Otra vez con lo mismo. La publicación de la noticia (algo tardía, por cierto) de que mi Hermana mayor se ha hecho empresaria adquiriendo una sociedad inversora, va a resucitar el incómodo debate sobre la situación económica de la Real Familia. Y en plena campaña electoral, para dar carnaza al republicanismo de Izquierda Unida y al separatismo de ERC.
Lo que más me afecta es lo que me hace ver la Princesa, tan acertada como siempre en lo relativo a imagen pública y relaciones con los medios. Si convertirse en propietaria de la empresa Global Cinoscéfalos es una decisión legítima, mejor hubiera sido comunicarlo en su día evitando que salte a los medios como algo que se ha querido ocultar.
¡Dios mío, Dios mío! El mismo problema que se repite una y otra vez.
Ya sé que no es fácil armonizar nuestra proyección pública con la necesaria reserva sobre nuestras personas, pero ¿no hay manera de que en la Casa se defina con claridad y autoridad un modo de proceder para que una decisión normal no derive en bochorno público?
Como se dice ordinariamente, para la Infanta hubiera sido mejor ponerse una vez colorada y no ahora diez amarilla.
Me insiste mi Amada Esposa, y no hace falta porque estoy convencido, de que la Monarquía española necesita cierta transparencia en asuntos económicos-administrativos y en estatus de los miembros de la Familia Real. Pero eso está lejos dada la naturaleza del presupuesto oficial de la Casa del Rey, que Su Majestad distribuye libremente sin estar sujeto a justificación.
Algo se avanzó el verano pasado, con el nombramiento de Óscar Moreno como Interventor de la Casa pero que no rinde cuentas al Parlamento ni al Gobierno.
¿Si la duquesa de Lugo compra una empresa para hacer negocios por su cuenta debe seguir recibiendo una asignación del Rey sacada de la partida de los PGE? Buena pregunta, pero Yo, que no debo desvelar lo que mi Augusto Padre mantiene en secreto respondo a la gallega con otras dos preguntas:
¿Mis hermanas han seguido recibiendo esas asignaciones tras sus matrimonios?
¿Sería justo retirarles esas cantidades estando obligadas a una actividad oficial?
Pero me huelo que si a propósito de la sociedad Global Cinoscéfalos (¿no había un nombre más feo y retorcido?) se monta debate público, los más perspicaces pongan el acento en que mi Hermana tiene como administrador del negocio a Carlos García Revenga, presentado por la prensa presenta como empleado de la Casa del Rey.
Esa sería una forma fea de vestir el muñeco, o sea, una mezcla desafortunada de negocios particulares con labores institucionales de la Zarzuela. Como la nómina de personal de la Casa es privativa de Su Majestad sin necesitar refrendo, tampoco desvelaré si García Revenga aparece o no en la misma, aunque es público el apoyo y asesoramiento formal que presta a mis dos Hermanas. Y no sólo: también es patrono de la Fundación Reina Sofía.
Todo ello sin contar que habrá quien saque punta al nombre de la empresa, porque cinocéfalo es, según el Diccionario, un mamífero cuadrumano de África, también un ser mitológico con cabeza de perro.
¡Hummm!...la que se nos puede venir encima.