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Artículos - octubre 2007

Ahora que ha pasado, lo puedo decir. Hasta pocos días antes de la beatificación en Roma de los mártires de la Guerra Civil se estuvo sopesando la conveniencia, o no, de que a esa ceremonia acudiera algún miembro de la Familia Real. Al final ha sido que no, pero se ha librado una guerra sorda.

Para buena parte del Episcopado español, más que para la Curia Romana, siendo la Monarquía española formalmente católica, aunque en un Estado aconfesional, era obligada su presencia en un acto de tanto significado en la Iglesia y en la Historia de España.

Pero junto a eso estaba la coincidencia de la beatificación con la polémica nacional en torno a la Ley de Memoria Histórica y con otra polémica no menos peliaguda: el papel de la emisora de los obispos en operaciones de descrédito de Su Majestad. Y como música de fondo el runrún republicano que no cesa.

La ausencia del Rey en la Plaza de San Pedro estaba más que justificada por razones de protocolo. Era ceremonia de rango secundario al tratarse de beatificaciones, no canonizaciones. Pero, además, si no la iba a presidir Su Santidad como Jefe del Estado Vaticano, tampoco correspondía la asistencia de Su Majestad.

Pero -y eso ha sido lo más arduo de resolver- algunos monseñores de la Conferencia Episcopal estimaban que deberían acudir los Príncipes de Asturias o alguna de las Infantas u otro familiar directo del Rey.

Tras el revuelo por las palabras de mi Augusto Padre a la presidenta madrileña, tras el amago del PSOE de llevar en su programa la revisión del Concordato, etc., sólo la habilidad diplomática del Jefe de la Casa, Alberto Aza, con la inestimable ayuda del cardenal de Sevilla, Carlos Amigo, consiguió que la ausencia de la Familia Real no haya sido motivo de polémica. Y aquí paz y después gloria.

No obstante, como Heredero se me presenta el problema futuro de ir separando más la Corona de la Iglesia, pues constitucionalistas de izquierda como Peces-Barba están pronunciándose contra el formato católico de las ceremonias solemnes de la Monarquía.

Tiempo habrá para todo, digo yo. Ahora intento descansar un poquito de la semana frenética en Asturias, donde todo fue muy bien, mi Amada Esposa muy lucida, con el único borrón de la fea ausencia de Bob Dylan en la entrega de los Premios. De buen agradecido habría sido enviar un representante a recoger el galardón y, desde luego, no haber firmado un mensaje tan poco afortunado como el que recibimos de Robert Allen Zimmerman.

Como los telediarios han sido muy pacatos en imágenes sobre el homenaje de Oviedo a mi esposa, la Princesa de Asturias (dedican más atención a la quema de retratos), pinchando aquí accedéis a un breve video que muestra su desparpajo, simpatía y donaire que tanto me embelesan.

Pero mi Amada Esposa no es un figurín que se dedique a lucir palmito con modelos de alta costura. De hecho, a la ceremonia del miércoles acudió vestida exactamente igual que a los recientes actos de la Fiesta Nacional porque era un conjunto en el azul asturiano, sin importarle la repetición. Ya la señalará alguna comadre.

Quiero destacar su categoría en todos los sentidos, también en el institucional, como se apreció en las referencias a su amor a Oviedo y a España en el discurso de aceptación del título de Hija Predilecta. Con la prudencia debida puso su granito de arena a la reconducción de este raro ambiente de desprecios a la bandera y a la Corona.

También hay aprecios, y bien significativos por venir de fuera aunque no se enteren los españoles, como el elogioso artículo sobre mi Augusto Padre que el escritor mexicano Carlos Fuentes ha publicado en el diario argentino La Nación. Y hablando, incluso, de Hispanoamérica y la Madre Patria.

Con tan agradables vísperas me dispongo a presidir, con más emoción si cabe, la solemne entrega de los Premios Príncipe de Asturias, marcados por esa polémica en torno a Albert Arnold Gore, conocido vulgarmente como Al Gore, galardonado con el de Cooperación Internacional.

Por cierto, que en esta edición se ha echado a rodar la denominación común de estos galardones con la expresión abreviada "Premios Príncipe", facilitando su referencia dentro y fuera de España. Ha sido una idea, muy acertada a mi entender, del director de la Fundación el sagaz Graciano García.

