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Artículos - febrero 2008

Aprecio tensión en la Casa tras publicarse comentarios en la prensa sobre la intervención de Su Majestad ante la ministra de Medio Ambiente por esa nueva ley que perjudica a los cazadores. No en vano mi Augusto Padre es una de las mejores escopetas nacionales, un deporte que practica a veces en compañía de Alberto Alcocer.

Y por ahí viene el otro motivo de preocupación que detecto: el grave conflicto insitucional y político  abierto tras anular el Tribunal Constitucional la pena de cárcel que pesaba sobre el citado Alcocer y su primo Alberto Cortina, los famosísimos Albertos.

Cuando las cosas se enredan, se enredan. Menos mal que el Rey es tan apreciado por los españoles y que, hay que reconocerlo, siempre le acompañan la suerte y la habilidad para salir de los atolladeros. Pero siempre acechan las acusaciones de borboneo.

He comentado con la Princesa la sospechosa coincidencia en el tiempo de dos cuestiones que silban como balas en los oídos de Su Majestad. Se esperaba para estas fechas el pronunciamiento del Constitucional sobre el recurso de los Albertos contra la sentencia del Tribunal Supremo que les confirmó penas de prisión, pero ¿por qué sale a relucir a la vez lo de la caza?

Alguna mano negra debe haber detrás de esto, con la intención de que la Corona no se vaya de rositas durante el debate electoral. No me atrevo a identificar esa mano. Periodistas poco afines al PSOE venían insinuando presuntas gestiones de Su Majestad para que el Tribunal Constitucional desanudara el nudo que los Albertos tenían al cuello. Pero una vez que se ha resuelto, al Fiscal General nombrado por el Gobierno le ha faltado tiempo para discrepar públicamente de tan alta instancia jurídica.

Por otro lado el diario El País saca a relucir que hace meses el Rey se interesó ante la ministra Narbona por la Ley de Patrimonio Nacional y Biodiversidad. Y lo hace ahora, coincidiendo con la manifestación de cazadores de toda España contra el Gobierno, alentada por el Partido Popular.

De la envergadura del tema de los Albertos da idea que, por vez primera en la historia, se enfrentan públicamente dos instituciones del Poder Judicial, el Supremo y el Constitucional, y este último también lo hace con el Poder Ejecutivo.

De los temores por la intervención de mi Augusto Padre en la tramitación de esa ley que limita la actividad cinegética, da idea el hecho de que la Casa se ha visto obligada a confirmarla y matizarla diciendo que era por su sensibilidad ecológica.

Claro que si, como ha ocurrido, la ministra de Medio Ambiente tiene el feo gesto de confirmar públicamente aquella intervención, señalando el desconocimiento de Su Majestad sobre la prohibición de perdigones de plomo, esto empieza a parecer verde y con asas.

¡Vaya soponcio me he llevado con esta campaña electoral! Con bastante retraso, el Partido Popular ha publicado su programa electoral confirmando mis peores sospechas: un espeso silencio sobre los derechos de sucesión en la Monarquía.

Hace unos días recogí en el blog mi inquietud por el trato que PSOE y PP otorgaban a la Corona en sus borradores de programas electorales. Ya han dado a conocer los definitivos y mi preocupación se ha disparado.

Después de tanto hablar de que había que cambiar en el Título II de la Constitución la preferencia del varón sobre la mujer en el orden sucesorio. Después de insinuar repetidamente que, de acuerdo con la igualdad de género, mi Hermana mayor debería ocupar el puesto que Yo ocupo. Después de pedir sesudos estudios sobre esa reforma al Consejo de Estado... después de todo eso, los partidos políticos se olvidan del asunto.

Con esa forma de ningunear la Monarquía, más que pretender su estabilidad futura parece que quieren crearme problemas en el futuro. ¿Pretenden que el día de mañana ocupe el Trono con semejante trampa bajo mis pies, cuya solución necesita nada menos que un referéndum?

Las cosas están así en los dos partidos que pueden gobernar. El PSOE recoge en su programa la reforma constitucional sobre derechos sucesorios de pasada, una coletilla en un párrafo que habla de otras cosas: "Además de estos aspectos territoriales, seguiremos impulsando la reforma constitucional para introducir una referencia a Europa en la Constitución y para acabar con la discriminación por razón de sexo en el acceso a la Corona".

