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Artículos - febrero 2007

# miércoles, 28 de febrero de 2007 17:19

Me muerdo la lengua también sobre el 11 M

El juez Bermúdez En mi obligación de mostrar una actitud ejemplar respecto a nuestra democracia parlamentaria y a las instituciones del estado de derecho, procuro ser extremadamente prudente ante los tres poderes -Ejecutivo, Judicial y Legislativo-, porque de ninguno participa la Corona. Y, seamos sinceros, por la cuenta que me trae.

En caso de duda, la mejor forma de ser prudente es mantenerse callado, lo cual  supone un esfuerzo. Porque una cosa es que tenga claro mi papel de Heredero y otra que carezca de opinión sobre los asuntos que preocupan a España. Vamos, que también tengo mi corazoncito.

Viene esto a cuento de que en este blog ni siquiera rozo asuntos tan vidriosos como los relacionados con la lucha antiterrorista y, por supuesto, con lo que tenga que ver con eso que llaman proceso de paz.

Relacionado con esos temas está la situación del preso Iñaki de Juana, que espero tenga un desarrollo y desenlace sin grandes costes para el Estado. Y, cómo no, en este paquete del terrorismo se sitúa todo lo que ha venido ocurriendo en torno a los atentados del 11-M.

Respecto a esto último, máxime en plena vista pública, como Príncipe de Asturias no solamente evito cualquier comentario de mi boca sino que he de vigilar incluso el pestañeo.

Ya me conozco lo que pasa, y a la vista de las hostilidades entre periodistas sobre las investigaciones de lo que ocurrió aquel fatídico día, cualquier gesto por mi parte, cualquier ligero movimiento de un músculo facial lo usarían unos u otros en su provecho.

Por supuesto que tengo mi opinión bien fundada sobre lo que hubo detrás del 11-M, que no daría para el guión de una película de intriga pese a lo que algunos quieren mostrar. Me parece que ya estoy diciendo demasiado y voy a cortar.

Dejo para el foro las distintas versiones sobre el DNT, los agentes dobles, la mochila, el ácido bórico y todo lo demás. Por mi condición sólo me cabe esperar que la Justicia haga ídem. Y sin prolongarse demasiado.

 

# lunes, 26 de febrero de 2007 13:08

No me dejan vender imagen de España

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El Príncipe y Laura BushYo, la verdad, no me aclaro mucho con nuestro Presidente del Gobierno, porque hizo su apuesta internacional por algo tan ambicioso como la Alianza de Civilizaciones, pero eso no da mucho juego, poco a poco España va reduciendo su presencia exterior y no se le ocurre otra cosa.

Para las relaciones internacionales está el Jefe del Estado, es decir el Rey, pero como siempre digo, sin salirse del papel de mandado: su actividad oficial ha de estar supervisada por el Gobierno de turno.

Entiendo que Su Majestad, del que tanto elogia el Presidente sus habilidades diplomáticas, suavice el ritmo de viajes, eso cansa mucho y bastantes ha hecho ya por los cinco continentes. Pero la imagen de un país es como la de un artista, si no se te ve dejas de existir o de tener importancia. Bueno, pues si mi Augusto Padre tiene que llevar menos trajín, para eso está el Heredero, ¿no?

Pues sí, pero no. Como Príncipe de Asturias, aparte de adjudicarme las tomas de posesión de presidentes iberoamericanos, el Gobierno apenas me prepara viajes al extranjero representando a España.

Si lo que pasa es que eso dejaría en evidencia al Presidente Zapatero, que no viaja más allá de Ponferrada, pues podría utilizarse mi condición de militar de los tres Ejércitos, permitiéndome visitas a las fuerzas españolas en zonas de conflicto. Digo visitas, no enrolarme en unidades de combate como Harry de Inglaterra, porque todo eso da mucho juego en la prensa internacional.

