El amor mueve montañas. No quisiera parecer tópico o atascarme en los clichés pero analizando la “entrañable relación” entre Doña Cayetana de Alba y Alfonso Díez, no hay otra conclusión posible.
Para muchos, una mujer de su edad (va camino de los 84) debería quedarse sentada en su casa, esperando a que hijos y nietos fueran a visitarla. Mujer de armas tomar, tan hippie y tan duquesa a la vez, demostró desde siempre, que ser convencional no era lo suyo. No lo fue en su juventud y se niega a serlo en su vejez.
Para empezar el nuevo año, a Doña Cayetana no se le ha ocurrido otra cosa que hacer un viaje junto a su amor, el funcionario Alfonso Díez. Para el periplo, nada mejor que un destino cercano a la par de romántico. París fue la ciudad elegida. Tras varios días en la capital francesa, paseos por los Campos Elíseos y foto obligada junto a la Torre Eiffel, la pareja volvió a sorprender a todos con un nuevo viaje. No volverían a casa, al menos, no tan pronto.De París pusieron rumbo a El Cairo, capital de Egipto. Un año llevaba la duquesa planeando este viaje que todos le desaconsejaron hacer por razones obvias. Por un lado, tenía la oposición de sus hijos -que jamás han visto con buenos ojos la relación de su madre con el funcionario- y por otro, la de su médico, que no la veía con salud para soportar tan cansado viaje. Al final, y tras pasar por el quirófano, Cayetana ha hecho oídos sordos de los consejos y, una vez más, ha hecho lo que su real gana le pedía. Es decir, ir a Egipto.
Al funcionario, el viaje al país de los faraones también le emocionaba. Gran devorador de antigüedades y reliquias, a Alfonso lo de pasear entre momias siempre le había entusiasmado. Junto a “su porcelana”- así llama el aspirante a duque consorte a Doña Cayetana- está viviendo días intensos y felices, que pronto desembocarán en un lujoso crucero por el Nilo.
No obstante todo tiene un límite. La duquesa está como una rosa, pero los años no pasan en balde. Con una jornada de turismo intensiva, de 11 de la mañana a 6 de la tarde, es normal que Cayetana se resienta y ya piense en el descanso. Tras visitar Francia y su periplo egipcio, la pareja planeaba un viaje a Jordania, donde visitarían la ciudad de Petra. Sin embargo, ese viaje tendrá que esperar, ya que la duquesa se siente cansada y con ganas de volver a casa. Y para que engañaros: ¡Yo también! En Egipto se está muy bien, pero ya es hora de echar el cierre y regresar a casa. Hay que ver la energía que tiene nuestra querida y entrañable Duquesa…