
Me parecen idóneos los nuevos
ministros nombrados por el presidente Rodríguez Zapatero. Me parecían
idóneos los ministros ahora cesados y me parece muy adecuado el cambio en el Gabinete. Todo está muy bien,
no diré Yo otra cosa, mientras sea por el
bien de España.
Mi
opinión particular al respecto no dista mucho de lo que es mi opinión oficial, es decir,
no tener opinión en asuntos políticos, que es lo propio de la
Corona, en mi caso del Heredero. Eso es una cosa y otra muy distinta que me
chupe el dedo.
Uno de
mis privilegios es que de las grandes decisiones políticas me suelo enterar antes que
el pueblo. El Presidente del Gobierno adelantó ayer a
Su Majestad los
cambios ministeriales, como es preceptivo, pues ante el Jefe del Estado han de jurar o prometer sus cargos los que son Ministros del
Reino de España, no Ministros del
Gobierno de Zapatero.
Hombre, el Jefe del Ejecutivo podía haber
avisado a mi Augusto Padre con un
poquito de más
antelación, aunque no exista norma concreta al respecto, para no dar la sensación de que en Moncloa
sospechen de que en Zarzuela se vayan de la lengua.
El Rey,
primero en enterarse, como es natural autoriza que Yo lo haga a continuación como
Príncipe Heredero. En este caso, como siempre, no emitiremos juicios. Otra cosa son primeras
impresiones sobre sobre el cambio ministerial, una vez hecho público.
En esto siempre me fío de la
agudeza de mi esposa,
la Princesa, quien me ha hecho ver el
acierto de colocar al frente de Cultura a un
intelectual como César Antonio Molina, de quien hemos conocido su
eficaz gestión en el Instituto Cervantes.
También
me ha hecho ver mi Amada Esposa el hecho curioso de que el próximo titular de Sanidad, el doctor
Bernat Soria, haga
declaraciones públicas antes de que su nombre aparezca en el BOE, llegando a proclamar
sin rubor su "
bonhomía".
No sé cómo se
desenvolverá un científico habituado al trabajo de laboratorio en la
gestión de un ministerio que debe coordinar la
sanidad pública, controlar el gasto farmacéutico y que también se ocupa de
Consumo.
Una
duda parecida se cierne sobre un Ministerio de
Vivienda que pasa de la
ingenua Mª Antonia Trujillo a la
osada Carmen Chacón, aquella que su partido
rectificó en la campaña electoral por anunciar la
unificación de la Policía y la Guardia Civil.
Lo que ha llamado mi atención, porque
no me encaja en los usos protocolarios, es que el Presidente
Zapatero a la vez que
ha comunicado públicamente los cambios, a los cesantes
les prometa que serán nombrados para otros
destinos. ¿Es que le darán pena?