
Me llegan ecos de la gran difusión que ha tenido por internet mi cálculo sobre el coste de la Monarquía para los españoles en 2008: 19 céntimos per cápita. Igual que este año,aunque la partida presupuestaria suba un 4,5%.
¿Qué pedirán en el debate parlamentario sobre los Presupuestos los cómplices de quienes queman retratos regios boca abajo o proclaman la Tercera República en un ayuntamiento? ¿Qué plantearán los senadores que pretenden despojar a Su Majestad de la Jefatura de las Fuerzas Armadas otorgando al Presidente del Gobierno el cargo de capitán general?
Este frenesí de vejaciones a la Corona, que tanto preocupa al Abc, no sé cómo ni cuándo terminará, pues mientras un juez dictaba un auto sobre el segundo incendiario de fotos, en la Universidad de Barcelona quemaban otro retrato acompañado de pancarta.
Miro a mi entorno más cercano y me desconcierto aún más.
El Rey, aparentemente, pasa de esos incidentes, sigue a su bola y a sus cacerías quizás para no preocuparme con lo que me depara el futuro. De mi Augusta Madre qué voy a decir. La respeto muchísimo, pero en cuanto terminó el funeral por los soldados se volvió a su interrumpida visita privada a Turquía (yo creía que la había terminado).
Y a la Princesa, mi bastión y referente, le noto que no se esperaba la dureza de este oficio. Tiene gran fortaleza pero acusa los embates de tanto insulto, tanta falta de respeto y tanta amenaza ante los que hemos de responder con el silencio, un silencio que no obliga al Gobierno, pero...
Por eso, digo, no puede llegar más inoportuna la discusión sobre los Presupuestos del Estado. Por un lado me tranquiliza que los 8,66 millones de euros destinados al Rey "para el sostenimiento de su Familia y Casa" sea una cantidad razonable y defendible, pues de ahí salen los sueldos del personal.
Sin olvidar que a Su Majestad no le corresponden fondos reservados, algo de lo que siempre disponían los reyes españoles bajo la denominación de Bolsillo Secreto.
Por otro lado me intranquiliza que se destapen otras partidas de los Presupuestos que también revierten en la Corona, sin que el Gobierno las hustifique adecuadamente. Porque esta institución genera muchos gastos en su actividad dentro y fuera de España, en seguridad, transporte, protocolo, etcétera.
Todo eso no se sufraga con 8,66 millones (¿qué quedaría para nuestro pecunio?), por lo que al Ministerio de la Presidencia le corresponden 140 millones para administración del Patrimonio Nacional, que incluye todos los palacios; al Ministerio de Administraciones Públicas unos 6 millones por apoyo a la gestión administrativa de la Jefatura del Estado; y otros 6 millones a Asuntos Exteriores.
Los españoles desconocen que en los Presupuestos Generales las partidas destinadas a la Casa del Rey aparecen bajo el epígrafe de "familias e instituciones sin fines de lucro". Éste es un detalle que el señor Ministro de Hacienda o el mismísimo Presidente del Gobierno debieran explicar en las Cortes. Sobre todo ahora que soplan vientos que a mi Augusto Padre no sé, pero a Mí me provocan escalofríos.
Eso sí, de cara afuera mantengo el tipo. Y si los separatistas catalanes no quieren caldo, ahí van dos tazas: esta semana presidiré dos actos en Barcelona.