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# lunes, 30 de abril de 2012 23:29

Alemania-Austria: amigos en El Molinón

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La FIFA lo pasó por alto pero ni las más de cuarenta mil personas que asistieron al partido ni los que pudieron verlo en directo quedaron indiferentes. Se estaba disputando el Mundial de 1982 en España y los alemanes, vigentes campeones de Europa, eran favoritos para clasificarse a la segunda fase. Éstos no supieron cómo ganar ante Argelia en la primera ronda. Con el 1-2 para los africanos se condicionó el devenir del grupo y propició el desarrollo de los capítulos más vergonzosos de la historia del fútbol. Mientras tanto, Austriacumplió venciendo a Chile por la mínima.

En la jornada siguiente, la RFA recuperó su característico juego, poderoso e incisivo, y machacó a Chile (4-1) con tres goles de Rummenigge, que ya había marcado uno a los argelinos, quienes no pudieron repetir su actuación ante los germanos y cedieron fácilmente frente a Austria (2-0). La FIFA no había escarmentada por lo sucedido en el Mundial del 78 en el partido entre Argentina y Perú, estableció que los dos encuentros decisivos de la última jornada se debían disputar en diferentes días. Primero, Argelia, sorprendentemente, batió a Chile (3-2). La primera parte fue impecable. Anotaron tres goles y dejaron sentenciado el choque pero tras el descanso el exceso de confianza les pasó factura y provocó que los chilenos acortaran distancias. Ahora se arrepienten de aquel exceso de tranquilidad que les costaría la clasificación. De haber mantenido el 3-0 probablemente el pacto entre alemanes y austriacos no habría tenido lugar– hubiesen necesitado un 3-2 a favor de los primeros o cualquier otro resultado superior siempre que los germanos ganaran por un gol de diferencia- , y de haberlo aumentado, lo convertía en imposible.

Austria-Alemania, Mundial 1982

 

Llegó el día en cuestión: 25 de junio de 1982. Los protagonistas, RFA y Austria comparecieron en El Molinón con la lección bien aprendida. Un sencillo triunfo alemán por la mínima regalaría la clasificación a ambas selecciones. A los diez minutos del inicio, Hrubesch marcó y ahí acabó el partido. Compartiendo la misma lengua, los jugadores de uno y otro equipos trataban de cuchichear disimuladamente ante la atenta mirada del público, en su mayoría, español. Con el tanto que necesitaban en el marcador Schumacher se puso una gorra blanca, hecho que la mayoría interpretó como una señal para que tanto sus compañeros como los rivales supiesen que el acuerdo estaba sellado.

A partir de entonces se dedicaron a matar el tiempo con algo que poco tenía que ver con el fútbol pero que se debía suponer como fruto de la casualidad y de la alta competitividad: ni jugadas de peligro, ni regates, ni intentos de llegar al área contraria. Krankl se situó como líbero y Rummenigge, ante el lanzamiento de una falta cerca de la frontal, golpeó el balón de tal forma que la pelota se marchara tranquilamente varios metros por encima de la portería. Ya en el segundo tiempo, el público, indignado, comenzó a gritar “tongo, tongo” y “que se besen, que se besen”. Ante el abucheo general y el desconcierto, los aficionados argelinos lanzaron monedas al campo para escenificar que el partido estaba amañado mientras el público gritaban: “Argelia, Argelia”.

Con el 1-0 final, parte de la afición asturiana, indignada, acompañada de algunos hinchas argelinos, se presentó en el hotel de los alemanes para expresar su malestar de forma clamorosa. Schumacher, el controvertido guardameta alemán, respondió a la ira de los manifestantes lanzando bolsas de agua. A la mañana siguiente, el diario El Comercio, de Gijón, publicó la crónica del encuentro en la sección de sucesos con un llamativo titular: “Timo a cuarenta mil personas”.

Los jugadores alemanes y austriacos negaron que hubieran pactado el resultado. La delegación argelina protestó ante la FIFA pidiendo la eliminación de los dos conjuntos por el vergonzoso amaño. Los dirigentes deportivos del fútbol internacional, tan acostumbrados a mirar para otro lado cuando deben condenar algo que afecta a un país querido, se hicieron los sordos. Casi veinticinco años después, a principios de 2007, Hans Peter Briegel, el poderoso lateral izquierdo de la RFA, reconoció que había existido el acuerdo. Aunque otros jugadores, como Breitner y Stielike, se reafirmaron en su versión de inocencia, el delantero austriaco Schachner admitió que la actitud de sus compañeros había sido muy rara. Incluso el que le marcaba, Briegel, le ordenó que dejase de correr. Según sus propias palabras, era el único que no estaba al tanto del acuerdo, por lo que siguió tratando de jugar y de conseguir un gol hasta que se dio cuenta de que no le pasaban la pelota. Desde el banquillo también le regañaron por su actitud combativa.

Días después de saltar la noticia, Briegel lo negó todo: "Me hicieron una entrevista. Hubo 40 preguntas y sólo una de ellas estuvo referida a ese partido. Con el 1-0 hubo una especie de pacto de no agresión, porque los dos equipos sabían que estaban clasificados. Era como un acuerdo tácito en un determinado momento del partido. Esto ocurre en competiciones de muchos deportes. Pero, no sé nada de un acuerdo".

Aquel encuentro serviría para que la FIFA sentenciase que los encuentros finales de cada grupo debían disputarse siempre en el mismo día y a la misma hora para tratar de evitar estos episodios tan bochornosos como el Pacto de El Molinón.

 

# domingo, 29 de abril de 2012 0:35

La decadencia del fútbol sueco

“La Liga española es la mayor porquería del mundo” es una de las frases empleadas porJosé María del Nido a lo largo de los últimos meses para condenar la situación actual del fútbol español. El presidente del Sevilla FC no se acobarda cuando denuncia la exagerada desigualdad que existe en el reparto televisivo y que provoca que solo Real Madrid FC Barcelona posean unas plantillas competitivas ante las que no se pueda rivalizar.

Este hecho causa que temporada tras temporada se repita el mano a mano entre ambos sin dejar prácticamente opción al resto de equipos para que luchen por hacerse con algún título. Pero, ¿qué sucedería si éstos cayeran en manos de diferentes clubes cada temporada? ¿sería una liga mejor? ¿seguiría siendo considerada una de las mejores del mundo a la que las principales estrellas del momento quieren venir? ¿O, por el contrario, pasaría desapercibida?

Para responder a dichas preguntas basta con observar lo que sucede en otros países que gozan de mayor igualdad sin que los títulos tengan un dueño fijo. El caso particular de Suecia sirve de ejemplo para explicarlo. Desde el inicio de siglo se han alternado los clubes que han ganado la Allsvenska con nueve nombres diferentes en los últimos doce años:Halmstads, Hammarby, Djurgårdens, Malmö, Elfsborg, Göteborg, Kalmar, AIK, Helsingborgs. Sin embargo, el fútbol sueco está en decadencia y quizás aquel cruce en Champions en 1999 entre AIK Solna y FC Barcelona fue el inicio de su crisis. Por lo que se aprecia, competitividad no es sinónimo de estadios llenos ni de equipos con estrellas en su plantilla sino de principal fuente de exportación de jóvenes talentos a bajo coste.

Siete campeones ligueros en los últimos siete años puede ser un aliciente para los aficionados pero, al mismo tiempo, reclama a gritos la presencia de una figura superior. Uno o dos referentes a los que batir y contra los que luchar de manera continuada y que garantice la presencia en Europa más allá de las rondas previas. Un motivo por el que los jugadores de calidad quieran quedarse, ya que en cuanto un equipo gana un título se encienden las alarmas de los principales ojeadores de las países cercanos. Ni el reparto televisivo ni lo conseguido gracias al campeonato impide que las entidades necesiten dinero. La mejor forma de obtenerlo es deshaciéndose de sus figuras, a las que no pueden retener cuando otras ligas más atractivas llaman a sus puertas con un sueldo superior.

El traspaso de futbolistas es inevitable, sobre todo hacia Dinamarca, con un nivel de fútbol similar al sueco pero con un interesante punto a su favor: el “impuesto de artistas”. El sistema tributario danés es más atractivo y beneficia a los jugadores extranjeros reduciendo la tasa que se les grava del 50%, en su país, al 25%. Es éste, otro de los motivos por los que ante el éxodo masivo no puedan nutrirse de jugadores adoptivos. Para que el fichaje recaudara el mismo salario tendrían que pagarle más del doble, algo inviable.

Queda patente que al igual que para los equipos españoles la cuestión económica es un problema y un lastre, para los de Suecia también lo es por mucho que se releven los campeones. Incluso su situación llega a ser extrema cuando, en el mejor de los casos, ingresan un millón de euros anual por derechos de retransmisión o ven cómo la mayoría de los estadios no pertenecen a los clubes y son incapaces de hacerlos propios. Tampoco sería posible la llegada de un inversor multimillonario del estilo Abramovich en el Chelsea o Al Thani en el Málaga, puesto que el 51% de cada club pertenece a los socios según la normativa del país. Ceder en este punto implicaría que los aficionados pudieran quedarse sin voz dentro de sus equipos y de ahí que se nieguen a cambiar dicha norma. Prefieren mantener la austeridad de una liga con poca proyección y repercusión mundial, pero competitiva, a propiciar la existencia de un club que cuente con los fondos necesarios para subsistir en competiciones europeas de manera perenne.