De la ceremonia de este año destaco su impronta judía debido a que entre los premiados figuran el director del Museo del Holocausto, el escritor israelí Amos Oz y el cantante Bob Dylan, que profesa la religión judía, lamentablemente ausente en la cita de Oviedo.

A la vez celebro, sin decirlo, mi gozo por haber sido agraciado con mi particular Premio Princesa de Asturias que con nadie comparto: mi Amada Esposa, con la que tuve el gesto de cariño y respeto que se merece al felicitarla al término de su discurso con un beso seguido del acercamiento de su mano a mis labios. Como todo un caballero con toda una dama.

# miércoles, 24 de octubre de 2007 16:12

La princesa (de Asturias) no fue reina (de Oviedo)

La prensa asturiana se ha referido discretamente, cosa que agradezco, al cambio de escenario para la entrega a la Princesa del título de Hija Predilecta de Oviedo. Lo previsto y anunciado es que hubiera tenido lugar en el Auditorio que lleva mi Nombre en la capital del Principado, con entrada libre al público.

Es decir, la intención del Ayuntamiento ovetense, bien vista por Nosotros, era hacer de ese acto un homenaje popular a mi Amada Esposa, del calibre de los que recibe Fernando Alonso en su tierra. Pero el gozo en un pozo.

Razones políticas, de seguridad, institucionales y de protocolo (casi nada) barajadas en la Casa desaconsejaron que la semana dedicada a los Premios Príncipe de Asturias comenzara con máximo protagonismo de la Princesa, casi elevada a Reina de Oviedo como la llaman en su tierra.

Pretender que ese acto fuera, por extensión, un cálido tributo a la Corona tan zarandeada últimamente, situándonos mi Amada Esposa y Yo en medio de una masa entusiasta, no ha parecido procedente. Con lo soliviantados que están algunos ánimos, no es seguro un baño de masas en un recinto cerrado con entrada libre.

Total, que el homenaje popular que tanto ilusionaba a la Princesa se ha quedado en una formalidad en el salón de plenos del Ayuntamiento ovetense al que no tendrán acceso directo  los periodistas.

Ya le he dicho que hay que acostumbrarse a estas cosas y a otras más duras. Y que mucho cuidado con celebrar ciertos entusiasmos y creerse algunos elogios, que pueden ir cargados por el diablo. Por ejemplo, los que le dispensa la revista Hola!

Estando Yo tan orgulloso de mi esposa, la Princesa, me parece superguay lo que dice esa revista sobre cómo se presentaron la Reina y Ella en la última cena del Palacio Real con "vestidos vaporosos, fabulosas joyas, maquillajes casi invisibles y peinados elaborados". Un poco de cursilería no viene mal, pero lo alarmante es que remata tan vistosa descripción señalando que la Princesa "de largo y con tiara" parecía "la verdadera reina de esa velada".

Hay que tener cuidado con los cortesanos y, aunque no siempre agrade, saber que donde hay patrón no manda marinero. Si lo sabré yo.

Menos mal que esta semana voy a faltar mucho de Madrid y así me despegaré algo del revuelo armado por las revelaciones de El País y El Mundo sobre la conversación de Su Majestad con la presidenta de la Comunidad de Madrid en torno al dichoso Jiménez Losantos.

No es la primera vez que reconozco (y no será la última) que a mi Augusto Padre su campechanía y espontaneidad le juegan malas pasadas. No digo que no sea discreto, que lo es, salvo cuando se vuelve inoportuno. ¿A qué tuvo que criticar delante de otros a Esperanza Aguirre por dar cobijo en Telemadrid a las peticiones de abdicación regia que reitera el periodista de la COPE?

Claro, después pasa lo que pasa: que todo el mundo es muy respetuoso con la Corona, pero en cuanto puede chismorrean o publican en un periódico conversaciones privadas del Rey, sobre todo si tienen morbo. Si hace dos meses escribí que algunos toman la Monarquía por el pito del sereno, ahora parece que a Su Majestad se la da con queso todo el que puede.

Me intriga que la filtración de esa conversación se haya producido el mismo día y en dos diarios tan diferentes como El País y El Mundo, cada uno con su versión. Cuando he hecho partícipe a la Princesa de mi extrañeza me sugiere algo que le dice su experiencia periodística: es posible que un periódico, El País, llamara a alguien para contrastar su información y ese alguien se lo sopló al periódico de la competencia.

