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Artículos - octubre 2006

# lunes, 30 de octubre de 2006 12:40

Un cumpleaños contra las maledicencias

Este primer año de mi Amada Hija se ha pasado volando. Sobre todo después de aquella interminable tarde-noche de parto en la Clínica Ruber. Por muy Príncipe que seas, cuando te toca ser primerizo en la paternidad eres un primerizo con todas las de la ley.

Primero fue el sobresalto por el adelanto del parto en tres semanas sobre la fecha prevista. Después... bueno, después las molestias y dificultades de la Princesa de Asturias hasta que le practicaron la cesárea. En aquellos momentos pensé ¿quién me mandaría a mi decir el día de nuestra presentación aquello de más de dos hijos y menos de cinco?

Claro que para sabio, Salomón. Finalmente el alumbramiento de la Infanta bebé borró todas las nubes y, de cara al futuro próximo, los médicos aseguran que, en caso de ser necesaria, no hay que tener miedo a una segunda cesárea. A partir de ahí ya nos replantearemos lo de la prole.

Nuestra Hija, gracias a Dios y como no podía ser de otra manera, nos está dando más alegrías que sinsabores. Es verdad que apenas llora, duerme por las noches como una bendita y cuando está en público nada le asusta ni le impresiona. Eso sí, se fija mucho en todo lo que le rodea, yo creo que va tomando nota como su Madre.

Su fina observación no capta, obviamente, las sandeces y maledicencias que han circulado este año contra la Infanta bebé, interpretando como sordomudez su carácter apacible y señalando con la peor intención esa mancha en la nariz, que no es otra cosa que un angioma que le desaparecerá en pocos años. Estas y otras lindezas han afectado a la Princesa, como le ocurriría a cualquier madre, con la diferencia de que no tiene libertad para responder.

No es ceguera de padre pero, en fin, mi Niña no sólo es muy decente, como escribí hace meses, sino que da muestras de que va a ser una mujer de su tiempo: en pleno ciclo de sequía la primera palabra que ha salido de su boquita ha sido “agua”.

Me gustaría celebrar su primer cumpleaños con todos los españoles a los que está llamada a representar en el futuro como Reina, del mismo modo que recibiré gustoso en este blog cuantos mensajes de felicitación queráis dirigir por su cumpleaños, aunque no organice una piñata nacional.

# jueves, 26 de octubre de 2006 17:16

Por una vez que me elogian, me preocupo

Me pasan un recorte de prensa de hace un par de días que no había visto y del que la Princesa, cosa extraña, tampoco me avisó. En una entrevista, la catedrática y académica Carmen Iglesias se lanza a definirme como persona. Y salgo bien parado.

No lo traigo a colación por vanidad sino porque en medio de tantas cosas feas como se dicen sobre la Monarquía y mi Real Familia -los comentarios en este blog son una prueba-, unas palabras agradables no vienen mal ni por mi parte resulta pretencioso airearlas, dada la discreción que me caracteriza.

A la profesora Iglesias, auténtica intelectual, preceptora que me explicaba asuntos de estado y de historia de una manera diferente, le tengo que llamar para que me aclare qué quiere decir el preámbulo del nuevo Estatuto de Andalucía y, en el supuesto de que ese texto aclare lo de realidad nacional, si he de aprenderlo de memoria.

La cosa es que no termino de pillar lo que habrá querido decir Carmen Iglesias cuando declara que, como futuro Rey de España, debo aprender historia y literatura, sobre todo “estar bien empapado en los episodios de Alfonso XIII, aquella España que fue a la Guerra Civil”.

Pues vaya ánimos que me da, tras retratarme como persona inteligente que entiende que las cosas no son siempre blancas o negras. ¿Acaso me parezco a mi bisabuelo Alfonso XIII, proclive a las canas al aire y al politiqueo?

Mira que procuro estar en mi sitio como marido y como Heredero, y si me intereso por el preámbulo estatutario de marras es para no sentirme extraño en la nueva España de nacionalidades, realidades nacionales, naciones o qué se yo.