Trasladar ese debate a nuestro país implicaría preguntarle al señor Del Nido si prefiere que el Sevilla tenga más opciones de obtener títulos nacionales por igualdad entre equipos o mantener la situación actual y que le permitió, en su momento, vender José Antonio Reyes por 30 millones de euros al Arsenal, gracias a la trascendencia de nuestra liga y la participación europea de los clubes.

# martes, 24 de abril de 2012 2:13

Cha Bum-Kun, el imparable surcoreano

Si grandes referentes del fútbol como Alex FergusonLothar MatthäusJürgen Klinsmann Michael Ballack coinciden en las innumerables virtudes de un jugador, es que debe ser muy bueno. Si, además, se trata de alguien capaz de triunfar en un país con mentalidad antagónica al de procedencia en una época en la que fichar a un extranjero estaba mal visto, entonces se trata de una leyenda. Cha Bum-Kun aún hoy día es recordado como uno de los mejores futbolistas asiáticos de la historia. Hasta su aparición en la Bundesliga, Corea del Sur había pasado prácticamente desapercibida en este deporte y todos los que le han relevado no han podido igualarle, ni su propio hijo: Cha Du-Ri.

Cha marcó una época en los años ochenta al derrochar su avispado talento tanto en laBundesliga como en la UEFA. Destacó por su potente disparo, su innata velocidad y su sed insaciable de gol, peculiaridades que lo encumbraron como el mejor goleador extranjero enAlemania. Desde sus inicios en el Korean Air Force despertó el interés de los expertos europeos. Mientras jugaba en el equipo del ejército del aire y sin que él lo intuyera, el país germano llevaba siguiéndole prácticamente desde su debut y querían aprovechar el buen estado de forma del fútbol alemán para añadir un toque exótico que los diferenciara del resto, aunque fueran cuestionados por los puristas.

Sin haber cumplido la veintena y siendo un universitario más, ya había sido llamado por la selección nacional. Supuestamente, el primer equipo que le obligó a abandonar su país en 1978, año en que fue proclamado mejor jugador coreano, fue el SV Darmstadt, convirtiéndose de esa forma en el primer coreano en jugar en la Bundesliga. El destino y más concretamente su deber para con el país propició su regreso a Corea para cumplir con el servicio militar. Al año siguiente, Friedel Rausch lo cazó oficialmente. El técnico delEintracht Frankfurt quería incorporarlo de inmediato a sus filas. Como él reconoció en su momento: ningún otro jugador había conseguido conquistarle tan rápido como Cha Bum-Kun pero era necesario que fichase aquel primer año por otro equipo para contemplar en un segundo plano las reacciones de los aficionados alemanes. Con el acuerdo bien tapado, el Eintracht no se ensuciaría las manos pero les encumbraría al fichar a una estrella aún por brillar en Europa.

Cuando Rausch comprobó en primera persona el talento de Cha supo que todas sus facultades serían imprescindibles para cumplir los objetivos del club. Y así fue. Se convirtió en un jugador de vital importancia para la consecución de la Copa de la UEFA de 1980. El Borussia Mönchengladbach de Lothar Matthäus caía en la final a doble partido y gracias al valor de los goles anotados fuera de casa. Cha-Boom, como le apodaron por la sublime potencia de sus disparos, obtuvo los galones de mejor hombre del Eintracht, ganó la Copa en el 81 y firmó el tercer mejor contrato de la Bundesliga.

Cha Bum-Kun

Cinco temporadas después del inicio de su periplo europeo fichó por el Bayer Leverkusen. Los goles aumentaron en proporción a la sombra alargada de su leyenda. Sobre todo cuando una nueva jornada de UEFA llamó a su puerta para hacerlo héroe, desgraciadamente perjudicando a un equipo español. Una cálida noche de mayo en el Ulrich-Haberland-Stadion se disputaba la vuelta de la Final frente al Espanyol. El camino de ambos hasta aquel día fue bien distinto. Los alemanes hicieron fuerte su casa sin regalar puntos ni encajar goles. Austria de Viena, Toulouse, Feyenoord, FC Barcelona y Werder Bremen sucumbieron ante su juego. El equipo de Javier Clemente no tuvo la misma contundencia con sus rivales aunque logró expulsar al Borussia Mönchengladbach, Milan de Sacchi y al Brujas en Semifinales. El 3-0, con goles de Losada y Soler, de los periquitos en la ida contra el Bayer Leverkusen daba prácticamente por sentenciada la eliminatoria.

Quedaba el segundo partido en el que a falta de diez minutos para el final del encuentro el marcador global indicaba un 3-2 a favor de los españoles. Fue entonces cuando Cha-Boomemergió con su mítico 11 a la espalda en una falta que se lanzó desde la derecha. El balón traspasó el cielo y puso en vilo los corazones de todos los que presenciaban el encuentro. La cabeza del coreano apareció por encima de las demás logrando impactar con el balón y hacerlo chocar contra la portería. Era el pase a los penaltis y de ahí a que el Leverkusen alzara una nueva Copa de la UEFA con un nombre propio de ojos rasgados. Cha había traspasado el umbral que diferencia a los talentosos de los valientes, había escrito una parte de la historia del fútbol alemán, la del coreano y, por supuesto, de la suya propia.

El talento es una cualidad innata con la que nacen algunos futbolistas. Si además se acompaña de la predisposición genética adecuada, se convierte en esa clase de jugadores que llama la atención dentro y fuera de sus equipos. En el caso de Wojciech Szczęsnylleva el fútbol y la portería en la sangre ya que su padre, Maciej, fue considerado uno de los mejores guardametas de Polonia durante los 90. No fue para menos puesto que logró obtener el título de Liga con cuatro clubes diferentes: Legia WarszawaRTS Widzew ŁódźKSP Polonia Warszawa y Wisła Kraków.

Wojciech ha querido seguir el ejemplo de su progenitor pero alejado de Polonia desde muy temprana edad. Con apenas dieciséis años ya estaba pasando las pruebas para jugar en Inglaterra en equipos como el Bolton Wanderers o el Arsenal. La relación de Arsene con los jóvenes jugadores fue decisiva para que la balanza se decantara a favor del entorno gunners. De nada sirvió la oposición del Legia que acababa de pagarle alrededor de 3.000 euros al MKS Agrukola Warzsawa. La única forma de hacer entrar en razón a Mariusz Walter de la oportunidad que Wojciech tenía era a través de su padre. El ejemplo fue claro y no titubeó al comparar al Arsenal con la posibilidad de que un hijo pudiera acudir a estudiar a Harvard, algo irrechazable cuando se pone delante. Y no la rechazó.

 

Wojciech Szczęsny. Foto: lainformacion.com

En 2006 Szczęsny comenzó a formar parte del Arsenal, donde siempre han valorado el potencial polaco bajo palos. Un par de años después sufrió uno de los más graves contratiempos de su carrera hasta el momento. En 2008, mientras entrenaba en el gimnasio, se fracturó ambos brazos a los que tuvieron que meterle barras de metal. Su recuperación se redujo a cuatro meses y le hicieron madurar como futbolista. Sin embargo, en el equipo no tenía sitio ante un plantel formado por FabianskiMannone y Almunia. La mejor solución, para no oxidarse sin disputar minutos, fue cederlo en noviembre de 2009 al Brentford FC. La temporada 2009/10 fue seguida de cerca por Arsene quien no dudó en declarar que había descubierto en él a un gran portero de futuro. Nadie podía imaginar que aquellas palabras de Wenger que, a priori, sonaban a lejanas en el tiempo, se transformarían en presente en tan solo 18 meses. La irregularidad y fragilidad de Fabianski y Almunia provocaron que a su regreso del exilio en la Ligue One se ganara la titularidad en no pocas ocasiones.

Szczęsny es un portero peculiar. Es seguro y goza de buena confianza en las jugadas complicadas. Posee buenos reflejos que le permiten aguantar al máximo al rival y realizar actuaciones imposibles. Con sus largos brazos trata de ocupar toda su guarida, evitando caer el suelo salvo cuando las exigencias del guión lo requieren. Por alto sabe imponerse y marcar su territorio, mientras que cuando se trata de jugadas cercanas reacciona con rapidez. No destaca ningún punto débil que pueda ser usado por sus rivales para asediarle por ese flanco, tan solo la juventud que implica inexperiencia y la escasa agilidad con el balón en los pies. Cabe mencionar algo que le viene de familia. Tanto él como su padre no se amedrentaban en las declaraciones y él aprovecha las redes sociales para dejar volar su sinceridad. Sobre todo cuando ésta tiene como objetivo atacar al Manchester United o confirmar su descontento con determinadas acciones arbitrales. 