El caso es que seguimos a vueltas con Federico Jiménez Losantos y la COPE de los obispos, como se comprueba en las etiquetas de este blog. La animadversión de ese comentarista hacia mi Augusto Padre viene de atrás, de muy atrás, según consta en los archivos de la Casa. Pero se agudizó hace un par de años, cuando empezó a pedir la abdicación en un artículo en El Mundo.

En el mismo 2005 soltó perlas como estas en otra entrevista: "... la Monarquía está perdiendo el apoyo que tenía en la derecha. La derecha está dejando de ser juancarlista". Y despotricaba de Alberto Aza, Jefe de la Casa: "Es un traidor... Cuando se anunció el matrimonio de Letizia me pidió ayuda...porque mucha gente de la COPE no veía bien que el Príncipe se casara con una divorciada. Me dijo que la gran preocupación del Rey y del Príncipe era la unidad de España. Yo me lo creí, pero pronto vi que era mentira"  (El semanal digital, 5/11/05).

¿Tiene o no tiene motivos el Rey, mi Padre, para estar cabreado? Por supuesto que sí, pero a Mí nunca me pillarán hablando más de la cuenta.

Parece que ha cedido la fiebre incendiaria de retratos de mis Augustos Padres, pero se acerca otra ola antimonárquica, o más exactamente republicana, aunque pacífica y ordenada, como debe ser. Si la primera ha tenido su origen en separatistas catalanes, esta segunda nace en los comunistas andaluces.

Con algún retraso me he enterado de qué va esta nueva movida republicana. Es la continuación del pintoresco acuerdo que tomó el mes pasado el consistorio de Humilladero (Málaga) de pedir la implantación de la III República. Aquello, que le costó un tirón de orejas a los concejales socialistas, se inscribe en una movilización denominada Red de Municipios y Cargos Públicos por la III República.

¿Y a quiénes se les ha ocurrido semejante cosa? Pues por lo visto a veteranos dirigentes y militantes de IU procedentes del Partido Comunista de Andalucía, empezando por Julio Anguita y Felipe Alcaraz. Pero no sólo.

Han redactado un Manifiesto a favor de un proceso constituyente por la Tercera República que han firmado Gaspar Llamazares y, cómo no, la ínclita Rosa Regás, cuya abrupta salida de la Biblioteca Nacional aún sigue dando que hablar. La misma que, siendo cargo de confianza del Gobierno del Reino de España, el 14 de abril brindó por la República en su despacho oficial.

Por los informes que me pasan, ese movimiento no es preocupante  para la estabilidad de la Corona, incluso se ha dado el caso en otro pueblecito malagueño de que los concejales socialistas y falangistas han frenado una moción republicana y han aprobado otra de apoyo al Rey y a la bandera ante los sucesos de las últimas semanas.

Lo que pasa es que dicha iniciativa republicana, por supuesto legítima mientras no use la violencia, intenta ganarse voluntades jóvenes echando mano de un moderno marketing político, como descubrí en este blog el verano pasado.

Como Heredero no debo pronunciarme en torno a manifestaciones republicanas, pero además no puedo impedir que ese grupo que quiere abolir la Monarquía se promocione llevando el look republicano a la lencería. Más concretamente a los tangas y calzoncillos, entre otras prendas, que venden en su página web.

Lo he comentado con la Princesa. Para contrarrestar ese merchandising sería escandaloso que, por ejmplo, su tía diseñadora de Oviedo lanzara una línea de boxer con la corona bordada donde se marca paquete y otra con la bandera rojigualda en la delantera de un tanga.

# martes, 16 de octubre de 2007 17:00

El `Hola!´ nos trata como segundo plato

En medio del pasado puente acudimos toda la Familia con los niños al Zoo madrileño en una visita que sabíamos captarían los reporteros gráficos, pero lo que Yo no imaginaba es que íbamos a aparecer en la revista Hola! como segundo plato tras la exclusiva de la boda singular de Borja Thyssen.

Lo de pasar (y posar) un rato juntos de manera informal junto a los animales fue sugerencia de una periodista bien vista en la Casa, Meritxell, gran experta en tendencias de la opinión pública. Después de tanta polémica sobre la Monarquía (que no termina) y maledicencias sobre algunos de nosotros, una imagen familiar distendida resultaba muy oportuna para tranquilizar a la gente.

(También aprovechamos el coincidir todos en Madrid para preparar la dichosa fotografía de felicitación navideña, para no repetir montajes funestos).

