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Artículos - noviembre 2007

 

En medio de tantas tempestades en torno a la Monarquía y a las personas que la encarnamos (soy el único que se está librando), se agradecen actos como el homenaje a Su Majestad en Valencia y, sobre todo, la presidencia de la gala anual del Spanish Institute por mi Augusta Madre.

Esto último es importante porque esa institución, radicada en Nueva York, este año ha concedido sus Medallas de Oro a quien allí siguen denominando presidente William Jefferson Clinton y a nuestra internacional Penélope Cruz, cuya próxima aparición será haciendo strep tease, junto a su hermana, en un vídeo-clip de su también hermano el rockero Enrique Cruz. Un ejemplo de familia donde todos se apoyan... y de Alcobendas, ¿eh?

Bueno, a lo que iba. Después de la repercusión en todo el continente americano del Por qué no te callas, y a escasos días del referéndum venezolano, ahí está la Reina de España en el corazón de New York homenajeando al prestigioso Bill Clinton y a la estrella cinematográfica Penélope Cruz.

Y todo eso en el marco incomparable de un edificio donado hace muchos años por una Rockefeller para sede del Spanish Institute, una organización que ahora se llama Queen Sofía Spanish Institute, dedicada a la promoción de la cultura hispana en los Estados Unidos.

La naturaleza privada de ese instituto, donde se nota que corta el bacalao Óscar de la Renta, explica los precios manejados para participar en sus actividades. Los asistentes a la gala de este jueves, la Gold Medal Gala 2007, han tenido que desembolsar entre 1.500 y 10.000 dólares por cabeza, una media de 4.700 $, al cambio 3.200 euros.

Esas cifras en España nos resultan escandalosas, pero hay que entender cómo son los americanos. Pocas veces tendrán la oportunidad de participar en un evento con presencia estelar de la Reina de España, el ex presidente Clinton y la simpar Penélope, tan de moda en Hollywood.

Eso sí, la organización de la gala aclara que el ticket de entrada es gasto deducible a partir de 250 dólares. En cuestiones de dinero los estadounidenses no dan puntada sin hilo.

El diseñador Paco Rabanne ha aprovechado un acto solidario contra el sida en Barcelona para arremeter de manera irrespetuosa contra la Princesa de Asturias, y de paso hacer una broma pesada sobre la economía de la Familia Real.

A la misma hora que el modisto buscaba notoriedad ante las cámaras, Yo inauguraba una planta de investigación biofarmacéutica en un pueblo barcelonés. Una casualidad que habla sola.

No podía imaginarme que mientras visitaba los laboratorios Palau Pharma en una localidad tan catalana que se denomina Palau-solità i Plegamans con una alcaldesa cuyo nombre es Mercè Pla Blagé, monsieur Rabanne, no contento con recordar lo feo que le pareció el traje de novia de mi Amada Esposa, suelte que le da miedo verla porque parece anoréxica.

Tan eufórico había vuelto de ese acto en plena Cataluña, cuando llega este jarro de agua fría.  Más bien jarrito porque de todos son conocidas las excentricidades de Paco Rabanne, como aquello de predecir el fin del mundo para el año 2001.

Que el personaje es rarito lo muestra su confesión de que a los 7 años tuvo su primera experiencia sobrenatural o paranormal. Debió de ser recién exiliado con su madre a Francia tras la Guerra Civil española, donde su padre, republicano, falleció y nunca encontraron su cuerpo.

Porque el glamouroso diseñador francés en realidad se llama Francisco Rabaneda Cuervo, nacido en San Sebastián en 1934. Cuenta con una biografía oficial para clientes y una fashion-biografía para admiradores y con la suma de ambas se aproxima el lector a la realidad.

Rabanne/Rabaneda ha cumplido sus objetivos en Barcelona. Promociona sus perfumes Black XS (fragancias para los iniciados) anunciando que 1 € de los 45 que cuesta cada uno de sus frasquitos se destinará a la lucha contra el sida. Y promociona toda su industria de moda presumiendo de ser el látigo de la Princesa.

