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Para mí que este gobierno del PP, en contra de lo que parecía al principio, empieza a cojear del mismo pie que el anterior, da muestras de síntomas zapateriles o zapateristas. El más evidente es lo que han hecho con la Ley de Transparencia, anunciada como un gran alarde de sinceridad en los poderes públicos y que al final se ha convertido en el truco del almendruco.

Para empezar, esa futura norma se llama nada menos que Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno. Ahí es nada: lo que los ciudadanos esperamos de nuestros gobernantes y nunca encontramos. Una denominación que va pareja a las floridas declaraciones con las que fue anunciada hace dos meses, con solemnes promesas de honestidad, claridad y autodisciplina lanzadas a los cuatro vientos por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

Pues bien, de aquel anuncio, que fue seguido de una consulta popular a través de la web de la Moncloa, ha quedado un churro, una burla a la ética y a la honradez que debe presidir el trabajo de quienes nos administran.

El anteproyecto de ley aprobado por el último Consejo de Ministros no solo excluye de las exigencias de transparencia pública a la Casa del Rey -algo que ya advirtió el Gobierno-, sino que también deja fuera del conocimiento directos de los ciudadanos la gestión interna de dos instituciones tan desprestigiadas como los partidos políticos y los sindicatos.

Es decir, que a través del futuro Portal de la Transparencia un ciudadano podrá consultar cómo se ha contratado a un alto cargo de una comunidad autónoma o en qué condiciones se ha adjudicado la construcción de un hospital, pero no tiene ni tendrá derecho a saber:

- qué hacen los sindicatos con las subvenciones que reciben de las administraciones públicas y de la UE.

- cuál es el patrimonio inmobiliario de los partidos políticos.

- con qué interés y periodo de amortización tienen créditos bancarios el PP y el PSOE.

-  qué residencias de descanso tienen las centrales sindicales.

- cuánto paga de alquileres IU, cuántos empleados en nómina tiene el PNV o CiU.

- sueldos, dietas y gastos de representación de los dirigentes de los partidos y de los sindicatos.

- etcétera.

De este modo, seguirá amparado por la ley el ocultamiento en el que se desenvuelven partidos y sindicatos, aunque algunos de ellos pidan para la Casa del Rey la transparencia que no se aplican a sí mismos. Por eso la oposición no dice ni pío contra este anteproyecto del gobierno de Rajoy.

En el colmo de la desfachatez, de ese vicio de hacer lo contrario de lo que se promete, el anteproyecto de Ley de Transparencia, Acceso a la Información y Buen Gobierno (¡qué sarcasmo1), tampoco cumplirá con lo que se anunció al principio y pidieron muchas personas durante el período de consulta pública: terminar con esa práctica odiosa  de denegar la petición de un ciudadano mediante el silencio administrativo.

Parecía que la futura ley determinaría que el silencio administrativo se interpretaría en sentido positivo. Pues no señor, seguirá vigente el silencio negativo por el peregrino argumento de preservar materias sensibles de la defensa nacional y evitar perjuicios a intereses de terceros. Y esto lo ha dicho toda una vicepresidenta del Gobierno, Sáenz de Santamaría, que pasa por ser la mente más fresca y lúcida del equipo de Rajoy.

                                                                          

"Pita por la lengua pita por la libertad,

pita por las elecciones, pita contra el robo

y pita por el nuevo Estado catalán".

(Eslogan/llamamiento de un grupo separatista catalán para montar una gran pitada contra España, el Príncipe, el himno y la bandera, en la final de la Copa del Rey).

"Los ultrajes a la bandera o al himno son delito en el Código Penal. No se deben consentir y por lo tanto, mi opinión es que el partido se debe suspender y celebrarse a puerta cerrada en otro lugar".

(Esperanza Aguirre, ante lo que puede ocurrir en la final futbolística a celebrar en Madrid).

Si los separatistas, y bastantes nacionalistas, de Cataluña y el País Vasco han encontrado en la final de la Copa del Rey de Fútbol una gran ocasión para lucir su esquizofrenia, allá ellos.

Que la antítesis de esas posiciones encarnada en el españolismo de Esperanza Aguirre, advierta de que se debería suspender el partido es otro síntoma de la vocación de bombera-pirómana que muestra últimamente la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Con la que está cayendo en este país, solo desde el desquiciamiento político se entiende este lío en torno a la final de Copa.

¿La inmensa mayoría de los aficionados del Barça y del Athletic de Bilbao quieren selecciones nacionales de sus regiones/naciones? ¿Su rechazo a España, a la Monarquía, a la bandera y al himno lo sienten también hacia las competiciones organizadas por la Real Federación Española de Fútbol y reguladas por la Secretaría de Estado de Deporte?

Ya se sabe que la lógica, incluso el sentido común, no se casan con el paletismo y el cerrilismo de ciertas posiciones independentistas. Prueba de ello es que los mismos que ansían venir a Madrid a mearse en los símbolos españoles, pierdan el culo por participar en competiciones españolas.

