Muchas veces no nos damos cuenta, sobre todo porque teneos demasiado asimilado el discurso de que todo va mal, pero en ocasiones se logran avances que pueden parecer insignificantes, pero que marcan una nueva inercia.
Mucha de las críticas que la ciudadanía hacía a los políticos era su falta de transparencia, que estuvieran siempre encerrados en sus partidos y no hicieran partícipes a los ciudadanos de sus decisiones. Son críticas con fundamento por que efectivamente hay todavía demasiado asunto interno que por no ser transparente, acaba opaco.
Ayer en cambio se dio un paso hacia ese nuevo modelo de partidos abiertos que tanto necesita la Democracia. Nadie podrá decir que se trata de un paso de gigante, pero si de un impulso significatico. Ayer se produjo por primera vez un debate público entre dos candidatos que aspiran a la Secretaría General de un partido político.
Esto, hace apenas unos meses, era inconcebible, como bien sabe Tomás Gómez pues lleva intentándolo desde hace años y la dirección de su partido siempre se lo había impedido. En esta ocasión dejaron la decisión en sus manos y no dudó un minuto en convocar formalmente el debate. Sin duda una muestra de coherencia con su planteamiento que no se puede menos que reconocer.
De esta forma, militantes, simpatizantes y votantes pudieron escuchar las propuestas que cada uno de los candidatos tenía para dirigir el Partido Socialista de Madrid y así hacerse más partícipes del proyecto que en unos años presentará un candidato para ganar las elecciones.
Se abordaron todos los temas con absoluta transparencia, se plantearon problemas, críticas y soluciones además de escuchar nuevos modelos políticos y económicos que tanta falta hacen ahora mismo.
Pero no son estas líneas el lugar para analizar lo dicho, sino para aplaudir que se haya podido decir. A partir de este momento, en los siguientes procesos internos, será difícil explicar si se decide no hacer debate así que ha ganado la ciudadanía y el impulso para abrir los partidos demuestra haber logrado poner en marcha más mecanismos de participación.
Demostrado además que ha sido positivo, ya ninguno podrá escudarse en que un debate interno, hecho público, daña al partido. La política del miedo, dentro de los propios partidos, también parece ir desapareciendo frente al valor de la transparencia y la participación.
Eso sí, hay partidos que llegarán un poco más tarde a esto, pues primero tienen que "inventar" lo de tener más de un candidato, ¿verdad señores del Partido Popular?