P.D. Para quienes les interese (abstenerse lingüistas) reproduzco la parte del Estatuto que me parece un galimatías

"Andalucía ha sido la única comunidad que ha tenido una fuente de legitimidad específica en su vía de acceso a la autonomía, expresada en las urnas mediante referéndum, lo que le otorga una identidad propia y una posición incontestable en la configuración territorial del Estado. El Manifiesto andalucista de Córdoba describió a Andalucía como realidad nacional en 1919, cuyo espíritu los andaluces encauzaron plenamente a través del proceso de autogobierno recogido en nuestra Carta Magna. En 1978, los andaluces dieron un amplio respaldo al consenso constitucional. Hoy, la Constitución, en su artículo 2, reconoce a Andalucía como una nacionalidad en el marco de la unidad indisoluble de la Nación española”.

# martes, 24 de octubre de 2006 15:44

La escopeta de Su Majestad y el oso 'piripi'

¿Qué habré hecho Yo o qué bicho le habrá picado a Jesús Mariñas para que ese cronista me elogie en su último artículo? “El Príncipe Felipe está más amable gracias a Letizia” ha escrito este periodista, lengua viperina donde las haya. “No te confíes -me advierte la Princesa- porque de éste puedes esperar cualquier cosa. Y de un día para otro”. Bueno, pero algo es algo.

Ahora me pasan otra noticia sobre lo de la cacería del oso borracho. No soy quién para enmendar la plana a Su Majestad el Rey, menos en un blog, pero como me conozco bien sus aficiones cargadas de riesgo ya dejé constancia escrita el pasado agosto de mis dudas ante su visita privada a Rusia.

La afición cinegética de mi Augusto Padre es consustancial a la Monarquía española, algo así como una clave de identidad histórica dicho en lenguaje de culto. En mi caso es un hobby casi olvidado porque mi madre, la Reina, nunca ha disimulado su aversión a la caza (como a la tauromaquia) y algo parecido ocurre con mi esposa, la Princesa de Asturias, quien tras acompañarme a la primera montería dijo que una y no más. Así ha sido.

Parece que lo que se está diciendo de Mitrofan -el oso empapado en vodka y miel que soltaron en aquella cacería de agosto para que el Rey lo abatiera de un solo tiro-, es una caricatura de la realidad. Desde la Casa no se va a contar cómo fue aquella jornada, ni a dar explicaciones sobre lo que el plantígrado había bebido y si procedía de un parque de atracciones donde vivía en cautiverio.

Los de Esquerra Republicana de Catalunya bien que han aprovechado las informaciones de El Mundo -¡qué casualidad!- para intentar que el Congreso de los Diputados se entrometa en la vida privada del Jefe del Estado quien, además, es inviolable. Pero los propios responsables de las Cortes han frenado la maniobra del partido de Carod.

En fin, estuviera o no amañada la cacería del oso (de una invitación de Putin se puede esperar cualquier cosa), yo escarmiento en la cabeza de mi Augusto Padre y aprendo que quien evita la ocasión evita el peligro.... de polémica, chismorreos y críticas a la figura de Su Majestad.

# lunes, 23 de octubre de 2006 10:56

Mi obligación es poner buena cara

Me entran ganas de pedir a los servicios de la Casa que dejen de pasarme boletines de prensa con lo que se escribe y se dice sobre la Princesa y Yo. Pero sería inútil porque no hay manera de que mi Amada Esposa se quite de encima la tensión informativa propia de su antigua profesión.

O sea, lo que me evitaría por un lado me llegaría por otro. Yo le digo a la Princesa de Asturias: ¿por qué no dejas de navegar en la Red, de estar pendiente de las alertas de Google, de la prensa, y pasas de tantos comentarios infundados e insultantes? Pero, nada, Ella erre que erre, no puede desconectar.

Me hago estas reflexiones camino, nada menos, que de una visita oficial al Mando de Artillería de Campaña situado en la provincia de León. O sea, que me siento guerrero

Quizás peque de ingenuo, pero no creo que mi matrimonio esté siendo objeto de una campaña de acoso. Yo de eso algo entiendo, pues no en vano padecí hace años una auténtica campaña para deshacer mi noviazgo que tanto asustaba. Por eso creo que las cosas que ahora circulan sobre Nosotros, o contra Nosotros, es agua que no mueve molino... pero duele.

