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Artículos - diciembre 2007

Tal desasosiego me han causado algunos mensajes de la concentración en Madrid a favor de la familia cristiana que, sumados a la apoteosis separatista vivida en Bilbao con el amistoso futbolístico entre País Vasco y Cataluña, a punto han estado de amargarme la despedida de 2007. Un año, por otra parte, del que no guardaré el mejor recuerdo.

Menos mal que el día de Nochevieja, con gran sentido de la oportunidad, Su Majestad ha girado la visita sorpresa a las tropas españolas en Afganistán. Un buen golpe de imagen, sí señor, sobre el que mi Amada Esposa me ha hecho la siguiente observación:

Ese viaje, como es lógico, estaba organizado de acuerdo con el presidente del Gobierno y el ministro de Defensa. Entonces... ¿a qué viene que durante la corta estancia de mi Augusto Padre en la base de Herat recibiera una llamada telefónica de Rodríguez Zapatero para comentar el transcurso del acto?

Esa llamadita, muy divulgada desde Moncloa, se convirtió en uno de los datos más relevantes de la visita. Los bienpensantes dirán que ha sido un mero gesto protocolario. Los malpensantes señalarán que a Zapatero se le notan sus ganas de chupar rueda, como vulgarmente se dice, del gran protagonismo y prestigio que el Rey luce en estos momentos.

Volviendo a los asuntos menos agradables que comentaba al principio, las gravísimas admoniciones de la jerarquía eclesiática contra el poder político han tenido un efecto sorprendente, al menos para mi.

Y es que el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, en su airada réplica al Episcopado por sus tremendas acusaciones al Gobierno ha confesado ser cristiano pero tener ganas de borrarse de esa Iglesia.

A tenor de los vídeos y las crónicas sobre la concentración católica del domingo, se aprecian serias diferencias entre los mensajes del Papa o del presidente de la Conferencia Episcopal, con las encendidas palabras de otros intervinientes.

Como el cardenal Rouco afirmando que nuestras leyes se alejan de los derechos humanos, las advertencias del cardenal García Gasco sobre la disolución de la democracia o las amenazas contra la familia, a cual más inicua, advertidas por el cardenal Cañizares o el líder espiritual Kiko Argüello.

"¡Cómo están cambiando las cosas!, ha dicho Su Majestad. Ahora salen encuestas sobre Reyes y Príncipes tratándonos como a políticos o futbolistas".

Esas han sido sus palabras al enseñarle la encuesta que ha hecho Terra sobre la Familia Real y que ese portal ha tenido la gentileza de mostrármela antes de su publicación. Pienso lo mismo que mi Augusto Padre, pero voy más allá y me entra cierto vértigo al pensar que lo que nos espera en el futuro a la Princesa y a Mí es un permanente juicio popular sobre nuestra conducta.

Eso no me lo enseñaron en mi larga preparación para Heredero, pero qué le vamos a hacer. Ya no me queda derecho ni a asustarme, además dispongo de la compañía, apoyo y cariño de mi Amada Esposa que tanta seguridad me está aportando.

Reconozco que esa encuesta, tanto por la variedad de preguntas como por la intención que se adivina en algunas de ellas, arroja resultados que estimulan cierta morbosidad sobre la Familia Real. Pero a la vez reconozco que, en líneas generales, la Corona sale muy bien parada.

Me he fijado en las respuestas del sector más joven de la muestra por ser indicativo de lo que me espera. Se nota que la Monarquía es menos popular en los menores de 35 años, siempre en porcentajes mínimos, los mismos que consideran que a España no le ha beneficiado el incidente del ¿Por qué no te callas? aunque, paradójicamente, la inmensa mayoría de ese sector estima que el Rey acertó en su respuesta a Hugo Chávez.

Tomo nota, no sin cierta sorpresa, que sean los más jóvenes los que en mayor proporción estiman justas las multas a los autores de la caricatura de El jueves, y que se sumen a la opinión ampliamente mayoritaria que encuentra en los Borbón reinantes en España cualidades superiores a los Windsor del Reino Unido.

He de confesar, con honestidad y sin rubor, que mayor ha sido mi asombro (y muy gratificante) al comprobar lo bien parada que sale en esta encuesta la figura del Heredero.