Admito que se contemple la posibilidad de suspender un gran espectáculo deportivo si deviene en ultraje a los sentimientos de los españoles. Pero esa es una posibilidad que no debería plantearla una Esperanza Aguirre a la que nadie le ha dado vela en ese entierro. Menuda gracia le habrá hecho al Príncipe que la presidenta madrileña caliente su presencia en el palco del Vicente Calderón.

Lo suyo es que dicha suspensión, nunca con carácter preventivo, saliera en primer lugar de quien organiza el espectáculo, es decir, de la Federación de Fútbol y su marrullero presidente, Ángel Villar. Y que lo consultara con quien corresponda del Gobierno de la nación y de la Casa del Rey. Todo ello, claro, sin salir a contarlo por la radio como ha hecho la presidenta madrileña.

No pasa un mes sin que Esperanza Aguirre plantee problemas a Mariano Rajoy, por su afán de protagonismo y de dar lecciones de neoliberalismo cargado de tintes populistas. En esta ocasión le ha bastado una semana para meter dos goles al Gobierno y a su presidente, de los que hacen pupa: primero el descubrimiento de que ocultó la realidad del déficit de Madrid en 2011 y segundo, esta salida de pata de banco con la final de la Copa del Rey.

Hasta la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha salido al paso de las polémicas palabras de Aguirre haciendo un llamamiento "a la reflexión de todo el mundo". O sea, a pensar las cosas antes de decirlas, a tener sentido de la oportunidad y a no echar leña al fuego que interesa a los separatistas.

Desde que llegó a la Moncloa, el presidente del Gobierno no ha tenido un minuto para una alocución a los españoles anunciándonos o explicándonos las durísimas reformas que está aplicando. Pero ha tenido tiempo para procurarse su minuto de gloria en YouTube. Exactamente, 1 minuto y 30 segundos.

No es divertido echar leña al fuego en la grave situación económica de la que todos los españoles somos conscientes, aunque ignoremos algunas de sus claves. Pero no se puede pasar por alto lo ocurrido el viernes pasado.

Un día después del gran acuerdo por el que todas las CC.AA. se comprometen a reducir sus déficits se descubre que tres de ellas tuvieron en 2011 más pérdidas de las declaradas. Las tres (Madrid, Valencia y Castilla León) gobernadas por el PP. Para mayor escándalo, en el caso de Madrid su déficit real, un 2,2%, ha sido el doble del declarado y del que Esperanza Aguirre se mostraba ufana, restregando esa cifra por las narices de otras regiones.

No termina ahí el despropósito. Quien ahora aprieta las tuercas a los presupuestos de las CC.AA. en su calidad de secretario de Estado de Administraciones Públicas se llama Antonio Beteta, el que hasta diciembre fue consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid y, por tanto, responsable del ocultamiento en el déficit de esa región.

Esto no quita la razón a Rajoy cuando acusa al gobierno del PSOE de ocultar la realidad de las cuentas de 2001, porque así fue. Pero revela, para desencanto de quienes no lo sabían, que la desfachatez y el engaño no tienen color político. En eso se igualan gobernantes del PP, del PSOE,  de IU y nacionalistas varios. Digo gobernantes, no militantes.

Como los autores de esta última trampa son del PP, el Ministerio de Economía y Hacienda, o sea, el citado Antonio Beteta, se ha apresurado a dar una explicación. Para mí que ha sido peor el remedio que la enfermedad, porque tiene pelendengues que salgan diciendo que la desviación del déficit se ha conocido gracias ¡a la transparencia sobre las deudas a proveedores!

Como decía el otro, para mear y no echar gota.

Entre un Rubalcaba y sus mariachis intentando demostrar la cuadratura del círculo y un PP empeñado en vendernos mulas ciegas, esto puede terminar como un frenopático.

Esas marrullerías son las que permiten que en la Unión Europea nos sigan dando por delante y por detrás, que  nos manden técnicos de fuera a revisar cómo está la banca y cómo están las CC.AA., que antes el conservador Sarkozy y ahora el socialdemócrata Hollande nos aticen patadas en la espinilla...

Y mientras, Rajoy, Mariano el mudito, incapaz de contar las cosas con claridad y valentía a los ciudadanos que le han aupado a la Moncloa, ¿o es que ha llegado ahí por su cara bonita?

Se entiende que el presidente las estará pasando canutas desde que tomó posesión (era lo que quería), que no tendrá tiempo ni ganas de comer ni de dormir, que sufrirá en lo más íntimo cada vez que se tiene que tragar alguna de sus promesas electorales, que sentirá en sus carnes la incomprensión y la insolidaridad de sus colegas europeos...

Todo eso lo comprendo, pero no consigo entender que en medio del berenjenal no busque la comunicación y la empatía con la población a la que tantos recortes aplica. Seguro que sabe lo que tendría que decir y que no resultaría un fiasco. La equivocación es mantenerse callado pero buscarse su minuto de gloria en YouTube con un vídeo para decir cuatro generalidades con motivo del Día de Internet, de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información.

