No oculto el gustirrinín que he sentido como centro de la opinión pública y objeto de los más conspicuos analistas políticos y sociales, con ocasión de mi 40 cumpleaños. A fuer de sincero, también confieso que no he estado muy relajado, pues con tanto protagonismo raro es no recibir ataques y críticas maliciosas.
El balance, en su conjunto, de todo lo publicado sobre mí, como Heredero, lo consideramos positivo la Princesa y Yo. Ha habido alguna que otra insidia, pero con eso contamos. Más que esas muestras negativa, tengo en cuenta, por inoportunas, las propuestas en el sentido de que se me dé más autonomía como Príncipe Asturias.
Vamos a ver. En este blog he dejado constancia de la decepción que me causa el poco eco que recibe mi trabajo, que es mucho, salvo para señalar el peinado o la delgadez de mi Amada Esposa. Pero a la vez reconozco que donde hay patrón no manda marinero y que en protagonismo y en atención pública siempre estará por delante el Rey.
No es una situación fácil, porque ya he cumplido 40, he aprendido bastante y no soy un príncipe ocioso. Por no recordar que también me he casado y he formado una familia. Por todo eso, hay quienes estos días han pretendido agradarme los oídos diciendo que es hora de que el Príncipe disponga de una Casa propia, de una dotación económica específica en los Presupuestos del Estado y de más funciones institucionales.
A quienes así se pronuncian les digo que me hacen flaco favor, porque tengo mi propia residencia (el Pabellón del Príncipe), pero de disponer de una estructura administrativa propia en la que yo nombre los cargos a mi antojo, nada de nada.
Hay una Corona, un Rey y una Casa de Su Majestad y no veo a mi Augusto Padre dispuesto a dejar que cada uno vaya por libre, y quizás en su puesto Yo pensaría lo mismo. Hombre, en algo sí me gustaría que se notara que soy hombre hecho y derecho que encara la madurez. Por cierto, aunque no estoy emancipado ni soy un asalariado sí hago mi decjaración de la Renta: ¿tendré derecho a los 400 euros prometidos por Zapatero?
No me preocupa demasiado, es una curiosidad y me gustaría que me la aclararan los seguidores de este blog entendidos en la materia.
El tiempo despejará mi horizonte y aclarará mi imagen exterior, de manera que no se publiquen cosas tan chuscas como la aparecida en la prensa panameña, dándome el simple tratamiento de mi apellido y que soy un mandado de Zapatero ("Borbón viene en representación del presidente del Gobierno español"). O la de otro periódico del mismo país que me identifica como heredero del trono asturiano.