Sobre todo duele a quien, como la Princesa de Asturias, le cae de nuevas eso de verse en el centro de la polémica sin comerlo ni beberlo. Sí hay que reconocer el ensañamiento de algunos y algunas con una mujer cuyo segundo embarazo no podía haber comenzado peor, impidiéndole actividades públicas.

Esta semana, sin ir más lejos, no me acompañará a la inauguración de la Conferencia General de Fundaciones, una institución cercana a la Corona, pese a que así estaba previsto y anunciado. Ni tampoco hemos podido atender la invitación de la Cruz Roja para que la Princesa presida una mesa petitoria de la Fiesta de la Banderita, como harán Su Majestad la Reina y las Infantas.

Nadie sabe la procesión que llevo por dentro como marido y como hombre. Y no se sabrá, porque mi obligación es mostrarme únicamente como Heredero, es decir, pasar el día poniendo buena cara al mal tiempo.

# viernes, 20 de octubre de 2006 19:18

Asturias patria queridaa / Letizia de mis amorees

No se me ha ido la mano con la sidrina (nunca es mala) o con alguna bebida espirituosa. Simplemente la emoción que me embarga en una jornada como ésta me ha llevado a una adaptación personal del himno de Asturias en homenaje a Su Alteza la Princesa de ídem.

Sólo mi Amada Esposa y Yo sabemos lo que para Ella ha supuesto acudir a la entrega de los Premios. De sacrificio y de ilusión. En todo momento la he notado cogida firmemente de mi brazo y, a la vez, encogida por la emoción y la tensión. No es lo mismo presentar un telediario que ser Princesa de Asturias en el Teatro Campoamor.

Desde mi privilegiada posición en la presidencia de la ceremonia, este año me he fijado en algunos detalles del paisanaje que me permitieran hacer mi crónica particular.
 
Por supuesto que he estado atento a los discursos, he captado la clarividencia de Paul Auster (“el arte es inútil y ahí radica su valor”); la coherencia de William Gates (graciosos andares los de su esposa Mimi, ¿verdad?); el ininteligible castellano de Mary Robinson y la corrección humanitaria de Ann Veneman.

Pero tampoco se me han escapado las inadecuadas posturas de las ministras de Educación y de Cultura (no es elegante cruzar los pies con las piernas estiradas), la emoción contenida de Almodóvar o los comprensibles gestos de aburrimiento y/o cansancio de nuestros chicos del baloncesto.

Cuando escribo estas líneas, en un descanso antes de la recepción de despedida a los invitados, no sé cómo discurre la presencia de Penélope Cruz. Seguro que ha venido a Oviedo a petición de su amigo ¡Pedrooo!, pero mi esposa, la Princesa, ha advertido sobre su adicción al protagonismo al enterarse que llegó tarde al acto de mediodía, haciéndose bien visible a las puertas del hotel y, cómo no, posando para las cámaras cual estrella.

Qué diferencia con la discreta presencia de mi suegra, Paloma, y la abuela Menchu, juntas ambas en el patio de butacas del teatro.

# miércoles, 18 de octubre de 2006 18:04

En Oviedo, no sin mi Princesa

El gran público no conoce a Graciano García, periodista asturiano, más lo segundo que lo primero, director de la Fundación Príncipe de Asturias y, sobre todo, su inventor y artífice de lo que rodea a los Premios que llevan mi nombre.

Por eso, cuando Graciano vino a Madrid hace una semana y soltó lo de “no quiero ni pensar en que Letizia no venga”, refiriéndose a los actos de Oviedo, yo pegué un brinco y mi Amada Esposa sentenció: “Este año no fallo. Palabra de Princesa”.

Me siento como un pavo real, no me refiero a la sangre que corre por mis venas. En primer lugar, los Premios Príncipe de Asturias son ya mundialmente tan prestigiosos y casi más importantes que los Nobel, aunque económicamente más modestos: nuestros galardonados reciben 50.000 € y los de la Academia Sueca, 240.000.

