No está mal para un solo día: acompañarme a los actos inaugurales del Bicentenario de la Guerra de la Independencia, una parada militar con uniformes de época y la inauguración de una exposición en el centro de Madrid. Y a continuación, tres audiencias oficiales en Zarzuela.
Esa ha sido la agenda de mi Amada Esposa el mismo día que la alta sociedad se da cita en la sofisticada Pasarela Cibeles. Para que quede claro que Princesa de Asturias no es sinónimo de pija y que Ella sabe muy bien cuál es su sitio.
No todo el mundo está donde le corresponde. En los actos de apertura del Bicentenario, con ministros y Fuerzas Armadas de otros países europeos y con la Corona representada por los Príncipes de Asturias, he echado en falta a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.
¿Se habrá debido su ausencia a los celos del protagonismo de Ruiz Gallardón, organizador de la exposición en un centro del Ayuntamiento? Me gustaría que no fuera así, pero la explicación de que tenía un mitin del PP en Lleida me resulta insuficiente.
Decía que la Princesa sabe distanciarse de estereotipos caducos pero voy a plantear en la Casa que, de cara a su imagen de sobriedad, ni tanto ni tan calvo.
Me explico: con la escasas audiencias que tiene, que una sea a los Premios Veo Veo que concede Teresa Rabal a través de una fundación integrada por ella, su madre, su marido y sus hijos, no sé, no sé... Me dicen que dicha fundación tiene de presidente honorario al anciano banquero Alfonso Escámez, pero ¿cuál es su meritoria labor social?
¡A ver si la clave de la Fundación Teresa Rabal, que dice tener filosofía propia, es que aparece como asesor cultural Luis María Ansón! ¿Clave de qué?, me pregunto.
En la misma jornada mi Amada Esposa, además de recibir a la loable Federación Española de Enfermedades Neuromusculares, estaba previsto que hiciera lo propio con la Junta de Gobierno del Real Cuerpo de Hijosdalgo de la Nobleza de Madrid, más rimbombante por su nombre que por su contenido pues no todos sus miembros poseen título.
Y ha ocurrido algo insólito en La Zarzuela: no ha existido la anunciada audiencia a la Nobleza madrileña, que desapareció de las reseñas oficiales sobre las actividades del martes 12. ¿Motivos? Ahora no puedo contarlo, pero me parece a Mí que a la Princesa no deberían dejarle las audiencias de tercera división.
Otro asunto requiere mi atención: la especie lanzada por una revista sobre un hombre con el que mi Hermana mayor estaría rehaciendo su vida sentimental. Creo que se merece más respeto y menos acoso, igual que el Duque de Lugo quien, por cierto, sigue figurando en la fotografía oficial de la Familia Real y aún dispone de su página personal en la web de la Casa de Su Majestad.