No me inquieta que un 71% de la población conteste con un No rotundo a una posible abdicación, pues dicha negativa no equivale a desconfianza hacia Mi Persona. La prueba es que a continuación -y ese es el mejor regalo navideño que podía recibir- el 66,2% de los españoles considera que cuando me toque reinar gozaré de igual prestigio que mi Augusto Padre.

Si a ese dato se añade que mi Amada Esposa, en su papel de Princesa, es considerada discreta por el 55% de los encuestados y perfecta por el 27%, la satisfacción es aún mayor, pues significa que ha superado con creces la prueba de sus primeros años como Princesa y como esposa del Heredero.

# lunes, 24 de diciembre de 2007 16:58

Lo que Su Majestad se calla y lo que dice

Por expreso deseo de mi Augusto Padre, desde hace años asisto al proceso de elaboración del mensaje navideño de Su Majestad. No es obra personal suya ni de los altos responsables de la Casa, sino fruto del acuerdo alcanzado sobre unas líneas maestras decididas de común acuerdo entre la Presidencia del Gobierno y la Casa del Rey.

Por razones de agenda en esta ocasión no he asistido a todas las reuniones preparatorias pero conozco lo sustancial de las intenciones. Por eso, igual que con el de diciembre de 2006, estoy en condiciones de comparar el contenido exacto del mensaje con los pensamientos y sentimientos de Su Majestad.

Como no puede dar rienda suelta a lo que lleva por dentro -sería un gravísimo error institucional-, me permito señalar qué es lo más importante de lo que mi Augusto Padre se ha callado.

Mucho le ha afectado este año, y le inquietan sus consecuencias futuras, el resultado final del Estatuto de Cataluña, con referéndum, nuevas elecciones y recursos pendientes en el Tribunal Constitucional. Sé que lamenta la llamada desafección hacia España del viejo Principado de Cataluña, pero nada ha dicho. De forma paralela es consciente de la amenaza de ciertas derivas nacionalistas en el País Vasco.

También le alarman esas iniciativas legislativas o políticas que parecen restar valor a la Transición y que, sobre todo, tanto encrespan el debate político marcando demasiadas diferencias entre los españoles. Al lado de esas cuestiones, con la quema de retratos o las dichosas caricaturas, se fuma un puro.

Por esos y otros problemas que el Rey siente pero los calla, se entiende que en el discurso utilice recursos más sutiles y a veces haya que leer entre líneas del mensaje, cosa que Yo me evito por ser testigo de su elaboración.

Pues bien, la respuesta regia a aquellas preocupaciones se encuentra en un dato que no es casual: en las palabras de Su Majestad con motivo de la Nochebuena hay nada menos que 19 alusiones a la unidad de España y de los españoles, ya sea con ese término o los de cohesión, integración o consenso, reclamando expresamente una "cultura de la unidad".

Más no puede decir,incluida la sutil desautorización en la parte final a quienes hablan de abdicación, prometiendo su entrega total. En el mensaje de este año ha enumerado cantidad de problemas concretos como nunca había hecho -precio de la vivienda, calidad de la enseñanza, maltrato a mujeres, etc-. En mi opinión demasiados, porque el resultado final no ha sido un discurso fluido.

Por lo demás, no seré Yo quien valore la puesta en escena de este mensaje anual, que da pie a tantas críticas y análisis como ocurrió con el del año pasado, cuyo vídeo reproduzco aquí para comparar.

# jueves, 20 de diciembre de 2007 16:44

Así estamos retratados para la posteridad

Espero que la semana próxima, metidos de lleno en las fiestas navideñas, pueda descansar del ritmo frenético de estos últimos días. Y espero también, aunque no estoy seguro por retrasos de última hora, contemplar en los próximos días el primer retrato oficial de la Princesa y Yo colgado en una pared de nuestro Pabellón del Príncipe.

Tengo dudas junto a la ilusión porque no es fácil que se den todas las condiciones necesarias para la realización de una obra de ese tipo. Y eso que su autor, Ricardo Sanz, que ya nos pintó a mi Augusta Madre y a Mí, tiene mucho oficio, muchos recursos y buenas dosis de paciencia.

