Terminó el Campeonato del Mundo de Rallyes, y por séptima vez este año, Sébastien Loeb se anotó la victoria en un rallye que le dio su sexto título Mundial consecutivo. Fue una batalla de poder a poder entre “Seb” y Mikko, en un terreno típicamente de los RAC británicos, con lluvia, niebla y barro en el cual desde le principio, Loeb demostró su poderío y su maestría en dominar situaciones difíciles.
Al final jugando al gato y al ratón con Hirvonen, este tuvo un problema, quedando casi a merced de Sordo, que realizó una carrera muy meritoria.
En las estrechas carreteras de la segunda etapa, los C4 WRC se mostraron ligeramente más efectivos que los Ford. El C4 viraba más seco y nervioso que los Focus. Estos, derrapaban excesivamente, perdiendo décima tras décima, a pesar de que los Focus tienen la particularidad de su gran progresividad que te permite recuperar el coche en última instancia. Te da mucha confianza. No estoy seguro que en último término el C4 se pueda recuperar tan fácil si se comete una falta.
El segundo día en Crycham, Galway y los terrenos militares de Epynt, Loeb marcó la diferencia y se separó de un Hirvonen, que no comprendía mucho donde le había superado Loeb. Por su parte una avería en los limpiaparabrisas de Petter Solberg permitió que Dani Sordo se instalase en tercera posición, puesto que defendió hasta el final.
Para Hirvonen era su primera victoria en el Mundial y esas ganas de ganar, quizás le impidieron ser más efectivo ante un Loeb, que en todo momento atacó a la grande, pero que descolocó un poco al gélido finés, al declarar algunas veces no se si de verdad, que no iba a tope. En el antepenúltimo tramo, en Rheola, un tramo gafe, donde Sainz perdió el Mundial del ’98 a 700 metros de la meta, un Loeb conservador permitió que un Hirvonen absolutamente “a muerte” y arriesgando lo indecible, se acercase a 18 segundos. Esto quizás hizo creer a Mikko que tenía posibilidades, exagerando más aún en el penúltimo tramo, donde tuvo la mala suerte que su capot delantero se abriese, tras un fuerte aterrizaje, debiéndose detener a fijarlo, retrasándose definitivamente, terminando tan sólo una segundo delante de Sordo.
Felicidades “Seb”, te lo merecías.