
¡Qué
mentira es eso que se define vulgarmente como
vivir a cuerpo de rey! Ni de rey, ni de
príncipe. En este año que toca a su fin he tenido grandes satisfacciones, como el nacimiento de nuestra
segunda Hija, pero en menor proporción que los disgustos si hago
el repaso mes a mes:
Se estrena el año sobre las cenizas del atentado en Barajas. Enero conoce un envenenamiento del clima político que Su Majestad acusa en su ánimo. Y primera pildorita del periódico digital de Jiménez Losantos: un artículo de Semprún Maura titulado Delenda est Monarchia?
Nunca olvidaremos el fatídico febrero en el que muere la hermana de mi Amada Esposa en dramáticas circunstancias. Algunos hurgan en la morbosidad, especulando sobre las cinco cartas que dejó escritas. Me quedo con la entereza de la Princesa ante la prensa en el funeral.
Más crispación. En la inauguración del monumento por el 11 de Marzo se oyen abucheos a Zapatero y un ¡Viva la República! que, sin venir a cuento, suelta una diputada de IU. Los cotillas de la prensa y TV arrecian en sus maledicencias sobre nuestra Hija mayor por sus escasas apariciones públicas.
El senador Iñaki Anasagasti multiplica sus críticas a la Monarquía, única manera de que se hable de él. Tras un difícil embarazo de la Princesa, termina abril con el nacimiento de la que ya es Infanta bebé. Gran alegría incrementada por la simpatía ante las cámaras de la Infanta niña.
Abundan los rumores sobre una mala relación de Su Majestad con la Princesa, avivados por un libro de torpe factura titulado Secretos y mentiras de la Familia Real. El Partido Comunista de España lanza en el mes de mayo el Movimiento por la Tercera República.
Revuelo entre los comentaristas porque la Princesa, que no se ha dejado ver desde el parto, asiste a una cena privada en honor del monarca saudí y una agencia de su país difunde una foto del acto. Casi nadie se entera que la Reina acude a primeros de junio a la reunión secreta del Club Bilderberg.
Recién llegado a Palma a mediados de julio, salta el escándalo de la caricatura de El Jueves. Escandaloso por el desafortunado secuestro judicial que dio a tan obsceno dibujo dimensión y notoriedad internacionales, convirtiéndonos en motivo de burla por los cinco continentes.
Dos fotografías para la Historia en pleno agosto. La robada a la Princesa en bikini junto a la Reina y la de mis Augustos Padres besándose. Menos mal. Pero los palos no cejan: el prestigioso The Times asegura en un reportaje que el Rey pierde el apoyo de los españoles.
Fuego abierto contra la Corona. Empieza septiembre con un libro de Luis Herrero donde pone en boca de Suárez feas censuras a Su Majestad más un vídeo antimonárquico y continúa con la quema de retratos de mi Agusto Padre a manos de separatistas catalanes y bajo el grito "Al Borbón, pim-pam-pum".
Siguen quemando fotografías y siguen Jiménez Losantos y Herrero con sus monsergas. El primero, en la COPE, pide la abdicación de mi Augusto Padre y Esperanza Aguirre intercede por él ante el mismísimo Rey en un almuerzo oficial en el mes de octubre.
Arranca noviembre con la popular visita regia a Ceuta y Melilla, seguida del histórico Por qué no te callas en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile, cuyos ecos ni siquiera tapó la noticia de la separación de la Duquesa de Lugo. Ni el desagradable comentario público de Paco Rabanne sobre la anorexia de la Princesa.
Termina el año mejor de como empezó, al menos en la primera parte de diciembre. Día grande el del nombramiento de la Princesa como Hija Adoptiva de Ribadesella. Me mantengo en mi sitio al coincidir con Hugo Chávez en Buenos Aires y... a Peñafiel vuelve a salirle el tiro por la culata a propósito de unas declaraciones de Eva Sannum carentes del veneno que él anunciaba.