Cuando hablo de condiciones me refiero a buscar en las agendas los momentos para posar (no podía hacerse durante el embarazo de mi Amada Esposa) y con el ambiente idóneo.

Por ejemplo, buscamos un día de octubre que teníamos banquete oficial para posar con trajes de gala, tal como aparecemos en la foto que acompaña estas líneas. La Princesa, con un dos piezas en tonos rojo y granate y la misma diadema que lució en nuestra boda, y en mi caso con el Toison de Oro y la banda de Carlos III..

Dicen por ahí que un buen retrato de Sanz, brillante pintor vasco muy cotizado en los círculos sociales puede superar los 50.000 euros, sobre todo en casos como éste que el lienzo pasa de los dos metros de altura. Pero, claro, también hay que tener en cuenta que es casi una obligación institucional que exista un retrato oficial de los Príncipes de Asturias.

Se trata de un artista con un estilo muy personal en los paisajes, cuyo uso de la luz recuerda a Zuloaga y que, como se aprecia en sus retratos, destaca lo más bello de las personas, llegando a mejorar la realidad. Habituado a trabajar el costumbrismo, el tipismo y el paisajismo, es muy estimado por sus retratos, ya sean convencionales o desnudos.

Llegue o no a tiempo ese cuadro para disfrutarlo estos días, procuraremos pasarlos con tranquilidad y alegría, no exentas de emoción, las mismas que deseo a los seguidores de este blog, acompañando mis mejores deseos con el original villancinco napolitano Chichilichi, una villanella que data del siglo XV.

Se trata de una original y elegante felicitación de Navidad que he recibido del analista económico Manuel Portela, cuya agenda de prensa digital resulta muy útil para interpretar la actualidad. Quizás el título de este villancico laico podría traducirse como Kikirikí, pero no estoy seguro al estar interpretado por la Capella de'i Turchino en napolitano antiguo.

¡Qué mentira es eso que se define vulgarmente como vivir a cuerpo de rey! Ni de rey, ni de príncipe. En este año que toca a su fin he tenido grandes satisfacciones, como el nacimiento de nuestra segunda Hija, pero en menor proporción que los disgustos si hago el repaso mes a mes:

Se estrena el año sobre las cenizas del atentado en Barajas. Enero conoce un envenenamiento del clima político que Su Majestad acusa en su ánimo. Y primera pildorita del periódico digital de Jiménez Losantos: un artículo de Semprún Maura titulado Delenda est Monarchia?

Nunca olvidaremos el fatídico febrero en el que muere la hermana de mi Amada Esposa en dramáticas circunstancias. Algunos hurgan en la morbosidad, especulando sobre las cinco cartas que dejó escritas. Me quedo con la entereza de la Princesa ante la prensa en el funeral.

Más crispación. En la inauguración del monumento por el 11 de Marzo se oyen abucheos a Zapatero y un ¡Viva la República! que, sin venir a cuento, suelta una diputada de IU. Los cotillas de la prensa y TV arrecian en sus maledicencias sobre nuestra Hija mayor por sus escasas apariciones públicas.

El senador Iñaki Anasagasti multiplica sus críticas a la Monarquía, única manera de que se hable de él. Tras un difícil embarazo de la Princesa, termina abril con el nacimiento de la que ya es Infanta bebé. Gran alegría incrementada por la simpatía ante las cámaras de la Infanta niña.

Abundan los rumores sobre una mala relación de Su Majestad con la Princesa, avivados por un libro de torpe factura titulado Secretos y mentiras de la Familia Real. El Partido Comunista de España lanza en el mes de mayo el Movimiento por la Tercera República.

Revuelo entre los comentaristas porque la Princesa, que no se ha dejado ver desde el parto, asiste a una cena privada en honor del monarca saudí y una agencia de su país difunde una foto del acto. Casi nadie se entera que la Reina acude a primeros de junio a la reunión secreta del Club Bilderberg.

Recién llegado a Palma a mediados de julio, salta el escándalo de la caricatura de El Jueves. Escandaloso por el desafortunado secuestro judicial que dio a tan obsceno dibujo dimensión y notoriedad internacionales, convirtiéndonos en motivo de burla por los cinco continentes.