Lo del PP es más grave, porque en las 326 páginas de su programa no tiene sitio para hablar de ese cambio constitucional, ni menciona a la Monarquía. Ya sé que lo hace por miedo a un referéndum (necesario para esa reforma) que saque a colación la Monarquía, pero entre unos y otros van a conseguir dejarme un marrón de mucho cuidado. ¿Qué pasará, por ejemplo, si la Princesa alumbra un tercer hijo varón antes de que se modifique la Constitución?

Mejor no pensarlo, pero me han enseñado que la visión de estado de un monarca, de un Heredero, es también visión de futuro porque la Corona es una institución hereditaria donde todo ha de estar bien atado. Un Rey es responsable de su reinado y también de las condiciones que deje a su sucesor.

Aprovechamos estas fechas en las que el clima electoral aconseja no prodigarnos públicamente para acumular audiencias pendientes. Casi nadie se fija en la cantidad y naturaleza de las audiencias de Sus Majestades y de los Príncipes de Asturias.

Con la incorporación de mi Amada Esposa a la agenda oficial de la Casa, los demás pensábamos que nos aligeraría de algunos compromisos. Pero nada. Han sumentado las audiencias porque la Princesa tiene su tirón: no sólo le corresponden las de menor relevancia, sino que menudean las solicitudes para ser recibidos por Ella.

La demostración de que ha superado brillantemente la prueba de atender en solitario una visita institucional, guardando la compostura y dejando buen sabor de boca, es que en esta última semana de febrero tiene tres audiencias. Una menos que Yo, porque hay que respetar las prevalencias que marca el protocolo.

Entre quienes piden ser recibidos hay de todo, y a todos se atiende. Los que hablan de pluralismo podrían tomar nota de quiénes cruzan las puertas de La Zarzuela. Por cierto, me gustaría que la Princesa y Yo pudiéramos atender a las visitas oficiales en nuestra propia residencia, pero mientras dependamos de la Casa del Rey eso no será posible.

Decía que recibimos a entidades variopintas. El martes acudirá a cumplimentar a mi Amada Esposa el patronato de una institución de Cuenca dedicada a la lucha contra el cáncer que, curiosamente, se llama Fundación Leticia Castillejo, con "c" no con "z", que toma el nombre de una hija de quienes han creado la fundación, fallecida de cáncer.

También por vez primera pisarán los salones del palacio para cumplimentar a la Princesa los dirigentes de los scouts de España, una organización a que le tenía perdida la pista, y la Asociación de Ayuda del Automovilista.

¿Para qué sirven las audiencias, se preguntan algunos?

A la Familia Real nos sirven para tener contacto directo con la sociedad civil y mostrarles nuestra compañía. A quienes son recibidos les interesan por diferentes motivos: para unos, satisfacer una ilusión, para otros recibir un reconocimiento y para los de más allá poder presumir e incluso sacarle beneficio de imagen pública.

Hay quienes buscan una audiencia en Zarzuela para su respaldo institucional, como los que vienen a verme dentro de unos días, nada menos que la Federación de Asociaciones de Ganado Selecto. Ahí conoceré en persona a criadores de vacas, cabras, ovejas, conejos, caballos o caracoles.

A veces, como con estos ganaderos selectos, descubro mundos desconocidos. Por ejemplo, que existe la especialidad de conejólogo, lo muy estimada que es nuestra raza de cabra murciano-granadina, el cuidado que merecen los cerdos, lo prolíficos y ricos en vitaminas que son los caracoles o a qué precio están las cobayas.

Otra vez con lo mismo. La publicación de la noticia (algo tardía, por cierto) de que mi Hermana mayor se ha hecho empresaria adquiriendo una sociedad inversora, va a resucitar el incómodo debate sobre la situación económica de la Real Familia. Y en plena campaña electoral, para dar carnaza al republicanismo de Izquierda Unida y al separatismo de ERC.