Vamos, como Peñainfiel pero en parisino. "Tengo un follón con ella...", insinuó Rabanne/Rabaneda inventándose un enfado de mi Amada Esposa por lo del traje de novia.

A continuación, con gestos y tonos muy estudiados soltó ante cámaras y micrófonos que la Princesa tiene que comer un poco más, rematando con la ironía barata de "esa Familia Real no tiene dinero, los pobres...".

Está visto que se ha puesto de moda disparar dardos envenenados contra el prestigio de Su Majestad o contra la imagen de Su Alteza. Nos sentimos fuertes, aunque  esto de volver a sacar lo de la anorexia es de lo que menos gracia me hace.

La delgadez de la Princesa es evidente, no hay más que contemplar una galería de fotos recientes, pero de ahí a señalar una patología hay un abismo que sólo cruzan mentes malvadas.

¿Cómo se van a pasar dos embarazos, con partos felices, padeciendo anorexia? Lo que hay que cuidar es no alejarse demasiado del Índice de Masa Corporal, y en eso estamos los dos. Porque a Mí no se me nota, pero también he bajado mis kilos con el matrimonio.

# domingo, 25 de noviembre de 2007 19:12

No puedo hacer campaña ni tener canal en YouTube

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Lo último que ha llegado a mis oídos sobre epítetos cruzados entre PSOE y PP, es que José Mª Aznar (¿está en campaña?) se ha referido a Zapatero, sin nombrarlo, como líder "blandito y light", mientras que Pepe Blanco ha tachado a Mariano Rajoy de "cenizo".

Si todo quedara ahí, pues bueno. Pero el ambiente está demasiado caldeado desde hace tiempo. Tanto, que si normalmente la Familia Real durante las campañas electorales extremamos la prudencia para no herir susceptibilidades, en los meses que se avecinan andaremos con pies de plomo.

Bajo el lema La mirada positiva el presidente Rodríguez Zapatero ha sido proclamado por su partido candidato para repetir como Jefe del Gobierno. Yo también soy candidato, pero a Jefe del Estado en un futuro ignoto pero sin rivales y sin posibilidad de promocionarme o montar una campaña donde exhiba mis excelencias y cualidades para futuro Rey.

Todo tiene sus pros y sus contras. El PSOE y el PP disponen de sus propios canales en YouTube donde cuelgan vídeos cada vez más peleones: los socialistas usan comparaciones y los populares efectismo y amenas bandas sonoras. ¿Y Yo no puedo tener también mis videos?

Hablaba el otro día con la Princesa de si sería adecuado que el Heredero se proyectara públicamente por medio de YouTube, buscando las capas jóvenes de la sociedad. La disquisición no salió de nuestras habitaciones: cualquiera plantea en la Casa abrir en YouTube un canal de la Corona española o del Príncipe, con la que está cayendo.

Aparte, claro, que empiezas a prodigarte en la Red y terminas apareciendo en encuestas.

A tenor de la aceptación que tiene la Monarquía ahora mismo saldría bien parado,  pero no me atrevería a salir en público si mi popularidad estuviera como la de los líderes políticos en el último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas.

A un 59,3% de los españoles Zapatero les inspira poca o ninguna confianza. Y ese porcentaje se dispara al 75,8% en el caso de Mariano Rajoy. No sé qué es peor: que te hagan una caricatura guarra en El jueves o que te incluyan en un sondeo del CIS

Desde el punto de vista institucional me resulta más preocupante que a la pregunta de esa  encuesta sobre qué partido le inspira más confianza o de cuál se siente más cercano, el 44,5% de los ciudadanos diga "ninguno".

Sin comentarios. Sobre todo por mi parte.

# miércoles, 21 de noviembre de 2007 14:33

El run-run de la abdicación me está mosqueando

Más de una vez he manifestado en este blog que cuando a mi Augusto Padre se le acumulan los problemas a veces se pone furioso, pero es más habitual que opte por fumarse un puro. Como ejemplo de lo que digo, ahí están las imágenes con Bill Clinton momentos antes de atacar unos huevos estrellados en Casa Lucio.