Dos fotografías para la Historia en pleno agosto. La robada a la Princesa en bikini junto a la Reina y la de mis Augustos Padres besándose. Menos mal. Pero los palos no cejan: el prestigioso The Times asegura en un reportaje que el Rey pierde el apoyo de los españoles.

Fuego abierto contra la Corona. Empieza septiembre con un libro de Luis Herrero donde pone en boca de Suárez feas censuras a Su Majestad más un vídeo antimonárquico y continúa con la quema de retratos de mi Agusto Padre a manos de separatistas catalanes y bajo el grito "Al Borbón, pim-pam-pum".

Siguen quemando fotografías y siguen Jiménez Losantos y Herrero con sus monsergas. El primero, en la COPE, pide la abdicación de mi Augusto Padre y Esperanza Aguirre intercede por él ante el mismísimo Rey en un almuerzo oficial en el mes de octubre.

Arranca noviembre con la popular visita regia a Ceuta y Melilla, seguida del histórico Por qué no te callas en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile, cuyos ecos ni siquiera tapó la noticia de la separación de la Duquesa de Lugo. Ni el desagradable comentario público de Paco Rabanne sobre la anorexia de la Princesa.

Termina el año mejor de como empezó, al menos en la primera parte de diciembre. Día grande el del nombramiento de la Princesa como Hija Adoptiva de Ribadesella. Me mantengo en mi sitio al coincidir con Hugo Chávez en Buenos Aires y... a Peñafiel vuelve a salirle el tiro por la culata a propósito de unas declaraciones de Eva Sannum carentes del veneno que él anunciaba.

Espero que al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Zaragoza creo que se llama, no se le ocurra perseguir el christma de El jueves como con tan poca fortuna secuestró la revista. Ese remedo de felicitación navideña, cargada de mofa, hay que agradecerlo al celo fiscal y judicial que, creyendo ampararnos, multiplicó por mil la obscena caricatura.

Sé que, como Heredero, estoy expuesto a permanente observación y he de encajar con estoicismo las críticas y algunos chistes (no todos), pero toda prudencia es poca. Sobre todo en el ámbito familiar, de la familia de sangre y de la familia política.

Reconozco la discreción con la que, en general, se conducen los parientes de la Princesa. Al ser así, cualquier excepción resulta muy llamativa y da lugar a situaciones en las que me desenvuelvo con cierta incomodidad.

Dos excepciones se han juntado en los últimos días. La primera, poco conocida, han sido unos comentarios de la abuela paterna de mi Amada Esposa en el homenaje de Ribadesella a su nieta, que llegaron a oídos de periodistas: "Está muy, muy guapa -dijo- pero muy delgada. Va a haber que inflarla".

La segunda, ya reincidente tras su aparición en Elle, es un reportaje que el Hola! de esta semana dedica a la tía decoradora/diseñadora de la Princesa. Al contenido no tengo nada que objetar, es más, ni siquiera alude a su parentesco con mi Amada Esposa.

Dos cosas me llaman la atención de la entrevista (miniproducción con peluquería y maquillaje de Llongueras). Una, que la entrevistada se define como "Antoñita la fantástica". Y otra, esa frase recogida en el titular: "La elegancia de los Ortiz se la debemos a mi padre, que tenía una elegencia natural".

Pero no entiendo que después de tanta escrupulosidad para que la revista no cite su parentesco con la Princesa, cuando en un programa rosa/amarillo de TV hablaban de esa entrevista, la tía decoradora/diseñadora entrara en directo mediante llamada telefónica para... hablar más de sí misma. Cuando me enteré me pareció que semejante intervención pública fue una iniciativa muy arriesgada.

Parece que esto de la moda nos persigue últimamente. Durante mi reciente visita a Argentina me enteré de que allí existe una marca de ropa femenina que se llama Princesa de Asturias. Así, con dos narices y sin royalties.

Cuando se lo dije a mi Amada Esposa, enseguida hizo sus indagaciones hasta dar con la web que promociona y comercializa esa ropa para jovencitas que no está mal, pero corrientita, corrientita, por no decir algo vulgar.