Aunque desde que se hiciera con la portería del Arsenal ha realizado buenos partidos, lo cierto es que hay algunos que ensombrecen su trayectoria. Tales como la goleada encajada a principios de la temporada 2011/12 cuando el Manchester United supo hacerle ocho goles que encenderían las voces de alarma. O cuando en la final de la Cup 2010/11 una torpeza con Koscielny provocó que Martins anotara el gol de la victoria.  Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones en las que ha tenido que jugar bajo presión ha sabido conservar la calma. Es por ello que, a diferencia de lo que otros porteros puedan pensar, se siente cómodo cuando debe tratar de parar algún penalti. Considera que el actor principal es el lanzador. Él,con su parada, quiere pasar de ser un mero actor de reparto a convertirse en el protagonista indiscutible de la secuencia. De la misma manera que lo hiciera su ídoloAndres Köpke, a quien tiene muy presente de cara a la próxima Eurocopa. Szczęsny quiere ser el salvador de Polonia y llevar a su selección a la final evitando encajar goles que lo alejen de su sueño. En pocos meses podrá salir de dudas.

La década de los ochenta del AC Milan resume a la perfección los contrastes del fútbol. En este caso se trata de luces y sombras extremas que enloquecieron a una afición y condicionaron el devenir del propio club. El primer lustro muestra a grandes rasgos su decadencia, la parte oscura que ningún equipo quiere. En 1980 se vio envuelto en el escándalo del fraude que tenía por objeto amañar resultados en beneficio de intereses ocultos en las apuestas ilegales. El que fuera portero por aquel entonces, Enrico Albertosi, fue suspendido durante cuatro años. Su presidente, Enrico Colombo, lo sería de manera perpetua. El castigo para el Milan fue ejemplar y doloroso para los rossoneri: descenso a segunda división. Su paso fue fugaz y tras un rápido ascenso volvió a perder la categoría, aunque esta vez sería fruto de lo cosechado en los campos de fútbol. En 1984 recuperó lo perdido pero Giussepe Farina, el nuevo presidente, desfalcó al club, huyó del país y dejó a la sociedad al borde de la quiebra y desaparición. Es en ese momento cuando a modo de salvador entra en escena una polifacética figura que no pasaría desapercibida. Se trataba deSilvio Berlusconi, un magnate de la comunicación y del negocio inmobiliario, a priori, sin aparentes pretensiones políticas.

 El 20 de Febrero de 1986 Berlusconi asumió máximo poder del club y en poco tiempo lo sacó del infierno elevándolo a los primeros puestos del fútbol europeo. En la campaña 1985-86 el equipo solo alcanzó la séptima posición en liga por lo que tuvo que olvidarse de las competiciones continentales. La temporada siguiente consiguió la quinta plaza que le permitió clasificarse para la Copa de la UEFA. Sin embargo, el presidente ansiaba más de su equipo, así que mandó llamar al desconocido Arrigo Sacchi que en ese momento entrenaba al Parma de la segunda división y que había eliminado al Milan de la Copa De Italia, gracias a una defensa en zona muy agresiva y a una fuerte presión en todo el campo. Su fichaje fue una sorpresa general para la afición, que hubiera esperado un nombre más sonoro. El éxito del Milan de Sacchi, de su presidente y del estupendo grupo de futbolistas holandeses e italianos se vio favorecido por una dosis de suerte que evitó el descalabro cuando parecía inevitable. 

Sin el milagroso Scudetto de 1988 y sin la clasificación para los octavos de final de la Copa de Europa todo habría quedado en una cortina de humo fácilmente evaporable. La temporada 1987-88 comenzó con muchas novedades en el banquillo ya que dos jóvenes holandeses llegaban al equipo: Ruud Guillit y Marco Van Basten, y un centrocampista italiano muy aplicado, Carlo Ancelotti. Este trío se unía a varios que ya estaban integrados en la plantilla como los defensas Mauro TassottiAlessandro CostacurtaFranco Baresi y Paolo Maldini, el centrocampista Roberto Donadoni o los delanterosMassaro y Pietro Paolo Virdis.

Milan 1988

Tras la época negra, el ambiente entre los aficionados era de optimismo, algo a lo que conducía el carácter atrevido del nuevo presidente. Berlusconi fue desde su llegada al AC Milan un hombre peculiar y pintoresco. Se trataba de un multimillonario que había obtenido su fortuna gracias a una habilidad y desparpajo que apuntaba a trasladar sin mesura al fútbol. La lesión de Marco Van Basten en la primera jornada mermó gran parte de las expectativas a la vez que el juego del grupo no terminaba de convencer. Por un lado, la defensa adelantada y en zona de Sacchi concedía pocos goles. Por otro, los problemas para anotarlos también quedaban patentes en cada partido. Necesitaban con urgencia encontrar un equilibrio que no demoraría.

Durante la segunda vuelta de la Liga, Sacchi fue perfeccionando minuciosamente la máquina ajustando las piezas a sus posiciones adecuadas. Sobre todo puso especial interés en conseguir la consolidación defensiva que deseaba y en aprovechar al máximo la recuperación de Van Basten. Tardaría en reencontrarse con su toque pero que anotaría goles decisivos en los últimos partidos. Si el Nápoles no hubiera sufrido el considerable bajón en aquella temporada, el Milan no habría jugado la Copa de Europa de 1988-89. Ahí comenzó su leyenda. Labrada en un periodo corto pero intenso de juego asfixiante para sus rivales, gustoso para sus seguidores, atractivo para los neutrales e ilustrativo para todos.

Al armazón de la temporada anterior, se sumó otro delantero holandés: Frank Rijkaard. Aterrizaba en Italia después de un año deslucido en el Zaragoza y rápidamente demostró que era la pieza que faltaba para completar un potente centro del campo que unificaba clase, fuerza y disciplina táctica. Sin embargo, su fichaje no fue fácil. El entrenador le quería pero Berlusconi prefería recuperar al argentino Claudio Borghi. Ganó Sacchi y Frank constituyó junto con Guillit y Van Basten un trío de nivel superior que no pudo ayudar al equipo a mantener el ritmo infernal del Inter en Liga. Aquello, no obstante, parecía un asunto menor, porque todos miraban con deseo a la Copa de Europa y a los veinte años que habían pasado desde que la levantaran por última vez.  

Tras superar el trámite ante el Vitosha de Sofía, el sorteo les emparejó con el campeón deYugoslavia, el Estrella Roja, que contaba en excelentes jugadores como Savicevic oStojkovic. El partido de ida se complicó y solo pudieron arañar un empate a uno. De ese modo la vuelta se presentaba apasionante e incierta para ambos clubes, sobre todo para los lombardos. En el partido de vuelta se coló un testigo especial: la niebla. Ésta, a medida que iba cayendo, se agolpaban las desgracias sobre el conjunto de Sacchi. A las expulsiones deVirdis y Ancelotti, se sumó el gol de Savicevic a los 50 minutos. Con nueve jugadores, la remontada era prácticamente imposible. Pero el milagro llegó gracias al reglamento de la UEFA. A los 54 minutos la visión era imposible por lo que el árbitro decidió suspender el partido. Aplicando una norma injusta, para los yugoslavos, por la que los dirigentes europeos ordenaron repetir el partido al día siguiente pero desde el principio y con el cero- cero en el marcador, además de con los 22 jugadores. De nada sirvieron las protestas ante la situación claramente beneficiosa para el Milan.

La niebla no fue el único contratiempo de la eliminatoria. Robeto Donadoni en el partido de vuelta quedó tendido inconsciente, inhalando en busca de oxígeno. Se salvó solo gracias a la rápida intervención del fisioterapeuta del Estrella Roja, quien no dudó en romperle la mandíbula para evitar que se tragase la lengua y librarle de una muerte segura. Roberto había chocado con el defensa Vasilijevic cuando ambos saltaron en la pugna por un balón durante el minuto 43. Tras el choque de cabezas, el jugador Estrella Roja se recuperó de inmediato pero Donadoni quedó inconsciente mientras sus compañeros llamaban con urgencia al médico. Como el propio Reuter dijo: "No tuve otra opción que romperle la mandíbula con mis manos para liberar su lengua. Cuando alguien sufre una conmoción así el peligro es inmediato. Traté de sacarle la lengua pero no pude. Entonces, simplemente le partí la mandíbula empleando la fuerza bruta." Donadoni recuperó la consciencia en ese instante pero su cuerpo comenzó a convulsionar. Fue trasladado al hospital donde le diagnosticaron traumatismo, mandíbula fracturada y desgarro en los músculos del cuello pero permaneciendo, ante todo, estable.

El segundo choque no fue fácil y se volvió a repetir el mismo resultado: 1-1 con goles de Van Basten y Stojkovic. El azar quiso favorecerles en los lanzamientos de penaltis cuya tanda ganó 4-2. Superado un otoño de niebla e incertidumbre futbolística, les esperaba una gloriosa primavera. Tanto el Werder Bremen como el Real Madrid de la Quinta del Buitre abrieron el camino del Milan a la final ante el Steaua de Bucarest. Un paseo triunfal disputado en el Camp Nou. La anécdota de la jornada fue a parar a la retransmisión del encuentro. Una huelga de trabajadores de TVE impidió que se pudiera ver en España. A última hora se llegó a un acuerdo con la RAI para que retransmitiera el partido.

