enviado por Fernando Gª-Romanillos
Este verano de 2007 está resultando el verano de las imágenes. Me refiero a las de la Real Familia. No es por dármelas de listo, pero como vulgarmente se dice me lo veía de venir. No entraba en mis previsiones el soez garabato de la revista El jueves, lo que le ha seguido sí.
En nuestros cálculos figuraba la aparición de la dichosa foto del bikini. Tres veranos sorteando el acoso de los paparazzi por tierra, mar y aire (utilizan todo tipo de transporte) han sido un éxito y además, como Yo le decía a mi Amada Esposa, no tiene vergüenzas que ocultar.
Los hechos me dan la razón: los españoles han visto a la Princesa de Asturias con el dos piezas -unas fotografías sin apenas nitidez, todo hay que decirlo- y no se ha tambaleado la Monarquía aunque perdura esa imagen de adulación y pasteleo que rodea a nuestra Familia, pues las fotos aparecieron en Hola! acompañadas de un texto que me sonroja leerlo, por cursi y cortesano.
Lo que no me esperaba es que quedara constancia pública y gráfica de que he empezado a igualarme a mi esposa, la Princesa, en lo que a delgadez se refiere. Así se aprecia en la foto que acompaña este post, donde mis piernas me delatan mostrando lo que no había apreciado en el espejo.
Los problemas y disgustos familiares e institucionales de este año no han pasado en balde aunque procure mantenerme en buen forma haciendo ejercicio diariamente, algo a lo que se ha habituado mi Amada Esposa tal como se aprecia en sus tríceps. En cualquier caso, mejor será para la Corona unos Príncipes enjutos que orondos, al estilo de Paco el Pocero sobre su megayate.