Estamos en España como dice el refrán del perro flaco, que todo se le vuelven pulgas. No me refiero solo a las angustias económicas y las amenazas financieras, sino al deterioro de la imagen de las más altas instituciones.  A los problemas que arrastra la Jefatura del Estado se han sumado el desprestigio internacional del Banco de España y, ahora, el bochorno del presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, que también lo es del Tribunal Supremo.

Por los corrillos del poder y por todas las tertulias de iniciados corren versiones, unas jocosas y otras fulminantes, sobre los 18.000 euros del erario público que el máximo representante de uno de los tres poderes del estado, el Judicial, se ha gastado en veinte viajes a Puerto Banús (Marbella) de largos fines de semana.

Serán más o menos verídicas las especulaciones que circulan sobre la querencia del Excmo. Sr. D. Carlos Dívar hacia las llamadas semanas caribeñas, al parecer muy practicadas por los vocales del Poder Judicial: semanas con tres días de trabajo y cuatro de asueto más o menos camuflado. Y sobre la fijación de tan alto magistrado, soltero y de acendradas costumbres religiosas, con los lujosos y tentadores ambientes de Puerto Banús.

Pueden, en fin, resultar apasionantes las apuestas sobre la identidad del acompañante del presidente del Consejo del Poder Judicial en las cenas protocolarias en restaurantes marbellíes de tropecientos tenedores, que ha cargado a cuenta del presupuesto de esa institución. Y siempre con facturas correspondientes a dos comensales.

Pero donde no caben elucubraciones ni gracietas es en dos hechos objetivos:

El primero, que el fiscal que investiga la denuncia sobre los gastos de Dívar quiere saber qué ha hecho o qué ha dicho la interventora del Consejo del Poder Judicial en los últimos cuatro años al revisar todos esos gastos que pasaba el presidente. A ver qué alega una interventora cuya misión es evitar gastos inadecuados.

El segundo, que en una aproximación a esa situación aberrante de ser juez y parte, es el propio Carlos Dívar, máxima autoridad del CGPJ y del Supremo, quien decide qué documentos de los solicitados por la Fiscalía sobre sí mismo han de ser entregados.

La denuncia sobre esta presunta malversación ha partido de un vocal del mismo Consejo, José Manuel Gómez Benítez, un penalista de prestigio que antes de llegar al Consejo fue defensor de Baltasar Garzón, muy dolido con el comportamiento de la judicatura hacia su persona. En esta circunstancia ven algunos el origen de la iniciativa de Gómez Benítez.

Se trata, por tanto, de un asunto de escasa dimensión económica pero de elevado interés ético por lo que aflora de abusos, desvergüenza, corruptelas y bajas pasiones nada menos que en la cúpula de un poder del Estado.

Tan desquiciados andan unas y otros, otras y unos, que  la número 2 del PSOE, Elena Valenciano, se ha atrevido atizar una colleja (verbal) a la canciller Angela Merkel. Y no con cualquier argumento, sino recordándole el apoyo que recibió la Alemania ex nazi tras la II Guerra Mundial. Ahí es nada.

Está claro, o no llegamos o nos pasamos. Ejemplo nítido es la señora Valenciano, una dirigente política que quizás esté muy dotada para administrar su partido, pero no deja de hacer méritos que acrecientan su impopularidad y escasa simpatía.

Durante un acto del PSOE en Murcia la vicesecretaria general del PSOE se vino arriba, le salió la vena de estadista de pacotilla y así, de colega a colega, se lució ante su público zarandeando a la mujer que gobierna Alemania: "Merkel sabe que Europa supo ser solidaria con Alemania cuando Alemania lo necesitó, hoy le toca a Alemania encabezar una salida de la crisis solidaria para todos los países europeos".

¿Habrá conciliado el sueño Angela Merkel al enterarse del correctivo que le aplica la gran estadista española Elena Valenciano?

La capacidad de la número dos socialista y persona de confianza de Rubalcaba no tiene parangón a la hora de vulgarizar los asuntos trascendentes y estropear los argumentos más acertados. Por eso, al  exponer una crítica tan oportuna como la que se puede hacer a las exigencias alemanas a España en materia de déficit, va y hace el ridículo.

Más guasa tiene, aún si cabe, que haga los mismos alardes de torpeza incluso cuando se pone de festiva. Eso le pasó hace poco, cuando se le ocurrió celebrar los 100 días de Rubalcaba como líder del PSOE. Me da vergüenza ajena reproducirlo, podéis leerlo aquí.

Lo peor es cuando se le calienta la boca mitinera, como le ocurrió en Murcia, y sin venir a cuento ni exhibir dato alguno que sustentara su afirmación, lanzó esto: "Hoy está en grave riesgo la autonomía de las mujeres españolas". A falta de ideas, abundó en esa infundada advertencia intentando hacerse la graciosa aunque, quizás sin pretenderlo, terminó burlándose de los ancianos con enfermedades crónicas: "El modelo de la derecha es como el villancico: chicas, vuelve a casa vuelve porque hay que cuidar de los mayores, de los niños, de la abuela que tiene diálisis...".