Pero tampoco parece que se quiera realzar la actividad de nuestras Fuerzas Armadas en misión de paz dentro de escenarios bélicos o de alta tensión. A Mí eso me enorgullece, alimenta el sano espíritu patriótico pero... el Rey propone y el Presidente dispone.

# viernes, 23 de febrero de 2007 12:40

El precio de ser Príncipe Heredero

Felipe y Letizia en Audiencia Los medios informativos apenas han recogido que la Princesa de Asturias hizo el jueves su segunda aparición en un acto oficial desde el trágico suceso de comienzos de mes. Que no le hayan dado relieve a esa aparición es buena señal. Ojalá todo -sobre todos los ánimos y los espíritus- vuelva a la normalidad.

Ahora bien, tampoco deseo la normalidad de la que me quejo hace tantos meses: la escasa atención que se presta públicamente a las actividades del Heredero, ya esté solo o acompañado de mi Amada Esposa.

Poca cosa puede comentar la prensa sobre audiencias como la del otro día a unos tipos extraños, los del Instituto de Estudios Madrileños. No sé porqué me preparan este tipo de audiencias, me cuentan a posteriori que ese instituto pinta más bien poco y es refugio de personajes del ancienne régime.

Tampoco eso es grave, entra dentro del sueldo, o sea, de mi obligación, conocer y saludar a toda clase de españoles. Más importante es la escasa relevancia periodística de nuestro trabajo que, para colmo, da pie a esa falsa imagen de un Familia Real parasitaria. Porque la estrategia de comunicación de la Casa se queda corta con todos.

De eso entiende la Princesa, pero no le corresponde a Ella entrometerse en el trabajo de otros, aparte de que bastante tiene con ese esfuerzo de acoplamiento a su papel institucional, que tan brillantemente lleva a cabo. ¿Se podría relanzar nuestra imagen con el asesoramiento de algún profesional en esa materia?

Es cuestión harto delicada, porque los Príncipes de Asturias no debemos promocionarnos como una pareja del cine, y no es fácil encontrar en la actividad institucional asuntos de impacto popular.

Y, claro, no me voy a reunir con la Comisión Mixta Congreso-Senado que ha analizado durante ocho meses qué hacer con la prostitución, concluyendo que siga como está: ni se regula ni se prohibe. No me parece serio, pero no seré Yo quien se meta en ese jardín.

Ni siquiera sería prudente pedir consejo con disimulo, a través del padre de mi Amada Esposa, a los expertos en imagen y relaciones públicas para los que trabaja, Lalo Azcona y Benito Berceruelo. El Heredero necesita buen marketing, pero no puede buscarlo como cualquier ciudadano, porque al final todo se sabe.

Ahí está otra de mis restricciones por no ser igual que los demás.

# miércoles, 21 de febrero de 2007 16:56

¿Qué pintamos en Afganistán?: una respuesta

Una soldado se despide de su novioLa muerte de Idoia Rodríguez, como la desgracia de cualquier soldado, me duele muy adentro por mi formación militar, porque soy Heredero a la Corona y porque algún día me corresponderá la función constitucional de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas.

Dicho lo cual, en mi caso como en el de Su Majestad en asuntos castrenses apenas tocamos bola. Es un papel que se limita a estar cerca de la milicia, escuchar algunas cosas, hacer como que no oyes otras, y siempre dar ánimo.

Son ya diecinueve los miembros de nuestras Fuerzas Armadas que han perdido la vida en aquel pedregal que es Afganistán. ¿Y para qué? En mi caso es arriesgado plantearse esta pregunta o, mejor dicho, mostrar lo que me suscita este asunto. Iré con cuidado.

Afganistán, cuna de los talibanes, feroces y sanguinarios como ellos solos, fue atacado y ocupado por los Estados Unidos y una coalición internacional amparada por la ONU. El motivo, desde el punto de vista militar, siempre me pareció algo disparatado: derrocar el gobierno de Kabul y atrapar a Ben Laden. que tenía allí su cuartel general.

