Espacio publicitario
terra.es Blogs Oficiales

Acerca de Una vida en los rallyes

Ricardo Muñoz 


Nací en Barcelona y a los 16 años, por cuestiones familiares, me trasladé a Madrid. Aquí no conocía a nadie. En la Universidad de Derecho me tuve que aficionar a los coches, ya que en Madrid no había la pasión por la moto que existía en Barcelona. En la Ciudad Condal había hecho mis primeros pinitos en la competición como bandera en las 24 horas de Montjuich.

 En la universidad creé la escudería Los Pelícanos y comencé a ir al RACE, donde en ese momento se gestaba casi todo lo que de deporte del motor se hacía en España, a excepción de Cataluña, donde mandaba el RAC. En Madrid, entre partidas de mus, viví la construcción de El Jarama, conocí a la gente de las carreras y comencé a participar de copiloto. Lo hice con un tal Lucas Sainz, conocido por la banda de "Los Pekeniques". Más tarde me pasé al equipo de FASA Renault como copiloto de Bernard Tramont.
 Como corría el Campeonato de España de Rallyes, la revista Fórmula (antecesora de Automóvil), me pidió que contara las carreras desde dentro y así lo hice, hasta que Enrique Hernández, propietario de AUTOPISTA, me pidió que trabajara para ellos, y acepté. Corría el año 1971... y desde entonces he estado informando en la revista líder de cuanto acontecía en ese y otros mundos del deporte.

 A AUTOPISTA agradezco que me permitiese durante 20 años compaginar mi trabajo en la redacción con el participar activamente en las 352 carreras que disputé en mi vida. La mayoría de ellas en equipos oficiales como Renault, Simca, Seat, Nissan, Suzuki, BMW y, sobre todo, 14 años en Citroën, en tres épocas diferentes.

Vi mi primer rallye del Mundial en Portugal en 1967. Comencé a seguirlo de forma continuada en 1973, ya con la creación del Mundial propiamente dicho y la victoria de Alpine. Años después, al final de los '80, con la llegada de Carlos Sainz, esta especialidad llenó de ilusión a muchos españoles. Hoy en día han sido suplantados en su corazón, por el fenómeno y verdadero lujo para España, que es Fernando Alonso.

 Entre tanto han pasado muchas cosas y he tenido la suerte de verlas muchas de ellas en primera persona. A pie de cuneta, en antesalas de un hotel cuando se iba a firmar un contrato importante o desde el helicóptero de un jefe de equipo ante un incidente o un accidente fundamental. Me he equivocado algunas veces, pero, después de tantos años, algo he aprendido y espero poder dejar mi opinión en este medio tan moderno y rápido como es Internet.