En segundo lugar, en esta XXV edición me luciré acompañado de la asturiana que ocupa mi corazón, aunque no acuda a todos los actos, como las 11 audiencias que me chupo hoy jueves. Sí quiere visitar la exposición de Sebastiao Salgado, un brasileño que por ser izquierdista dicen sus detractores que se ha hecho rico fotografiando a los pobres.

Soy consciente de que uno de los alicientes de la ceremonia de este año es la asistencia de mi esposa, la Princesa de Asturias (seriamente agobiada por su estado), ya que Bill Gates envía a su padre, William, a recoger el premio. Curioso personaje el fundador de Microsoft. Quiere que su padre viva la gloria del premio y él vendrá a Oviedo el mes que viene a explicar porqué.

En momentos emocionantes siempre aparece un aguafiestas. En esta ocasión un purista del protocolo recordando que se trata de los Premios Príncipe (singular) de Asturias, es decir, propios del Heredero, cuya representación no se comparte con la consorte, con la Princesa.

Puestos así ¿qué pasa? ¿Acaso mi Amada Esposa no tiene derecho a sentarse a mi lado en el Teatro Campoamor?... Bueno, son gajes del oficio principesco e institucional que no estoy dispuesto a que empañen la solemnidad de estas dos jornadas.

P.S. Sobre la retirada del infausto libro, nada que ver, nada que decir.

# lunes, 16 de octubre de 2006 16:25

Nos están buscando las vueltas

Sorprendido me hallo con algunas reacciones -escasas y poco solventes- irritadas ante el reportaje del dominical de El País sobre los Premios Príncipe de Asturias, con un posado fotográfico de la Princesa y Yo.

Ninguna explicación tengo que dar, mucho menos a quienes se conducen más por la envidia que por el celo profesional, a cuenta de un documento periodístico (ni exclusiva, ni entrevista disimulada, como dicen los del cotilleo rosa) que trata generosamente el 25 aniversario de la Fundación que lleva mi nombre y que tanto enriquece la imagen exterior de España. Tampoco necesito las explicaciones que, por su cuenta, soltó el periodista Ansón, buscando gloria televisiva y, quizás, mi agradecimiento.

En razón de mi posición sí me muerdo la lengua -sin temor a envenenarme- para no responder a las patochadas que algunos han soltado sobre mi Augusta Esposa, asunto éste sobre el que vengo mostrando una paciencia infinita. Y Ella, con lo que le cuesta callarse, no digamos.

¿Es preciso señalar que esas reacciones a nuestras apariciones públicas muestran lo dura que es la vida del Heredero? Donde algunos sólo ven ocio, lujo y abundancia yo encuentro dificultades, maledicencias e incomprensiones que se resuelven con mucho pundonor, mucho esfuerzo, poca libertad y escasos recursos. El que quiera entender, que entienda.

Quienes viven de buscarnos las vueltas a la Princesa y a Mi podrán rizar el rizo estos días, porque al reportaje de El País añadirán sus interpretaciones sobre la ley de igualdad de género en la sucesión de títulos nobiliarios que este martes vota el Senado. Ya apunté hace unos días en el blog los riesgos de esa ley. Pues atentos.

Como tantas veces, a mal tiempo buena cara. Esta semana tenemos la jornada más emocionante del año, la entrega de los Premios en Oviedo, que la Princesa de Asturias no se quiere perder por nada del mundo. Salvo complicaciones de última hora, el viernes me acompañará en el Teatro Campoamor y ojalá se uniera a los actos de la víspera.

# viernes, 13 de octubre de 2006 16:59

El senador Anasagasti me quiere castigar

Mira que se lo repito a mi esposa, la Princesa de Asturias, pese a ser quien es: “Con los periodistas, cuanta más distancia guardemos mejor”. ¿De verdad que mi comentario sobre el conocimiento previo del sexo de nuestro próximo hijo merecía las primeras páginas de los periódicos?

Lo que expresé en la recepción no fue más que una larga cambiada. No dije mentira, pero tampoco desvelé nada del otro mundo. Pues ha salido un comentarista diciendo que estuvo muy feo que yo hablara en un corrillo durante el vino en el Palacio de Oriente. Pues anda que es bonito lo que él añadió: “es en el Parlamento donde hay que hacer la prueba de la rana a la Princesa”.