Lo que más me afecta es lo que me hace ver la Princesa, tan acertada como siempre en lo relativo a imagen pública y relaciones con los medios. Si convertirse en propietaria de la empresa Global Cinoscéfalos es una decisión legítima, mejor hubiera sido comunicarlo en su día evitando que salte a los medios como algo que se ha querido ocultar.

¡Dios mío, Dios mío! El mismo problema que se repite una y otra vez.

Ya sé que no es fácil armonizar nuestra proyección pública con la necesaria reserva sobre nuestras personas, pero ¿no hay manera de que en la Casa se defina con claridad y autoridad un modo de proceder para que una decisión normal no derive en bochorno público?

Como se dice ordinariamente, para la Infanta hubiera sido mejor ponerse una vez colorada y no ahora diez amarilla.

Me insiste mi Amada Esposa, y no hace falta porque estoy convencido, de que la Monarquía española necesita cierta transparencia en asuntos económicos-administrativos y en estatus de los miembros de la Familia Real. Pero eso está lejos dada la naturaleza del presupuesto oficial de la Casa del Rey, que Su Majestad distribuye libremente sin estar sujeto a justificación.

Algo se avanzó el verano pasado, con el nombramiento de Óscar Moreno como Interventor de la Casa pero que no rinde cuentas al Parlamento ni al Gobierno.

¿Si la duquesa de Lugo compra una empresa para hacer negocios por su cuenta debe seguir recibiendo una asignación del Rey sacada de la partida de los PGE? Buena pregunta, pero Yo, que no debo desvelar lo que mi Augusto Padre mantiene en secreto respondo a la gallega con otras dos preguntas:

¿Mis hermanas han seguido recibiendo esas asignaciones tras sus matrimonios?

¿Sería justo retirarles esas cantidades estando obligadas a una actividad  oficial?

Pero me huelo que si a propósito de la sociedad Global Cinoscéfalos (¿no había un nombre más feo y retorcido?) se monta debate público, los más perspicaces pongan el acento en que mi Hermana tiene como administrador del negocio a Carlos García Revenga, presentado por la prensa presenta como empleado de la Casa del Rey.

Esa sería una forma fea de vestir el muñeco, o sea, una mezcla desafortunada de negocios particulares con labores institucionales de la Zarzuela. Como la nómina de personal de la Casa es privativa de Su Majestad sin necesitar refrendo, tampoco desvelaré si García Revenga aparece o no en la misma, aunque es público el apoyo y asesoramiento formal que presta a mis dos Hermanas. Y no sólo: también es patrono de la Fundación Reina Sofía.

Todo ello sin contar que habrá quien saque punta al nombre de la empresa, porque cinocéfalo es, según el Diccionario, un mamífero cuadrumano de África, también un ser mitológico con cabeza de perro.

¡Hummm!...la que se nos puede venir encima.

# lunes, 18 de febrero de 2008 16:05

Los aciertos de la Princesa superan sus fallos

Llevamos una temporadita muy académica, con numerosos actos universitarios (esta semana nos toca en Salamanca). Como eso es una novedad en la agenda de apariciones conjuntas con la Princesa, me doy cuenta de que tengo que preparar mejor con ella algunos detalles de nuestras actividades que me los conozco más por viejo que por diablo.

Yo he tenido que aprender a estar en cada sitio, en cada ambiente, de la manera adecuada, sin perder la posición que me corresponde como Heredero, pero a la vez integrado y cercano a cada acto donde participo. Es decir, evitar que la solemnidad o el protocolo te hagan parecer distante o, lo que es peor, despreciativo.

Viene a esto a cuento de que hace unos días asistimos al acto de nombramiento de doctores honoris causa de la Universidad Europea que, como es tradición, terminó entonando todos en pie el himno académico Gaudeamus Igitur.

Esa es una costumbre que se pierde en las universidades masificadas, como la Complutense donde mi Amada Esposa estudió Periodismo sin oportunidad de aprender tan bello cántico que, además, es en latín.

Consecuencia: que el día de la Universidad Europea todos los que estábamos en la mesa presidencial seguíamos el Gaudeamus, excepto la Princesa que se entretuvo en identificar a quienes se encontraban en el auditorio. Y, claro, eso se nota y es mejor evitarlo.