Con ese espíritu fuimos al parque zoológico, aprovechando el horario previo a la avalancha de público. Todo resultó según lo previsto, pero lo que no esperábamos ni la Princesa ni Yo es que el reportaje de esa visita lo presente Hola! como una exclusiva.

Me pareció entender que las imágenes se distribuirían a todas las publicaciones porque, claro, la Familia Real no va a hacer un posado como el de Borja&Blanca. Pero según me cuentan en la Casa, al adelantar aquella revista del corazón su salida a los quioscos por la exclusiva de la boda del hijo de la Baronesa Carmen Cervera, ha ofrecido también como propias unas imágenes que las demás publicaciones las darían más tarde.

Esa explicación no me convence del todo, pero prefiero no hurgar más.

¿Por qué resultarán tan problemáticos los escasos reportajes que concedemos a la prensa? En este caso con la agravante de que aparecemos con un tratamiento inferior al de la supermillonaria exclusiva de la citada boda. Vamos, que para Hola! la Familia Real somos de segunda categoría al lado de la parejita que acudió al sacramento con nocturnidad.

# lunes, 15 de octubre de 2007 17:34

Trabajamos mucho más de lo que parece

Dicen algunos comentaristas que se multiplican las actividades públicas de la Familia Real para contrarrestar los feos incidentes antimonárquicos de semanas pasadas.

Nada más lejos de la realidad: nuestras agendas son las habituales para estas fechas, lo que pasa es que los medios de comunicación apenas informan del trabajo que desplegamos a lo largo del año.

Sin embargo, a tan agudos observadores sobre las apariciones de Mi Familia muchas veces se les escapan detalles cargados de significado. Por ejemplo, nadie se ha preguntado sobre la insólita presencia, la semana pasada, de la Duquesa de Lugo en la reunión del Patronato del Instituto Cervantes.

Esa convocatoria la preside por imperativo legal mi Augusto Padre, no Sus Majestades. Pues bien, este año estuvo acompañado de la Reina y de Mi Hermana mayor.

Otro ejemplo es la visita oficial que mi Augusta Madre cursa esta semana a la Grecia que la  vio nacer pero, avatares de la historia, suprimió la Monarquía que encarnaron mi Abuelo Pablo y mi Tío Constantino.

No es la primera vez que vuelve, lo hace para asistir al estreno de una película y de una exposición sobre El Greco, pero de los cuatro días que permanecerá en Atenas hay uno, el miércoles próximo, sin agenda oficial, dedicado a actividades personales, casi secretas.

No seré Yo quien desvele las claves, si es que pueden llamarse así, de la presencia de la Infanta con Su Majestad en el Patronato del Cervantes, y de la evaporación de la Reina en Grecia durante veinticuatro horas.

Tengo asuntos más acuciantes a los que prestar atención, como ese interés de la prensa internacional por los problemas de la Monarquía española. El último ha sido el influyente Le Monde, que el pasado viernes ofrecía una visión sobre las quemas de retratos digamos que semejante a la que ofrece el Gobierno.

Pero publicaba un comentario titulado El espinoso asunto de la sucesión que no me hace demasiada gracia. No porque no diga la verdad, pues relata con acierto los problemas de un referéndum para cambiar el orden sucesorio que fija la Constitución, sino porque a la Princesa y a Mí nos desagrada que se reitere este tema para señalar que no está solucionado.

No soy quién para corregir a Su Majestad, pero mira que la Reina le ha advertido en más de una ocasión que cuide sus comentarios ante terceros. En eso he salido más a mi Augusta Madre y es muy difícil que me sorprendan en un renuncio por hablar más de la cuenta.

Como al final todo se sabe y siempre puedes encontrarte con quien no respeta debidamente esa norma de máxima discreción sobre lo hablado con el Jefe del Estado, pasa lo que pasa.

Ha pasado que el Presidente de Cantabria, tan espontáneo y simpático, ha contado en una radio lo que oyó a mi Augusto Padre sobre los ataques a la Monarquía y lo mucho que le molestan los que vienen de la derecha, más concretamente de la COPE por boca de Jiménez Losantos (quien, por cierto, ha recibido lo suyo en un artículo del periodista Pablo Sebastián firmado con seudónimo).