Y luego dirán que en España la Monarquía es un tema tabú... ¡si cada vez son más los que no se cortan un pelo para faltarle al respeto! El último ha sido el antiguo diputado del PNV, y ahora senador, Iñaki Anasagasti.

Va el tío y me echa la bronca porque el otro día, en Washington, no rebatí a Stanley Payne lo que dijo en su conferencia contra la II República y sobre el actual Gobierno vasco. ¿De qué va este senador por el Señorío de Vizcaya?
 
Hace como de acusica, presentando en el Senado una pregunta dirigida al Gobierno para saber si va a “mostrar su desagrado” ante Mi persona por “esta sarta de insultos” y por “esta inexplicable sesión de monarquismo trasnochado que para afirmarse necesita denigrar un sistema respetable que llegó a España de la mano del voto popular”.

Prefiero dejarlo estar y ni siquiera desviar el tema por la vía de las bromas, no vaya a ser que le recuerde a Anasagasti lo del código de barras y me vuelva a regañar por este blog. O sea, que como le guardo aprecio, agur.

# jueves, 12 de octubre de 2006 11:44

Los abucheos iban para otro

Aunque apenas tengo tiempo y he de hacerlo deprisa, no quiero ocultar mis impresiones sobre el Desfile de la Fiesta Nacional que hoy celebramos. Sí, sí, Fiesta Nacional en torno a los símbolos de la nación: la bandera (con la que aterrizaron tres paracaidistas), la Familia Real y la representación de las Fuerzas Armadas.

Vamos por partes. La Princesa de Asturias bien, a Dios gracias. Con vestido fresa, gran aplomo y no poco sacrificio ha aguantado hora y media de pie en la tribuna, pese a las molestias de su embarazo. Eso sí, no paraba de preguntar y comentar pero yo he de mantener el gesto marcial al que me obligan el uniforme y el acto.

Con su presencia desactivamos tanto falso rumor sobre su estado, que tampoco debe someterlo a la prueba de otras dos horas de pie en la recepción en el Palacio de Oriente. Por eso se ha vuelto a casa, con la ventaja añadida de que evita conversaciones con invitados que no siempre saben ser discretos.

Otro asunto, los abucheos y silbidos escuchados al término del Desfile. Para mí que iban dirigidos al Presidente del Gobierno y no hacia nuestra Familia, como algunos han podido interpretar. ¿Qué porqué gritaban a Zapatero?: yo no entro en política. Que le pregunten a Bono.

El acto, en su conjunto, ha sido brillante, con ese toque tan europeo de la participación de los Veteranos, vestidos de civil y tocados de boina. Menos me ha gustado la nueva Unidad Militar de Emergencias, idea del Presidente Zapatero, que les han puesto uniforme negro y amarillo, los colores de la liturgia fúnebre.

# martes, 10 de octubre de 2006 16:11

Pedro J. y Ansón mandan más que Yo

A Príncipe moderno y feminista no me gana nadie, y no me chupo el dedo viendo cómo a mi Amada Hija la quieren tratar de segundona. Algo así escribí en este blog el pasado verano a propósito de lo que vuelve a estar en candelero: la ley sobre igualdad de género en la sucesión de títulos nobiliarios. 

Ayer llegó al Senado esa reforma después de que la aprobara el Congreso y -¡ojo al dato!- fuera presentada conjuntamente por el PSOE y el PP. ¿Cuál es la clave oculta de esa coincidencia, única en la Legislatura, de dos partidos permanentemente enfrentados?

La respuesta está en las habilidades de Pedro J. Ramírez y Luis María Ansón. Ambos, sobre todo el primero, han engatusado al Gobierno de Zapatero (también al PP) para suprimir la preferencia del varón sobre la mujer, que tantas disputas ocasiona en algunas familias aristócratas.

A ambos periodistas, que no bailan al agua al PSOE y sobre cuyo monarquismo habría que hablar, les mueve en tan feminista empeño el interés de sus respectivas por conseguir un título. Y, todo hay que decirlo, con el apoyo entusiasta de la señora Vicepresidenta del Gobierno.