¿Y qué hacemos? Consultaré en la Casa pero me temo que la denominación Princesa de Asturias no puede tener la protección de marca registrada.

Pero menos gracia le ha hecho comprobar, por la prensa, que la mismísima presidenta Cristina Fernández de Kirchner lució en su toma de posesión un vestido literalmente copiado del que llevó la Princesa en el bautizo de nuestra Infanta bebé.

# martes, 11 de diciembre de 2007 15:44

Eva Sannum no ha roto ningún silencio morboso

"Hace poco recibí una oferta de una televisión española. Me ofrecían 48.000 euros por hablar. Me parecía una cantidad importante, pero no estoy dispuesta a darles la información que ellos quieren, de modo que mi contestación fue un no rotundo".

Esas son palabras reales de la señorita Eva Sannum, que ponen a las claras la suciedad, la falta de escrúpulos de ciertas agencias y productoras televisivas que presumen de exclusivas basadas en el atropello a la intimidad de las personas. De cualquiera. También la del Heredero de la Corona.

Se cumplen ahora seis años de aquella tarde de diciembre de 2001 en la que, en torno a un café, comuniqué a un grupo de periodistas el fin de una relación sentimental. Sé que la semana pasada esa antigua amiga, cuya discreción la ennoblece, ha hablado en la televisión de su país sobre el acoso de la prensa sensacionalista.

No dispongo de la versión íntegra y fiable de aquella intervención televisiva, pues ocurrió en medio del largo puente donde estuvimos ocupados con el homenaje de Ribadesella y las honras fúnebres de los guardias civiles asesinados y a continuación viajé a Argentina. Además ella habló en noruego, que no lo traduce cualquiera.

Lo que sí me consta es que lo que un programa de cotilleo de Tele 5 anunció como manifestaciones de la "antigua novia del Príncipe sobre la Casa Real" (se referirían a la Casa del Rey), con el llamativo título de que Eva Sannum rompe su silencio, resultó un fiasco por su falsedad.

El video-resumen del programa de la TV noruega contiene el recuerdo dramático que guarda la señorita Sannum sobre los chantajes y amenazas por parte de reporteros del corazón que sufrieron ella y su familia. Lo siento por el señor Peñafiel, empeñado en ver lo que no hay (por cierto, que ha contestado a su compañera Carmen Rigalt*).

Todos las tremendas acusaciones que algunos cotillas adivinaban en aquellas declaraciones se reducen a que Eva Sannum, al parecer, señala que rechazó la sugerencia de la Casa del Rey de que ella comunicara de manera pública e informal el final de nuestra relación.

Bueno: no falta a la verdad, pero tampoco voy a colaborar a remover un pasado que a nada positivo conduce. Aquello terminó como tantas historias humanas, el último trago no resultó especialmente dulce como bien recordará el entonces Jefe de la Casa, Fernando Almansa, y los protagonistas de aquella historia nos hemos conducido por el respeto mutuo.

"Ahora, echando la mirada atrás, parece que no se me aceptaba", dice la joven que hizo correr tantos ríos de tinta en España. Esa es una confesión personal, pero de su boca no ha salido el nombre de ninguna persona ni de ninguna institución. Lo dicho: Eva Sannum no ha roto su silencio.

(* Peñafiel a Rigalt: "Eres de esas personas que poco importa lo que odies con tal de odiar a alguien (...) somos compañeros pero nunca amigos. Entiendo que hay días (...) que no se encuentran temas para llenar la columna. ¿No tenías nada mejor que yo? ¿Por qué no te esfuerzas, guapa, y me dejas en paz? También a los caballos, al pasado, al presente y a la madre que me parió). 

Me desagrada que todo el mundo espere mi probable encuentro y saludo con Hugo Chávez en Buenos Aires como si fuera un espectáculo o Yo tuviera que protagonizar una segunda edición del Por qué no te callas. Nada de eso. Al Rey lo que es del Rey y a Dios lo que es de Dios.

Esa coincidencia en la toma de posesión de Cristina Fernández como Presidenta de la República Argentina, no era para mí un reto que me hiciera temblar las piernas. Son ya 45 las ceremonias similares que me he chupado por toda Iberoamérica, y con los servicios de la Casa tenía previstas las posibles situaciones que podría provocar Chávez y mi prudente y firme reacción en cada una de ellas.

