
Por primera vez desde que se
desataron los ultrajes a la Monarquía, he visto a mi Augusto Padre con el
gesto mohíno. A su vez, mi Amada Esposa
no para de hacerme análisis sobre el tratamiento de los medios a todos estos hechos. Empiezo a sentir cierta
inquietud, al menos ante la semana que se nos viene encima.
Digo eso porque la fiesta nacional del 12 de octubre, desfile incluido, va estar precedida y ambientada por:
- - manifestaciones de separatistas catalanes contra la Fiesta Nacional y contra los Reyes en diferentes localidades.
- - manifestación de la ultraderecha en Valencia, donde quemarán 500 símbolos independentistas (ya han puesto a Carod en la hoguera).
- - manifestaciones de Nuevas Generaciones del PP a favor de la enseña nacional (y no sé si de la Corona).
- - y los batasunos descabezados por el magistrado Garzón, en pie de guerra.
Yo, como si nada, a mis obligaciones institucionales. Presidiré junto a Su Majestad el Consejo de la Defensa Nacional y tengo dos audiencias muy significativas. Al Foro de Marcas Renombradas Españolas, los que venden la marca España por el mundo; y a la directiva del Ateneo de Madrid, una institución de gran solera cultural y republicana.
Volviendo a lo que me inquieta, noto en el Rey cierta frustración porque ni la lealtad a la Corona pone de acuerdo al Gobierno y la oposición. Desde el PP piden una respuesta más firme a los ataques, mientras que la Vicepresidenta del Gobierno dice que «si dejamos de poner altavoces a esas voces minoritarias, éstas dejarán muy pronto de oírse».
El señor Rodríguez Zapatero insiste en quitar hierro a lo que llama «debate artificial» en «un momento de espuma» que no afectará a la solidez de la Corona. Será espuma llamativa para que el International Herald Tribune se haya ocupado de ella, o irritante a tenor de lo que ha dicho el delegado del Gobierno en Andalucía de que es más grave "monopolizar los símbolos nacionales como hace el PP que quemar banderas nacionales o efigies del Rey".
El gobierno valenciano ha salido al paso concediendo a Su Majestad la Alta Distinción de la Generalitat y el ayuntamiento de Berga (Barcelona), gobernado por CiU, ha quitado del salón de plenos el retrato del monarca, con el apoyo de ERC y la abstención del PSOE.
A todo esto no paran de publicarse artículos sobre la Monarquía o la figura de mi Augusto Padre que me turban más el ánimo, aunque estén escritos con buena intención. No faltan quienes, como ese periodista Cacho que publicó varias lindezas contra el Rey en un libro, afirman que la Corona está pagando "los excesos, fundamentalmente dinerarios, cometidos durante años por el titular de la institución".
Y como ya me han señalado en la Casa, las tensiones no terminarán esta semana: a finales de mes es la beatificación en el Vaticano de 498 mártires de la Guerra Civil, coincidiendo con el acuerdo parlamentario sobre la Ley de la Memoria Histórica.
¿Quién representará a la Familia Real Española en tan solemne acto católico?