Los rumanos recordando el éxito imprevisto de la final en Sevilla ante el Barça salieron convencidos de mantener el empate a cero. El prodigioso fútbol del Milan los avasalló por completo. Antes del primer gol conseguido por Gullit, el Steaua no había atravesado el centro del campo asustado por la apisonadora italiana. Se marcharon al descanso con una amplia ventaja de tres goles. En el primer minuto del segundo tiempo, Van Basten anotó el definitivo 4-0. La Europa futbolística se rindió a los pies del equipo.

En la temporada 1989-90, el Milan obtuvo su segunda Copa de Europa consecutiva. Esta vez no necesitó ayudas extras como las de Belgrado pero tampoco repitió las brillantes actuaciones de la semifinales o final. Se llevaron el título gracias a un gol de Rijkaard en el minuto 68 ante el Benfica, que solo se limitó a defender mientras sufrían la agobiante presión del Milan. Nadie parecía dudar de que aquel equipo mantendría su reinado durante varios años más, pero no fue así. Los dioses, a veces, también son limitados, aunque la leyenda se preocupe por hacernos creer lo contrario.

 

# lunes, 26 de marzo de 2012 1:30

Vicente del Bosque, el futbolista

"Si yo fuera jugador me gustaría parecerme a Busquets" fueron las palabras que empleóVicente del Bosque para defender su cuestionado doble pivote en los inicios del Mundial de Sudáfrica. Sea cierta o no dicha afirmación, la realidad es que el seleccionador español se calzó las botas en su juventud con un estilo propio que no pasó desapercibido. Su prodigiosa calidad técnica y la tranquilidad con la que ejecutaba las acciones hicieron de él uno de los mejores organizadores del fútbol español durante los años setenta. Como casi todos los jugadores de clase que no muestran un espacial espíritu de combate, fue muy discutido por ciertos aficionados, que le acusaban de lento e indolente. Quizá por ello y por su poca capacidad goleadora, no gozó de continuidad en la selección nacional. En los últimos años de su carrera retrasó su posición para convertirse en líbero.

Imaginar a Del Bosque sobre el césped es hacerlo mirando de reojo a su perfil actual. Es decir, un futbolista con un carácter servicial, comprensivo y apaciguador. Enemigo de polémicas y alejado de excentricidades. Sin embargo, no se asemeja demasiado a la imagen que hoy se tiene de él. Era puntilloso, quisquilloso en sus declaraciones y demostraba tener un carácter especial. De hecho, cuando se afianzó en el Real Madrid se convirtió en el cabecilla sindical y fue uno de los principales estandartes de una de las primeras huelgas del fútbol español desde que se constituyera la AFE en 1978. Aunque existían otros motivos de peso, los jugadores decidieron luchar por el límite de edad en Tercera. Por aquel entonces, la Federación había restringido a 23 años la edad para jugar en dicha categoría. El trasfondo de esta medida no era otro que evitar que se convirtiera en un asilo para veteranos en favor de la protección a las canteras de los clubes. Los futbolistas, por el contrario lo veían como cierre a sus opciones de trabajo. La plantilla del Barça se opuso de manera unánime ya que sus integrantes cobraban gran parte de su salario en dinero no declarado y porque la exigencia liguera no lo permitía. Eran líderes de la tabla seguidos por la Real, a un punto, y a tres del Real Madrid.

Vicente del Bosque como jugador del Real Madrid

Las presiones a Del Bosque por parte de la directiva blanca no se hicieron esperar. Pero él fue fiel a sus convicciones aun cuando el resto de jugadores y, por tanto de clubes, fueron borrándose de la huelga. Tan solo quedaron cuatro: Real Madrid, Castellón (ex-equipo del salmantino y que ya había descendido matemáticamente), Valencia y Zaragoza. El destino quiso que las trayectorias de tres referentes del madridismo fueran protagonistas aquel día. Vicente por liderar una revolución, Míchel por debutar en la primera plantilla que jugó con el filial y Emilio Butragueño por hacer lo mismo con el Castilla.

Aunque con el paso de los años Del Bosque fue moderándose y calmando su discurso, nunca perdió la humildad con la que se inició en el fútbol. Como cualquier crío, dio sus primeras patadas a un balón en modestos equipos de su tierra como el Fátima o elSalomé. De ahí dio el salto al filial del Salamancacon dieciséis años para jugar de nueve gracias a su facilidad goleadora. No pasó desapercibido para el Real Madrid que lo fichó en la temporada 1970/71 pero con la intención de cederlo para que terminara de hacerse a fuego lento. Sus años en Castellón, con breve paso por el Córdoba, no fueron todo lo satisfactorios que él deseaba por culpa de las lesiones. Las más graves, una de menisco y de clavícula, que entorpecieron su trayectoria. Tras esa primera campaña regresaría a Madrid para ser usado como moneda de cambio en el fichaje deVerdugo. Poco tiempo estuvo en el club andaluz ya que debía volver a Castellón, esta vez para dar a conocer su mejor versión y ayudando íntegramente a que subieran a Primera.

Ya no había dudas, Del Bosque estaba preparado para compartir vestuario junto a Zoco,PirriCamachoAmancio o Santillana. Sus registros como jugador del Real Madrid estuvieron a la altura de lo que se esperaba de él. Aunque jugaba en posiciones muy alejadas de la portería contraria, algo impensable en sus comienzos, logro colarse en más de una ocasión entre la defensa rival para anotar hasta 37 goles. Con la llegada de Butragueño,MíchelSanchís y Martín Vázquez se iniciaría una de las mejores generaciones de canteranos del fútbol español. La Quinta del Buitre había nacido y llegaba el ocaso para otros jugadores que debían plantearse colgar sus botas.

Del Bosque se retiró como jugador el 30 de junio de 1984. En aquel mismo instante se produjo el relevo más importante de su carrera. Se despidió de su papel como uno de los futbolistas más singulares de nuestro país para convertirse en uno de los mejores entrenadores del mundo al obtener numerosos títulos, entre los que destaca el Mundial de Sudáfrica. Ahora le toca repetir la hazaña. Un nuevo reto que tratará de resistirse pero que finalmente logrará: ganar la Eurocopa.

Carlos VelaGiovani dos SantosNery Castillo y Jared Borgetti tienen algo en común. Fueron los primeros futbolistas mexicanos que cruzaron el charco para jugar en la Premier League. No se hizo esperar demasiado y en cuanto tuvo la primera oportunidad,Javier Hernández Balcázar se unió a ese exclusivo club fichando por el Manchester United, convirtiéndose de esa manera en el primer mexicano en jugar en tal equipo.

Chicharito, como se conoce comúnmente a Javier por ser hijo de 'Chícharo' Hernández y nieto de Tomás Barcázar, se colocó a las órdenes de Ferguson como una de las joyas más prometedoras del momento. Impulsado por su excelente trayectoria en el Chivas de Guadalajara, con 21 goles en 28 jornadas la última temporada, y la confianza de su selección para jugar el Mundial de Sudáfrica, aterrizó en el fútbol inglés con buen pie, puesto que prácticamente no necesitó periodo de adaptación. LLegó y pegó. Se metió en el bolsillo a todo el cuerpo técnico que supo ver cómo con Nani, entre otros, formaba una pareja eficiente y efectiva.

Chicharito es un gran goleador, ha nacido con ese don. Posee instinto y un gran remate de cabeza. Aún es joven y le queda mucho camino por recorrer aunque destaca su fortaleza mental por encima del físico. Sabe cómo debe actuar ante cada disyuntiva reaccionando con templanza e inteligencia. Entre sus virtudes es necesario mencionar su desparpajo a la hora de mostrar la letalidad de su fútbol potente en velocidades cortas. En su primera temporada como pupilo de Ferguson se puede decir que superó a su máxima competencia, que no gozaba de su mejor momento. Ni Rooney, irregular, ni Berbatov, envuelto en la espiral de escándalos, lesiones y renovaciones exigentes, podían superarle. Su instituto de cara a la portería contraria lo potencia anteponiendo la efectividad a la belleza de los tantos que pretende marcar. Es la forma en la que ha aprendido a concebir el fútbol: arriesgar e intentarlo desde cualquier posición tratando de ejercer su liderazgo sobre su terreno.

Chicharito Hernández lamenta una ocasión fallada

Old Trafford es un arma de doble filo. Es el escenario perfecto para endiosar a los ídolos a la par que hace desaparecer a los mediocres, no solo por juego sino por actitud y predisposición. La primera temporada de Chicharito podría calificarse de endiablada. Un atributo perfecto para un jugador del United. No le resultó complicado obtener el prestigio en Chivas pero ahora, tras su periodo de prueba con eufórica adaptación, debe conseguir demostrar en su segundo año que no se trataba de la "suerte" del principiante sino de un aperitivo de todo lo que iba a proporcionar al equipo.