El genérico "respetivas" incluye a Ágatha Ruiz de la Prada y Sentmenat, pareja -sin vínculo matrimonial pero con hijos comunes- del director de El Mundo; y a Beatriz Balmaseda Arias-Dávila-Manzanos, esposa -separada, pero no divorciada- del antiguo director de Abc y hoy columnista de El Mundo.

No sé si tan afamados periodistas abrigan la esperanza de entrar en la nobleza por la vía de consortes, pero muy interesado está Ramírez en la reclamación de la diseñadora para ser Marquesa de Castelldorius, con Grandeza de España, título que disputa a su tío Santiago de Sentmenat y Urruela.

Y muy interesado se manifiesta Ansón para que la madre de sus hijas luzca como Condesa de Puñonrostro, también con Grandeza de España, en vez de que lo haga su hermano Manuel Balmaseda Arias-Dávila-Manzanos.

Comentando esto con mi esposa, la Princesa de Asturias, caí en la cuenta del gato encerrado que puede haber en esa ley hecha a la medida. Porque una cosa es que no sea de máxima urgencia asegurar la sucesión en mi Amada Hija y otra bien distinta que las aspiraciones de unas cuantas damas de la nobleza tengan preferencia sobre los derechos de la Infanta bebé.

La comparación en el tratamiento parlamentario de uno y otro asunto casi ofende. Y hay más. Por lo visto, la que algunos llaman ley de las marquesas tendrá carácter retroactivo para que se beneficien las señoras que más han peleado por los títulos familiares. Y esa retroactividad interpretada con mala idea afectaría al actual orden sucesorio de la Corona.

¿Será posible?

# domingo, 08 de octubre de 2006 20:20

La Princesa ya vuela por su cuenta

Lo que esribí aquí el viernes, Estoy triunfando en Washington, no era una fanfarronada. Es la realidad, medida en utilidad para los intereses de España, pero lamentablemente casi nadie se entera. Al lado del traslado de cárcel de Julián Muñoz o de la enésima bronca sobre el ácido bórico, el trabajo fructífero de la Corona pasa desapercibido.

No sé lo que hay que hacer -a mi Amada Esposa le preocupa ese vacío- para que los medios de comunicación informen de un viaje cuyo éxito podría celebrar la opinión pública española, igual que cuando Fernando Alonso gana una carrera.

Paso a otro asunto (la procesión sigue por dentro), porque hoy comienza una semana emocionante. Para Mi y, sobre todo, para la Princesa de Asturias que a partir de hoy se suma a las actividades propias de la Corona. Es decir, que empieza a volar sola, a tener su propia agenda, ya no va a aparecer sólo como mi consorte.

En realidad se estrenó en el concierto-homenaje a las víctimas del terrorismo, otro acto casi silenciado por la prensa. Hoy inaugura un colegio en Pozuelo (Madrid) acompañada de la ministra de Educación y de la presidenta de Madrid. Como debe ser. Y mañana recibe en audiencia a los organizadores del Congreso de Televisiones Católicas.

Según lo hemos organizado durante el verano, comienza una nueva etapa de la Princesa de Asturias con nueva proyección pública de su figura. No dudo de que lo hará requetebien, aunque será observada con lupa y estamos preparados para todas las críticas. Tanto, que algunas las podría escribir de antemano.

Pero no estaba previsto que esto coincidiera con las primeras semanas de un embarazo que está resultando mucho más incómodo de lo previsto... y no ha hecho más que empezar. No sé si podrá ir al desfile del 12 de octubre y a la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. De momento planifica sólo para cercanías.

# jueves, 05 de octubre de 2006 20:15

Estoy triunfando en Washington

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En mi gira washingtoniana no todo son sobresaltos como el de las declaraciones antirrepublicanas de Stanley Payne que comenté ayer. Hoy viernes remato la visita con dos actos de postín. Y con intríngulis político.

Primero, inauguro la II Convención de Líderes Hispanos en el Banco Interamericano de Desarrollo, que no está mal. Después me voy a la Casa Blanca a un sarao que ofrece allí el presidente Bush con motivo del Mes de la Herencia Hispánica que anualmente se celebra en los Estados Unidos.