Esos preparativos perdieron valor con la desafortunada insinuación de nuestro ministro Moratinos de que Yo sería portador de un mensaje de Su Majestad para el gobernante venezolano.

De eso nada. Como Heredero represento a mi Augusto Padre y al Reino de España ante Argentina; nada tengo que decir al presidente de Venezuela salvo saludarle si surge la ocasión.

Los de protocolo de la Casa Rosada han cuidado de evitar encuentros embarazosos. Tanto en la cena de gala del domingo como en la ceremonia institucional del lunes, al señor Chávez le corresponden mesa y palco, respectivamente, alejados de mi ubicación.

En mis viajes a este tipo de ceremonias he conocido de todo, incluido el tumulto en la toma de posesión del mexicano Felipe Calderón, donde no hubo bofetadas de milagro. O el retraso de hora y media con el que se presentó precisamente Hugo Chávez en la asunción del nicaragüense Daniel Ortega, quien retrasó el acto hasta la llegada de su amigo bolivariano.

Lo de Argentina tampoco es un acto rutinario. Me cuidaré muy mucho de mostrar mi extrañeza por el destino político de los argentinos, aferrados al peronismo o justicialismo y necesitados de repetir el viejo populismo de Evita Perón, en cierto modo reencarnado en la esposa de otro presidente, Cristina Fernández de Kirchner.

(Es curioso eso de llegar a la más alta magistratura de la Nación por vía conyugal, aunque en las Monarquías lo hacemos por vía filial).

De la inconfundible Cristina Fernández, apodada por sus rivales Lady Botox lo que no quita para que ella niegue enérgicamente su paso por el quirófano, tengo escasas referencias salvo dos visitas fugaces a Madrid.

Me dicen que es más reconfortante conversar con ella sobre tangos que abordar cuestiones de cierta enjundia política o económica. Lo tendré en cuenta para la reunión que mantendremos el martes.

Tengo previsto abrir conversación señalando que el bastón de mando con empuñadura de oro y plata que recibe como Presidenta está fabricado por el mismo orfebre autor del regalo de boda que recibimos del Gobierno argentino, un artesano que ha trabajado para Felipe González, Lady Di, Serrat y Antonio Banderas, entre otros.

Y como está claro que la señora Fernández quiere lucir su vena popular, de venir al caso me daré por enterado de su primera medida antes de tomar posesión: estas navidades no subirán los precios de la canasta navideña, que podrán adquirir los argentinos por unos 12 dólares.

# jueves, 06 de diciembre de 2007 17:49

La cursilería de la 'Leonormanía'

No nos gusta que se prodigue la Infanta niña en apariciones públicas. A ella no siempre le molesta, desparpajo no le falta, pero mejor preservarla desde pequeña de un exceso de exposición al cotilleo.

Hay que guardar un difícil equilibrio entre la protección a la intimidad de infancia con la función y presencia pública que corresponde a los miembros del Familia Real. Y así pasa lo que pasa. Hace unas semanas la revista femenina alemana Bunte eligió a nuestra Querida Hija mayor la infanta favorita europea de las de su generación, y hubo reacciones para todo.

No faltaron los elogios fruto de la cursilería pastelera, como unos versos publicados en la revista Hola! firmados por El vate impenitente, de cuya métrica y sutileza da idea la estrofa iguiente:

"De ella todos se encariñan,

todos disfrutan con verla:

Leonor es una niña

Que es casi... para comerla".

Por esa vía se prodiga lo cursi, lo ridículo de comparar a Carlos de Inglaterra con unos bebés y la adulación facilona, hasta llegar a lo que la prensa mexicana define como la Leonormanía que impregna a la sociedad española en torno al "miembro que más brilla en la Casa Real" y que "representa un respiro tras los últimos escándalos en que se han visto envueltos" (la Real Familia).

Y todo porque dicen que el año pasado por estas fechas un juguetero de Alicante vendió 7.000 muñecas con la réplica de la Infanta niña, a la vez que se agotaron en El Corte Inglés, por falta de tela, vestiditos como el que lucía en nuestra felicitación navideña.

