
No soy quién para
corregir a Su Majestad, pero mira que la
Reina le ha advertido en más de una ocasión que
cuide sus comentarios ante terceros. En eso he salido más a mi Augusta Madre y es muy difícil que me sorprendan en un
renuncio por hablar más de la cuenta.
Como al final todo se sabe y siempre puedes encontrarte con quien no respeta debidamente esa norma de máxima discreción sobre lo hablado con el Jefe del Estado, pasa lo que pasa.
Ha pasado que el Presidente de Cantabria, tan espontáneo y simpático, ha contado en una radio lo que oyó a mi Augusto Padre sobre los ataques a la Monarquía y lo mucho que le molestan los que vienen de la derecha, más concretamente de la COPE por boca de Jiménez Losantos (quien, por cierto, ha recibido lo suyo en un artículo del periodista Pablo Sebastián firmado con seudónimo).
Esa indiscreción ha sido un flaco favor a la Corona y un gran estímulo al comentarista radiofónico para que arrecie en sus diatribas, mientras la Familia Real quedamos en manos de la misericordia de los propietarios de aquella emisora, como Su Eminencia el cardenal Antonio Rouco, quien, según ha leído la Princesa en prensa, "acaba de ordenar que se añada una prez por los Reyes en la oración por la unidad de la Nación, que ya se viene recitando desde hace algún tiempo en todas las eucaristías que se celebran en la archidiócesis. Y lo mismo en los rosarios".
El Consejo de la Defensa Nacional podría contemplar esas acciones concertadas contra la Corona, si sobrepasaran cierto nivel. Pero esto son palabras mayores y nada se me va a escapar sobre la reunión, altamente secreta, de ese organismo a la que asistí ayer.
¿Se aburrirán algún día los incendiarios de retratos? No sé, porque quienes le quitan importancia al asunto, como El Periódico de Catalunya, simultáneamente publican encuestas sobre esos incidentes.
La lástima es que los políticos -por complejos o por rivalidades- no aprovechen el día de la Fiesta Nacional para unir a los españoles en torno a la bandera y la Corona. Más inexplicable me resulta lo que dice el Molt Honorable José Montilla de despenalizar las injurias al Jefe del Estado para que pierdan interés.
Entre unos y otros consiguen que desde fuera se empiece a observar la situación española con preocupación, como ha hecho Le Figaro señalando la tibieza de Rodríguez Zapatero en su respuesta a las afrentas a los Reyes.
Peor aún: noto nerviosismo ante el desfile, y no por temor a acciones terroristas sino por el llamamiento del PP y Rajoy de homenajear a la bandera en las calles y por el miedo a que en la zona de tribunas se repitan los abucheos hacia el Presidente Zapatero que hubo el año pasado.
Personalmente, lo que me preocupa es que en la recepción posterior en el Palacio de Oriente no faltarán quienes se nos acerquen a la Princesa y a Mí para hablar más de la cuenta o para intentar sonsacarnos algún comentario que vete a saber cómo se utiliza después.