Es lamentable que tantos años después tengamos que estar diciendo las mismas cosas, defendiéndonos de las mismas mentiras y explicando nuevamente las mismas verdades.
Llegará el 11-M y volveremos a la disputa por la "posesión" de la fecha y la forma del homenaje, será 11-M y seguiremos con noticias que siembren dudas sobre lo ocurrido a pesar de que el paso del tiempo da la razón a quienes la tuvieron desde el principio.
Además esta año sumaremos la indignación -forzada- de aquellos que no toleran que los sindicatos, junto con miles de trabajadores se reúnan en las calles ese día para defender sus derechos laborales a pesar de que en la propia manifestación esté presente la principal asociación de víctimas del terrorismo.
Se olvida la derecha de cómo llenó las calles el día 10, para llenar las portadas el 11 con gritos contra el gobierno cuando hoy acusa a los sindicatos de manipular los sentimientos de las víctimas.
Tampoco respeta, porque no entiende, la realidad de los trabajadores. Obstinado Rajoy en recortes y eliminación de derechos que protegen a los trabajadores no concibe que haya quienes quieran salir de puente unos días. Para quien ha estado de vacaciones tantos años los trabajadores no parecen tener el derecho a disfrutar un día de descanso.
Que haya un puente no es un motivo banal para no convocar una manifestación, porque los trabajadores necesitan descansar. No es una soflama izquierdista, es una realidad productiva.
Lógico, vista la comprensión del gobierno, que haya Huelga General. Anticipemos los insultos con respuestas, sabiendo que sí, ahora es el momento de hacer huelga a pesar de la crisis.
España pierde más si olvida sus derechos que si para un día la producción. Baja más nuestro PIB si destruimos nuestro modelo laboral que si salimos a las calles para defenderlo. No sólo porque la huelga sea un derecho, además de lo obvio que resulta pensar que se convocan siempre cuando la situación no es precisamente la mejor, sino por el valor social que aporta a un país tener unos trabajadores comprometidos, conscientes de que la mejor forma de crear empleo no es abaratando el despido.