Algo semejante ocurrió con el vestido que llevaba en el bautizo de su hermana menor, la Infanta bebé, agotado en pocos días en la tienda que lo vendía, La casita de Penélope.

Por cierto, que de Penélope Cruz y su hermana Mónica era el diseño del blusón con el que acudió mi esposa, la Princesa, al recital de Springsteen, y lo había adquirido en Mango, para que se vea que no sólo viste de alta costura y grandes firmas.

Día grande para mi Amada Esposa. Recibe el reconocimiento público que se merece, aunque sea en su patria chica, con el título de Hija Adoptiva de Ribadesella. Así me gusta. Y esperamos celebrarlo popularmente, con una espicha de bollo preñao y sidra de tonel, rodeados de centenares de vecinos.

Este homenaje a la Princesa, primero de carácter institucional y sellado para la posteridad con su nombre en el rebautizado paseo marítimo de Ribadesella, coincide con otros dos espaldarazos de muy distinto signo que ha recibido esta misma semana.

El primero, sobre el que alguno sacará punta, ha sido ese momento de tan hondo significado en el que Isabel Preysler -la más glamourosa de las damas españolas, la número uno de la jet society, la considerada auténtica reina de corazones-, rindió pleitesía a mi esposa, la Princesa, en el incomparable marco del Palacio Real antes del banquete con la Presidenta de Filipinas.

Esa imagen, captada únicamente por el ojo avizor de Hola!, sí que vale más que un millón de palabras: es la consagración en su primacía social de quien está llamada a ser Reina, consorte, pero Reina.

La segunda merced que le ha correspondido esta semana ha venido de la mano de la periodista Carmen Rigalt quien, harta de las maledicencias de su colega Jaime Peñafiel hacia Su Alteza, le ha dedicado un artículo en El Mundo.

Como propietario de una cuadra de caballos, le dice: "descubriste que cargando contra Letizia vivías holgadamente y a tus caballos no les faltaba de nada".

Además le insinúa el trato que otorgó en el franquismo a los Franco con frases como "callas los años sombríos del Pardo (...) y el peloteo a una familia que exigía en todo momeno el agasajo (...) En aquella época la adulación formaba parte del trabajo cotidiano".

Remata su crítica de periodista a periodista de forma rotunda y algo cínica: "Formo parte de la tribu de periodistas cortesanos que defienden a Letizia. En mi nombre y en el de ellos quiero decirte algo (y conste que te aprecio, etc., etc): que te den tila".

La Princesa y Yo no deseamos disputas a costa nuestra, aunque de vez en cuando haya que poner algunos puntos sobre algunas íes.

Más valor tiene el título riosellano y, sobre todo, esa instantánea de la leve genuflexión de la alta dama ante Su Alteza.

¿Será cierto que el tiempo coloca a cada uno en su sitio? Al menos por unos días mi Amada Esposa deja de ser blanco de críticas para brillar con luz propia en Asturias y en la Corte, en la espicha y en las recepciones, de esport y con tiara.

¿Nos tocará otra vez estar de duelo cada dos por tres por quienes asesinan los terroristas etarras? El funeral por el joven guardia Raúl Centeno ha sido otra ocasión -me temo que no la última- para cumplir con mi condición de Heredero: acompañar a los Reyes y, con las familias de las víctimas, mostrarme cercano y solidario sin perder la marcialidad.

No es fácil manifestar sentimientos sin perder reciedumbre, pero ese es nuestro papel y para eso estamos. Menos fácil es ocultar la rabia que me produce, aunque no la exteriorizo públicamente, la desafortunada visión de la opinión pública mundial sobre lo que hace y lo que significa ETA.

Mi esposa, la Princesa, nuevamente me abre los ojos ante una realidad sangrante: la prensa de Europa y de América aún no considera a ETA lo que es, una banda terrorista, aunque merezca esa consideración en la UE y en Naciones Unidas.

Incluso tras el atentado perpetrado en suelo francés, el prestigioso diario Le Monde o la agencia France Press siguen refiriéndose a los terroristas como "presuntos miembros de ETA", a los guardias civiles como "militares" y a la la banda como "organización separatista vasca".