A Javier se le ha empezado a cuestionar. Se habla de que no alcanza el nivel de exigencia acorde con las expectativas generadas. Lo fácil es llegar, lo complicado es mantenerse. Con lesiones y competencias de por medio, debe demostrar que da la talla para jugar en el Manchester United. Y no solo eso. Además debe conseguir afianzar su titularidad con sus goles de pillo, movimientos ágiles y apuñalando la portería contraria en silencio para no ser avistado por los defensas sino, simplemente, ser intuido sin ser frenado.

Debe seguir sumando y aprovechar los minutos que Ferguson le regale. Como ha hecho frente al Stoke, anotando de penalti el primero de los dos goles de su equipo, y que les ha proporcionado no ceder ventaja frente al Manchester City en la lucha por el título de liga. Chicharito Hernández sabe que su equipo le necesita para no continuar bajándose de más competiciones. De él depende que ésta sea la temporada de su afianzamiento, en la que convierta en pieza indiscutible del infierno de los diablos rojos... pero sin quemarse.

# miércoles, 29 de febrero de 2012 22:17

Philippe Coutinho, la nueva perla del Espanyol

Philippe Coutinho Correia, “Philippinho”, “Philippe Coutinho”, “Coutinho” o, simplemente, “Cou” es una de esas jóvenes perlas del fútbol moderno que ha proporcionado la incansable fábrica brasileña. Se trata de un futbolista precoz desde sus inicios, capaz de diferenciarse del resto gracias a esa luz propia que emanan los auténticos magos del balón.

Su nombre empezó a sonar en la Semana Santa de 2006 entre los numerosos ojeadores internacionales que acudieron a la Copa Mediterráneo. Serían los del Inter de Milán,Piero Ausilio y Casiraghi, los que se adelantarían al resto. Coutinho participaba enEspaña defendiendo los colores de su país con la selección sub 14 en dicha competición. La mayoría de los chicos estaban asustados por cruzar por primera vez el charco para jugar en Europa. Entre otros motivos, sabían que no todos lo volverían a cruzar a menos que fueran fichados por algún equipo. Aunque le costaba levantar el propio balón del suelo, se podía intuir el talento que poseía y que no dudaba en mostrar junto a sus compañerosWellington SilvaLiedson o Luis Guilherme.

Durante 2007 continuó su proceso de formación y consolidando sus dotes con el balón en el Campeonato Sudamericano Sub-15. Volvió a España en 2008 vistiendo la verdeamarela y con las señales de acné juvenil en su rostro. Con Neymar formó una dupla imparable de la que todos se hicieron eco. De ahí directo al año siguiente a ser campeón del Sudamericano sub 17 de 2009 en Chile. Los doce meses fueron suyos tanto como internacional como con el equipo de su vida: el Vasco de Gama.

No ha llegado a despertar el interés mediático de Neymar, pero le ha favorecido para madurar en silencio y tomar las decisiones adecuadas para su futuro. El Real Madrid quiso ficharle pero la partida la ganó el Inter de Milán y los 3 millones de euros que pagó por Coutinho. Hasta los dieciocho seguiría jugando con Vasco pero una vez cumplido podría incorporarse a las órdenes de Rafa Benítez. Mientras se acercaba el momento de emigrar, seguía viviendo en el seno de una familia cuyos hermanos, Cristiano y Leandro, le llevaban todos sus asuntos profesionales aprovechando que uno de ellos era abogado. No hay dudas de que su entorno influyó directamente en la temprana madurez que demostraba en los momentos claves como a finales del Brasileirao 2009, al defender la camiseta de la selección brasileña en Europa con 14 años o al estar en contacto con el mundo profesional en un club importante de su país desde niño.

Coutinho ha tenido siempre claro que el fútbol será su forma de vida pero le falta perfilar su capacidad de liderazgo para ser un auténtico referente. Esta carencia sabe compensarla con otros aspectos en los que sí destaca. Sabía que partía con un físico frágil y delicado por lo que se empeñó en meterle kilos paras para mejorar su rendimiento y poder competir de tú a tú contra rivales de mayor envergadura y edad. Sobre todo, lo hizo pensando en las exigencias que requiere jugar en el duro fútbol europeo. Aunque es rápido y coordinado en movimientos en espacios cortos, es limitado en progresiones pero con niveles de resistencia aceptables y provoca que los aspectos físicos no sean por los que marque diferencias.

Pero Cou posee una característica difícil de encontrar en el fútbol actual: el talento. El talento ni se compra, ni se entrena, es innato. Él lo sabe y lo pone de manifiesto cada vez que entra en contacto con el balón. Tiene la capacidad de poder adelantarse a las jugadas ideando pases que nadie puede ver e inventando lo que nadie espera. Es precisamente su imaginación, puesta al servicio del fútbol, lo que lo hace diferente al resto. Domina todos los aspectos técnicos de control-pase, conducción, regate y desplazamientos a media-larga distancia. Además, a balón parado es especialista en lanzamiento de corners, faltas y penaltis gracias a una técnica bastante perfilada.

Estamos ante el típico “10” del fútbol brasileño. Su mejor versión la lleva a cabo de enlace entre la línea de mediocampistas y delanteros. Un pase suyo suele colocar, en la mayoría de casos, al delantero de cara del gol. Sabe distribuir y marcar los tiempos en el partido. Le gusta jugar con pocos toques y aprovechar su versatilidad en cualquiera de las dos bandas, aunque ahí pierde participación en el juego. No es un jugador acostumbrado a los rigores tácticos, factor común de los futbolistas brasileños, pero su inteligencia y juventud puede educarlos. Su gran potencial explota cuando juega entre la espalda de los pivotes y la frontal de los centrales. Ahí suele provocar muchos problemas al rival debido a la incertidumbre de marcaje que se produce.

Cuando dio el salto a Europa lo hizo siendo consciente de lo difícil que sería no solo triunfar sino tener minutos. A su llegada a Italia, Benítez contó con él siempre que lo estimó oportuno. Conocía su talento y el potencial que podía ofrecer pero su marcha del equipo provocó su estancamiento. Sus sucesores, LeonardoGasperini y Ranieri, no han contado con él, así que ha aprovechado el interés despertado en numerosos clubes para elegir el que mejor le convenga a sus necesidades. El elegido ha sido el Espanyol, club en el que ha debutado nada más llegar. En su primer encuentro ha tratado de aportar su toque pero sin demasiada recompensa. Aún necesita adaptarse al fútbol español y a sus compañeros. En numerosos momentos del partido se le ha visto perdido, sin saber qué hacer, a quién pasar o con quién asociarse para buscar el gol. Será cuestión de tiempo, no demasiado, que encaje en el esquema de Pochettino como uno más porque, si el Espanyol es experto en algo, es en poner en su punto a jóvenes promesas.

Coutinho, presentado con el Espanyol

# martes, 21 de febrero de 2012 1:40

Entrenadores gafados

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Son directores de orquesta. Encargados de domar a las fieras para crear un espectáculo que cuelgue el cartel de "no hay billetes" jornada tras jornada. Los entrenadores deben cuidar y mimar a su plantilla para obtener los resultados que todos desean, no solo tras cada partido, sino al finalizar la temporada. Es entonces cuando la recompensa llega en forma de títulos o, por el contrario, de descensos que nadie quiere sufrir. Si hace unos días hablábamos de jugadores expertos en llevar al infierno de la categoría inferior a sus clubes, ahora le toca el turno a esos técnicos que, al contrario de lo que se esperaba de ellos cuando fueron contratados, hunden al equipo.

Miguel Ángel Lotina se ha caracterizado a lo largo de los años por ser un técnico comprometido y realista. No ha ocultado su preocupación en los momentos complicados y nunca se ha dado por vencido cuando los malos presagios estaban cerca de cumplirse. Son cuatro los clubes que han descendido tras su paso por él: Logroñés, Celta de Vigo, Real Sociedad y Deportivo de la Coruña. En el caso de los dos primeros, no terminó la temporada con ellos. En el curso 96-97 tan solo entrenaría al Logroñés las primeras jornadas y en 2003-04 tampoco finalizó la campaña con el Celta. La situación de la Real, a la que llegó Lotina con el año empezado y en crisis, no pudo ser mejorada y acabó por caer a la Segunda División.

De ahí emigró al Depor, con vaivenes que acababan por solucionarse hasta que la suerte se rompió culminando en la categoría de plata el pasado verano. Cuatro descensos son demasiados para un técnico que a su vez fue decisivo en los ascensos de Numancia y Atlético Osasuna pero que con el Espanyol jugó con fuego hasta el último momento, logrando mantener el estatus. Cara y cruz de una misma moneda. Ser buen entrenador o malo solo depende de las circunstancias en determinados casos.

Cruzando el charco se encuentra Leonardo Carol Madelón, actual entrenador de San Lorenzo de Almagro. Aunque no fue responsabilidad suya de manera directa, en 2005 estuvo presente en el descenso a Segunda división de Instituto de Córdoba, cuando ejercía de ayudante de Ariel Cuffaro Russo. Desde entonces, pasó por diferentes equipos situados en posiciones alarmantes de la tabla y siempre con el fantasma del descenso rondando su mente. Su actuación más dolorosa se produjo en Rosario Central.

