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Durante
tres días, Sébastien Loeb ha sufrió en sus carnes la carga de ser el líder del
campeonato. Durante tres días, abrió la carrera en el duro Rallye de la Acrópolis (bueno en la segunda fue segundo, pero detrás de Solberg y delante de Hirvonen y Ogier). En la
primera pasada limpiando la carretera y en la segunda, renovando la trazada de
los coches menos rápidos respecto a los de cabeza. Sébastien Ogier sin embargo
no ha sido un usurpador, sino que construyó su victoria desde el primer día,
saliendo en posiciones muy favorables, y con una táctica tan prudente al
principio, como fuerte y decidida al final. Sin embargo durante toda la
carrera, Ogier tuvo unas posiciones más favorables que las de su compañero
Loeb y así los 10"5 del final del rallye, se pueden considerar un
resultado justo. Frente a ellos de nuevo Latvala tuvo un problema y la
suerte de Ford quedó, también de nuevo en manos de Hirvonen, que a
pesar de correr siempre desde posiciones retrasadas y muy favorables, no logró
estar a la altura de los de Citroën. Entre estos, al inicio, la posición de salida
-siempre éstas en las pruebas de tierra- permitió un inicial liderato de Petter
Solberg, que luego al pasar los tramos, se fue decantando hacia sus más
constantes compañeros de la marca gala.
A pesar
de no correr en la prueba helena, Dani Sordo y Carlos del Barrio efectuaron
todos los entrenamientos, para tener fresca en la memoria cara al 2012, las
pruebas del duro acrópolis. Tenemos "mono" de verlos correr.