                                                                            

A la manera de un telediario con la pareja Matías Prats y Mónica Carrillo (que no existe), las secretaria general del PP, Dolores de Cospedal y el vicesecretario Carlos Floriano, han presentado el otro día lo que será una ofensiva del Partido Popular para salir en ayuda del sufrido gobierno de Rajoy.

En realidad se trata de contar las causas, justificar los contenidos y explicar los objetivos de la cascada de reformas/recortes que está aprobando el Gobierno desde su constitución. O sea, que el partido gobernado por la Cospedal resuelva lo que el Ejecutivo gobernado por el Rajoy no ha sabido hacer. Difícil lo veo, aunque lo hagan mediante esta dinámica web.

¿No sería más lógico que fuera el Gobierno quien nos explicara a todos los españoles lo que está haciendo y por qué lo hace? Los ministros andarán muy ocupados buscando la cuadratura del círculo en los presupuestos de sus departamentos, pero tan importante -o más- que adoptar la decisiones acertadas es que los ciudadanos las entiendan y vean transparencia en la gestión.

¿Para qué sirven los bien dotados departamentos de comunicación de los ministerios y demás instituciones del Estado?, ¿para qué una Secretaría de Estado de Comunicación con una avezada titular que no se despega del Presidente?, ¿para qué un Servicio de Prensa en Moncloa, con todo su personal y presupuesto?, ¿para qué la pléyade de asesores oficiales, algunos de ellos expertos en imagen y propaganda?

El argumento de que si la campaña pública de explicación de las reformas la hace el PP en vez de ir a cargo del Gobierno es un gasto menos para el erario público, no es de recibo para mayores de edad. Porque nadie se va a creer que Cospedal y Floriano, tan lucidos delante de los vistosos paneles de laverdaddelasreformas.es, resultarán más certeros y creíbles que los ministros correspondientes e incluso el presidente Rajoy, que tan bien se expresa cuando quiere.

A no ser que de lo que se trate no sea de contar verdades y trasmitir serenidad, sino de que el partido (de una parte de los españoles) y no el Gobierno (de todos los españoles) aproveche para sacar tajada y sacar pecho frente a la oposición.

                                                                                                   

No me refiero a las ministros que se sientan con Mariano Rajoy,  sino a las máximas autoridades de Madrid y su comunidad, que han aportado una notoriedad y una repercusión a las movilizaciones del primer aniversario del 15 M que sus organizadores nunca habían soñado.

Esas autoridades son tres mujeres que están encantadas de haberse conocido y que se les nota disfrutar en el ejercicio del poder. Pero en ocasiones, como la que ahora comento, son tan torpes en su proceder e insolventes en sus criterios, que recuerdan aquellos funestos personajes del socialismo de ZP. Y lo digo aunque se trate de la presidenta regional Esperanza Aguirre, la alcaldesa Ana Botella y la delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

Esta última, persona resuelta, conocida tertuliana política y heterodoxa dentro del PP por su planteamiento sobre la homosexualidad, en su afán por ser una política diferente se ha pasado un pelo. Como responsable del orden público se entiende que no autorice otra acampada de cuatro días en la Puerta del Sol. También se entiende que hace dos semanas asistiera camuflada a una asamblea de barrio del 15 M. Pero que eso último lo cuente públicamente pocos días antes de las movilizaciones y cuando está a vueltas con las prohibiciones, permisos y medidas de seguridad policial, es un error como la copa de un pino.

Aunque el movimiento de los indignados sigue siendo algo heterogéneo y da la impresión de que algo atomizado, a quienes participan de esas movilizaciones les habrá excitado su indignación escuchar que la señora Cifuentes presume de la hazaña de camuflarse en una asamblea.

Por su parte, la presidenta Esperanza Aguirre, en su conocida labor de pirómana, ha optado por echar leña al fuego de los preparativos del aniversario del 15 M, quizá con la perversa intención de que las llamaradas distraigan de su cuota parte en la ruina de Bankia. De otra forma, no se entiende que muestre su descontento con la autorización de Cristina Cifuentes a los indignados para que se reúnan en Sol entre las 17 y las 22 horas del sábado 12.

Y la alcaldesa Ana Botella, sin quedarse atrás en esta confabulación para crear alarma social en tono al movimiento de los indignados, se mete donde no le llaman advirtiendo que en la Puerta del Sol no se puede acampar.

                                                                                

Hace ya meses, en la última fase de gobierno sociozapaterista, los sondeos de opinión que hace el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), ofrecieron una novedad: los españoles consideran que la clase política representa el tercer problema más importante del país.

¿Se sintieron aludidos los partidos políticos y sus dirigentes? Como si oyeran llover.