En 2007-08 consiguió salvar al equipo de la Promoción pero abandonó el barco por desavenencias con la directiva. Volvería dos años más tarde para repetir la hazaña pero el resultado sería antagónico. Descendió a la B Nacional al no superar la promoción contra All Boys. Una vez más, su falta de resultados positivos le llevaron a ser destituido de Quilmes, donde la situación fue tan compleja que su sucesor, Ricardo Caruso Lombardi, no pudo hacer nada para evitar el descenso.

Mención especial la de Lucas Alcaraz, que tiene en su currículum la proeza de descender a un mismo equipo en dos ocasiones a Segunda División. Se trataba del Recreativo de Huelva, aunque previamente ya había participado en la decadencia del Real Murcia, que tras su cese acabaría por descender. Luces y sombras de una carrera con momentos álgidos en sus ascensos a Primera con Murcia y Recre.

Finalmente, un entrenador que dice de sí mismo: "Se me ha pegado la fama de que he descendido a veinte clubes, y en realidad no he descendido a ninguno". Técnicamente esa frase de Lillo es correcta pero aunque no fue el que la consumara, la caída estuvo condicionada por el tiempo que estuvo entrenando a las diferentes plantillas. Algo similar a lo que sucedió en Salamanca, equipo con el que debutaría en Primera división tras dos ascensos consecutivos. Del cielo al infierno. Tras su marcha, los salmantinos no levantarían el vuelo y obtendrían el descenso matemático. Poco después, participaría en una situación similar en Tenerife: lograr mantener la categoría para la temporada siguiente, ser destituido por malos resultados y que el club acabase en el foso.

Como no hay dos sin tres, en la temporada 2004 -2005 comenzó a entrenar al Terrasa. Mismo patrón, equipo que va a menos, Lillo es destituido y como consecuencia, bajan un escalón. Tampoco hay tres sin cuatro. La última jugada del entrenador guipuzcoano se produjo en Almería. Encajar ocho goles del FC Barcelona, entrenado por su gran amigo Pep Guardiola, fueron la gota que colmara el vaso. Juanma hizo las maletas y el conjunto andaluz se prepararía para abandonar la categoría a final de curso. Contradicciones para un técnico experto en la teoría pero al que las circunstancias de sus equipos le han condicionado para ser cuestionado por la afición.

Juanma Lillo

A lo largo de los años se han dirigido innumerables películas sobre los héroes de ciencia ficción. En ellas, los protagonistas son dotados de infinidad de poderes necesarios pasa salvar al mundo del ataque de los malvados. En el 2000 Bruce Willis protagonizó El Protegido junto a Samuel L. Jackson. En esta película, quedó reflejada la dependencia de dos polos que no pueden vivir el uno sin el otro, pero cuya coexistencia parece imposible. Dos extremos destinados a encontrarse para que cada uno asuma su papel. Bruce encarnaba la figura del bien, el defensor del débil, el invencible, el bueno. Samuel, por el contrario, era la antítesis al anterior con una vida repleta de contratiempos, al que nunca le salen las cosas como desea y que dedica su tiempo a demostrar que el lado bueno no tiene sentido de existir sin una mente perversa como la suya. Se trata de la lucha entre el bien y el mal, el ying y el yang, el blanco y el negro, el héroe y el villano. Trasladando este argumento a la vida real y, concretamente al fútbol, se aprecia que esta relación también existe aunque sea complicada de apreciar.

Todos los equipos tienen sus estrellas, sus líderes. Jugadores que cuando oyen el grito de auxilio actúan como salvadores gracias a sus goles o paradas imposibles, convirtiéndose en decisivos allá por donde van. Sin embargo, es fácil encontrar aquellos a los que la suerte les priva de brillar y, no solo eso, sino que acaban hundiéndose cuando una y otra vez se encuentran de frente con el fracaso. Se trata de futbolistas propensos a las continuas lesiones, que en los momentos en los que se les espera acaban defraudando o ayudando a propiciar lo más grave para un club: el descenso de categoría.

Cuando Darlington Omodiagbe se calzó por primera vez unas botas de fútbol imaginaría un futuro repleto de éxitos con él como referente. Desgraciadamente, nada más lejos de la realidad ya que ha vivido de manera consecutiva cinco descensos, seis en toda su carrera deportiva. El primer jarro de agua fría se lo llevó en Polonia cuando vio cómo el FC Gütersloh descendía al infierno. Supo reconducir su carrera y vivió varias temporadas alejado de la decadencia cuando se trasladó a Alemania. Cinco años duró su periplo en elSpVgg Unterhaching. En 2007 lo abandonó cuando el club obtuvo la plaza que les llevaba directos a la categoría inferior. Se iniciaba un ritual que sucedería cada verano. Tras finalizar cada temporada se despedía del equipo en el que había militado dejándoles de recuerdo un regalo difícil de olvidar: el descenso. En 2007 fue el SpVgg Unterhaching, en 2008 el Carl Zeiss Jena, en 2009 el VfL Osnabrück, en 2010 el Rot-Weiss Ahlen y elWacker Burghausen en 2011. Una hazaña difícilmente igualable y que lo coloca a la cabeza de jugadores gafados.

Federico Magallanes Real Madrid

'Omo' no es el único. Aún está presente el calvario vivido por Magallanes. Llegó a España con currículum de estrella que no convence y se quedó sin hueco en el Real Madrid. Del conjunto blanco al Racing de Santander y de ahí al Defensor Sporting Club, donde volvió a ser el que prometía en sus inicios. Regresó a Santander pero el cambio de milenio se le atragantó. En la temporada 2000-2001 descendió el Racing. Su huida a Italia, tratando de aprovechar los últimos coletazos de sus buenas actuaciones en Uruguay, le llevó a una nueva caída con el Venezia, primero, y con el Torino, después. La historia volvía a repetirse. Tres años de infierno que le dejaron sin club durante un tiempo hasta que fue fichado por el Sevilla sin demasiado éxito. Después, repitió el drama del infierno con elEibar, certificándose de esta forma que su destino no quiso corresponderle con lo que se esperaba de él cuando se inició en el fútbol.

El siguiente en la lista no es otro que Natalio Lorenzo Poquet. Su proeza es similar a la de Magallanes pero con descensos de equipos a Segunda B. El delantero bajó en la temporada 2007-2008 con el Cádiz, en la 2009-2010 con el Murcia y la tercera con elTenerife. Por si fuera poco el malestar propio causado por sus vivencias, tenía que escuchar en los partidos cómo la grada del Heliodoro le cantaba: “Bota de Oro, Natalio Bota de Oro”. Ahora, en el Numancia, cruzan los dedos para que la suerte de este chico cambie y no tengan que vivir la misma suerte que sus anteriores clubes.

Es imposible hablar de descensos y no mencionar al Mono Montoya y a Sergio Fernández. El primero decidió dejar España en busca de mejor suerte al comprobar que los presidentes no querían tenerlo en sus plantillas tras conocer que había estado presente en el derrumbamiento del ExtremaduraMéridaTenerifeChacarita y Nueva Chicago. Cruzar el charco le vino bien y le sirvió para recuperar su estima y prestigio. El caso de Sergio fue parecido aunque sin salir de nuestras fronteras: SportingCelta y Zaragoza fueron los elegidos, aunque con Osasuna logró salvarse. Los casos más sonados son, sin duda, los de Sergio García y Oliveira por ir prácticamente de la mano como antihéroes, los opuestos a Batman y Robin, al menos en determinados momentos. Zaragoza y Betisfueron sus víctimas en temporadas consecutivas, a las que hay que unir Levante y FC Barcelona B por parte de Sergio.

Mala suerte para unos, gafe para otros o malos jugadores para el resto. Sin embargo, resulta necesario toparse con la situación más adversa para que salgan a flote los héroes. Esos que devuelven los equipos a la máxima categoría, recuperando la ilusión del aficionado y que cuentan con el beneplácito de la directiva. Héroes que no existirían de no ser por los antihéroes, los malos de la película que ensalzan la labor del bueno y sin los que no podrían actuar para salvar el mundo, ni brillar en el fútbol.

# lunes, 30 de enero de 2012 0:44

El recuerdo de Mágico González

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Mágico González, ídolo del Cádiz

“Solo juego por diversión, no por dinero”. Mágico González no entendía de horarios, de disciplina ni de orden. No le gustaba madrugar y no concebía un entrenamiento sin el balón en los pies. Era peculiar y carismático. Desordenado, caótico y difícil de llevar. Habría sido un auténtico desastre de no ser por su genialidad. Quien lo tuvo cerca no duda en asegurar que técnicamente era mejor que Maradona pero su anarquía interna le impidió superarle ni ser buen amigo de él. Quizás fue al revés y su impertinencia le convirtió en leyenda.