Pero no sé, no sé. Lo que ocurre últimamente en torno a la Corona tiene un tufillo diferente, y eso no se le escapa a Su Majestad, como recogí el otro día sobre el artículo del historiador.

Yendo al grano: no se trata de lo que algunos horterillas llaman el annus horribilis de mi Familia, sino del poso que ha dejado en la opinión pública el incidente de la Cumbre Iberoamericana como guinda de un pastel amasado desde hace meses.

A la Princesa, que no se le escapa una, le llama la atención que los mismos medios que el mes pasado descalificaron las peticiones de abdicación regia lanzadas por Jiménez Losantos en la COPE, ahora alberguen comentarios y editoriales que coinciden en el desgaste de la figura del Rey. Me refiero, sobre todo, a El País, aunque también ha publicado elogios.

Incluso analistas ajenos al tremendismo se preguntan si existe una operación en marcha, soterrada, para empujar a la abdicación de Su Majestad. Eso, unido a las opiniones críticas sobre el Por qué no te callas que menudean en la prensa nacional, llegando a calificar de agitador al Rey de España, están creando un caldo de cultivo que a mí, personalmente, no me hace fumarme un puro.

Se señala, incluso, que en enero próximo mi Augusto Padre se estrenará como septuagenario y Yo como cuarentón, para insinuar que sería buen momento para abdicar.

Está fuera de toda lógica que un suceso de semejante trascendencia tuviera lugar a dos meses de unas elecciones generales. Pero es que, además, ese hecho sucesorio no aparece en la agenda. A Mí por un lado me ilusiona, pero a la vez me produce mucho vértigo.

Tal como están las cosas, sería una locura que se retirara el Rey, única figura respetada por todos y que a todos une, dicen unos. Cuanto más tiempo tenga el Heredero para aprender del reinado de su Padre mejor le irá, mantienen otros. La abdicación debería ser ya, para evitar que el Heredero se estrene en ausencia de su progenitor y sin su carisma, aseguran los impacientes.

En esas disquisiciones no entro ni quiero escucharlas en Mi presencia. Dejemos que las cosas discurran por su cauce natural, aunque tanto run-run sobre la situación que atraviesa la Monarquía me inquieta. Y, lo que es peor, nada puedo hacer para detenerlo.

# domingo, 18 de noviembre de 2007 18:02

No recuerdo ninguna caricia de Franco

Este aniversario de la muerte de quien era Generalísimo de los Ejércitos, el no va más de la graduación militar, no me hace ni fu ni fa. Estoy atento al cariz de los altercados públicos, pero nada más. Me interesan más los sucesos políticos y matrimoniales en torno a la Familia Real que las manifestaciones franquistas.

(Por cierto, voy a pedir una colección de tonterías de uno y otro signo que se están publicando).

A la vuelta de Shanghai (me parecen fuera de lugar ciertas quejas atribuídas a Ágatha Ruiz de la Prada) la Princesa y Yo hemos comprobado lo revuelto que sigue el patio, con Hugo Chávez erre que erre. Por otro lado me ha agradado la publicación de esa portada de El Semanal donde aparezco con triunfadores de mi generación, ninguno con vivencias franquistas.

Los empresarios españoles con inversiones en Iberoamérica están más preocupados que prudentes, con un ministro Moratinos poco acertado en su último comentario sobre el incidente de la Cumbre. Veremos a ver si Chávez intenta provocar durante sus visitas de esta semana a París y Lisboa.

Dos cosas he leído que me inquietan por lo que pueda pasar. La primera, que el prestigioso historiador Santos Juliá deja caer que "Juan Carlos I... ya ha dado de sí todo lo que podía". La segunda, en otro orden de cosas, que menudean las crónicas que retratan al Duque de Lugo como víctima de la incomprensión y el trato injusto.

Firman esos artículos los mismos que buscan momentos de tensión en el acto inaugural de una exposición sobre Velázquez que hoy juntará a Sus Majestades con el marido de mi muy querida Hermana, al estar patrocinada por Wintertur.