Ha pasado el tiempo, se han celebrado elecciones generales y locales, y la percepción de los ciudadanos sobre los políticos, según recoge el sondeo del CIS del mes de abril. Después del paro y de la situación económica, por ese orden, consideran que el problema más grave es la clase política, es decir, sus conductas irresponsables y negligentes.

A qué nivel habrá llegado el descrédito de esas organizaciones y sus dirigentes que se perciben como algo mucho más negativo que los problemas de vivienda, de corrupción, de inseguridad ciudadana, de inmigración, etc.

Si nos fijamos en nombres concretos, en las calificaciones que pide el Barómetro del CIS sólo sale aprobada Rosa Díez (UpyD), todos los demás suspenden, Rajoy con peor nota (3,84) que Pérez Rubalcaba (4,11).

Lo más significativo de este sondeo de opinión pública es que el PP ha bajado 4 puntos en estimación de voto respecto a las elecciones del pasado noviembre, pero el PSOE no saca ningún beneficio de ese desgaste del partido gubernamental: solo ha crecido 0,8 puntos.

Aunque el Gobierno de Rajoy está adoptando medidas impopulares por las que pagará un precio, la situación del PSOE amenaza con resultar patética. Así se desprende de otros sondeos del mismo Centro de Investigaciones Sociológicas sobre valoración del Gobierno y de la labor del primer partido de la oposición.

En el seguimiento trimestral sobre el juicio que merecen los peperos que gobiernan y los socialistas que se oponen, el resultado es demoledor para el partido de Rubalcaba, cuya labor en la oposición es considerada mala o muy mala por el 52,4% de los encuestados, mientras que un 48,3% hace esa consideración negativa sobre el Gobierno.

Para más inri del PSOE, un 15,8% califica de Buena la labor del Gobierno y solo un 7% lo hace con la del primer partido de la oposición. Y aunque Rubalcaba saque mejor nota que Rajoy, resulta que inspira menos confianza (poca o ninguna para el 78%) que el presidente del Gobierno (poca o ninguna para el 71%).

                                                                              

Se preparan movilizaciones por el primer aniversario del 15 M. De la profusión de eslóganes que exhibían los primeros manifestantes de hace un año (no los sucedáneos posteriores), recuerdo el que decía PSOE y PP la misma cosa es. Esa afirmación no resistirá el análisis político pero es una verdad sociológica así de gorda. Valga el ejemplo de la identificación de ambos partidos en sus vías de financiación, en la manera de ocultar sus cuentas y en las milongas que nos sueltan al respecto.

Antes de enrollarme, este dato: el Partido Popular, el Partido Socialista Obrero Español y todos los demás con representación parlamentaria (excepto UPyD) están fuera de la ley. O para ser más exactos: su contabilidad es ilegal. Por lo tanto incurren en delito y, para más escarnio, con la complicidad del Tribunal de Cuentas, obligado a velar por la legalidad en la financiación de esas organizaciones.

Hace poco más de un mes dicho tribunal publicó su último informe sobre las cuentas de los partidos, el correspondiente al ejercicio... ¡de 2007!

Que ese organismo fiscalizador funcione con un retraso que le quita toda efectividad a su labor es algo ya conocido. Lo grave, lo escandaloso, es que la Ley Orgánica sobre Financiación de los Partidos Políticos de 2007 obliga a esas formaciones a presentar sus cuentas anuales en junio del año siguiente a cada ejercicio (art. 14.7). Y obliga al Tribunal de Cuentas a emitir sus informes en un plazo de seis meses (art. 16.3).

Cinco años después de aquella ley o los partidos políticos o el Tribunal de Cuentas, o todos a la vez, se pasan la norma por el arco del triunfo. Al menos han incumplido la ley con las cuentas de los años 2008, 2009, 2010 y, presumiblemente, 2011.

¿Qué le ocurre a cualquier ciudadano o a cualquier pequeño empresario que no presente anualmente sus cuentas o sus balances? Pues eso... Pero hay dos castas intocables a las que se les permiten todas las marrullerías: los partidos políticos y los clubes de la Liga de Fútbol Profesional.

Lo que los movilizados del 15 M no sé si tienen estudiado, pero desde luego lo tienen olido, es que esas ilegalidades en el manejo del dinero público que reciben PP, PSOE, CiU, PNV, IU, etc. están agravadas por un cierto recochineo de cara a los ciudadanos. Y de ahí la protesta desgarrada, el cabreo, la indignación.

Recochineo o milonga, como lo queráis llamar: este Gobierno ha decidido un recorte del 20% en las asignaciones que reciben los partidos representados en el Congreso y el Senado. Ejemplarizante. Pero ¿qué pasa con el dinero, también público, que reciben de los ayuntamientos y de los parlamentos y gobiernos autonómicos? En el año 2007, último del que hay datos oficiales, el partido de Rajoy ingresó por estas partidas más de 35 millones de euros y el partido de Rubalcaba 42 millones (incluidos los 8 de los socialistas catalanes).