La verdad es que la Princesa está cumpliendo el papel que le corresponde con un gran sentido de responsabilidad. Aprender a desenvolverse a la perfección en multitud de ambientes y situaciones no se consigue con un cursillo acelerado. Es cuestión de tiempo y del tesón que no le falta.

Lo que me llega es que su imagen pública ha mejorado mucho en ese aspecto (las únicas críticas que se mantienen es a su llamativa delgadez, qué le vamos a hacer). Del porte elegante y de la distinción que ya la adornan, son ejemplos imágenes recientes y me atrevería a decir que históricas: el saludo protocolario que le hizo Isabel Preysler en el Palacio Real y la semana pasada, cuando recibió el Lazo de Dama Protectora del Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid de manos del presidente de esa corporación, Fernando Ramírez de Haro, conde de Murillo y marido de Esperanza Aguirre.

# viernes, 15 de febrero de 2008 13:00

El padre de la Princesa hace 'bolos' de marketing

Confieso que, venciendo una creciente pereza, presto cierta atención a lo que dicen unos y otros en estas vísperas de campaña, y no consigo venirme arriba. Entre cursiladas vacías como la de Rodríguez Zapatero sobre "la aceptabilidad de la derrota" y las andanadas de Jiménez Losantos considerando al presidente del Gobierno "nieto del Anticristo", me dan ganas de marcharme a esquiar.

Pero no puedo. Ni he conseguido que la Princesa se halle a gusto con los deportes de nieve, ni puedo esquivar la batería de audiencias que me esperan en los próximos días.

En fechas electorales los pasos de la Familia Real hay que medirlos con lupa aún más si cabe. Al Rey le habría gustado, o a mí como Heredero, inaugurar la línea el AVE Madrid-Barcelona que tanto significado futuro tiene, pero cualquiera mezcla a la Corona en los tejemanejes de la ministra de Fomento y el malestar que ha provocado en Cataluña.

Tanto cuidado hemos de tener que, por suerte, ha pasado casi desapercibida la oferta-regalo que me ha hecho el lujoso Hotel Montíboli, en la costa alicantina, distinguido por la Guía Michelin: por mi 40 cumpleaños, que ha coincidido con el de sus instalaciones, me ofrecen la suite presidencial para pasar unos días a cuerpo de rey, nunca mejor dicho.

Lo que no sé si se podrá disimular es la participación del padre de mi Amada Esposa en un curso sobre marketing y relaciones con los medios, en su condición de consultor de una potente compañía de comunicación. Y no me refiero al contenido de su trabajo, sino a que no faltarán quienes saquen punta a su dimensión profesional.

De mi suegro se ha dicho siempre, igual que de la abuela de la Princesa, que es periodista, lo que no responde a la verdad pues carece de esa titulación académica  aunque haya trabajado en los medios. Así se constata en su ficha biográfica, tal como figura en la documentación del citado curso de marketing en el que, por cierto, la inscripción una sola sesión cuesta 1.000 ó1.300 euros.

No está mal para un solo día: acompañarme a los actos inaugurales del Bicentenario de la Guerra de la Independencia, una parada militar con uniformes de época y la inauguración de una exposición en el centro de Madrid. Y a continuación, tres audiencias oficiales en Zarzuela.

Esa ha sido la agenda de mi Amada Esposa el mismo día que la alta sociedad se da cita en la  sofisticada Pasarela Cibeles. Para que quede claro que Princesa de Asturias no es sinónimo de pija y que Ella sabe muy bien cuál es su sitio.

No todo el mundo está donde le corresponde. En los actos de apertura del Bicentenario, con ministros y Fuerzas Armadas de otros países europeos y con la Corona representada por los Príncipes de Asturias, he echado en falta a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.

¿Se habrá debido su ausencia a los celos del protagonismo de Ruiz Gallardón, organizador de la exposición en un centro del Ayuntamiento? Me gustaría que no fuera así, pero la explicación de que tenía un mitin del PP en Lleida me resulta insuficiente.

Decía que la Princesa sabe distanciarse de estereotipos caducos pero voy a plantear en la Casa que, de cara a  su imagen de sobriedad, ni tanto ni tan calvo.