Para hablar de Jorge Alberto González Barillas es necesario comenzar por lo que menos le gustaba, el lado profesional del fútbol. Inició su carrera a los 17 años en el Antel, donde el periodista Rosalío Hernández Colorado le bautizó como El Mago. La ausencia de un patrocinador para el club propició la desaparición del mismo y que numerosos jugadores emigraran al Universidad de Guadalajara, que sería quien ocuparía su plaza. Solo dos semanas fueron suficientes para que la directiva rechazara a Mágico por su, supuesta, escasa calidad.

Mágico González, ídolo del Cádiz

Poco tiempo necesitaría el salvadoreño para demostrarles su gran error ya que el CD Fas de Santa Ana pagó por él una desorbitada cantidad para la época (60.000 colones), que pronto sería amortizada con sus recitales sobre el césped y con los títulos que ayudó a conseguir. Fueron años intensos pero plagados de buenas sensaciones. A nivel internacional, su convocatoria con se selección y la importancia de sus aportaciones propiciaron la clasificación para el Mundial de España. Inmediatamente despertó el interés de numerosos clubes europeos que acechaban con insistencia para contratarlo. Pudo jugar con el Paris Saint-Germain, si se hubiera presentado a la reunión con los franceses pero él no entendía de horarios.

Su presencia en el Mundial del 82 le abriría las puertas de más equipos. Varios le tantearon sin fortuna. Su destino estaba reservado para el Cádiz: había nacido un mito y un nuevo ídolo para la afición, cuyo recuerdo permanecería intacto a través de los años. Fueron sus temporadas más dulces pero las muestras de indisciplina pasaron de tropiezos puntuales a desplantes diarios. El club se cansó y decidió castigarle mandándolo a Valladolid. Ambas partes perdieron. La luz de Mágico se apagó mientras los cadistas anhelaban su regreso. Y volvió para quedarse cinco temporadas más. Tan solo se marcharía cuando decidió que el final de su carrera debería producirse en su país y en el club que le impulsó al estrellato, el FAS Santa Ana, con la condición de poder entrenarse al ritmo que él quisiera y por mucho que distara del de sus compañeros.

Mágico González fue único dentro y fuera de los campos. A él no le gusta que se le recuerde por los goles que marcó, ni por los equipos que le contrataron. Él simplemente ha querido que se le recuerde porque su vida era el fútbol. Siempre en contacto con el esférico sin que todo lo demás importase, salvo su ociosa vida. Detestaba las normas, los horarios y los entrenamientos sin balón. A David Vidal, el técnico que más tiempo estuvo con él, siempre le decía que sin una pelota por medio él no iba a entrenar, y así lo hacía.

No necesitaba domesticar ese talento innato que le permitía hacer controles con el pie con paquetes de tabaco, ni afinar su puntería o mejorar la potencia. Sin embargo, las carencias tácticas se reflejaban cuando no sabía dónde colocarse en las faltas e iba a preguntarle al técnico en mitad de la jugada. Sabía compensar estos deslices con la delicadeza que poseía en los pies para acariciar el balón, aunque de cabeza tampoco iba mal. Maestría y picaresca, una mezcla explosiva que pudo estallarle en las manos.

Las anécdotas sobre sus peripecias recorrieron el mundo entero. Desde quedarse dormido para jugar el Trofeo Carranza contra el FC Barcelona, llegar en el descanso y darle la vuelta al partido hasta necesitar de un “espía” que recordase horarios, encuentros y viajes. El mismo entrenador y gran amigo, David Vidal, cuenta cómo tuvo que acudir a su casa para recogerlo antes de partir con el Barça a Estados Unidos, para que no perdiera el avión tras una noche de juerga. En aquella misma gira y tras sonar la alarma de incendios del hotel en el que se hospedaba, prefirió quedarse en la habitación en buena compañía antes que abandonarlo como el resto.

La vida del Mago está repleta de situaciones similares. Una vida atípica no falta de excesos y en la que nunca pudo comprender el fútbol como un trabajo, si así hubiera sido jamás habría brillado como lo hizo. Se trataba de un alma indomable cuyos rivales veían aparecer por la banda, imparable, con cara de sueño pero con la agilidad despierta para destrozar al contrario. Juego rebelde a la par que poético que cautivó a todo el que le vio jugar. En Cádiz vivió en simbiosis con la ciudad, el equipo y la afición. Le proporcionaron la libertad y alegría que necesitaba para ser él mismo y, a cambio, el gran Mago del balón les regaló su tesoro más preciado: su amor por el fútbol.

# sábado, 28 de enero de 2012 0:58

Grenier, la nueva promesa del Lyon

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El Olympique de Lyon siempre ha querido ser grande pero el reconocimiento como tal aún está en camino. Hasta 2002 no obtuvo su primer título de liga y le cogió tanto gusto que repetiría de manera consecutiva hasta seis veces más. Sin embargo, tiene una asignatura pendiente: la Champions League, donde son muchos los aficionados que asocian al club francés con el Real Madrid como su bestia negra. La primera década del nuevo siglo trajo consigo los éxitos nacionales con continuidad. Figura destacable de aquel equipo, por sus innumerables goles de falta, es Juninho. Prácticamente la mitad de sus tantos llegaron de esa forma ganándose el calificativo de ser uno de los mejores lanzadores de la historia. Su marcha del equipo se produjo en 2009, haciendo las maletas en busca de la experiencia exótica en Catar. El vacío que dejara en el equipo sería difícilmente reemplazable, al menos a simple vista. Sin que nos diéramos cuenta, se había producido la entrega del testigo entre un pasado glorioso y un futuro aún más esperanzador: Clement Grenier, comenzaba a hacerse un hueco en el equipo que le acogiera con catorce años.

Cuando aterrizó en Lyon procedente del Rhône-Alpes, este polivalente futbolista no era consciente de la prometedora carrera que le esperaba. Viendo el potencial y el interés que levantaba ante el espía de las canteras, Arsene Wenger, decidieron blindar su contrato y realizarle uno profesional acorde con su condición de futurible estrella del fútbol francés. En sus comienzos, su carácter fue un lastre que se posicionó a la cabeza de puntos a mejorar. Ser impulsivo, testarudo y con temperamento son las señas de identidad de un jugador ambicioso. Sabe que tiene talento y que la mejor forma de demostrarlo es siendo activo en el campo. Entre sus cualidades despunta su velocidad y capacidad de desborde en banda. No se amedrenta con el balón en los pies debido a la seguridad con la que lo conduce, por lo que en la lucha del uno contra uno suele salir victorioso. No le gusta permanecer al margen de la jugada como un mero espectador pasivo. Prefiere participar del juego del equipo y realizar precisos centros desde la banda derecha.

Elegancia francesa e inteligencia técnica puestas a disposición de la colectividad. En Lyon miman a esta joven promesa que tiene la experiencia de haber contribuido en cada uno de los escalones de la selección francesa. Conformarse con poco no es su estilo y entre sus aspiraciones está la de vestir los colores de su país en la próxima Eurocopa de 2012. En un combinado con falta de ilusión por su imagen desastrosa en los últimos campeonatos será acogido con los brazos abiertos. Jugador diferente, con estilo propio, práctico y con las ideas claras. En su mente solo aparece el triunfo y el éxito. Primero con su equipo, en Champions, donde la última jornada de la fase de grupos ante el Dinamo de Zagreb es decisiva, y después con los galos, para olvidar los fracasos de un pasado reciente que les ahoga.

 

Nunca tuvo el prestigio de su hermana mayor, la Copa de Europa, pero se ganó un sitio preferente entre las competiciones internacionales. La Recopa era diferente y reivindicaba la oportunidad de premiar a los campeones de Copa nacionales. En el caso concreto de 1972 trascendió no solo por su vibrante final, sino por los destrozos que los aficionados causaron en el estadio que acogía dicho encuentro. La primera edición se disputó en la temporada 1960-61. Solo se inscribieron diez equipos, ninguno español, y la Fiorentina de Nandor Hidegkuti, en una final a doble partido, ganó al Glasgow Rangers. En la siguiente campaña se cambiaría a la lucha por la Copa mediante partido único para potenciar la emoción y competitividad.

Tendrían que pasar más de diez años, 24 de mayo de 1972, hasta que el conjunto escocés llegara al último encuentro y lo ganara. Glasgow Rangers y Dinamo de Moscú se enfrentaron en Barcelona en 1972. Al inicio de la segunda parte, los primeros iban ganando ya por 3-0, con dos goles del prolífico Colin Stein y otro del extremo Willie Johnson. Aunque el Dinamo llamó a la puerta por partida doble para acortar distancias, no fue suficiente. Se mantuvo la ventaja y el Glasgow ganó 3-2.

Este éxito quedó empañado por la serie de invasiones del campo que se produjeron durante el transcurso del partido por parte de los aficionados y por la batalla campal con la policía con más de un centenar y medio de heridos y un muerto. "La Batalla de Barcelona" le costó al club más de dos millones de las antiguas pesetas para reparar todos los desperfectos y llevó a la expulsión del Rangers de Europa durante una temporada por decisión de la UEFA.

