
Cojo con ganas el fin de semana después de unos días tan
agitados, aunque me queda terminar el viernes
presidiendo otro acto en Barcelona, esa
Ciudad Condal donde no pasa un día sin que
metan mecha a Su Majestad.
Lo del muñeco con la cara de mi Augusto Padre ahorcado y con un disparo en el pecho se pasa de castaño oscuro y, sobre todo, el escenario que montaron los separatistas: dos tíos en lo alto de una azotea vestidos y encapuchados de blanco con antorchas en la mano, como los del Ku Klux Klan.
Esas imágenes dan la vuelta al mundo, pero nadie publica que el mismo día que ocurría eso la Princesa de Asturias y Yo inauguramos en Barcelona la Feria Liber, y eso también tiene interés. Vamos, digo yo. Interés político e imagen impactante: la de mi Amada Esposa con el nuevo estilo que la adorna.
Por cierto, me ha dicho que en breve lucirá en alguna de sus apariciones el collar en plata y jade que le ha regalado la Reina, obra del guatemalteco Lex Cargo que se dice fundador de la escuela del interpretacionismo, también autor del collar con el que obsequiaron a mi Augusta Madre en su última visita a Guatemala, una pieza de la que cuelgan ocho pendentif, uno por cada nieto.
Con esos y otros asuntos que saboreo de mi vida familiar me sustraigo de los sucesos desagradables contra la Corona, aparte de que la semana próxima será peor con los actos de signo contrario que se preparan ante el día de la Fiesta Nacional.