Me explico: con la escasas audiencias que tiene, que una sea a los Premios Veo Veo que concede Teresa Rabal a través de una fundación integrada por ella, su madre, su marido y sus hijos, no sé, no sé... Me dicen que dicha fundación tiene de presidente honorario al anciano banquero Alfonso Escámez, pero ¿cuál es su meritoria labor social?

¡A ver si la clave de la Fundación Teresa Rabal, que dice tener filosofía propia, es que aparece como asesor cultural Luis María Ansón! ¿Clave de qué?, me pregunto.

En la misma jornada mi Amada Esposa, además de recibir a la loable Federación Española de Enfermedades Neuromusculares, estaba previsto que hiciera lo propio con la Junta de Gobierno del Real Cuerpo de Hijosdalgo de la Nobleza de Madrid, más rimbombante por su nombre que por su contenido pues no todos sus miembros poseen título.

Y ha ocurrido algo insólito en La Zarzuela: no ha existido la anunciada audiencia a la Nobleza madrileña, que desapareció de las reseñas oficiales sobre las actividades del martes 12. ¿Motivos? Ahora no puedo contarlo, pero me parece a Mí que a la Princesa no deberían dejarle las audiencias de tercera división.

Otro asunto requiere mi atención: la especie lanzada por una revista sobre un hombre con el que mi Hermana mayor estaría rehaciendo su vida sentimental. Creo que se merece más respeto y menos acoso, igual que el Duque de Lugo quien, por cierto, sigue figurando en la fotografía oficial de la Familia Real y aún dispone de su página personal en la web de la Casa de Su Majestad.

Mi Amada Esposa, a quien no se le escapa una, me ha puesto sobreaviso de una rareza electoral relacionada directamente con nosotros como Príncipes de Asturias. Se trata de que los programas electorales de los principales partidos, PSOE y PP, ignoran olímpicamente a la Monarquía.

- "Casi mejor, le he dicho. Ya sabes que cuanto menos aparezca la Corona en el debate político, más tranquilos estaremos. Nunca se sabe lo que puede pasar, incluso con un elogio en medio del fragor electoral".

Lo que pasa es que una cosa es no meter la institución monárquica en el debate político y otra que a los partidos les dé como vergüenza reconocer su existencia.

Aunque no han desvelado sus programas definitivos, sí han divulgado sus contenidos esenciales. Y el resultado del análisis que ha hecho sobre ellos mi esposa, la Princesa, por el sencillo procedimiento del buscador en pdf es, más que llamativo, preocupante.

¡Alucina! El PP en 50 páginas de ejes básicos de su programa político ni siquiera menciona la reforma del art. 57 de la Constitución para igualar a las mujeres en el derecho sucesorio a la Corona.

Es un asunto delicado, que hay que resolver con mucho tacto, pero todos los partidos están de acuerdo en llevarlo a cabo, empezando por el de Rajoy. Aunque ahora compruebo (no lo sabía o no lo recordaba) que tampoco incluyeron esa reforma en su programa de 2004.

Huelga decir que en los citados ejes básicos no aparece ni esa ni ninguna otra referencia a nuestra forma de gobierno, ni siquiera una mención al Reino de España, algo que figura hasta en los carnés de conducir.

Sí hay dos alusiones al Reino, pero al Reino Unido a propósito de Gibraltar, en el borrador de programa del PSOE. Y una referencia muy de pasada a los derechos sucesorios, sin citar siquiera el artículo afectado de la Constitución. Vamos, que se alude de manera abstracta y vulgar: "seguiremos impulsando la reforma constitucional (...) para acabar con la discriminación de sexo en el acceso a la Corona".

En el resto de las 196 páginas del documento de los socialistas las referencias a la Monarquía o al Reino son las mismas que en el otro: cero patatero.

Yo me limito a tomar nota y a seguir las instrucciones que ya conozco del Rey de los asesores de la Casa: ni una queja, ni un mal gesto en público. A seguir con la agenda de trabajo que, por cierto, hoy nos lleva a la cuna de Zapatero y mañana a un escenario de los enfrentamientos entre la señora Aguirre y el señor Gallardón: el Bicentenario de la Guerra de la Independencia.