La consecuencia inmediata de este incidente fue que condicionó el origen de la Supercopa de Europa. Ajax de Amsterdam, campeón de la Copa de Europa, y Glasgow, ganador de Recopa, debían enfrentarse en este nuevo torneo. La sanción que arrastraban los escoceses provocó que la UEFA se negara a organizar el enfrentamiento oficial. Sin embargo, no pudo impedir que por su cuenta planearan realizar dos encuentros, 16 y 24 de enero de 1973, en las ciudades de ambos equipos para incrementar los ingresos de los clubes.

El primer partido se celebró ante la atenta mirada de los 57.000 espectadores que habitaban en el estadio Ibrox de Glasgow. Los holandeses ganaron 1-3 gracias a los goles de Rep,Cruyff y Haan. La vuelta se produjo en el estadio De Meer ante la mitad de público que en la ida, donde un 3-2 provocó que fuera el Ajax el primer ganador. Ante tanto éxito, la UEFA recapacitó accediendo a cargar con la Supercopa. La primera edición oficial se realizaría en 1973 con el recuerdo de los incidentes que se produjeron en el Camp Nou en la final entre rusos y escoceses.

 

# sábado, 31 de diciembre de 2011 17:47

España - Malta, doce bolas negras

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21 de Diciembre de 1983. Las campanadas que anuncian el comienzo del Año Nuevo se habían adelantado unos días para sonar al ritmo de los goles de Santillana, Rincón, Maceda, Sarabia y, por supuesto, de Señor. La Puerta del Sol de Madrid se trasladó aSevilla, al Benito Villamarín, donde miles de voces celebraban con júbilo la gran proeza de la selección española: la clasificación para la Eurocopa de 1984 gracias a los once tantos de diferencia que necesitaba. España hasta aquel momento solo contaba con la plata de Amberes 1920, la victoria ante Inglaterra en el Mundial 50 y el triunfo sobre laURSS en la Eurocopa de 1964, por lo que aquel triunfo sería el punto de partida de la sublime trayectoria que le llevaría a ganar la Eurocopa 2008 y el Mundial 2010.

Tras la decepción del Mundial 82Miguel Muñoz tomó el mando de la selección española con renovación del equipo incluida. Se deshizo de los jugadores que estaban heridos por el fracaso mundialista: López Ufarte, Juanito, Alexanco, Zamora, Satrústegui oTendillo pero mantuvo a Camacho, Gordillo, Arconada, Santillana, Gallego yMaceda. Además, contaba con Víctor que se había perdido el campeonato por estar lesionado. A éstos incorporó una nueva generación de futbolistas encabezada porGoikoetxea, Sarabia, Rincón, Señor, Roberto, Francisco, Carrasco Julio Alberto.

Sacar, meter y unificar para obtener como resultado un conjunto más fresco y veloz, con aprovechamiento de las bandas y cuya vocación ofensiva dejaba en evidencia al acartonado equipo de José Emilio Santamaría. Al tratarse de un combinado en construcción y con el listón por los suelos, tras la última actuación en competición internacional, poco se esperaba de ellos. En la fase de clasificación para la Eurocopa de 1984 mostraron altibajos en los resultados que les llevaron a tener que jugárselo todo en el último partido. Una utópica victoria por once goles de diferencia solo podría salvarles de un nuevo revés.

Los once goles se presentaban como un hecho factible por los futbolistas y el seleccionador. Sin embargo, el juego de la primera mitad congeló su optimismo sin que afectara a la afición del Villamarín ni a sus ganas de luchar. Santillana inauguró el marcador pero el tanto de Malta sentó como un jarro de agua fría al tener que empezar desde cero con media hora ya disputada. Antes del descanso se anotaron dos goles que acercaban al resultado sin ofrecer una perspectiva halagüeña. La segunda mitad empezó con fuerza gracias a los dos goles de Rincón en quince minutos, que darían lugar al deleite ofensivo de los venideros. La escasez técnica de Malta provocó que se encerrasen en su campo mientras los españoles transformaban en gol cada jugada que iniciaban. Tres goles, dos de Maceda y uno de Rincón, en dos minutos fueron determinantes para que llegara el 8-1 jugando con dos defensas – Camacho y Goikoetxea.

Señor, al que Muñoz había alineado como falso lateral derecho, actuaba de extremo mientras Maceda se había convertido en un delantero más. Por la izquierda llegaba Gordillo como extremo y Víctor permanecía como mediocentro. Arriba se acumulaban Sarabia, Rincón, Santillana y Carrasco. El único que no tenía trabajo era Buyo que se había convertido en un espectador más. Pero el marcador no se movía. Casi un cuarto de hora y el 8-1 continuaba esperando sumar un nuevo gol español. Y se resistió hasta que llegó el noveno, de Santillana, cuando empezaba a asomar el final del encuentro. Solo necesitaron cinco minutos más para hacer realidad el sueño. Rincón y Sarabia actuaron de teloneros del héroe de la noche: Señor, autor del gol número 12, el gol de nuestro destino.

El 12-1 fue un hecho tan inverosímil que pronto sería cuestionado. Produjo tal nivel de indignación en Holanda que no faltaron las acusaciones de fraude y un intento de que la UEFA anulase el encuentro. El desarrollo del partido demostró que no hubo acuerdo con Malta, un país con un fútbol inferior y amigo de las goleadas (Holanda 0-6 y 8-0 Irlanda). El luto holandés por aquel resultado se vistió con la simbología navideña: los árboles que adornaban todas las casas portaban doce bolas negras, una por cada gol español que evaporó su ilusión.

# sábado, 31 de diciembre de 2011 17:45

El olvidado mérito de Jim McLean

La liga escocesa. El recurso más empleado cuando el bipartidismo que impera nuestro campeonato es comparado con la SPL. Allí, Celtic y Glasgow Rangers hacen las veces deReal Madrid y Barça. A lo largo de la historia ha habido numerosos clubes que han intentado demostrar que hay vida más allá de esos dos equipos y Jim McLean fue el artífice de uno de esos sueños que se hicieron realidad.

Dundee United

Como futbolista, Jim sobresalió por encima del resto por su inteligencia y carácter antes que por su habilidad y destreza con los pies. Estuvo a punto de llegar a los cien partidos con el eterno rival del Dundee United, el City. Club al que regresaría como asesor en 1970, tras colgar las botas en el Kilmarnock la temporada anterior. Sin embargo, sin que le diera tiempo a calentar su asiento en el banquillo, recibió la insistente y persuasiva llamada desdeTannadice Park. Le oferta era atractiva e implicaba asumir el control total del equipo. El mal momento profesional que atravesaba y la ilusión de comenzar un nuevo proyecto paliaron sus remordimientos de conciencia por la traición a su ex-equipo.

Desde los 70 hasta los 90 duró el imperio de McLean en el United, compartiendo protagonismo con el Aberdeen de Alex Ferguson. En la temporada 82/83 logró imponerse al duopolio Celtic-Rangers al ganar la liga escocesa. Gracias a esta hazaña obtuvieron el pasaporte europeo para disputar la siguiente campaña la Copa de Europa, donde llegaron a Semifinales cayendo ante la Roma. Sería un aperitivo de lo que el destino les tenía preparado.

Corría la temporada 86/87 y Dundee United se escribía con mayúsculas en la Copa de la UEFA. Tanto Lens como Hadjuk Split cayeron a su paso y le abrieron el camino hacia los cuartos de final. Allí les esperaría el temible FC Barcelona de Gary Lineker, Migueli, Calderé o Zubizarreta con Terry Venables de entrenador. Thomson, Clark, Malpas, Mc Inally, Hegarty, Ferguson, Gallacher, Holt, Sturrock, Narey yRedford fueron los elegidos para herir al Camp Nou obligándoles a caer. Jim McLean había conseguido meter a su equipo en Semifinales donde se enfrentarían al Borussia Mönchegladbach. Otro hueso duro de roer que hincaría las rodillas ante la superioridad escocesa. De esta forma, con paso firme y sin que nadie le esperase se habían convertido en el primer plato de la final. El segundo, el verdugo de sus ilusiones: el Gotteborg. Llegados a este punto, gran parte de la afición daba por favoritos al Dundee ante un equipo cuyo perfil parecía inferior a los que había dejado en su trayectoria.

La ida se disputó en Suecia con victoria local por la mínima. Seguramente echaron de menos la presencia de Ferguson y el sistema empleado, con cinco jugadores en el centro y un punta, no ayudó a que los futbolistas se encontraran cómodos. En la vuelta, tendrían que apelar al factor campo para darle vida al marcador. Tennadice Park se vistió de gala para la ocasión con la afición volcada por completo. El Gotteborg se adelantó en el marcador mientras los chicos de Jim solo pudieron empatar, acabando de esta manera el sueño escocés. Aún así, tendrían su regalo de consolación ya que aquel año la UEFA creó el premio al juego limpio, que iría a parar al Dundee United por su ejemplar papel dicha temporada. Muchos culpan a Jim Mclean del estancamiento posterior del equipo tras su marcha en los 90. Antes habría que agradecerle el éxito del United durante su mandato y del que él fue el único responsable.