El tiempo transcurrido enseña que, una vez desaparecido el anterior régimen de terror, el país sigue resultando caótico, los señores de la guerra siguen mandando, la violencia no ha desaparecido, las mujeres siguen llevando el burka y, por supuesto, de Ben Laden nada de nada.

Nunca he entendido, pero no se me ocurre plantearlo al Presidente del Gobierno ni al Ministro de Defensa, porqué ordenaron la retirada de Irak pero mantuvieron el contingente en Afganistán, dos escenarios de guerras planteadas por Washington.

Oficialmente mantengo que estamos en tierras afganas en misión humanitaria... pero eso ya no lo cree nadie, y no sólo tras la muerte de la soldado Idoia y sus dos compañeros heridos. Con los 690 militares españoles desplegados ahora en tierras afganas, son más de 7.000 los que han pasado por allí en diferentes turnos desde 2002, con un coste económico de casi 700 millones de euros.

Otros 150 millones hemos dedicado a trabajos de reconstrucción y ayuda civil. ¿Es esto suficiente para el eufemismo de llamar misión humanitaria a un despliegue que nos ha costado 19 vidas y donde aumenta cada día la situación de peligro?

Los que entienden de alta política me dicen que la presencia de España en Afganistán o en otros escenarios bélicos es una inversión que a la largo plazo revierte en beneficios de prestigio internacional de nuestro país y trato favorable de las grandes potencias. Tal como me lo cuentan, lo cuento.
# domingo, 18 de febrero de 2007 17:34

La Familia Real en un apuro

Sabino Fernández CamposLa pasada desgracia familiar (de la que no hablo pero pesa, vaya que si pesa) desvió mi atención de otros asuntos, como el anuncio de un homenaje al que fuera secretario general y después Jefe de la Casa de Su Majestad,  el general Sabino Fernández Campo.

A primera vista no tiene nada de particular, incluso puede considerarse iniciativa loable en favor de quien ha recibido duros golpes familiares en la ancianidad. Pero es que el personaje se las trae, dicho sin ánimo peyorativo.

Para nadie es un secreto que Sabino cesó en su puesto muy a su pesar, atribuyendo aquella decisión a influencias de Mario Conde. Pero ni el cesado ni los incondicionales que le jalean reconocieron que el relevo llegó cuando había más que rebasado la edad de retiro y meses después de que manifestara públicamente su deseo de pasar a la jubilación.

Porque, eso sí, entre las muchas virtudes que adornaban al entonces Jefe de la Casa no figuraba la discreción absoluta, siendo aficionado a declaraciones periodísticas, amén de su labor como fuente privilegiada de información para algunos periodistas, los que más críticas dirigían al Rey.

En esa época, década de los 80 y primeros 90, yo no me enteraba de muchos entresijos de la Casa, pero fui consciente de que mi Augusto Padre metió alguna que otra gamba o se pasó un pelín con ciertas aficiones y amistades.

No entiendo que aquellos episodios sean afeados -sutilmente, eso sí- por quien entonces tenía como obligación aconsejar, disuadir o parar los pies al Rey cuando fuera preciso, que para eso está un Jefe de la Casa inteligente y leal.

El bueno de Sabino, como dicen sus amigos, dejó la Zarzuela en 1993 y aún respira por aquella herida. En este tiempo, por ejemplo, no han faltado sus comentarios públicos en torno a mi vida sentimental, ni se privó de mostrarse reticente hacia la que hoy es Princesa de Asturias.

En su incontinencia verbal, hace sólo tres meses en la prensa canaria se permitía decir que ha "perdonado" al Rey, a la vez que enredaba con supuestas afrentas a mi Hermana, la Duquesa de Lugo, por la reforma de los derechos sucesorios.

¿Cuál es la intención de fondo del homenaje? El hecho de estar Fernández Campo a las puertas de los 90 años sería motivo justificado, pero no sé si hay algo más.