Volviendo a lo que significa esta víspera del 20-N, apenas guardo recuerdos del general Francisco Franco, pues murió cuando yo tenía siete años y el día que estuvo más cerca de mí debió ser el de mi bautizo. Con esa edad la única manera de tratarle habría sido por la vía de reuniones familiares entre los Borbón y los Franco, pero no existían o al menos Yo no las conocí.

Ni siquiera conservo fotografías de los escasos momentos que estuve cerca de él. Solamente una tomada en la cubierta del yate Azor, el del Caudillo, junto a mi Augusta Madre y la esposa de Franco, Carmen Polo. Debió ser una visita en vacaciones de verano, ocasiones en las que me aburría soberanamente pues el Generalísimo apenas me dirigía la palabra y su mujer era muy seria, siempre con cara como de enfadada.

Al ser tan niño no me enteré de lo que fueron las relaciones del hoy Rey, entonces Príncipe de España, con "el del Pardo" como a veces se le denominaba furtivamente en casa. Mi Augusto Padre nunca me ha detallado sus sentimientos hacia quien le nombró sucesor a título de rey ni la huella que dejara en Él.

Pensándolo bien, lo mejor que puede hacer Su Majestad es no hablar ni recordar la figura de Franco, que representó lo opuesto a la actual Monarquía, pero a la vez fue quien hizo posible la restauración de la Monarquía. O sea, que me parece bien un respetuoso silencio que le evita el agradecimiento y le exime de la crítica.

¡Qué sensación más extraña! La Princesa y Yo promocionando en China las aceitunas, el jamón ibérico y el vino tinto, mientras de nuestra querida España no paran de llegarnos noticias desazonadoras.

Como me temía, mi querida Hermana mayor se ha convertido en pieza de presa de los reporteros del cotilleo. Ni el hecho de ser Infanta de España la libra del acoso -físico y verbal- tras el anuncio de su separación.

Pero no sólo, eso. Por lo visto, asesores e intermediarios de toda laya se ciernen sobre su marido, el Duque, con proposiciones deshonestas para que rompa su silencio y traicione la discreción a la que se debe.

Eso, en el frente familiar. Porque el frente político-institucional abierto tras el desencuentro con Hugo Chávez no decae. El presidente venezolano lo sigue avivando como parte de su campaña ante el próximo referéndum en Venezuela que le puede perpetuar en el poder.

Me siento confundido porque desde el Gobierno me llegan mensajes tranquilizadores sobre la crisis abierta en la Cumbre Iberoamericana, pero no se corresponden con la entrada en escena de Fidel Castro, ni con las nuevas peroratas antiespañolas del presidente venezolano o sus más recientes amenazas a las relaciones comerciales y diplomáticas entre ambos países.

Con todo lo que bulle en Madrid (imagino cómo estarán las cosas en Zarzuela), no me puedo quejar de que a nosotros nos haya tocado la China. Todos aquellos problemas son casi ridículos ante la inmensidad de presente y de futuro que se comprueba en este continente.

¡Estaba la Feria Alimentaria de Shanghai como para preocuparte de la última ocurrencia de Jaime Peñafiel o de las provocaciones del dirigente venezolano!

Me doy cuenta de que para los intereses españoles es muchísimo más importante abrir el mercado chino a nuestos productos más genuinos y exclusivos, los que hemos degustado en la Feria acompañados, entre otros, del prestigioso cocinero José Andrés, a quien no le faltan alumnos en Shanghai.

Si los chinos se aficionaran al pata negra, a las aceitunas aliñadas o al Ribera del Duero sería magnífico, pero habría que controlarlo para no quedarnos sin existencias. O aumentar nuestra oferta con otros productos típicos como los dulces navideños. Imagino el eslogan para estos últimos: La Princesa está para comérsela, en alusión a la figura en chocolate de mi Amada Esposa que ha elaborado una repostera de Córdoba.

 

No sé si es cosa de la Casa, de la Familia o de ambas a la vez, pero lo de las casualidades y las inoportunidades en mi vida no tiene enmienda. Tan contentos estábamos de que mientras juzgaban a los caricatos de El jueves la Princesa y Yo aterrizábamos en Shanghai, evitando revivir tan desagradable asunto, cuando salta la triste noticia sobre mi muy querida Hermana.