# miércoles, 06 de febrero de 2008 16:35

No damos motivos para el comadreo fúnebre

Mi esposa, la Princesa, lo tenía muy claro desde hace tiempo y contaba con mi aquiescencia: en este primer aniversario del dramático fallecimiento de su hermana menor no había que ceder ni una pizca al comadreo fúnebre. Cada uno a su afán. Y el recuerdo, a vivirlo en la intimidad familiar.

En coherencia con esa decisión la jornada de hoy no rompe nuestra habitual agenda de actividades. Por eso la Princesa y Yo vamos a inaugurar las nuevas instalaciones del Centro de Astronomía Espacial Europeo, en Villanueva de la Cañada (Madrid).

Se trata de unas instalaciones fundamentales para la carrera espacial, un asunto por el que siento gran curiosidad quizás heredada de mi Augusta Madre. No son conocidas del gran público y disponen de serias medidas de protección por razones obvias, pero no violo ningún secreto oficial al ofreceros aquí un detalle de la envergadura y sofisticación de ese Centro.

De aquel fatídico 7 de febrero de 2007, cuando me ví obligado a suspender mi primera visita oficial a la Fiscalía General del Estado, guardo en la memoria apuntes bien distintos.

Uno, el impacto nacional de la noticia de la aparición del cadáver de mi más joven cuñada. Fue de tal calibre y el chismorreo desatado tan grotesco, que el presidente de la Federación de la Prensa hizo un llamamiento al respeto y al sentido de la responsabilidad.

No había manera de frenar lo que califiqué como "danza macabra" representada en los platós por los habituales del cotilleo. Eso sí, con rostros compungidos para rematar la hipocresía.

Un segundo recuerdo que guardo hace referencia al comportamiento discreto y saber estar de la familia de mi Amada Esposa en aquella ocasión, lo mismo que ocurrió antes y han mantenido después.

Vale como ejemplo de lo que digo la única hermana que le queda a la Princesa, que ha vuelto de Filipinas a España en sus últimas semanas de embarazo para dar a luz el fruto de una unión sin respaldo civil ni canónico, con toda prudencia y sin dar cuartos al pregonero.

En tercer lugar, nunca olvidaré de aquellas jornadas el llanto sincero, amargo y emocionante de la Princesa tras el funeral por su hermana, al dirigirse a saludar a los periodistas. O su saludo, protocolario y dramático, a Su Majestad antes del funeral.

Fueron momentos en los que mantuve el tipo como me corresponde y me sorprendió que, según leí después, aquellas escenas reconciliaran la imagen de la Princesa de Asturias ante la opinión pública más reticente a su persona.

Qué incómodo resulta a los ojos del Rey, y a los míos como Heredero, la confrontación dialéctica entre Gobierno y Episcopado que se libra en estos momentos. Nos encontramos en un estado aconfesional, pero nuestra Monarquía siempre ha sido católica. Ahí se las ve caminando con difícil equilibrio quien es Jefe del Estado y, a la vez, cabeza de una dinastía que antaño usaba los títulos de Majestad Católica y Rey de Jerusalén.

Ese fuego cruzado entre la Jerarquía eclesiástica y el PSOE me intranquiliza. La relación de la Familia Real con los pastores de la Iglesia siempre ha sido cordial, si hacemos abstracción de las insinuaciones lanzadas en su día por el periodista Jiménez Losantos contra Su Majestad desde la cadena COPE.

En mi caso concreto no debo olvidar que tras anunciar mi compromiso matrimonial con quien hoy es la Princesa, divorciada de una breve unión, esa jerarquía católica no objetó nuestro matrimonio canónico con el argumento de que el anterior compromiso de mi Amada Esposa sólo fue civil, sin sacramento.

Eso lo tengo en cuenta, pero también tengo opinión sobre los motivos, el fondo y la forma de las recientes manifestaciones del Episcopado, de sus efectos en el PP y de cuánto estimulan una dialéctica del agrado del PSOE.

No traiciono mi neutralidad institucional si reconozco que la Iglesia española se ha reforzado en su proyección pastoral-doctrinal y en su discurso apologético. En asegurar la integridad de su mensaje, que no sé si es lo mismo que instalarse en el integrismo.

