Menos mal que esta semana voy a faltar mucho de Madrid y así me despegaré algo del revuelo armado por las revelaciones de El País y El Mundo sobre la conversación de Su Majestad con la presidenta de la Comunidad de Madrid en torno al dichoso Jiménez Losantos.
No es la primera vez que reconozco (y no será la última) que a mi Augusto Padre su campechanía y espontaneidad le juegan malas pasadas. No digo que no sea discreto, que lo es, salvo cuando se vuelve inoportuno. ¿A qué tuvo que criticar delante de otros a Esperanza Aguirre por dar cobijo en Telemadrid a las peticiones de abdicación regia que reitera el periodista de la COPE?
Claro, después pasa lo que pasa: que todo el mundo es muy respetuoso con la Corona, pero en cuanto puede chismorrean o publican en un periódico conversaciones privadas del Rey, sobre todo si tienen morbo. Si hace dos meses escribí que algunos toman la Monarquía por el pito del sereno, ahora parece que a Su Majestad se la da con queso todo el que puede.
Me intriga que la filtración de esa conversación se haya producido el mismo día y en dos diarios tan diferentes como El País y El Mundo, cada uno con su versión. Cuando he hecho partícipe a la Princesa de mi extrañeza me sugiere algo que le dice su experiencia periodística: es posible que un periódico, El País, llamara a alguien para contrastar su información y ese alguien se lo sopló al periódico de la competencia.
El caso es que seguimos a vueltas con Federico Jiménez Losantos y la COPE de los obispos, como se comprueba en las etiquetas de este blog. La animadversión de ese comentarista hacia mi Augusto Padre viene de atrás, de muy atrás, según consta en los archivos de la Casa. Pero se agudizó hace un par de años, cuando empezó a pedir la abdicación en un artículo en El Mundo.
En el mismo 2005 soltó perlas como estas en otra entrevista: "... la Monarquía está perdiendo el apoyo que tenía en la derecha. La derecha está dejando de ser juancarlista". Y despotricaba de Alberto Aza, Jefe de la Casa: "Es un traidor... Cuando se anunció el matrimonio de Letizia me pidió ayuda...porque mucha gente de la COPE no veía bien que el Príncipe se casara con una divorciada. Me dijo que la gran preocupación del Rey y del Príncipe era la unidad de España. Yo me lo creí, pero pronto vi que era mentira" (El semanal digital, 5/11/05).
¿Tiene o no tiene motivos el Rey, mi Padre, para estar cabreado? Por supuesto que sí, pero a Mí nunca me pillarán hablando más de la cuenta.