Al tomar el avión camino de China era conocedor de la decisión adoptada por los Duques de Lugo y su inminente anuncio. Pero como me ha señalado mi Amada Esposa, no parece muy acertado comunicar esa ruptura matrimonial, provisional y pacífica,  casi a la vez que la Audiencia Nacional acuerda la multa de 3.000 euros (más bien simbólica) sobre quienes representaron tan obscenamente una escena íntima del Heredero.

Pero en fin, así son las cosas y no me voy a quemar. Deseo que ahora a mi Hermana mayor, a sus hijos y a su marido no la maltraten en el comadreo rosa. Bastante ha sufrido la Duquesa con los avatares de la vida, entre ellos la isquemia de su marido con las secuelas correspondientes, lo que no le ha hecho perder su compostura ni abandonar sus obligaciones familiares e institucionales.

El lunes pasado, sin ir más lejos, acudió a su último compromiso oficial a un centro de hijos minusválidos de empleados de Iberia. El rostro y delgadez que muestra en las imágenes de aquella visita son bien elocuentes de su desazón interior.

Sabe Ella que cuenta, en primer término y sin ninguna duda, con el apoyo de nuestro Augusto Padre. Y del resto de una Familia Real a la que, por cierto, el Duque de Lugo sigue perteneciendo y manteniendo ese título mientras el vínculo conyugal no se rompa a los ojos de la ley.

Todos esperamos que haga honor a esa dignidad que le corresponde por matrimonio. Habrá de protegerse de quienes, bajo capa de sanas intenciones, se acerquen a él buscando información sobre la Familia Real o, dicho de otro modo, rompiendo la discreción de la que ha hecho gala en esos temas.

# domingo, 11 de noviembre de 2007 12:54

Porqué el Rey le echó un par de...`borbones´

Me ha resultado familiar esa cara de Su Majestad, mirada fija con una mano hacia adelante y labios estirados sobre mandíbula apretada. El gesto que compuso para acallar a Hugo Chávez -por cierto, sin conseguirlo- es el que recuerdo de Mi Augusto Padre en las escasas veces que lo he visto (o lo he padecido) con enfado superlativo.

Todo el mundo reconoce en Él al Borbón campechano y dicharachero -rasgos que a Mí no me adornan-, pero pocos habían comprobado que cuando hace falta también le echa un par de... borbones.

¿Es bueno o malo que las televisiones de todo el mundo repitan las imágenes del Rey de España abroncando a Chávez? A los ojos del pueblo español ese arranque de nobleza y valentía ha prestigiado su figura. Pero por lo que me han enseñado y lo que he consultado a asesores de la Casa, mejor que Su Majestad no vuelva a protagonizar otra situación parecida.

Por cierto, que no sé si lo ocurrido en la Cumbre habrá repercutido en el recital que Serrat y Sabina tenían programado el domingo en Caracas.

La Corona tiene una función de representación del Estado y de moderación entre poderes, esto último más en teoría que en la práctica. En la medida que el Monarca entre en debates o haga explícita su autoridad, se multiplica el peligro de desgaste de la Monarquía.

Con la información, digamos privilegiada, de que dispongo y sin vulnerar la confidencialidad de algunos detalles, el calentón de mi Augusto Padre en Santiago de Chile no fue repentino sino la gota que colmó este vaso:

  • - El primer día de la reunión el Rey accedió a un encuentro personal con Cristina Fernández de Kirchner al que llegó algo retrasado y la presidenta electa de Argentina, la que asegura que no se ha hecho cirugía estética, se permitió recriminar con una sonrisa su impuntualidad al que sí es Jefe del Estado español. ¡Ella, que con su marido el presidente dieron un plantón de 45 minutos a los Reyes como invitados a la Casa Rosada en Buenos Aires!  
  • - Hugo Chávez, que ha jugado sucio con Zapatero, deseoso de ser la estrella de la Cumbre vió entorpecido su propósito por los disturbios universitarios en su país saldados a tiros. Y más le escoció que el Presidente español no tuviera tiempo para una reunión personal con él como sí hizo con otros gobernantes que se lo plantearon antes.
  • - En la primera sesión de la Cumbre Iberoamericana el presidente de Venezuela despotricó del contenido de la reunión (la cohesión social) que con mucho interés y propuestas concretas había preparado España.
  • - En la segunda, llevado de su afán de notoriedad, arremetió contra las empresas españolas con inversiones en Venezuela y tachó de fascista a José María Aznar. A continuación el argentino Kirchner también se quejó de los inversores españoles.
  • - A mi Augusto Padre le desagradó que después de haber atendido al requerimiento que le hicieron hace un año los presidentes de Argentina y Uruguay para que conciliara en un contencioso fronterizo de ambos países, estos se mostraran igual de enfrentados.
  • - Con esos precedentes, cuando el segundo día Hugo Chávez interrumpió reiteradamente a Zapatero para acusar, sin venir a cuento, nuevamente de fascista a Aznar, es cuando estalló Su Majestad con el "¿Por qué no te callas?".
  • - Minutos después el presidente nicaragüense Daniel Ortega, un revolucionario amigo del arzobispo de Managua, algo nervioso y torpón lanzó horribles acusaciones contra nuestras empresas y nuestros diplomáticos. Ahí fue cuando el Rey de España sintió que le metían el dedo en el ojo a todos los españoles, se levantó y se fue. Dando ejemplo además, y a propósito del comportamiento de Aznar con la Corona, de que lo valiente no quita lo cortés.

A cuenta de esto no paro de dar vueltas a dos cosas.

Una que he escuchado a un asesor: si el presidente Zapatero hubiera estado más firme ante un Chávez que no le respetaba su turno de palabra, no hubiera sido necesario que el Rey acudiera a sofocar el fuego que el jefe el Gobierno no sabía apagar.

Y otra, que si Su Majestad está siendo elogiado como en pocas ocasiones, ¿como Heredero tendré que actuar de la misma forma en situaciones parecidas?

# jueves, 08 de noviembre de 2007 10:32

Un virus muy oportuno ataca a la Reina

Por primera vez en diecisiete años, Su Majestad la Reina no asistirá a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que este fin de semana tiene lugar en Santiago de Chile. El asunto no es baladí, pues obliga a no pocos cambios en la organización protocolaria de esa magna reunión.

Sobre el motivo de semejante ausencia me remito a la versión oficial que ha dado la Casa: una indisposición por afección gripal que le impide realizar el viaje. Bendita gripe, pienso Yo, conocedor del alto sentido de la responsabilidad de mi Augusta Madre pero también de sus preferencias vitales.

Con 69 años recién cumplidos, Su Majestad actúa ejemplarmente como consorte, como madre y como esposa del Jefe el Estado. Es mucho lo que ha recibido y lo que ha disfrutado, pero también lo que ha cedido y lo que ha soportado. Y no entraré en detalles.

En todas las cumbres iberoamericanas, instituidas por mi Augusto Padre en 1991 para cohesionar la comunidad iberoamericana, la Reina ha jugado un papel destacado con las esposas de los mandatarios, entre las que hay de todo pero predominan los estilos y los gustos propios de las damas de América del Sur y Central.

La Reina, con educación germánica y aficiones orientalistas, tiene no obstante savoir faire para alternar con la exuberante esposa de Hugo Chávez o con la notoria Cristina Fernández de Kirchner, a la que ya no es adecuado referirse por el apelativo popular de Lady Botox en atención a su condición de presidenta electa. Pero si un virus providencial le evita confraternizar por una vez con tan ilustres señoras, bendito sea Dios.

Por lo demás, esperemos que el desarrollo de la Cumbre sea feliz, pues aunque faltará el presidente de México por vez primera se reunirán junto al Rey de España gobernantes populistas como Chávez, Morales, Correa y Ortega quienes, a la vez, acudirán a una reunión paralela de los llamados países revolucionarios.