 No digo si es bueno o malo, mi obligación es observar el fenómeno y saber interpretar hechos recientes:

- El reciente nombramiento del español Fernando Vergez, sacerdote de los Legionarios de Cristo, como director del Servicio de Telecomunicaciones del Vaticano.

- La aparición de una combativa web, Análisis Digital, que depende indirectamente del Arzobispado madrileño dirigido por el cardenal Rouco.

- La adjudicación por el citado cardenal de una parroquia de Madrid a una asociación de sacerdotes y monjas de corte tridentino, con hábitos a la vieja usanza y cuyos oficios litúrgicos no siguen las normas del último concilio.

- La afable relación del vicepresidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Antonio Cañizares, con la asociación antes citada, denominada Institutum Christi Regis Summi Sacerdotis, a tenor de la majestuosa ceremonia de ese grupo que presidió el verano pasado en Italia, luciendo larguísima capa de cola.

# viernes, 01 de febrero de 2008 12:45

La Familia Real, entre las risas y el pitorreo

Desde hace años estoy acostumbrado a ser mencionado en las coplas de carnavales, particularmente de Cádiz. Primero bromeaban o criticaban mi soltería, después la chirigota Los más feos de Cai celebró mi matrimonio canturreando "Por fin nuestro principito tiene novia, ahora que yo pensaba que iba a meterse a monja".

Temía que en esta edición de 2008 utilizaran como fuente de inspiración la caricatura de El jueves y el secuestro de la revista, asunto al que nunca le he visto la gracia. Pero la sensibilidad de los autores de los libretos que se cantan en el Carnaval de Cádiz, los más ingeniosos de España, ha pasado por alto de aquel suceso.

Cuando estás en una posición como la mía, expuesto permanentemente al juicio público, tienes que aprender dos cosas. Una, saber distinguir la crítica legítima del agravio malicioso. Otra, aprender a encajar ambas cosas sin mostrar públicamente ninguna reacción, ni buena ni mala.

Ese aprendizaje cuesta lo suyo, y por lo menos en mi caso me enseñaron de pequeño a tragar sapos, pero a mi esposa, la Princesa, que se ha visto en esas siendo adulta, se le hace mucho más cuesta arriba.

La verdad es que no nos podemos quejar. Hace un par de años aparecieron mi Amada Esposa y la Infanta bebé caricaturizadas en una falla junto al Rey. También nos representan defecando en las figuritas catalanas de los caganers, aunque en igual tesitura aparece el Santo Padre.

Hasta la fecha, esos desahogos y sátiras populares no se han pasado de la raya como tantos mensajes injuriosos o calumniosos como me arrojan en la Red, incluso en los foros de este blog. Porque una cosa es hacer unas risas y otra tomarse a pitorreo la Familia Real.

Por eso, hay que responder con una sonrisa (o con silencio) a las alusiones personales que cantan las chirigotas, los coros o las comparsas de Cádiz.

Este año la separación matrimonial de los Duques de Lugo ha sido motivo de chanza para Los revelaos, para Huele a romero y también para Los bichos (fuerzas nasales). Pero con más delicadeza que otras estrofas que se oyen del tipo "Cuando me entra el espíritu de Falete / lo dejo fuera / porque cualquiera se lo mete; cuando me entra el espíritu de Beckham / déjalo / déjalo que se me meta".

También ha inspirado varios libretos el incidente del Por qué no te callas con Hugo Chávez, que han glosado los de El puerto -"la lengüita se me vuelve loca y no me calla ni el Rey"- y otras agrupaciones como La banda del Capitán veneno la muy celebrada Clínica dental Nuestra Señora de las Angustias y de los Dolores de Boca.

De la información que me ha llegado sobre el concurso de comparsas y chirigotas celebrado en la capital gaditana, me queda la duda de si estaría pensando en Mí el letrista de esta estrofa:

«Yo soy el menda lerenda, / un prenda, sin amo, sin hacienda / pero con corazón.

Soy el rey de la calle, el príncipe de las esquinas/ el duque de los bares y el guapo pa´las vecinas".