Todo esto en vísperas del 12 de octubre, que en España antes era el Día de la Hispanidad y ahora la Fiesta Nacional. No me estoy yendo por las ramas sino que señalo las felices casualidades (o no tan casuales) de las que soy protagonista:

En el desfile militar del día 12 este año volverá a figurar la bandera de los Estados Unidos, la que no saludó Rodríguez Zapatero en 2003. Sobra recordar lo caro que le ha salido al ahora presidente del Gobierno aquel feo a las barras y estrellas.

Pues bien, hoy tendré oportunidad de estar con George Bush en la Casa Blanca, le agradaré los oídos con la buena nueva de la bandera USA y, en fin, a semejanza de mi padre, el Rey, seguiré engrasando las relaciones Washington-Madrid y haciendo olvidar rencillas derivadas del trío de las Azores.

Mi visita ha coincidido con las celebraciones de los hispanos en Estados Unidos, que ayer me agasajaron en la gala del Congressional Hispanic Caucus Institute. Dirigí unas palabras a los 2.000 asistentes, gente de poderío, conocí al actor Jimmy Smits y a la estrella del béisbol Roberto Clemente.

Pero, sobre todo, me agradó el cariño y respeto con el que fui presentado por la presidenta de esa ceremonia, una doña morenita, rellenita, pelo blanquísimo, que ha cumplido los 70 y más lista que el hambre llamada Grace Napolitano, congresista por California.

Cómo echo de menos a la Princesa de Asturias... Con su presencia el viaje habría resultado más redondo aún, y eso que estoy triunfando. Tengo presente, además, que hoy es un día muy especial para Ella, porque esta tarde presidirá su primer acto civil como Princesa de Asturias, el concierto homenaje a las víctimas del terrorismo.

Seguro que sus organizadores, la Fundación Víctimas del Terrorismo y la Fundación para la Libertad, quedarán reconocidos a la categoría e interés popular que despertará el acto por la asistencia de la Princesa.

# jueves, 05 de octubre de 2006 10:53

Puedes ser republicano y no estar loco

Mira que estaba yo ilusionado con este viaje a Washington de sabor hispano, pese a no contar con la compañía de la Princesa que le habría dado más calado a la visita. Bueno, pues todo marchaba según lo previsto hasta que se ha montado el pollo por lo que menos me podía sospechar.

Me refiero, claro, a esas declaraciones del profesor Stanley Payne: quienes defiendan que la República es ahora una solución para España “merecen estar apartados en un manicomio”. ¡Para qué queremos más!

Menos mal que no lo soltó durante su lección magistral en la Universsidad de Georgetown a la que Yo asistí, sino en un encuentro posterior con periodistas. Digo yo que este prestigioso hispanista se podía haber cortado un poco.

Lo digo como monárquico -valga mi redundancia-, porque nadie me tiene que convencer del anacronismo que supone una república en España, pero no todos los republicanos están locos. Los conozco muy cuerdos, razonables e incluso simpáticos con la Corona.

Pero basta que Payne, cuyo último libro sobre la República y la Guerra Civil levanta ampollas, suelte su ocurrencia estando yo presente (utilizó la expresión feliz pero inoportuna de “izquierda hundida”) y en la misma universidad donde Aznar da sus famosas conferencias en inglés, para que parezca lo que no es sobre el Príncipe de Asturias.

Lo último que me podía esperar es que me buscaran problemas con los republicanos -por cierto, tan crecidos últimamente- los que defienden la Monarquía. Ven a este lado el Atlántico y que te ocurra esto. Menos mal que la visita también tiene resultados positivos que contaré mañana... el día de mi cita con Bush.

# martes, 03 de octubre de 2006 17:15

Los hispanos made in USA, sin complejos

¡Qué paradojas tiene la vida! Nos habían preparado un viaje ideal de la muerte a Washington, con baño de hispanismo yanqui incluido, que nos hacía una gran ilusión y finalmente me marcho sin la compañía de mi esposa, la Princesa de Asturias.

Lo siento doblemente, por Ella y por España. Con el programa de actos previsto -poco solemnes pero de alto interés político- la Princesa iba a tener oportunidad de desplegar sus conocimientos y sus dotes de comunicación en la Universidad de Georgetown, en reuniones con las elites hispanas de Washington, incluso en un posible encuentro con el mismísimo George Bush en la Casa Blanca.
 
