¡Vaya soponcio me he llevado con esta campaña electoral! Con bastante retraso, el Partido Popular ha publicado su programa electoral confirmando mis peores sospechas: un espeso silencio sobre los derechos de sucesión en la Monarquía.
Hace unos días recogí en el blog mi inquietud por el trato que PSOE y PP otorgaban a la Corona en sus borradores de programas electorales. Ya han dado a conocer los definitivos y mi preocupación se ha disparado.
Después de tanto hablar de que había que cambiar en el Título II de la Constitución la preferencia del varón sobre la mujer en el orden sucesorio. Después de insinuar repetidamente que, de acuerdo con la igualdad de género, mi Hermana mayor debería ocupar el puesto que Yo ocupo. Después de pedir sesudos estudios sobre esa reforma al Consejo de Estado... después de todo eso, los partidos políticos se olvidan del asunto.
Con esa forma de ningunear la Monarquía, más que pretender su estabilidad futura parece que quieren crearme problemas en el futuro. ¿Pretenden que el día de mañana ocupe el Trono con semejante trampa bajo mis pies, cuya solución necesita nada menos que un referéndum?
Las cosas están así en los dos partidos que pueden gobernar. El PSOE recoge en su programa la reforma constitucional sobre derechos sucesorios de pasada, una coletilla en un párrafo que habla de otras cosas: "Además de estos aspectos territoriales, seguiremos impulsando la reforma constitucional para introducir una referencia a Europa en la Constitución y para acabar con la discriminación por razón de sexo en el acceso a la Corona".
Lo del PP es más grave, porque en las 326 páginas de su programa no tiene sitio para hablar de ese cambio constitucional, ni menciona a la Monarquía. Ya sé que lo hace por miedo a un referéndum (necesario para esa reforma) que saque a colación la Monarquía, pero entre unos y otros van a conseguir dejarme un marrón de mucho cuidado. ¿Qué pasará, por ejemplo, si la Princesa alumbra un tercer hijo varón antes de que se modifique la Constitución?
Mejor no pensarlo, pero me han enseñado que la visión de estado de un monarca, de un Heredero, es también visión de futuro porque la Corona es una institución hereditaria donde todo ha de estar bien atado. Un Rey es responsable de su reinado y también de las condiciones que deje a su sucesor.