Se pretende un acto masivo en el Palacio de Congresos de Madrid, mediante convocatoria firmada por el general Villegas, ex intendente de la Casa; el ex ministro franquista Fernando Suárez; el experto en derecho laboral Juan A. Sagardoy; la periodista Pilar Cernuda y Carmen Álvarez-Arenas, ex senadora del PP. Y como propagandista del evento, el que algunos llaman Jaime Peñainfiel.

¿Es o no es una ocasión para poner en un brete a la Familia Real por mor de su asistencia? Peñafiel ya la está reclamando a su manera desde El Mundo y desde la Cope.

# martes, 13 de febrero de 2007 19:10

En todas las Monarquías cuecen habas

Volvemos a la normalidad, la vida sigue y los compromisos institucionales están por encima de los estados de ánimo personales.

Esta semana me dejaré ver durante la visita al nuevo Instituto Cervantes (un auténtico casoplón me dicen, antigua sede de un banco) y el viernes en la cena de entrega del Premio Nacional Joven Empresario, en Ciudad Real. ¿No hay mejor plan para un viernes-noche? La verdad es que sí, pero la obligación está antes que la devoción.

Lo hablado es que acuda a esos compromisos sin la Princesa. Desgraciadamente viene siendo lo habitual por los problemas de la gestación, pero el golpe de su hermana le ha afectado más de lo que aparenta.

Voluntad no le falta para recuperarse, pero no hasta el punto de asistir al almuerzo de ayer en Zarzuela con el presidente coreano. No era problema de desplazamiento, pero mejor que no acudiera a un encuentro así en pleno duelo por la desgracia familiar, cuyos efectos son mayores de lo que se está viendo.

O sea, que aquí sigo, al pie del cañón y al loro de lo que está ocurriendo en esta España sobresaltada. Espero que el juicio del 11-M no genere más tensiones  de las ya creadas.

 También confío en que se frenen quienes mezclan churras con merinas. Como el presidente de la Junta Islámica Española, ese que reclama la catedral de Córdoba para los musulmanes, que ahora pide a la Fundación Príncipe de Asturias que retiremos el galardón al italiano Giovanni Sartori por su posición discriminatoria sobre los inmigrantes de esa religión.

¡Pues sólo faltaba que alguien metiera a la Fundación que lleva mi nombre en el jardín de las ofensas y reparaciones a los musulmanes! Y, además, en medio de un escenario dominado por el juicio a la masacre del terrorismo islamista en Madrid.

Bien visto, esto de ser Heredero es cuestión de vocación y sentido de estado, porque negocio, lo que se dice negocio, no es de los mejores.

Y no me puedo quejar, porque ahí está Carlos Windsor, con su esposa Camilla a punto de entrar en quirófano para que le extirpen el útero. O la última con la pobre Princesa Masako, casada con el heredero Naruhito, de la que ha salido un libro hablando de su depresión por no haber dado un  varón al Trono del Crisantemo. Me resulta chocante, pero así son las cosas en Japón, que haya salido el Gobierno de Tokio al paso del contenido de ese libro.

# domingo, 11 de febrero de 2007 19:16

Mi consuelo es el ejemplo de la Princesa

Hay que reponerse, aunque la procesión vaya por dentro, sobre todo cuando tienes que cumplir una alta función institucional como la de Heredero. Nada ha sido fácil en los últimos días, pero casi todo ha resultado conmovedor.

Mi agradecimiento a quienes en el foro de este blog han dejado sus mensajes, ya sean los de sincero pésame, los cargados de cariño o los de quienes optan por la frialdad y la crítica, pero siempre con el respeto debido a las personas que sufren. Y a quienes sólo han expulsado bilis, mi silencio.

He procurado estar en primera línea de consuelo hacia quienes más lo necesitaban, como también lo han hecho Sus Majestades y las Infantas. Pero, ¿quién me consuela a mi? Aunque no sea mi hermana quien ha desaparecido, la imaginación que hurga en el pasado y en el futuro me ha llevado a la zozobra.

