Por primera vez en diecisiete años, Su Majestad la Reina no asistirá a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que este fin de semana tiene lugar en Santiago de Chile. El asunto no es baladí, pues obliga a no pocos cambios en la organización protocolaria de esa magna reunión.
Sobre el motivo de semejante ausencia me remito a la versión oficial que ha dado la Casa: una indisposición por afección gripal que le impide realizar el viaje. Bendita gripe, pienso Yo, conocedor del alto sentido de la responsabilidad de mi Augusta Madre pero también de sus preferencias vitales.
Con 69 años recién cumplidos, Su Majestad actúa ejemplarmente como consorte, como madre y como esposa del Jefe el Estado. Es mucho lo que ha recibido y lo que ha disfrutado, pero también lo que ha cedido y lo que ha soportado. Y no entraré en detalles.
En todas las cumbres iberoamericanas, instituidas por mi Augusto Padre en 1991 para cohesionar la comunidad iberoamericana, la Reina ha jugado un papel destacado con las esposas de los mandatarios, entre las que hay de todo pero predominan los estilos y los gustos propios de las damas de América del Sur y Central.
La Reina, con educación germánica y aficiones orientalistas, tiene no obstante savoir faire para alternar con la exuberante esposa de Hugo Chávez o con la notoria Cristina Fernández de Kirchner, a la que ya no es adecuado referirse por el apelativo popular de Lady Botox en atención a su condición de presidenta electa. Pero si un virus providencial le evita confraternizar por una vez con tan ilustres señoras, bendito sea Dios.
Por lo demás, esperemos que el desarrollo de la Cumbre sea feliz, pues aunque faltará el presidente de México por vez primera se reunirán junto al Rey de España gobernantes populistas como Chávez, Morales, Correa y Ortega quienes, a la vez, acudirán a una reunión paralela de los llamados países revolucionarios.
En situaciones así mi Augusto Padre se bandea bien sacando mano izquierda. Veremos a ver cómo lo hacen el presidente Rodríguez Zapatero, el ministro Moratinos y la secretaria de Estado Trinidad Jiménez. Todos ellos "ilustres invitados que serán trasladados en cápsulas presidenciales hasta los respectivos hoteles oficiales", según advierte el Gobierno chileno.