En situaciones así mi Augusto Padre se bandea bien sacando mano izquierda. Veremos a ver cómo lo hacen el presidente Rodríguez Zapatero, el ministro Moratinos y la secretaria de Estado Trinidad Jiménez. Todos ellos "ilustres invitados que serán trasladados en cápsulas presidenciales hasta los respectivos hoteles oficiales", según advierte el Gobierno chileno.

# miércoles, 07 de noviembre de 2007 12:02

José María Aznar nos ningunea al Rey y a Mí

Ha resultado muy bien, con ligeras variaciones sobre lo previsto, el viaje de Sus Majestades a Ceuta y Melilla, incluídas las protestas marroquíes y las sandeces de los independentistas de ERC que parece mentira estén gobernando en Cataluña y soporten parlamentariamente al Gobierno de la nación.

No quiero perder la oportunidad de dejar claro que la Princesa y Yo no hemos estado de brazos cruzados estos días. A veces lo parece por el poco caso que prestan los medios de comunicación a nuestras actividades. Y porque en la Casa siempre cuidan de que, como Príncipes, no tengamos más protagonismo que los Reyes.

Bueno, a lo que voy es a resaltar que mi esposa, la Princesa, además de acompañarme a un acto importante en Valladolid con la patronal de Castilla y León, por vez primera ha presidido la cena del Club Stela, integrado por la Fundación Síndrome de Down e importantes empresarios.

Allí mi Amada Esposa, cada vez más radiante, pronunció el primer discurso público redactado a su gusto, aunque sin salirse del protocolo. De su atenta lectura, sobre todo al comienzo y al final, se comprrueba la frescura que quiere imprimir a sus comparecencias.

Decía que nuestro trabajo muchas veces pasa desapercibido y eso lo puedo entender aunque no me agrade. Pero lo que me parece muy fuerte es la última jugada de José María Aznar respecto a la Monarquía.

Resulta que el ex presidente ha publicado un libro de reflexiones sobre los problemas actuales de España y los retos futuros, titulado Cartas a un joven español. Pues bien, en la multitud de entrevistas que está concediendo por este motivo no para de hablar de la situación política española... y ni una sola mención a la Corona.

Como no he leído el libro completo no me atrevo a asegurar que el señor Aznar ningunea a la Monarquía en sus páginas, pero sí que lo está haciendo en sus apariciones públicas, como demuestra el vídeo de una extensa entrevista que le han hecho en la TV de Jiménez Losantos.

 ¿Cómo puede hablar de la nación y del estado a la juventud española sin referirse a mi Augusto Padre o a Mí como Heredero? Ya me adivirtieron hace tiempo sobre los aires de grandeza del expresidente y las pretensiones de su empresa Famaztella, acrónimo de "Familia Aznar Botella". Así se llama, no es una broma.

A quienes dicen que no doy un palo al agua, que los miembros de la dinastía reinante somos parásitos del erario público, quisiera Yo verles dentro un problema como la visita de Sus Majestades a Ceuta y Melilla.

La tensión previa al viaje me ha tocado conocerla de primera mano como Heredero. En situaciones como ésta aprendo mucho más que en un máster sobre relaciones internacionales, lástima que en los preparativos que he vivido junto al Rey no me acompañara mi Amada Esposa, pero eran asuntos de Jefatura del Estado en los que se han barajado cuestiones de alta política, incluso militares.

No debo revelar cómo se ha fraguado el viaje ni cómo se han evaluado sus riesgos, pero es menos dramático de lo que parece y casi nada es casual, ni siquiera su doble coincidencia:

     - Con el 32 aniversario de la Marcha Verde de 350.000 marroquíes lanzados por el entonces monarca alauita contra el Sahara español, aprovechando la debilidad de un Gobierno que tenía a Franco agonizando.

     - Con el 50 aniversario de la entrada en combate de nuestro Ejército contra el marroquí en la Guerra de Ifni, en defensa de nuestros territorios en Ifni y Sahara Occidental.

Lo que no estaba previsto, y para mí resultó una noticia incómoda que nos sorprendió inaugurando el Instituto Cervantes en Marrakech, es que la semana pasada el juez Baltasar Garzón abriera investigación judicial sobre trece altos cargos de Marruecos por presunto delito de genocidio contra independentistas saharauis.