Esa indiscreción ha sido un flaco favor a la Corona y un gran estímulo al comentarista radiofónico para que arrecie en sus diatribas, mientras la Familia Real quedamos en manos de la misericordia de los propietarios de aquella emisora, como Su Eminencia el cardenal Antonio Rouco, quien, según ha leído la Princesa en prensa, "acaba de ordenar que se añada una prez por los Reyes en la oración por la unidad de la Nación, que ya se viene recitando desde hace algún tiempo en todas las eucaristías que se celebran en la archidiócesis. Y lo mismo en los rosarios".

El Consejo de la Defensa Nacional podría contemplar esas acciones concertadas contra la Corona, si sobrepasaran cierto nivel. Pero esto son palabras mayores y nada se me va a escapar sobre la reunión, altamente secreta, de ese organismo a la que asistí ayer.

¿Se aburrirán algún día los incendiarios de retratos? No sé, porque quienes le quitan importancia al asunto, como El Periódico de Catalunya, simultáneamente publican encuestas sobre esos incidentes.

La lástima es que los políticos -por complejos o por rivalidades- no aprovechen el día de la Fiesta Nacional para unir a los españoles en torno a la bandera y la Corona. Más inexplicable me resulta lo que dice el Molt Honorable José Montilla de despenalizar las injurias al Jefe del Estado para que pierdan interés.

Entre unos y otros consiguen que desde fuera se empiece a observar la situación española con preocupación, como ha hecho Le Figaro señalando la tibieza de Rodríguez Zapatero en su respuesta a las afrentas a los Reyes.

Peor aún: noto nerviosismo ante el desfile, y no por temor a acciones terroristas sino por el llamamiento del PP y Rajoy de homenajear a la bandera en las calles y por el miedo a que en la zona de tribunas se repitan los abucheos hacia el Presidente Zapatero que hubo el año pasado.

Personalmente, lo que me preocupa es que en la recepción posterior en el Palacio de Oriente no faltarán quienes se nos acerquen a la Princesa y a Mí para hablar más de la cuenta o para intentar sonsacarnos algún comentario que vete a saber cómo se utiliza después. 

# martes, 09 de octubre de 2007 20:41

Lo bueno y lo malo de vivir a cuerpo de rey

Sabía que Su Majestad se había hecho el chequeo anual hace unos días, algo para mí también obligado como Heredero, pero no contaba con que se informara públicamente precisamente esta semana tan cargada de sustos y emociones.

Ya sé que no tiene nada que ver el estado de salud de mi Augusto Padre con los preparativos en torno a la bandera y a la Monarquía y en contra de la bandera y la Monarquía, todo ello con motivo de la Fiesta Nacional que celebramos el viernes. Pero como algunos periodistas son aficionados a buscar tres pies al gato, sólo faltarían especulaciones en torno al reconocimiento médico.

Lo sobresaliente es que ha tardado más de un año en hacerlo, pues en 2006 lo hizo en el mes de mayo, pero Avelino Barrós, el Jefe Médico de la Casa, puede lo que puede y llega hasta donde llega.

Es un honor, pero no es fácil tener de paciente al Rey sobre todo cuando, como es el caso de Su Majestad, siempre ha procurado cuidarse pero también le ha gustado vivir a cuerpo de rey, que por otra parte es lo suyo.

Bastante bien se encuentra, salvo esas molestias por antiguos accidentes en la nieve (que se le aprecian en el andar) y esas varices que se pueden tener a raya pero a las que no vienen nada bien ciertas comidas y ciertas bebidas. Aunque para eso y otras cosas están los especialistas en cirugía plástica y estética de la barcelonesa Clínica Planas.

Y para lo demás el famoso CIMA, también en Barcelona, que por cierto me parece que incurre en indiscreción y falta al protocolo al promocionarse en su página web todo el año enseñando con texto y foto que allí chequean a mi Augusto Padre.

Gracias a Dios tenemos Rey para rato y Yo que lo vea, porque prisa, lo que se dice prisa para cumplir las previsiones sucesorias, no tengo ninguna.

# sábado, 06 de octubre de 2007 18:42

Caras largas en la Familia Real

Por primera vez desde que se desataron los ultrajes a la Monarquía, he visto a mi Augusto Padre con el gesto mohíno. A su vez, mi Amada Esposa no para de hacerme análisis sobre el tratamiento de los medios a todos estos hechos. Empiezo a sentir cierta inquietud, al menos ante la semana que se nos viene encima.