Literalmente, nadie me ha consolado y a nadie he acudido para que despeje mil y una dudas agolpadas en mi cabeza. Junto a mi formación y experiencia, lo que me ha ayudado a mantener el tipo estos días ha sido el extraordinario ejemplo de la Princesa de Asturias.

Como es habitual no voy a entrar en detalles, pero si ya había tenido pruebas de cómo mi Amada Esposa sabe estar a mi lado a las duras y a las maduras, ahora ha sido emocionante comprobar que ha sabido estar en su sitio de Princesa sin dejar de hacer lo que debía como hermana, como hija y como esposa.

¿Tengo o no motivos para mi enamoramiento, tan evidente a decir de algunos?

Me cuentan que en el alud de tertulias televisivas han abundado comentarios elogiosos hacia la Princesa y, en la prensa, monárquicos reticentes tipo Antonio Burgos se han reconciliado con Ella. No me refiero a los aduladores tipo Ansón, que si fuera lo que presume no habría participado en un programa rosa especulando sobre el fallecimiento y permitiéndose decir a la familia de mi Amada Esposa lo que deberían hacer.

Lo dicho, en situaciones extremas cada uno se retrata.

# jueves, 08 de febrero de 2007 16:16

Llanto sincero y duelo hipócrita

Julián MuñozAunque dijera Larra que nunca está el hombre más filósofo que en sus malos ratos,  el cuerpo y el espíritu no me piden ahora hacer buena aquella sentencia del escritor romántico que terminó sus días quitándose la vida.

En momentos trágicos como éste, aunque haya suspendido la visita oficial a la Fiscalía General del Estado, por razones de mi condición no puedo refugiarme al cien por cien en la intimidad como cualquier ciudadano. Estoy unido en el dolor a mi Amada Esposa, quien a su vez debe atender a su madre, todo ello sin descuidar la protección de la Infanta bebé.

Ahí no me quedo. Desde que recibimos el golpe de la fatal noticia no he cortado mi relación con el mundo exterior. Aunque no me asome directamente a  los medios de comunicación, de lo fundamental que se dice y escribe sí me estoy enterando.

Agradezco al presidente de la Asociación de la Prensa su llamamiento a la responsabilidad y al respeto en el tratamiento informativo del fallecimiento de Erika Ortiz Rocasolano.

También reconozco el comportamiento de los reporteros que han seguido los actos fúnebres, no tanto el de quienes sentadas o sentados en los platós y las Redacciones, escenifican con la voz, con la escritura y con su imagen una danza macabra de comentarios soeces envueltos en tono compungido y cara de circunstancias.

Si una imagen vale más que mil palabras, el llanto sincero de la Princesa de Asturias bajo la lluvia en la explanada del tanatorio debería ser freno para las comadres y las empresas que hacen del comadreo y de la morbosidad una de sus principales fuentes de ingresos. Pero me temo que no será así, a tenor de que ya hay revistas del corazón que adelantan su salida al quiosco.

Pero como Heredero también me debo contener en el desahogo. La Princesa y Yo hemos dicho públicamente todo lo que debíamos decir. Y visto lo visto, sólo pedimos que los españoles aprecien la diferencia entre las lágrimas que salen del corazón y el duelo hipócrita.

# miércoles, 07 de febrero de 2007 15:28

Callen los maledicentes

Nunca ejerció de "hermana de" y por eso Erika Ortiz Rocasolano merece ser tratada y recordada a la luz de la verdad.

La mala nueva que a todos nos tiene apesadumbrados la vivo como el drama de que a la Princesa de Asturias se le ha muerto su hermana menor antes que como la desaparición de mi estimada cuñada.

Sucesos luctuosos y en circunstancias como las del fallecimiento de Erika, tan joven y madre de una pequeña, resultan desconocidos  en el seno de nuestra Familia que, como en otras ocasiones semejantes, hemos de saber conjugar los compromisos institucionales con las vicisitudes de la vida privada.