La inoportunidad de este magistrado, cuya valentía corre pareja a su afán de notoriedad, no ha podido ser mayor. Pero cuando dictó el auto el viaje ya estaba preparado, sólo a falta de anunciarlo, y mi Augusto Padre no ha querido dar marcha atrás por dos razones.

Una, que la decisión de la visita corresponde al Gobierno y no al capricho del Rey. Otra, que demasiados paños calientes ha aplicado la Corona española a la alauita durante décadas como para que Su Majestad no pise ese suelo español a los 32 años de ocupar la Jefatura del Estado.

En definitiva, a la metedura de gamba de Garzón se suman las ganas de los nacionalistas marroquíes de echar los pies por alto. La verdad es que uno de los investigados por el juez de la Audiencia Nacional es nada menos que el general Housni Ben Sliman, máximo responsable de la Gendarmería y a quien, como se aprecia en la fotografía, Mohamed VI profesa más respeto que aprecio.

Durante estos días en la Casa he oído algún lamento sobre el aguafiestas de Garzón, que debería medir sus actuaciones judiciales fuera de nuestras fronteras antes de meter al país en un jardín como en el que nos ha metido.

La iniciativa del magistrado, además, deja en evidencia al Gobierno de Rodríguez Zapatero: el general ahora investigado por genocidio fue condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica en enero de 2005, con motivo de la visita oficial de los Reyes a Marruecos.

Me tiene instruido mi Augusto Padre en que estos problemas los resuelvan los gobiernos, limitándose los reyes a crear buen ambiente. Por eso, según me ha contado estos días, Él nunca vio con buenos ojos la propuesta que hizo hace más de veinte años el entonces rey Hassan II de un Pacto de las Tres Coronas entre Londres, Madrid y Rabat. A saber: que Su Graciosa Majestad más los monarcas español y marroquí sellaran un acuerdo para devolver Gibraltar a España y Ceuta y Melilla a Marruecos. 

No solamente se cuecen habas en la Monarquía española. También en el Gobierno de Rodríguez Zapatero, y en el mismo PSOE, tienen marrones que disimular y tempestades que capear. Y no me refiero a los desastres ferroviarios en Barcelona.

A la Princesa y a Mí, también a mis Augustos Padres, no se nos han escapado las diferentes sensibilidades, como se dice ahora, en el partido gubernamental a la hora de valorar los arreones que ha sufrido la Corona durante las últimas semanas y a la hora de justificar la Ley de la Memoria Histórica.

El mejor ejemplo de esas diferencias está en Rodríguez Zapatero y Felipe González.

Sabiendo que no es lo mismo la quema de retratos regios por exaltados catalanes que las descalificaciones de Su Majestad en la emisora de los obispos, todo lo que se le ocurrió comentar al Presidente del Gobierno a este respecto es que eran asuntos tan ligeros como un resfriado.

Ha tenido que reaparecer el ex Presidente González, por el aniversario de su primera victoria electoral, para advertir que la Monarquía es pieza esencial del pacto constituyente de nuestra democracia. Y que si se permite que algunos la socaven, puede venirse abajo nuestro régimen constitucional.

Eso lo podía haber dicho el señor Zapatero, pero como dice mi Augusto Padre es un poco blando a la hora de poner las cosas en su sitio.

El mismo Felipe González, en disonancia con el Jefe del Ejecutivo, ha dicho que para homenajear a los perdedores de la Guerra Civil no era necesaria una ley como la de la Memoria Histórica (que, dicho sea de paso, puede ser excusa para desacreditar a la Monarquía), sabiendo que su preámbulo lo ha redactado el mismísimo presidente Zapatero.

Y un detalle. Todos los medios destacaron las palabras de Su Majestad presentando el nuevo Prado como "orgullo de la nación española". El Presidente del Gobierno, en su discurso, hizo un elogio semejante pero con otro lenguaje. Fue incapaz de usar el término nación, quedándose en lo de "pueblo español", que está bien pero no responde a un concepto de ciencia política o jurídica.