
Parece que ha cedido la
fiebre incendiaria de retratos de mis Augustos Padres, pero se acerca
otra ola antimonárquica, o más exactamente republicana, aunque pacífica y ordenada, como debe ser. Si la primera ha tenido su origen en
separatistas catalanes, esta segunda nace en los
comunistas andaluces.
Con algún retraso me he enterado de qué va esta nueva movida republicana. Es la continuación del pintoresco acuerdo que tomó el mes pasado el consistorio de Humilladero (Málaga) de pedir la implantación de la III República. Aquello, que le costó un tirón de orejas a los concejales socialistas, se inscribe en una movilización denominada Red de Municipios y Cargos Públicos por la III República.
¿Y a quiénes se les ha ocurrido semejante cosa? Pues por lo visto a veteranos dirigentes y militantes de IU procedentes del Partido Comunista de Andalucía, empezando por Julio Anguita y Felipe Alcaraz. Pero no sólo.
Han redactado un Manifiesto a
favor de un proceso constituyente por la Tercera República que han firmado Gaspar Llamazares y, cómo no, la ínclita Rosa Regás, cuya abrupta salida de la Biblioteca Nacional aún sigue dando que hablar. La misma que, siendo cargo de confianza del Gobierno del Reino de España, el 14 de abril brindó por la República en su despacho oficial.
Por los informes que me pasan, ese movimiento no es preocupante para la estabilidad de la Corona, incluso se ha dado el caso en otro pueblecito malagueño de que los concejales socialistas y falangistas han frenado una moción republicana y han aprobado otra de apoyo al Rey y a la bandera ante los sucesos de las últimas semanas.
Lo que pasa es que dicha iniciativa republicana, por supuesto legítima mientras no use la violencia, intenta ganarse voluntades jóvenes echando mano de un moderno marketing político, como descubrí en este blog el verano pasado.
Como Heredero no debo pronunciarme en torno a manifestaciones republicanas, pero además no puedo impedir que ese grupo que quiere abolir la Monarquía se promocione llevando el look republicano a la lencería. Más concretamente a los tangas y calzoncillos, entre otras prendas, que venden en su página web.
Lo he comentado con la Princesa. Para contrarrestar ese merchandising sería escandaloso que, por ejmplo, su tía diseñadora de Oviedo lanzara una línea de boxer con la corona bordada donde se marca paquete y otra con la bandera rojigualda en la delantera de un tanga.