Por casualidades de la vida, a través de las nuevas tendencias en moda mujer me ha venido el impulso de desvelar un secreto, y lo voy a hacer. Como no se trata de asunto de Estado, ni de altas Instituciones como a la que yo pertenezco, no traiciono mis deberes. Otra cosa es que incurra en un desliz, digamos, de juventud.
La cosa ha venido rodada del siguiente modo. El sábado pasado, en uno de los escasos ratos de descanso hogareño, mi esposa, la Princesa, interrumpió nuestra conversación para atender a un programa de TV que daba cuenta de lo más fashion en ropa y complementos.
No tuve más remedio que callarme durante unos minutos en los que escuché algo sorprendente. La presentadora, explicando un desfile de modelos aludió a que en ropa de mujer se llevan los grises “para tener un aire masculino con elegante feminidad”. Toma ya. A mi me ponen esa frase en un discurso y no sé si sería capaz de leerla.
El caso es que al hilo de un comentario desenfadado que hice sobre cómo le sentarán los grises a la Vicepresidenta del Gobierno, tan aficionada ella a modelos de fuerte colorido, me dice mi Amada Esposa:
- ¿Sabes lo que circula por ahí sobre Teresa Fernández de la Vega?
- Ya, ya -dije- pero mejor no darnos por enterados.
- No, si me refiero a lo del Ayuntamiento. Me ha dicho X (aquí el nombre de una amiga suya periodista) que la Vicepresidenta es la tapada de Zapatero para candidata a la Alcaldía de Madrid.
- ¿O sea que ese era el contrincante de peso con el que Zapatero advirtió a Ruiz Faraón? Pues sería un puntazo, más competitiva que los nombres que han salido, pero no sé si se podrá desprender de ella en la Moncloa.
Contando esto no incumplo con mi papel de Heredero, ni rompo la discreción debida a otros. Simplemente, transcribo a este diario una conversación privada de la que sólo nosotros podemos hacer uso.