Antes del triunfal inicio de temporada de Citroën con un nuevo doblete del tandem Loeb-Sordo, el eterno Presidente de la FIA Max Mosley, puso más dudas sobre el futuro de los rallyes. Por si no hubiera pocos problemas económicos, por si no hubieran tardado años la FIA en aclarar el futuro, ahora que este parecía definido, Mosley habló. Y dijo en una entrevista en exclusiva a la revista Autosport (propiedad de Ecclestone), que es como el País en España a nivel de lo que piensa en gobierno.
Pues el Sr. Mosley que cada día está más claro que se quiere representar para su cargo de Presidente de la FIA después de haber prometido que lo dejaría, sale y dice que para él, los rallyes tendrían que ser disputados con coches de Super 2000. Sin suficiente par motor y con poca potencia, los S2000 están bien para los certámenes nacionales, pero en el mundial que debería ser el pináculo de la tecnología, estos coches están un poco “cortos”.
La idea de la Comisión de Rallyes de la FIA y de las marcas era hacer unos WRC derivados de los S2000, con turbo y bridas de 35 mm. pero con presión de turbo limitada a 2,1 bars. Con ello se conseguía una potencia equivalente a la actual, pero con una tecnología más económica. Dado como está compuesto el Consejo Mundial de la FIA, en el cual prima la obediencia ciega al Presidente y a sus mínimos deseos. Mucho me temo que el 19 de marzo no tendremos las respuestas que necesitábamos. En un Mundial con solo dos marcas esto es gravísimo.