Mi Amada Esposa, a quien no se le escapa una, me ha puesto sobreaviso de una rareza electoral relacionada directamente con nosotros como Príncipes de Asturias. Se trata de que los programas electorales de los principales partidos, PSOE y PP, ignoran olímpicamente a la Monarquía.
- "Casi mejor, le he dicho. Ya sabes que cuanto menos aparezca la Corona en el debate político, más tranquilos estaremos. Nunca se sabe lo que puede pasar, incluso con un elogio en medio del fragor electoral".
Lo que pasa es que una cosa es no meter la institución monárquica en el debate político y otra que a los partidos les dé como vergüenza reconocer su existencia.
Aunque no han desvelado sus programas definitivos, sí han divulgado sus contenidos esenciales. Y el resultado del análisis que ha hecho sobre ellos mi esposa, la Princesa, por el sencillo procedimiento del buscador en pdf es, más que llamativo, preocupante.
¡Alucina! El PP en 50 páginas de ejes básicos de su programa político ni siquiera menciona la reforma del art. 57 de la Constitución para igualar a las mujeres en el derecho sucesorio a la Corona.
Es un asunto delicado, que hay que resolver con mucho tacto, pero todos los partidos están de acuerdo en llevarlo a cabo, empezando por el de Rajoy. Aunque ahora compruebo (no lo sabía o no lo recordaba) que tampoco incluyeron esa reforma en su programa de 2004.
Huelga decir que en los citados ejes básicos no aparece ni esa ni ninguna otra referencia a nuestra forma de gobierno, ni siquiera una mención al Reino de España, algo que figura hasta en los carnés de conducir.
Sí hay dos alusiones al Reino, pero al Reino Unido a propósito de Gibraltar, en el borrador de programa del PSOE. Y una referencia muy de pasada a los derechos sucesorios, sin citar siquiera el artículo afectado de la Constitución. Vamos, que se alude de manera abstracta y vulgar: "seguiremos impulsando la reforma constitucional (...) para acabar con la discriminación de sexo en el acceso a la Corona".
En el resto de las 196 páginas del documento de los socialistas las referencias a la Monarquía o al Reino son las mismas que en el otro: cero patatero.
Yo me limito a tomar nota y a seguir las instrucciones que ya conozco del Rey de los asesores de la Casa: ni una queja, ni un mal gesto en público. A seguir con la agenda de trabajo que, por cierto, hoy nos lleva a la cuna de Zapatero y mañana a un escenario de los enfrentamientos entre la señora Aguirre y el señor Gallardón: el Bicentenario de la Guerra de la Independencia.