Habíamos cuidado especialmente la asistencia a la gala anual del Congressional Hispanic Caucus Institute, entidad dedicada a la formación de líderes, en el Washington Convention Center. Figurábamos como invitados especiales a este acto, igual que en años anteriores lo han sido Bill Clinton, Gloria Estefan, Eva Longoria, Carlos Santana o Ricky Martin. Casi nada.

No voy a entrar en juicios, pero las relaciones del Reino de España con los Estados Unidos de América del Norte son manifiestamente mejorables. Y en el trabajo que hay que hacer, al menos a nivel de imagen, mi Amada Esposa puede jugar un brillante papel. Pero... el hombre propone y Dios dispone.

Sin la compañía de mi media naranja he de procurar que se cumplan los objetivos más institucionales que personales de este viaje donde, como digo, voy a estrechar relaciones con el mundo hispano de la primera potencia del planeta. Ya son 35,3 millones, la minoría más numerosa (13%) de los EE.UU. y con unas particularidades de las que deberíamos tomar buena nota en España.

Por ejemplo: a esa población no les gusta que los llamen latinos, sino hispanos; consideran que su lengua es el español, no el castellano; tienen tanto peso que una ley federal autoriza los festejos del Mes de la Herencia Hispana entre el 15 de septiembre y el 15 de octubre.

Y aquí seguimos con dudas sobre el sentido de España, de lo español, de lo hispánico y de lo hispano.

# lunes, 02 de octubre de 2006 14:36

Los mareos de la Princesa y el trono de la Infanta

Mi Amada Esposa, la Princesa, no quiere envolver en un férreo secretismo su estado físico en estas primeras semanas del embarazo. Me parece correcto, a la vista está que suspende su asistencia a muchos actos de nuestra agenda, pero no creo que la gestación de nuestro segundo vástago haya de retransmitirse en directo.

Una cosa es una cosa y tres, media docena. No seré yo quien dé tres cuartos al pregonero sobre el estado de la Princesa de Asturias, a qué horas siente náuseas o durante cuánto tiempo ha de guardar reposo. Bastante preocupado estoy con acertar en mi ayuda y compañía, que se las merece, como para ir contando intimidades.

A la vez, reconozco que no pertenecen a la privacidad el sexo de nuestro próximo hijo y el futuro de la Infanta bebé. He pasado estos días muy pendiente de la salud de la Princesa sin prestar demasiada atención a lo publicado sobre las dudas sucesorias y el hecho de que no se pueda reformar la Constitución antes del alumbramiento en mayo de 2007.

¿Cómo hay quien se atreve a tildar de inoportuno este embarazo?, ¿hasta dónde vamos a llegar? Siento que se lancen tantas opiniones desde la ignorancia. Lo de modificar legalmente la igualdad de mujer y varón en la sucesión a la Corona -lo he dicho muchas veces- no debe demorarse más de la cuenta. Pero tampoco el segundo embarazo abre una crisis institucional.

No hay que ponerse nerviosos. El Consejo de Estado ya dictaminó ¡hace ocho meses! cómo tendrá que ser la reforma de la Constitución, disipando dudas sobre el lugar y los derechos de mis Amadas Hija y Hermana mayor, de futuros hijos e incluso de Mi Persona.

Se trata de un sesudo informe con precedentes históricos, citas de derecho comparado, etc., que tampoco considera acuciante el cambio legal. Para los perezosos que no quieran adentrarse en sus 380 páginas, recojo a continuación un parrafito que contiene la madre del cordero

 “La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I      de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono corresponde a su hijo, el Príncipe heredero Don Felipe de Borbón, y después seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; y en el mismo grado, la persona de más edad a la de menos”.

En este texto, dice el dictamen, se suprime la frase “en el mismo grado, el varón a la mujer” (...). Entiende el Consejo de Estado que "la referencia a Don Felipe" debe hacerse en su condición de Príncipe heredero, y no de Príncipe de Asturias, que es, según el artículo 57.2, una dignidad añadida a aquella condición principal.

Así están las cosas legalmente. Es decir, que el futuro de la Infanta bebé quedará atado y bien atado.