Digo eso porque la fiesta nacional del 12 de octubre, desfile incluido,  va estar precedida y ambientada por:

  1. - manifestaciones de separatistas catalanes contra la Fiesta Nacional y contra los Reyes en diferentes localidades.
  2. - manifestación de la ultraderecha en Valencia, donde quemarán 500 símbolos independentistas (ya han puesto a Carod en la hoguera).
  3. - manifestaciones de Nuevas Generaciones del PP a favor de la enseña nacional (y no sé si de la Corona).
  4. - y los batasunos descabezados por el magistrado Garzón, en pie de guerra.

Yo, como si nada, a mis obligaciones institucionales. Presidiré junto a Su Majestad el Consejo de la Defensa Nacional y tengo dos audiencias muy significativas. Al Foro de Marcas Renombradas Españolas, los que venden la marca España por el mundo; y a la directiva del Ateneo de Madrid, una institución de gran solera cultural y republicana.

Volviendo a lo que me inquieta, noto en el Rey cierta frustración porque ni la lealtad a la Corona pone de acuerdo al Gobierno y la oposición. Desde el PP piden una respuesta más firme a los ataques, mientras que la Vicepresidenta del Gobierno dice que «si dejamos de poner altavoces a esas voces minoritarias, éstas dejarán muy pronto de oírse».

El señor Rodríguez Zapatero insiste en quitar hierro a lo que llama «debate artificial» en «un momento de espuma» que no afectará a la solidez de la Corona. Será espuma llamativa para que el International Herald Tribune se haya ocupado de ella, o irritante a tenor de lo que ha dicho el delegado del Gobierno en Andalucía de que es más grave "monopolizar los símbolos nacionales como hace el PP que quemar banderas nacionales o efigies del Rey".

El gobierno valenciano ha salido al paso concediendo a Su Majestad la Alta Distinción de la Generalitat y el ayuntamiento de Berga (Barcelona), gobernado por CiU, ha quitado del salón de plenos el retrato del monarca, con el apoyo de ERC y la abstención del PSOE.

A todo esto no paran de publicarse artículos sobre la Monarquía o la figura de mi Augusto Padre que me turban más el ánimo, aunque estén escritos con buena intención. No faltan quienes, como ese periodista Cacho que publicó varias lindezas contra el Rey en un libro, afirman que la Corona está pagando "los excesos, fundamentalmente dinerarios, cometidos durante años por el titular de la institución".

Y como ya me han señalado en la Casa, las tensiones no terminarán esta semana: a finales de mes es la beatificación en el Vaticano de 498 mártires de la Guerra Civil, coincidiendo con el acuerdo parlamentario sobre la Ley de la Memoria Histórica.

 ¿Quién representará a la Familia Real Española en tan solemne acto católico?

# viernes, 05 de octubre de 2007 17:28

Estoy triunfando en Barcelona y nadie lo dice

Cojo con ganas el fin de semana después de unos días tan agitados, aunque me queda terminar el viernes presidiendo otro acto en Barcelona, esa Ciudad Condal donde no pasa un día sin que metan mecha a Su Majestad.

Lo del muñeco con la cara de mi Augusto Padre ahorcado y con un disparo en el pecho se pasa de castaño oscuro y, sobre todo, el escenario que montaron los separatistas: dos tíos en lo alto de una azotea vestidos y encapuchados de blanco con antorchas en la mano, como los del Ku Klux Klan.

Esas imágenes dan la vuelta al mundo, pero nadie publica que el mismo día que ocurría eso la Princesa de Asturias y Yo inauguramos en Barcelona la Feria Liber, y eso también tiene interés. Vamos, digo yo. Interés político e imagen impactante: la de mi Amada Esposa con el nuevo estilo que la adorna.

Por cierto, me ha dicho que en breve lucirá en alguna de sus apariciones el collar en plata y jade que le ha regalado la Reina, obra del guatemalteco Lex Cargo que se dice fundador de la escuela del interpretacionismo, también autor del collar con el que obsequiaron a mi Augusta Madre en su última visita a Guatemala, una pieza de la que cuelgan ocho pendentif, uno por cada nieto.

Con esos y otros asuntos que saboreo de mi vida familiar me sustraigo de los sucesos desagradables contra la Corona, aparte de que la semana próxima será peor con los actos de signo contrario que se preparan ante el día de la Fiesta Nacional.

Entre los papeles que preparan los especialistas de la Casa y los seguimientos de los medios informativos que hace por su cuenta la Princesa, me han inundado de datos e interpretaciones sobre lo que está ocurriendo públicamente en torno a la Monarquía.