Semejantes denominaciones emplea la agencia británica de noticias Reuters o el influyente International Herald Tribune, hablando de "tres miembros del grupo separatista vasco" y sólo utiliza el término terrorista al señalar que "France and Spain have been cooperating closely in the fight against the terrorist group". Igual se puede decir de la visión distorsionada sobre ETA de nada menos que la BBC.

Es decir, aquí no hay terroristas sino independentistas, separatistas o, como mucho, un grupo armado. En esos dislates de "grupo independentista vasco", "banda armada separatista" o "presuntos separatistas vascos", con rarísima inclusión del término terrorista, también incurren El Universal, de México y El Universal, de Venezuela.

Esto, me digan lo que me digan, es una derrota en nuestra lucha contra el terrorismo dentro de la opinión pública mundial. Si no ganamos la batalla del lenguaje y de sus significados, malamente convenceremos de nuestros objetivos.

Para mí que es un problema de comunicación que no ha sabido resolver ningún gobierno. Eso me parece grave, pero no está ahora el patio para que, precisamente Yo, se lo haga ver a quienes tienen la responsabilidad de gobernar.

# sábado, 01 de diciembre de 2007 18:46

El Rey, agraciado con un premio de 750.000 euros

Como el run-run contra la Corona no para, ni se va a parar, cualquier cosa que hagamos o digamos en la Familia Real levanta suspicacias.

Si a eso sumamos que en Iberoamérica le han cogido gusto a debatir sobre la Monarquía española, el resultado es que, como Heredero, esto se me convierte en un sin vivir.

Últimamente lo que se lleva son las referencias económicas o directamente monetarias a Su Majestad, con las bravuconadas de Hugo Chávez como música de fondo. A la polémica se ha sumado el veterano periodista Jacobo Zabludovsky, el más famoso y quizás más influyente de México.

Zabludovsky, profesional consagrado de la TV y la radio (como Iñaki Gabilondo y Matías Prats juntos), ha publicado en el diario mexicano El Universal un artículo donde critica que en 2005 mi Augusto Padre intercedió por teléfono ante el presidente Vicente Fox para que le adjudicaran a la empresa vasca de ferrocarriles CAF un contrato público de 700 millones de dólares.

Dice el periodista, exagerando e ignorando el papel que desempeñan los Jefes de Estado y no sólo los de Gobierno, que "España es una potencia y cuando el Rey se convierte en gestor de sus empresas, se suman dos fuerzas que no tienen contrapeso en América Latina. Sufren las consecuencias los empresarios locales (...) Se explica una reacción balbuceante, pero creciente en contra de esa actividad del Rey".

Termina señalando que aquella gestión telefónica (también la hizo Zapatero) "se mantuvo en lo oscurito por razones obvias" para rematar con su moraleja de que "el Rey debe estar más cerca de los valores humanísticos que de los bursátiles".

Lo del contrato con CAF no ha sido la primera, ni será la última, gestión de la Corona en apoyo de empresas españolas, pese a Zabludovsky, tan errado él que también me dirige su dedo acusador por viajar con la Princesa a China para promocionar marcas españolas en el gigante asiático.

Otra cosa son determinados gestos, guiños, favores o adulaciones -no sé cómo llamarlos- hacia miembros de la Familia Real, que se pasan de la raya. Por ejemplo el Premio Mutua Madrileña 2007 que en breve se entregará a Su Majestad el Rey, con una dotación de 750.000 euros.

Honrar a Su Majestad está muy bien; prestigiar un premio adjudicándolo en su primera edición al Rey, es comprensible; hacerlo con un jurado formado por personalidades muy notables, es de agradecer. Pero que el reconocimiento a la labor de mi Augusto Padre en su reinado se acompañe de un cheque por casi 125 millones de las antiguas pesetas, es una pasada, no por la cantidad sino por el hecho.

Por eso desde la Casa se han apresurado a asegurar que dicha cantidad la donará Su Majestad al Museo del Prado, aunque como ya apuntan intencionadamente algunos medios no se sabe quién tributará por esos 750.000 euros que, formalmente, van destinados al Rey de España.