Porque a la esfera privada corresponde el óbito de una joven profesional que demasiado pronto tuvo que afrontar reveses de la vida que dejan huella y ante los que no es fácil recomponerse. No pienso entrar en más detalles, aunque me temo que no faltarán quienes se afanen en hurgar en el dolor de una familia, la de la Princesa, y en el de Ella misma, que ha recibido tan tremendo golpe en el sexto mes de su delicada gestación.

interrumpo el recogimiento al que todos nos debemos para señalar que la biografía reciente de quien hoy nos ha dejado, como la del resto de la familia de mi Amada Esposa, son un testimonio de saber hacer y de no haber aprovechado el parentesco con la Familia Real para buscar privilegios o ayudas abusivas.

No hay, pues, más dramático y definitivo argumento contra los maledicentes que lanzan toda clase de infundios sobre el comportamiento de la Princesa y su familia.

Descanse en paz.

# martes, 06 de febrero de 2007 18:06

El vino acompaña a la Monarquía española

Me preocupan el crecimiento y la prosperidad de España que en términos económicos se miden por su nivel competitividad, al menos eso me han enseñado.

Hay que reconocer que no somos muy competitivos, pues después de que los asiáticos nos mojen la oreja en ropa y calzado, los marroquíes amagan con frutas y hortalizas. Y como lo nuestro no es la industria pesada ni la tecnología punta, nos quedan el turismo y el sector vitivinícola como bienes exportables.

Anda el pueblo muy revuelto con una próxima ley sobre bebidas alcohólicas que, so pena de prevenir el consumo en los jóvenes, deja en secano a los mayores y en números rojos a los productores.

Uno de los rasgos que me distinguen de los gustos tradicionales de la Casa de Borbón es mi escasa afición a empinar el codo, por eso me parece muy bien la severidad contra el botellón y el calimocho... pero no a costa de dejar temblando a la industria española del vino, uno de los escasos productos que podemos vender fuera de nuestras fronteras.

Si seré poco bebedor que ni siquiera llego a la media española de consumo de 26,7 litros por habitante/año. No todos pueden decir lo mismo y no quiero señalar... Pero en honor a los españoles, de los que se decía que teníamos más soltura con el vino que con el sexo, aquel promedio de consumo es muy discreto si nos comparamos con nuestros vecinos: los portugueses toman 46 litros, los italianos 50 y los franceses se meten entre pecho y espalda 54 litros anuales.

Desde el siglo XIX la Familia Real española ha apreciado los caldos de nuestra tierra y de la francesa, y cuentan las crónicas que la bodega de Palacio siempre ha estado surtida con lo mejor de lo mejor. No voy a discutir ahora el amor a la botella que profesaba Su Majestad Católica Don Fernando VII, una afición heredada en cierta medida por la Reina Isabel II... pero mejor no seguir con el recorrido dinástico.

Alzo mi copa en un brindis dirigido a la señora ministra de Sanidad por algo tan español como el vino, que debemos cuidarlo y beberlo (moderadamente).

# lunes, 05 de febrero de 2007 12:16

Quiero lucirme pero no sé cómo

Vaya agenda corta que tengo esta semana. Me quedo con las ganas de presidir el miércoles la inauguración del Encuentro sobre Energía, Municipio y Calentamiento Global donde hablará Al Gore y proyectará su documental Una verdad incómoda.

Quiero estar al loro en todo lo relacionado con las políticas medioambientales, pero en esta ocasión  la Familia Real hemos quedado al margen de ese evento. ¿Estará reservado al lucimiento del alcalde madrileño y los ministros del Gobierno?

Ya se sabe que cuando viene por aquí algún personaje de prestigio mundial, hay codazos para hacerse la foto a su lado. Por mi parte, siempre queda la posibilidad de una visita a Zarzuela...

Sólo me espera un acto oficial, mi primera visita como Heredero a la sede de la Fiscalía General del Estado, una institución que en el franquismo, cuando no había Monarquía, se llamaba Fiscalía General del Reino. Paradojas de la vida...