De unos gobernantes tan opacos e ilegales en su contabilidad interna ¿se puede esperar que pongan firmes a bancos y cajas para destapar y resolver ese agujero inmobiliario de 400.000 millones?

# miércoles, 02 de mayo de 2012 16:57

La señora Aguirre no se corta un pelo

                                                                    

Considerada la más lenguaraz de los gobernantes en ejercicio, y por supuesto de los dirigentes del Partido Popular, Esperanza Aguirre ha vuelto a marcar a Rajoy el rumbo para desmantelar el Estado de las Autonomías. La presidenta madrileña, portavoz de ala dura y ultraliberal de su partido, acaba de repetir lo que ningún político se atreve a decir.

"El Estado autonómico se crea para tratar de integrar mejor a Cataluña y País Vasco, en cambio ese objetivo no se ha conseguido", ha insistido Aguirre ante los micrófonos de la Ser, la emisora con denuedo, tras ser reelegida jefa indiscutida del PP madrileño.

Cuando el Gobierno anda mirando con tiento las cuentas de las CC.AA. y no quiere saber nada de intervenirlas o retirarles competencias, la presidenta de la Comunidad de Madrid dice que la Administración central debería recuperar las competencias en Justicia, Educación y Sanidad.

Poco antes de imponer Medallas de Oro de Madrid a Santiago Segura, Cáritas y Tamara Rojo, Esperanza Aguirre ha vuelto a decir que Rajoy debería aplicar más recortes y sugiere ideas en este sentido. Dice que los más ricos (poniendo como ejemplo al banquero Botín) deberían pagar íntegramente las medicinas y que no entiende que los másteres universitarios, que no forman parte de la educación básica, tengan la misma financiación que la enseñanza básica en las universidades públicas.

Algunas intervenciones públicas de Esperanza Aguirre resultan inoportunas para la estrategia de Mariano Rajoy... pero hasta cierto punto. El presidente nunca la desautoriza claramente y dos de las propuestas más polémicas lanzadas hace tiempo por la presidenta madrileña las ha hecho suyas este gobierno: el copago farmacéutico en función de la renta y la vía libre a la privatización de televisiones autonómicas.

La señora Aguirre es mucha señora.

                                                                               

¿Os acordáis de José Luis Rodríguez Zapatero? No sé si por su acumulación de errores o por la inanidad del personaje, apenas ha dejado huella en la memoria de los españoles. Nadie se acuerda de él, ni los ministros de Rajoy pronuncian su nombre cuando lamentan la herencia recibida del anterior gobierno.

¿Os acordáis de Carme Chacón? Esta criatura de Zapatero, cuya mayor aportación a la política patria consistió en ser ministra de Defensa en plena gestación, sigue lamiéndose la herida de sus dos intentos fallidos para hacerse con el mando del PSOE mientras sueña con un tercero.

Estos dos personajes, de escaso y poco edificante recuerdo, han coincidido (o se han confabulado, todo es posible) en la exteriorización pública a de su emocionado adiós a Pep Guardiola como entrenador del Barça.

La cuestión sería mera anécdota si se tratase de dos de tantos elogios como estos días expresan los seguidores del F.C. Barcelona y admiradores del míster que ha llevado ese club al olimpo de los campeones. Pero no, aquí hay curiosas casualidades desde el punto de vista político, no futbolero:

Carme Chacón, catalanista de día y españolista de noche, publicó el pasado sábado en el diario El Mundo La gratitud del adiós, un artículo/homenaje a Guardiola desde una sobreactuada emoción de culé teñida de lirismo nada espontáneo.

José Luis Rodríguez Zapatero, el mismo día y en el periódico deportivo Marca, firma un texto titulado El respeto a Guardiola en el que adjudica al entrenador las cualidades de liderazgo que él no ha tenido. El ex presidente del Gobierno se refiere a una conversación con el técnico del Barça en Moncloa hace pocos meses, pero olvida que antes de hacerse cargo del equipo azulgrana Guardiola fue entrevistador/acompañante de Zapatero en el rodaje de una película sobre el entonces inquilino de la Moncloa que nunca se terminó.

Bueno, pues en ambos artículos se dan las siguientes coincidencias: Chacón y Zapatero, cada uno por unas razones, han terminado llevándose mal con Pérez Rubalcaba. Los dos primeros son culés y Rubalcaba madridista confeso.

Carme Chacón podría haber publicado su artículo en un periódico catalán, compartiendo sus emociones con el barcelonismo, pero ha preferido hacerlo en un diario de Madrid, el dirigido por Pedro J. Ramírez y el más fustigador de Rubalcaba.

Rodríguez Zapatero tenía a su disposición para homenajear al entrenador del Barça no solo la prensa catalana, sino el imperio comunicacional de Mediapro, pero lo ha hecho en el periódico más madridista, el Marca, de la misma empresa (Unidad Editorial) que El Mundo y también supervisado por Pedro J.