No sé por dónde empezar, si por las conclusiones, por las intenciones o por las predicciones. Es mucho, demasiado, lo que se ha dicho y escrito. Ésta es una muestra de las frases o intervenciones más significativas:

  • Jiménez Losantos insiste en la abdicación afirmando en la radio que el Rey no ha cumplido su papel moderador "cuando han perseguido a los católicos, a las familias, a la COPE y al PP" (?). Y suelta: "Si tú no puedes porque estás enfermo, porque tienes muchos negocios, porque tienes muchos compromisos o porque te da repelús, deja paso a tu criatura, que está perfectamente educada y que no tiene esas hipotecas".

Hala, ya me ha metido a Mí por medio y no con la mejor intención. Buena voluntad sí acompaña al constitucionalista Prof. Manuel Ramírez, que primero me deja en muy buen lugar:

  •  "(...) una de las ventajas del régimen monárquico es la tranquilidad que ofrece al ciudadano a través del principio sucesorio que le es consustancial. Y ello con la figura del Heredero de la Corona."

Pero a continuación se mete en un jardín sobre la cobertura jurídica del Príncipe de Asturias, donde empieza reclamando que he de hacer un doctorado y mandar una unidad militar, para plantear después unas preguntas que me llenan de inseguridad:

  • -"(...)¿a quién representa el Príncipe en los solemnes actos de la toma de posesión de un presidente extranjero? ¿Al Reino de España, a la Corona o al Rey? ¿Puede el Rey tener «representantes»? Si el Rey necesita siempre, en sus actos, del sabido refrendo del Gobierno (Art. 64), ¿ocurre igual siempre con el Príncipe?".

Desde que empezaron a quemar retratos, mejor dicho desde lo de El jueves, ninguna autoridad ha acertado en la manera de preservar la Corona. Ni los que optaron por el secuestro y las penas de prisión ni el Gobierno que optó por quitar hierro a las quemas de retratos.

Me quedo con una frase que me ha seleccionado la Princesa de Asturias en su particular rastreo hemerográfico. Corresponde al Presidente del Gobierno, quien en Galicia, tras considerar como "actuaciones absolutamente minoritarias" los incidentes en Gerona y Barcelona, remató:

  • "Son actuaciones que han tenido una dimensión de ofensa al Jefe del Estado".

Me aclara mi esposa, la Princesa, que eso es un eufemismo: parecer que dices algo sin decir nada. Pues no sé: entre secuestrar una revista (por orden del Fiscal que depende del Gobierno) o poner paños calientes a los incendiarios hay un término medio que debe estar en las palabras de Su Majestad sobre el papel de nuestra Monarquía parlamentaria.

Lo que dijo mi Augusto Padre hubiera sido mejor que antes lo dijera el Presidente... pero parece que nadie tiene claro en qué consiste la lealtad a la Corona. Lo desconoce hasta la Iglesia. Me quedé de piedra al leer la respuesta del portavoz de la Conferencia Episcopal, P. Martínez Camino, a una pregunta sobre las ofensas a la bandera y al Rey y las invocaciones a la República:

  •  "Mi opinión sobre el asunto es irrelevante y la Conferencia Episcopal no ha tratado este asunto en la Comisión Permanente".

Y se quedó tan ancho. Sin olvidar al cardenal Cañizares que pidió en una misa "orar por nuestros Reyes que tantas injurias están recibiendo en estos días", en vez de pedir que cesaran las injurias. Claro que estas últimas a veces llegan desde la emisora episcopal o desde la pluma de periodistas católicos como el que en su periódico digital me dedica las siguientes lindezas:

  •  "Felipe de Borbón se ha convertido en el Rey de los Progres -que no de los pobres, se lo aseguro-: su filosofía es la ausencia de filosofía, su cosmovisión el relativismo ramplón y su único mandamiento la preservación del medio ambiente."

O ese otro que ha escrito en El Mundo:

  •  " La corrosión de la institución no ha de preocupar al Rey, sino a Felipe, que heredará un suelo movedizo (...) cuando le tiemblan las paredes, la Casa acaba de filtrar un mensaje: atacarnos es «atacar la unidad de España y la Constitución». Una vez más, asocian su destino personal con el de la nación."

¿Qué pasa aquí, que cuando los separatistas queman nuestros retratos la derecha nos apalea? Ni la Princesa tiene respuesta.