Tal como están las cosas en la judicatura, esa visita no es un mero acto protocolario. Espero detectar, aunque sea con gestos y medias palabras, si la Fiscalía es un avispero como dicen desde la oposición, hasta qué punto se mueve con independencia de los intereses del Gobierno o por dónde van a ir los fiscales en los casos relacionados con etarras.

Ese es un aspecto de mi trabajo: chupar y chupar información como una esponja, para después digerirla bien, lo cual es más difícil aunque disponga de la apreciable ayuda de la Princesa de Asturias.

Por cierto, de mi trabajo se ocupa esta semana una revista económica, Capital, que me presenta como el mejor embajador económico de España. ¡Ya era hora de salir en una portada que no sea de los semanarios del cotilleo!

Valoro el reportaje que me han hecho en esa revista, pero reconozco que eso no es nada al lado de lo que ha conseguido el terrorista De Juana con su huelga de hambre: ser noticia con fotografía en la primera plana del periódico Times de  Londres. ¿Qué tendría que hacer Yo para tener ese protagonismo en tan prestigioso diario?

 

# jueves, 01 de febrero de 2007 11:02

El negocio de poner a parir a mi Familia

Me entero de todo, incluso de que el día de mi cumpleaños se ha presentado en Zaragoza un libro titulado Panfleto contra la monarquía. Y hace dos semanas llegó a las estanterías  Secretos y mentiras de la Familia Real. No sé si hay una confabulación libresca contra la Corona o, simplemente, que es rentable poner a parir a reyes y príncipes.

Me parece más bien lo segundo, aunque ya empieza a llover sobre mojado. Pero vayamos por partes. En primer témino llama la atención la casualidad de que ambos títulos tengan el mismo sello editorial, La Esfera de los Libros, que mira por dónde pertenece a la empresa del diario El Mundo.

Es decir, que de esa editorial no sale un libro sin que lo sepa Pedro J. Ramírez, máxime si se refiere a la Monarquía, la institución que hace posible que la mujer de Ramírez, o sea, Ágatha Ruiz de la Prada, aspire a ser Grande de España con el título de Marquesa de Castelldorius, para lo que dispone de una reciente ley  ad hominem.

Lo cortés o, mejor dicho, lo marqués no quita lo valiente: tendré que admitir que Pedro J. dé máxima cobertura a esos libros que tan negro panorama dibujan sobre la Monarquía y, por ende, sobre mi futuro, porque para ese periodista business is business.

No todos los escritos son iguales ni todos los autores merecen la misma consideración. Por ejemplo, el titular sensacionalista del libro de Pilar Eyre y los 20,90 € de su PVP no se corresponden con un contenido que nada nuevo descubre para los medianamente informados.

Esa periodista, como otras del cotilleo rosa, vuelve con la cantinela de una Princesa de Asturias mal vista en la Real Familia y a contar por enésima vez historias superconocidas de unos y otros. "Pasen y lean" dice en su prólogo, descubriendo el tono circense y escaso rigor de las "intrigas, envidias y recelos" que promete contar, sin olvidar esa cursilada de "la pulsión sexual tan potente en todos los varones de la dinastía".

Ay...¡cuánto nos hemos reído mi Augusto Padre y Yo! ¿En qué familia no hay diferencias? De la mía, como tantos otros de la suya, podría escribir cinco tomos con datos ciertos, no con habladurías.

Por el contrario, las 224 páginas de Panfleto contra la monarquía pueden valer los 17 euros de su precio. El título parece plagiado de otro libro de la misma editorial publicado hace tres años: Panfleto contra la democracia realmente existente, de Gustavo Bueno.

Del autor de este último, un tal José Luis Rodríguez, me dicen que es un catedrático de Zaragoza rojo rojísimo de toda la vida, más a la izquierda del PCE, y de reconocida valía intelectual. De su libro sólo conozco una referencia promocional y seguro que no es panfletario, pero sí perjudicial para la causa monárquica.