¿Han aprovechado la ocasión el ex presidente y la ex ministra para dar patadas a Pérez Rubalcaba en el culo de Guardiola? Quién sabe.

                                                                                       

Algo tendrá que hacer, o que decir, Mariano Rajoy para que nos creamos eso de que los durísimos ajustes de hoy nos van a llevar dentro de poco al crecimiento económico. Lo primero que debería hacer es decírnoslo a los españoles a la cara, directamente, sin intermediarios.

Pero este presidente no sale de su escondite, salvo en contadísimas, brevísimas y calculadísimas ocasiones. ¿Qué le pasa?, se pregunta mucha gente. Una pregunta que cada viernes se hace más acuciante. Sin ir más lejos, este viernes 27 de abril nos hemos despertado con:

Cifra oficial de 5.639.500 parados (creció en 365.900 durante el primer trimestre).

La agencia Standard&Poor´s coloca la deuda de España a tres pasos del bono basura.

A causa de lo anterior la dichosa prima de riesgo se dispara a 432 puntos.

La canciller alemana Angela Merkel dice que no está dispuesta a modificar un ápice su severa política fiscal impuesta en la Unión Europea.

Los bancos españoles se quedan sin recursos para seguir comprando deuda pública, o sea, para prestar dinero al estado.

No creo que el presidente del Gobierno sea cobarde, ni que ignore lo que ha de decir. Tampoco demuestra gran valentía, porque la impresión generalizada es que ha dejado que la señora Merkel le tenga agarrado por el cuello -y con él a todos los españoles-, sin atreverse a protestar.

Rajoy, que por afinidad política y por la conveniencia de llevarse bien con quien corta el bacalao en Europa, se echó en brazos de los dictados de la jefa del Gobierno alemán, ahora se ve incapaz de decir en voz alta lo mismo que otros gobernantes europeos: si todas las medidas consisten en recortar más y más gastos, en empobrecernos, ¿de dónde saldrá el dinero para pagar las deudas?

En los 1.728.000 hogares que no entra en sueldo viven angustiados. En el resto, están atenazados por un pesimismo creciente ante el espectáculo de un presidente con mayoría parlamentaria que no habla claramente, un debate político irresponsable y estéril y una lluvia que no cesa de malas noticias y peores augurios.

                                                                           

Doña Vulgaridad y Doña Perogrullada, Doña Previsible y Doña Frasecita, Doña Simpleza y Doña Simplista. Elena Valenciano y Dolores de Cospedal o Dolores de Cospedal y Elena Valenciano, tanto montan montan tanto la portavoz del PP como la del PSOE. ¿Cuál de las dos es más nefasta para su partido? Difícil de contestar por lo reñida que está esa competición.

Me fijo en las dos últimas apariciones estelares de las mujeres que gobiernan el partido gobernante y el de la oposición. Bueno, lo de gobernar es un decir porque a la ambiciosa señora Cospedal se le ha ido de las manos la coherencia de su partido con el Gobierno, no digamos la política de comunicación.

Empezando por el principio, saltó el lunes a la palestra la vicesecretaria general del PSOE (dentro vídeo), Elena Valenciano, para dar cuenta de lo tratado por la Ejecutiva federal de su partido. Lo hizo, como acostumbra, plantándose de escorzo ante las cámaras y lanzando la enésima arremetida contra los recortes económicos del gobierno de Rajoy.

En el vídeo se observa cómo esta mujer sigue siendo prisionera de la falta de convicción en su discurso y la desconexión entre lo que piensa y lo que dice. Síntomas de tan común patología política son esos gestos nerviosos de boca y de manos.

Las habituales simpleza y vulgaridad de las palabras de Valenciano fueron coronadas con una de esas frasecitas tan del gusto del PSOE y de Rubalcaba: "les sugerimos (al PP) que recorten menos y se corten un poco más". Y quedóse satisfecha de tan arrebatadora genialidad.

Espoleada por la intervención pública de su rival Valenciano, la secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha, Dolores de Cospedal, acudió a su atril habitual (dentro vídeo) para fustigar a los socialistas.

Lo hizo con su trabajado look, desfilando por la sala de conferencias del PP a mayor gloria de sus trajes de chaqueta e impoluto maquillaje, sin modificar el pelo recogido para conformar una imagen permanente, como en su día hizo la Thatcher.

Ahí está el problema, que la cara visible del partido de Rajoy ha confundido la acumulación de cargos con la condición de estadista, y pasa lo que pasa. Tantas han sido las contradicciones entre los mensajes de Cospedal y sus colaboradores  del PP por un lado, y los de los ministros de Rajoy, que la secretaria general se ha visto obligada a revisar su equipo solo un mes después del congreso del partido.

Su problema no es solo la linealidad y frialdad de sus intervenciones, sino que cuando improvisa mete la gamba. Como cuando el lunes soltó que el PP "ha apoyado los presupuestos presentados por CiU en el parlamento catalán", afirmación que dista de la realidad porque no apoyó los presupuestos sino que evitó tumbarlos absteniéndose en la votación de los mismos.

