpa de Zapatero y a Rajoy se le ha olvidado que aseguró que no se quejaría de la herencia recibida. Nuestro déficit varía según el Portavoz del Gobierno que esté delante de un micrófono y de si dicho altavoz está en España o en el extranjero mientras que las medidas para reducirlo se parecen más a promesas electorales que a ideas claras sobre lo que hacer.
Para colmo el PP está forzando la indefinición hasta las elecciones andaluzas, silenciando incluso a Esperanza Aguirre que ya proclama el copago (repago) como solución aunque lo negara en campaña tantas veces como le aseguró Tomás Gómez que lo acabaría imponiendo....
Un PP, por tanto, empeñado en gobernar para ganar elecciones y no para salir de la crisis. Volcado en titulares pero vacío en el fondo, pues no hay ayudas a la creación y desarrollo de empresas, sigue sin existir una posibilidad de crédito y financiación pública, no se agilizan los trámites administrativos, se maltrata tanto o más a los autónomos como antes, no se persiguen los paraísos fiscales y se sube el IRPF para que al final paguemos los de siempre lo de todos.
Por mucho que la potente derecha mediática haya retirado de sus portadas la prima de riesgo esta sigue subiendo. Por mucho que quieran tapar la subida de impuestos es palpable que está en marcha.
Lo siguiente es, efectivamente, el repago por servicios públicos que ya hemos financiado con nuestros impuestos -cada vez más altos- y una más que previsible subida del IVA, entre un abanico de complicadas posibilidades.
Todo lo contrario de lo que se supone que votó la ciudadanía española y que seguro observa desesperada la indefinición de este Gobierno ocupado básicamente de controlar a los Jueces, de pelearse con la Iglesia por dar un pregón y de que Arenas sea presidente de la Junta de Andalucía. El resto está claro que no estamos entre sus prioridades.