En fin, que Doña Simpleza y Doña Simplista no están preparadas para los matices. (Aviso a obtus@s: éste no es un post de género).

# domingo, 22 de abril de 2012 18:20

Mentiras y cintas de vídeos del PP y del PSOE

(Dedicatoria: A los encargados de llevar la imagen y la comunicación del Partido Popular y del Partido Socialista, por permitirme resolver este post en pocas líneas de acompañamiento a los vídeos #vanaportodo y #nohandejadonada).


En la pelea infantil, aburrida, inútil y reiterada que mantienen el gobierno (el que sea) y la oposición (la que sea), apoyada en acusaciones del tipo Y tú más o Tú lo hiciste antes, por una vez los propagandistas del PSOE y del PP han sintetizado en sendos vídeos lo que los ciudadanos apreciamos: cuando tienen problemas, unos y otros mienten más que hablan.

A un primer vídeo socialista (#vanaportodo) recopilando las mentiras e incumplimientos de promesas de Rajoy y los suyos, le ha salido la réplica de otro vídeo pepero (#nohandejadonada) con una colección de las mulas ciegas y los embustes vendidos por Rubalcaba y sus colegas del anterior gobierno.

Pinchando en el vídeo que encabeza este post se asiste a una demostración de lo poco que vale la palabra en boca de quienes ahora gobiernan. Descorazonador para quienes han confiado en ellos.

Y pinchando en el vídeo situado sobre este párrafo, recordamos el grotesco espectáculo de falsedades y ocultaciones que practicaron quienes antes gobernaban y ahora buscan pajas en el ojo ajeno.

Se trata de dos piezas que no contribuyen precisamente a elevarnos el ánimo sino a volvernos más escépticos a la hora de escuchar lo que unos proponen y otros critican.

Os propongo una votación difícil tras el visionado de ambas piezas: ¿quiénes son más mentirosos?

                                                                                      

Si el Rey, cuya persona "es inviolable y no está sujeta a responsabilidad" (art. 56.2 de la Constitución) ha tenido que pedir perdón por sus inapropiadas andanzas cinegéticas, ¿no deberían hacer lo mismo los gobernantes, que no son inviolables? Podrían hacerlo ante todos los españoles o, al menos, de cara a la comunidad que con sus votos los han encumbrado al poder.

Dudo que por mucho respeto y cariño que inspire Su Majestad a los altos cargos políticos, alguno de estos esté dispuesto a seguir el ejemplo de don Juan Carlos, plantarse ante una cámara y mostrar arrepentimiento por algún abuso, ya sea material o inmaterial.

Ahora bien, puestos a soñar podemos imaginar quiénes estarían ahora mismo impelidos a pedirnos perdón:

Mariano Rajoy, por mentir sobre la subida del IRPF.

-  La ministra Ana Mato, por ocultar sus intenciones sobre el copago sanitario.

Pérez Rubalcaba, por vender tantas mulas ciegas y por mentir sobre el copago farmacéutico para pensionistas.

-  El presidente andaluz Griñán, por cómplice en el escándalo de los ERE sevillanos y por mantener una TV autonómica ruinosa.

-  El ex presidente Zapatero... por tantas tonterías como dijo y tantas torpezas como cometió.

-  El ex presidente valenciano Camps ( y su correligionario Fabra), por los millones tirados en el inútil aeropuerto de Castellón y en una TV autonómica ruinosa.

-  El ex presidente castellano-manchego Barreda, por los millones tirados en el inútil aeropuerto de Ciudad Real y en la Caja de Castilla-La Mancha.

-  El presidente catalán Artur Mas, por sus fanfarronadas independentistas, por querer poner un peaje a los universitarios no catalanes y, a la vez, darse el pico con el PP de Cataluña. Y por mantener una TV autonómica ruinosa.

-  El ministro de Justicia Ruiz-Gallardón, por haber dejado a los madrileños endeudados para varias generaciones por sus caprichos faraónicos.

-  La ex vicepresidenta y miembro del Consejo de Estado, Teresa Fernández de la Vega, por hundir para los restos a Radiotelevisión Española en favor de las TV privadas.

Dolores de Cospedal, por su querencia a acumular sueldos oficiales (para ella y su marido) y por mantener una TV autonómica ruinosa.

José Bono, por tanta hipocresía, afán de notoriedad y riqueza, y  falsa humildad que no hace ascos a que su retrato de presidente del Congreso cueste 82.000 € a las arcas públicas.

No continúo la relación de personajes con méritos suficientes para imitar al Rey por no hacer un texto interminable donde aparecerían Esperanza Aguirre, Manuel Chaves, José Blanco, Conde Roa (alcalde pepero dimisionario de Santiago), Ana Botella, Elena Valenciano, Patxi López, etcétera, etcétera, etcétera.

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